domingo, 30 de diciembre de 2012

Siempre habrá motivos de queja

En el año 2012, como predijeron los mayas, gané por fin MálagaCrea. De inmediato se armó un revuelo importante entre la intelligentsia malagueña, que se preguntaba quién había dejado entrar a ese indocumentado. Pero pasó pronto y no me invitaron a muchos cócteles con enanos con bandejas llenas de coca en la cabeza. Luego gané un par de premios más gracias a errores de los jurados y colaboré en alguna publicación esporádica (lo más bonito fue participar en el número especial de Standdart sobre Leonard Cohen). Las editoriales mantuvieron la tradición de ignorar mis avances románticos, pero era lo previsto al empezar el año, así que ellos cumplieron con su parte y yo con la mía. Con mi concubina las cosas fueron extrañamente bien, sobre todo teniendo en cuenta que tratar con mujeres es tratar siempre con seres irracionales (esto lo digo para que se enfade). Ha sido un buen año, lo cual es preocupante, pues es fácil que el siguiente sea peor. Pero estaré preparado para quejarme.

viernes, 28 de diciembre de 2012

Donde mejor escribo es en la ducha

Es ahí donde se me ocurren las mejores ideas, quizá porque me froto la cabeza (con champú). Pero escribir ahí está lleno de inconvenientes, pues el agua borra la tinta y destruye el papel, así que es como si no escribiera nada. Me compré un cincel para grabar en la pared mis pensamientos de forma permanente, pero la comunidad de vecinos está furiosa conmigo por mi desmesurado consumo de agua y los golpes constantes.

jueves, 27 de diciembre de 2012

Pues ya ve

Soñé que yo era el único escritor secreto del mundo y, claro, me cruzaba constantemente por la calle con escritores consagrados. Uno de ellos me dijo: no me suena su cara, ¿usted a qué se dedica? Yo soy escritor secreto, contesté. ¿Y eso por qué? Pues ya ve, dije yo. Eso no es una respuesta, repuso él, ¿es que está en misión secreta? Bueno, es algo parecido, sí, trabajo en la sombra para una organización clandestina formada sólo por mí, pues soy muy exclusivo. Eso es una tontería, replicó él, y no me engaña: es usted un vil gusano. Sí, pero nadie lo sabe, respondí yo.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Un día

Un día se me acabará la narrativa y tendré que aceptar lo gris de todo esto.

martes, 25 de diciembre de 2012

El bebé

Lo he traído a la playa, para que vea el mar por primera vez, quizá última. Estrecho su frágil cuerpo contra mí y pienso que no es justo, que merece vivir tantas cosas. No hay dios si permite esto. El cura le ha dicho a mi mujer que es una prueba para nosotros, pero qué dios sería así, antikantiano, usando a un bebé como medio y no como fin. Aunque nosotros no somos mucho mejores, que todavía no le hemos puesto nombre, por si no sobrevive. Cómo le diremos al niño que esperamos a que superara la operación antes de ponerle nombre. No queríamos sufrir tanto, entiéndelo. Nos temíamos lo peor y decidimos que es más fácil olvidar algo si no podemos nombrarlo. Porque ése era nuestro único plan si todo salía mal: olvidarte. Como si nunca hubieras pasado.

lunes, 24 de diciembre de 2012

Promesa

Mi venganza pasará desapercibida.

domingo, 23 de diciembre de 2012

Un tipo serio

Usted era más interesante cuando sufría, siempre tenía alguna forma de desdramatizar la vida con humor. Sin embargo, desde que es feliz se ha convertido en un aburrimiento absoluto, pues no tiene ya ningún drama que minimizar.

sábado, 22 de diciembre de 2012

Señales del fin del mundo

El fin del mundo eres tú, le dice. Lo sé cuando me miras con esos ojos tuyos (claro, no me ibas a mirar con otros). Lo sé por tu forma de moverte cuando hacemos el amor. Lo sé cuando me despierto en mitad de la noche y, como un acosador, te observo dormir. Sé entonces que el fin del mundo es una realidad, pues después de ti no podrá haber nada.

viernes, 21 de diciembre de 2012

Las malas costumbres

Ya, ya sé que el niño sólo tiene un año y medio, pero está demasiado mimado: cuando quiere algo, lo señala y se echa a llorar hasta que se lo dan. Anoche tuvieron un problema muy gordo en casa cuando se puso a señalar la luna por la ventana.

jueves, 20 de diciembre de 2012

La playa (2)

La arena de la playa está cubierta de medusas, como restos de una batalla, y las gaviotas se abalanzan sobre ellas. Es otro tipo de turismo.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

La playa

La calle está en primera línea de playa, con vistas a los gatos, las medusas, las gaviotas amenazantes y ocasionales chicas en biquini. Si observa con atención, podrá contemplar el espectáculo del mar arrasándolo todo, pero le hará falta paciencia.

martes, 18 de diciembre de 2012

La literatura y sus consecuencias

—Cariño, voy a pasarme por el supermercado, ¿has escrito la lista de la compra?
—No he podido, estoy bloqueado.
—¿Qué?
—No se me ocurre una trama consistente. No hay tensión al pasar del aceite a los tomates. Ni desarrollo de los personajes.
—¿Pero qué dices? Creo que te tomas demasiado a pecho lo de tu carrera literaria: es una simple lista de la compra.
—Yo soy un artista; no sé trabajar por encargo.

lunes, 17 de diciembre de 2012

El crononauta y el turismo sexual

Bien pertrechado de penicilina y otros antibióticos, viaja al siglo XIX para follar a pelo con todas las desconocidas que quiera. No tiene que preocuparse del sida, que no existe, ni de cambiar el futuro con embarazos no previstos, pues tiene la vasectomía hecha. Sin embargo, no puede evitar pensar que esas mujeres con las que folla están muertas en su presente. Esto es necrofilia, piensa, ¿pues qué es la realidad sino el presente de cada uno? Y no puede evitar un gatillazo tras otro.

domingo, 16 de diciembre de 2012

El Antipapa

Hoy hemos nombrado Papa a Manolo, que tiene porte de santo. Lo primero que ha hecho ha sido bendecirnos a todos en el bar. Luego ha excomulgado a los abstemios, por ser seguidores de una falsa fe. «Jesús nos dijo que bebiéramos su sangre», ha dicho alzando su copa de vino y todos nos hemos sentido tocados por el Espíritu Santo.

sábado, 15 de diciembre de 2012

El temblor

—¿A cuántas chicas has hecho temblar?
—No sé, eso dependía del frío que hiciera en la habitación.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Un dibujante erótico

—¿Por qué tienes que dibujar siempre esas putas?
—Es mi trabajo y está muy bien pagado.
—¿Pero por qué así? No son mujeres reales.
—Precisamente: son dibujos.
—¿Es que ya no te gusto?
—¿Qué? ¿Qué clase de conclusión es esa?
—No se parecen en nada a mí. Si me quisieras, te inspirarías en mí.
—¿Por qué iba a dibujarte a ti, para que otros hombres se masturbaran con tu imagen?
—Al menos pensarías en mí. Ahora, en cambio, te imaginas a otras. Te pasas el día pensando en otras y encima lo inmortalizas. Yo creo que esto se puede considerar hasta infidelidad.

jueves, 13 de diciembre de 2012

¿Hola?

Era un escritor tan inseguro que, en sus novelas, cada diez páginas, escribía: ¿siguen ustedes ahí?

miércoles, 12 de diciembre de 2012

El amor y la queja

Tú antes amabas mejor —le dice ella—, siempre con tu amor como estandarte. No, yo antes vivía en la queja sempiterna —responde él—, reclamando lo que consideraba que era justo y merecido. Ahora mis reivindicaciones han sido atendidas y por eso he abandonado la agitación sentimental.

martes, 11 de diciembre de 2012

Teoría del espionaje tras las cortinas

Lo importante es no hacer ruido y respirar despacio, para que no se agiten demasiado las cortinas. Que piensen que es una ligera brisa, en todo caso, pero asegúrese antes de que las ventanas están abiertas o sospecharán. Hay que evitar que los pies sobresalgan por debajo; ponerse de puntillas es buena solución, pero es necesario un aguante especial. No todo el mundo tiene la disciplina. No todo el mundo tiene la concentración. No todo el mundo tiene ganas. Espiar es como hacer yoga. Pero recuerde que todo esto tiene que aprender a hacerlo de forma natural. Así no se apartará de su objetivo y, desde su escondite, podrá observar la vida entera.

lunes, 10 de diciembre de 2012

Las opiniones

—Hola, venía para que me hicieran una entrevista.
—No contratamos a nadie, gracias.
—No, no me refería a trabajar para ustedes, aunque también estaría bien. Yo lo que quiero es aparecer en su revista. Tengo muchas cosas que decir.
—¿Y usted quién es?
—Soy una persona anónima. Pero eso podría cambiar si ustedes me entrevistaran. Piensen que es un medio para un fin mayor.
—Mire, esto no funciona así. Primero tiene que hacerse famoso por sus propios medios y entonces nos interesarán sus opiniones.
—Pero mis opiniones actuales son de lo más interesantes
—Perfecto, anótelas para no olvidarlas y llámenos cuando sea alguien. Mejor aún: ya nos preocuparemos nosotros de llamarle.
—Eso puede llevarme toda la vida.
—Bien, así podrá ir puliendo lo que dirá en la entrevista.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Yo

Yo en realidad sólo sé hablar de mí. Y en esta frase tan corta ya lo he hecho dos veces.

sábado, 8 de diciembre de 2012

El doctor de arte

—Buenos días, doctor. Vengo a que diagnostique mi obra, pues creo que padece alguna dolencia.
—Cuénteme.
—Las miro y veo que fallan, que tienen achaques. No sé si es que son pequeñoburguesas o qué. Se tratan de unas fotos en caucásico y afroamericano.
—«Blanco y negro», será.
—Es que no quiero ser racista.
—No diga tonterías, un artista no teme llamar a las cosas por su nombre.
—Pero yo quiero ser un artista de éxito y nadar entre dos aguas y todo eso.
—Acabáramos. ¿Tiene usted algo de talento?
—Esperaba que me lo recetara usted.
—Bueno, es secundario. Usted está falto sobre todo de amistades y contactos.
—También podría recetarme esas cosas.
—Es un tratamiento caro, no lo cubre la seguridad social.
—Tengo un pequeño capital ahorrado. Soy especulador, pero quiero reinventarme. Soy mi obra más importante, podría decirse.
—Haber empezado por ahí, hombre, que el dinero viene muy bien para todas estas cuestiones.

viernes, 7 de diciembre de 2012

Conceptos dispares

—No puedo acostarme contigo porque me perderías el respeto.
—Oye, yo sólo respeto a las chicas que se acuestan conmigo.

jueves, 6 de diciembre de 2012

El señor Segundo

—Que pase el siguiente.
—Buenos días.
—¿Nombre?
—Francisco Segundo.
—¿Cómo dice? ¿Es que es usted rey o Papa?
—No, es mi apellido. Soy el señor Segundo.
—Pues hoy han venido unos cuantos señores antes que usted. A lo sumo, será el señor vigésimo.
—¿Lo ve? Toda mi vida he tenido que aguantar bromas así. Y lo peor es que mi apellido hace que siempre me releguen de forma inconsciente. ¿Cómo va a ser primero Segundo? Por eso nunca ascendí en las empresas que me contrataron. Por eso nunca he ganado una carrera. Siempre Segundo.
—Bueno, los segundos serán los primeros, decía Jesucristo.
—Los últimos, no los segundos.
—Es parecido, ¿no?
—En realidad, sí.
—Oiga, ¿ y por qué no se cambia el apellido? Hoy la ciencia ha avanzado mucho y lo permite.
—Lo he pensado alguna vez, pero es el apellido familiar. ¿Qué pensaría mi difunto padre?
—La verdad es que enfoca usted el problema de forma incorrecta. Podría decir que Segundo se refiere a una unidad de tiempo y que es usted el hombre más rápido del oeste. Sin embargo, permite que piensen que su apellido se refiere a su posición en la vida.
—No se me había ocurrido.
—Naturalmente: a usted no le pagan para pensar, pero a mí sí.
—Entonces, ¿podría presentarme a la gente como una especie de Flash?
—Tampoco nos precipitemos.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Famous blue raincoat – Beautiful losers again

(Publicado originalmente en Standdart)

Catherine Tekakwitha, la canción está rota. Decía algo así: «God is alive. Magic is afoot. God is alive. Magic is afoot». Esto se repetía hasta que las costuras se rindieron. Está ahora ahí, sobre la cómoda, junto al impermeable azul. Ahora es necesario convertirse en un sastre de la canción, ha dicho Leonard. Uno que pueda remendar lo que ya no tiene remedio, como una relación rota. Así que ha salido a buscarse, aunque no tiene muchas esperanzas. Esto es una travesía en el desierto, ha afirmado. Lawrence Breavman de Arabia. Todo es una travesía en el desierto en busca de la Tierra Prometida, que suele ser una idea de la mujer. ¿Dónde está la mujer con el rostro de Lili Marleen, Catherine Tekakwitha? Toda fe es una excusa para no admitir que la única verdad revelada es el cuerpo. El misterio del cuerpo de quien todavía no es nuestro amante y que nunca será nuestro del todo, salvo en espejismo. La santidad de yacer en el lecho que hemos consagrado juntos. El sacramento del orgasmo, las largas oraciones de gemidos y jadeos. Esto ya lo sabía Leonard cuando buscaba la verdad en la Cienciología y visitaba su templo con la excusa de alcanzar la claridad: «me pareció que sería un buen lugar para conocer mujeres».
¿Eres tú la santa anónima, Catherine Tekakwitha? ¿Lo eres? Yo juro ahora que sí. Todo amor es una promesa doble de condena y redención. Jane vino con un mechón de pelo de otro hombre. Un souvenir del turismo sentimental. Todos somos cómplices en este crimen constante en el que sólo somos capaces de perdonarnos por un rato. Contéstame a esto: ¿hay música ahora en la calle Clinton?
Leonard está vivo. La magia está en marcha. El amor es el primer paso a la traición, me aseguró antes de recitar los viejos nombres: Axel y Marianne; Edith y F.; Jane y… Es una costumbre ineludible volver siempre al triángulo amoroso, incluso aunque sea imaginario. Uno ama mejor contra alguien. Hacen falta aliados y enemigos para evitar esta sensación de desamparo. Te he mentido, Catherine Tekakwitha: Jane es la santa anónima a la que rezar a las cuatro de la mañana, cuando se termina el año. Cuando «cualquiera» y «nadie» son sinónimos. Porque no es real: es una idea a la que aferrarse, como la del antagonista que no es más que uno mismo. Sinceramente, Leonard Cohen se lo inventó todo. Un remedio imaginario para el dolor real. Una cura para quitar el PROBLEMA en la mirada.
La canción está rota, desgarrada por el hombro. Ya no podemos vestirla. Estamos desnudos, finalmente. Estamos desnudos de nuevo bajo el sol de Hidra. Marianne está en la habitación, sentada frente a la máquina de escribir. Tiene un mechón de pelo nuestro. No es necesario recordar la canción. No hay que cantarla ya. Podemos olvidarla. Podemos pasar página. Podemos empezar de nuevo, una y otra vez, como si volviera a ser verano y todo se presentara como una posibilidad infinita.

martes, 4 de diciembre de 2012

El amor es sacrificio

¿Cariño, quieres tú la tarta que queda?, le pregunta ella. Él en realidad no quiere, pero le dice que sí. Se sacrifica, se sacrifica para que ella no engorde. Da lo mismo que esto le afee a él, piensa, lo importante es que ella siga siendo bonita. Y se siente el perfecto marido, aunque en realidad actúe por razones puramente egoístas, pues no quiere acostarse con una gorda.

jueves, 29 de noviembre de 2012

Hic sunt dracones

Señor editor, usted no me conoce y esto es así porque soy un autor aún por descubrir. Soy terra incognita y usted podría pasar a la historia si se atreviera a explorar mi obra, llena de matices, plata, oro y especias exóticas. Las posibilidades comerciales de la empresa quizá sean limitadas a corto plazo, pero usted podría ser nombrado Almirante de la Mar Océana.

martes, 27 de noviembre de 2012

Los estudios

—Estoy estudiando por las noches.
—Eso está bien, hay que formarse a cualquier edad. ¿Dónde es?
—En mis sueños. Cada noche sueño que asisto a las clases magistrales del profesor Cornelius. Anoche aprendí que no hay que juntar alimentos naturales y artificiales, pues son una mezcla mortal.
—No sé yo si te los van a aceptar como estudios oficiales.
—El saber no ocupa lugar.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Monica Bellucci

—¿En qué piensas? —le pregunta su mujer durante el desayuno.
—En Monica Bellucci —responde él.
—Te parecerá bonito.
—Me parece bonita, sí.
—Imbécil. Pues ya tiene casi cincuenta años, que lo sepas.
—Da lo mismo, yo pienso en la Monica Bellucci de mis recuerdos e imaginación, no en la real.
—Ya, la realidad te importa más bien poco.
—Me interesan más los símbolos. Por eso pienso por las mañanas en Monica Bellucci, igual que otros se levantan pensando en dioses y demás. A mí me gusta pensar en la Bellucci de mis días de juventud, cuando todo parecía posible.
—Sí, claro. Todo parecía posible: incluso encamarse con Monica Bellucci, ¿no?
—Bah. Lo que pasa es que no entiendes nada de romanticismo.

viernes, 23 de noviembre de 2012

Centro de adelgazamiento cristiano

Nosotros creemos en el poder de la oración para perder peso. ¿Sabe usted quién no estaba gordo? Jesucristo. Y a él intentamos parecernos aquí con un estricto régimen de sufrimiento. Si nuestros pacientes sienten que esto es un calvario, es que estamos haciendo las cosas bien.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

El librero

Ser librero es como ser misionero, declara Edelmiro Fernández, sobre todo si trabajas para una librería con franquicias por todas partes. Yo sé que el Gran Librero Central está pendiente de mis resultados; espera que difunda la Palabra entre estos indígenas que se niegan a leer. Es una ardua tarea la que me ha sido encomendada, pero estoy determinado a iluminar esta parte del Virreinato y aumentar los beneficios un siete por ciento.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Por aquí se rompe España

«Por aquí se rompe España», dice el presidente mientras señala la foto de una grieta. «Es una grieta en casa de los Martínez; concretamente, está en la pared del comedor. Este asunto es de suma importancia para el Gobierno y ya hemos aprobado sanciones para la familia Martínez, que sigue ignorando nuestra exigencia de que reparen la pared». Por su parte, la familia Martínez ha declarado que a ellos les encantaría reparar la grieta, pero todo el dinero se les va en pagar las sanciones impuestas por el Gobierno.

sábado, 17 de noviembre de 2012

El monstruo del armario

—Papá, hay un monstruo dentro de mi armario.
—¿Y qué quiere?
—No sé, no le he preguntado.
—Pues déjale tranquilo y él te dejará tranquilo a ti. Igual sólo quiere dormir calentito entre tu ropa.
—¿Y si se la come?
—Ya hay naftalina dentro.
—Eso es para las polillas, papá.
—No, funciona con muchos bichos.
—¿Y si cuando estoy dormido le da por salir del armario?
—Pues bien. En esta casa respetamos la inclinación sexual de todo el mundo.
—¿Qué?
—No, nada. ¿Quieres dormir con la luz encendida? Es el mejor remedio para los monstruos, que se esconden en las zonas oscuras de la imaginación.
—¿Y si ponemos la luz dentro del armario? Así no podrá esconderse y yo podré dormir.
—Eres un niño sabio.

jueves, 15 de noviembre de 2012

El vuelo tranquilo de los buitres

Ustedes, los escritores, son todos unos buitres. Se aprovechan de las vidas de la gente para sus creaciones. Por eso yo siempre me callo lo que pienso cuando estoy cerca de algún escritor, para que no saque alguna historia de lo que digo. Aunque seguro que entonces se inventan un relato sobre un hombre silencioso: alguien que no habla porque hizo una promesa a un antiguo amor; o porque un trauma físico o psicológico le impide expresarse; o porque se trata de un espía. Son ustedes unos hijos de puta.

martes, 13 de noviembre de 2012

Reivindicaciones

—Buenos días. Me gustaría saber por qué Hacienda se lleva el veintiún por ciento de mi premio.
—¿Y a mí qué me cuenta? Yo sólo soy el conductor del autobús.
—Pero Hacienda somos todos, así que le pregunto a usted.
—Yo qué sé, son los impuestos. ¡Pregúntele al ministro!
—Es que no lo entiendo. ¿Por qué se llevan una parte? ¡Si no me ayudaron en nada! No colaboraron en la creación del relato. Es más: ¿Dónde estaba Hacienda cuando me atascaba en alguna parte de la historia? Si hubieran aportado ideas o soluciones... ¿Cómo es que de pronto somos socios?
—¡Es la ley! Por cierto, o paga el billete o se baja ahora mismo.
—¡La ley es injusta! ¡Y no pago el billete, que lo pague Hacienda con mi veintiún por ciento!
—¡Fuera! ¡Bájese ahora mismo, majadero!
—¡Ah, represión, represión! ¡Soy la Rosa Parks de los escritores españoles!

domingo, 11 de noviembre de 2012

Actos de romanticismo desaforado

Me encantas, eres perfecta. Escribiré cada día una carta de amor dedicada a una parte de tu cuerpo. Hoy: el páncreas.

viernes, 9 de noviembre de 2012

Los papeles olvidados

Al leer viejas notas, a veces uno encuentra relatos interesantes que no recordaba haber escrito. Por eso, dejo que pasen los meses sin hacer nada y luego me pongo a buscar entre los papeles para ver si encuentro una novela genial, pero todavía no ha habido suerte.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Existir

No, no lo entiende, afirmó el funcionario: usted no existe. Y no existe porque no aparece en esta lista oficial. Ya me estoy extralimitando en mis funciones al hablar con alguien que no existe, pero lo hago por debilidad, puesto que me mira usted con esa expresión tan desamparada. Sé que su rostro es también, por lógica, inexistente, pero me lo pone ahí delante y no puedo evitar mirarlo.

lunes, 5 de noviembre de 2012

El premio

Eh, lo hemos logrado, le digo a mi yo de hace diez años, el relato que escribiste entonces ha sido por fin premiado. Bueno, el mérito es compartido, me dice él, que tú hiciste modificaciones. Pero la idea general es tuya, le contesto yo: es un relato de juventud, aunque haya convencido a un jurado ahora. Ha sido por tu insistencia, me responde él, que yo ya no existo: ya no vivo para verlo. No digas tonterías, le digo yo, que en realidad no hemos cambiado tanto.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Logística aristotélica

Leo una nota que escribí. «Desorden mesa», pone. Y no sé si tengo que mantenerlo o eliminarlo.

miércoles, 31 de octubre de 2012

Una obra de teatro modesta

Se alza el telón y aparecen en el escenario dos ACTORES con un tablero de la ouija que pasan a poner en el suelo.
ACTOR1: Buenas tardes, damas y caballeros. Como habrán notado al comprar la entrada (y al vivir en esta ciudad de mala muerte), nuestra obra es muy modesta. Yo ni siquiera soy actor, sino tramoyista. Pero no se inquieten, todo esto tiene fácil solución. Mi compañero les explicará.
ACTOR2: Gracias. Verán, yo ahora voy a convocar al espíritu de Laurence Olivier, que era un actor de tomo y lomo, para que posea a mi compañero. En el sentido espiritual o demoníaco del término, claro, no se preocupen, que esto es una obra para todos los públicos.
ACTOR1: Y no teman por mí, hemos hecho esto muchas veces.
ACTOR2: No digas eso: algo sí que peligra la vida del artista.
ACTOR1: Eso es un convencionalismo.
ACTOR2: No, hombre, hazme caso. Esto de tratar con muertos y demonios tiene sus riesgos. Nunca sabes quién se va a poner al teléfono.
ACTOR1: No sé, se supone que los demonios son grandes mentirosos; igual salíamos ganando con su capacidad de interpretación.
ACTOR2: Pero hablan en lenguas extrañas. Bastante tiene el público con que la obra sea interpretada en inglés por sir Olivier.
ACTOR1: Podríamos venderla como una obra de teatro de Mel Gibson. O de Ibsen. ¿Quién diferencia el noruego del arameo?
ACTOR2: No digas tonterías, cíñete al guión.
ACTOR1: ¡Pero si no hay!
ACTOR2: Es una forma de hablar.
ACTOR1: Ah.
El ACTOR2 enciende unas velas alrededor del tablero de ouija y se sienta. Empieza a murmurar algo mientras el vaso se desliza por el tablero sin que nadie lo toque. De pronto, se levanta un SEÑOR DEL PÚBLICO.
SEÑOR DEL PÚBLICO: To be or not to be!

lunes, 29 de octubre de 2012

Poesía crepuscular

La última moda literaria nos llega desde el asilo: ancianos que comienzan a escribir. Emilio Fernández Olmo es el mayor exponente de este movimiento, aunque suene irónico llamar movimiento a algo cuando sus componentes no destacan precisamente por moverse mucho. La poesía de Emilio es muy poderosa, con mucha fuerza, y eso que su autor tiene noventa y siete años. Poemas como ¿Ya es la hora del paseo? o Mi próstata se expande continuamente, como el universo nos hablan del declive, del olvido, de la alienación. «Todos sois extraños», escribe Emilio, «sobre todo el nuevo, que nunca me acuerdo de su nombre». Fernández Olmo nos habla desde el futuro, desde un futuro que no queremos ver. Esta nueva (y vieja) generación de literatos crece cada día, pues las editoriales peinan los asilos en busca de más voces ajadas por el tiempo y el exceso de tabaco.

sábado, 27 de octubre de 2012

Nunca más me volverán a llevar a la tele

¿En qué te inspiras?, me pregunta el presentador. Yo le contesto que ser escritor es como ser esquizofrénico: escuchas las voces y las sigues.

jueves, 25 de octubre de 2012

Conversaciones sobre el futuro (3)

—Aquí seguimos —dice Caperucita Roja.
—Sí —contesta el lobo—. Se podría decir que somos una pareja consolidada.
—No, tú y yo no somos nada; eres un simple acosador.
—No tan simple: estoy lleno de matices.
—Ya, seguro.
—Además, me necesitas en tu vida —responde con suficiencia el lobo.
—¿Para qué, para que me persigas? ¿Para que te comas a mi abuelita y te hagas pasar por ella? Por cierto, eso se llama travestismo. Tendrías que ir al psicólogo.
—Al veterinario, en todo caso. Y tendrías que ir tú al psicólogo, que para algo eres una representación de la menstruación.
—¿Cómo dices?
—Aunque yo también lo soy.
—¿Tú? ¿Un lobo? Oye, que yo me depilo muy bien —responde con sorna Caperucita.
—En realidad soy un licántropo, de ahí que pueda hablar y sea tan antropomórfico. Y ya sabes: la licantropía consiste también en cambios de humor una vez al mes.
—Eres un machista.
—Es mi naturaleza de lobo, que está por socializar.

martes, 23 de octubre de 2012

Alcohólicos anónimos

En un sórdido bar, dos borrachos beben. Son BRIAN y EPSTEIN.
BRIAN: ¿Por qué bebemos, Epstein?
EPSTEIN: Para olvidar.
BRIAN: ¿El qué?
EPSTEIN: ¿Cómo quieres que lo recuerde, no ves que estoy bebiendo?
BRIAN: ¿Y no podríamos parar para recordarlo? Sólo un momento. A lo mejor no era para tanto y estamos aquí cometiendo un error.
EPSTEIN: Detenerse sería el error. El alcoholismo es una carrera de fondo.
BRIAN: Es casi una actividad deportiva, ¿no?
EPSTEIN: No te pongas sardónico conmigo. Se bebe para agotar el tiempo, para fundirse con lo absoluto y tener todas las respuestas a los enigmas del universo.
BRIAN: Pues yo no tengo ninguna.
EPSTEIN: Eso es porque no llevas en esto tanto como yo. Sigue bebiendo y ya aprenderás.

domingo, 21 de octubre de 2012

La videncia y sus problemas

En el hotel Continental se celebra un congreso de adivinos, pero nadie asiste a las conferencias, pues todos saben lo que se va a decir.

viernes, 19 de octubre de 2012

Una vieja cara

Perdone, usted es escritor, ¿verdad? Ah, es que era muy fácil: se le nota en la cara. Tiene usted cara de escritor. Cara de pensar mucho. De estar solo. De perder el tiempo.

miércoles, 17 de octubre de 2012

El corte

—Escribiré una novela durante las noches que duermas en mi cama.
—Será una novela muy corta, entonces.

lunes, 15 de octubre de 2012

Creerse un autor

En el Carrefour, la cajera señala el libro que llevo bajo el brazo y me pregunta: ¿Ese libro es tuyo? Durante un momento idiota, estoy a punto de contestar: No, es de Stendhal.

sábado, 13 de octubre de 2012

Una nueva cara

Perdone, ¿es usted escritor? ¿No? Pues tiene la cara perfecta para aparecer en la solapa de un libro, ¿nunca se lo han dicho? Precisamente ahora vamos a lanzar uno y su rostro nos vendría bien. Aquí le dejo mi teléfono, piénselo.

jueves, 11 de octubre de 2012

El no

Todas las editoriales lo lamentan. Tenemos las manos atadas, dicen. Pero su obra es muy interesante. Mucho. Encontrará cabida en algún sitio. Pero no aquí. Usted se merece algo mejor.

martes, 9 de octubre de 2012

Adiós, Madrid, nunca te gusté

Madrid, tenías que haber sido mía, pero te tomaron otros. Nunca te sirvieron mis maneras trasnochadas, mi literatura de provincias. Cinco euros por una cerveza en el Café Gijón, Madrid. Y mis bolsillos vacíos. Adiós, Madrid, tus calles me expulsan como a un cuerpo extraño. Me voy con todo lo que intenté darte, pues nunca aceptaste nada de mí. Me voy donde tampoco me quieren, pero donde el desamor es mutuo. Adiós, Madrid, adiós.

domingo, 7 de octubre de 2012

El fantasma del cuarto de baño

Hay un fantasma en el cuarto de baño. Lo sé porque me cambia las cosas de sitio: por ejemplo, le encanta meter el papel higiénico en la cisterna y embadurnar las cortinas de la ducha con pasta dentífrica. Yo no me enfado ante estas travesuras porque entiendo que es su misión fantasmal. Quién soy yo para decirle a alguien cómo ha de llevar su muerte. Además, tiene que ser muy duro estar condenado a vagar eternamente entre el retrete, el bidé y la ducha.

jueves, 4 de octubre de 2012

La cena

Uno de vosotros me va a traicionar, dice Jesús. Los apóstoles se miran entre ellos y dudan. ¿Por qué el líder siembra la semilla de la división entre sus seguidores?, se preguntan. Ahora que han llegado tan lejos, que ya están en la capital, donde está el dinero. Será el estrés, murmura Pedro, está sometido a muchas presiones. Y pide vino, para relajar la tensión en el ambiente.

lunes, 1 de octubre de 2012

En el Camino

Veinticinco kilómetros bajo la lluvia, subiendo largas cuestas, soportando vientos huracanados. Me giro y le digo a Sonia: «Si el sufrimiento nos acerca a Dios, esto es petting».

viernes, 28 de septiembre de 2012

El libro perfecto

Se obsesionó con escribir el libro perfecto, uno que pudiera entender cualquier persona, sin importar su condición. Probó con un lenguaje simplificado, pero seguía siendo inaccesible para un analfabeto. No hay lectores analfabetos, razonó, pero quizá sí había analfabetos que quisieran acceder al libro y ser lectores. ¿Cómo hacer que también les sirviera a ellos? Lo intentó entonces con ilustraciones sencillas y esquemáticas, pero éstas podían interpretarse en realidad de muchas maneras. Incluso una cara sonriente puede ser motivo de confusión. Qué hacer, se dijo, ¿cómo llegar a todos? Finalmente, publicó un libro con las páginas en blanco, pues cualquiera podía entender que ahí no había nada.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Un héroe nunca puede dormir

El Capitán Apocalipsis ha vuelto a destruir la ciudad en un ataque de sonambulismo. Los ciudadanos están hartos de esto y exigen al alcalde que tome medidas inmediatas. «Pero qué hacer», se queja el alcalde, «la limitación de los superpoderes en horario nocturno no es responsabilidad del gobierno municipal». El Capitán Apocalipsis ha comunicado que espera solucionar el problema con la ayuda profesional del Doctor Megafobia, que, aunque sea un supervillano, tiene estudios psiquiátricos e incluso ha sido objeto de alguno.

sábado, 22 de septiembre de 2012

Dientes

Los científicos están investigando la manera de lograr que los dientes vuelvan a salir, de forma que sustituyan las piezas dentales perdidas con el paso de los años y el mal uso de la dentadura. Por ahora, los experimentos no han sido muy afortunados: a un hombre le salieron dientes, sí, pero en los dedos. Esto es muy práctico para moler nueces y tocar las castañuelas sin necesidad de llevarlas, pero en los días de frío es muy incómodo que a uno no paren de castañetearle los dedos.

jueves, 20 de septiembre de 2012

Voces

Oigo voces todo el rato, doctor. Me entretienen mucho, pues están siempre de tertulia y comentan temas de actualidad, lo que me sirve para estar informado. Sin embargo, son un poco molestas cuando quiero leer o ver una película.

martes, 18 de septiembre de 2012

La velocidad

La vida es una cita a la que invariablemente llego tarde, pienso siempre que se acerca mi cumpleaños. Claro, es normal ponerse a reflexionar, que el paso del tiempo nos afecta y blablablá. No sé. Algo parecido pensé cuando por fin gané MálagaCrea: tenía una sensación de incomodidad todo el rato, me sentía un impostor. Si has esperado este momento durante años, me decía. Precisamente, he esperado demasiado, me contestaba. Esto tenía que haber sucedido en 2005, por ejemplo. Entonces habría parecido natural. La vida habría sido otra. Joven escritor que gana a la primera y se pavonea. Eh, dejadme paso, que allá voy, estoy lleno de energía e inconsciencia y tenéis que mirarme todos. Pero cuando ganas a la octava, te parece que han cometido un error, piensas que esto es una improvisación, no lo que estaba en el guión. Y bien sabes que te has acostumbrado al guión. Uno al final es un perro de Pavlov sometido a los experimentos conductistas propios y del mundo. El mundo, que es el enemigo, el otro lado. El lado inalcanzable. Porque todo es una gran confabulación contra ti, claro. Es evidente. Tu nombre está en todas las listas negras. Como si alguien fuera a tomarse la molestia de anotar tu nombre, idiota. La idea original era otra, por supuesto: tener esa cálida sensación de convicción tan envidiable mientras se van cumpliendo los plazos con la puntualidad esperada. Pero no he conseguido llamar la atención, abrirme camino. No tengo ni idea de cómo se hace, ni la más remota. Así que me refugio en un mundo de ficciones, como haría un enfermo mental cualquiera, y dejo pasar los días, que pasan por encima de uno a tal velocidad que no da tiempo para nada más.

lunes, 17 de septiembre de 2012

El largo regreso

«Perdone, caballero, pero soy su padre», le dice un vagabundo. Qué tontería, si yo conocí a mi padre y murió en la cama hace años, piensa. ¿Pero y si todo es mentira? Quizá ha vivido engañado todos estos años, quizá este hombre sea su verdadero padre y el otro era un impostor. Quizá hubo una gran conspiración gubernamental consistente en sustituir a los padres por actores y los verdaderos padres han malvivido todos estos años mientras buscaban a sus hijos perdidos. Es una teoría más que razonable, piensa, uno no puede fiarse de los gobiernos. Así que, con lágrimas en los ojos, abraza al maloliente vagabundo y le dice con cariño: «vamos a casa, papá, tenemos que recuperar todo el tiempo perdido».

domingo, 16 de septiembre de 2012

Así

Nunca supe conseguir nada. Creía que bastaba con soñarlo.

sábado, 15 de septiembre de 2012

Donde está el dinero

Le vemos mucho potencial a su novela, pero somos una editorial católica y creemos que algunos cambios son pertinentes. Por ejemplo, ¿qué tal si el detective fuera bendecido con una aparición mariana? Así la Virgen le indicaría dónde tiene que investigar; que se vea la intervención divina en los asuntos mundanos. Con respecto a la prostituta que le ayuda, ¿podría ser una monja? Una monja que asesora a chicas descarriadas para que encuentren a Jesús. También estaría bien que se estableciera de forma indudable que el asesino es ateo y votante de izquierdas. Imaginamos que como autor le resultará difícil aceptar estos cambios, pero es aquí donde está el dinero. Sabemos lo que buscan nuestros lectores.

viernes, 14 de septiembre de 2012

La culpa es del narcisismo

La culpa es del narcisismo, toda la insatisfacción viene de ahí. ¿Cómo vas a ser feliz cuando no te come la polla todo el mundo? Pero esto es la teoría, la teoría de ex novias maliciosas. «Porque te crees tan genial, Míchel, porque siempre tiene que ser lo que tú digas, porque nunca escuchas a nadie». Pero no es verdad. Es cierto el narcisismo, sí, pero funciona así: el mundo no me interesa nada. La insatisfacción nace de dentro, de una fosa oscura donde sólo estamos la locura y yo.

jueves, 13 de septiembre de 2012

La unicidad

Mi mujer es pelirroja y tiene los ojos verdes. Me paso horas mirándola fascinado, ya que soy daltónico.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

La maga

De la gran maga Martinella me enamoré tras acudir a un espectáculo suyo. Me gustó de inmediato porque supe que mi vida con ella estaría llena de magia. Al principio fui muy feliz, aunque siempre me engañaba con trucos, pero eran tan buenos que me quedaba a que terminara la función, lo que consistió en su desaparición. Se escapó con otro, una maniobra que me decepcionó bastante, pues Houdini lo habría hecho mejor.

martes, 11 de septiembre de 2012

Cabeza de ratón

Era un escritor más que no conseguía vivir de la literatura, pero aprendió una lengua en peligro de desaparición y empezó a escribir sus obras en ella. Esto lo convirtió de pronto en el escritor más importante de esa lengua, lo que le sirvió para recibir subvenciones de la Unesco y ser invitado a congresos por todo el mundo.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Una habitación con vistas

Vivo en una habitación con vistas, pero siempre tengo las persianas bajadas. Así no me distrae nunca la esperanza.

domingo, 9 de septiembre de 2012

El duro camino a la gloria

Buenos días, soy su entrenador literario y vengo a decirle que ya está bien de esta imaginación sedentaria, se ha descuidado mucho y tiene que ponerse en forma. Mire todos estos adverbios, que no son más que michelines. Hay que eliminarlos, hay que librarse de toda esta grasa que entorpece el correcto desarrollo de la historia y lo vamos a hacer con un programa de ejercicios riguroso. No, no me mire así, vamos a empezar poco a poco. Primero, unos haikus aeróbicos para reforzar la capacidad de concisión, luego pasaremos a los microrrelatos y seguiremos con los relatos cortos, que se irán alargando un poco más a medida que trabajemos y por fin, si cumplimos los pasos adecuados del entrenamiento, podremos dedicarnos a carreras de fondo novelísticas.

sábado, 8 de septiembre de 2012

El cortejo

Un bar de copas. Una CHICA muy atractiva da sorbos a un cubata acodada con aire ausente en la barra. Un CHICO se acerca a ella mientras suena Franz Ferdinand.
CHICO: Hola, quería informarte de una cosa.
CHICA: Dime.
CHICO: Eres muy guapa.
CHICA: ¿Qué?
CHICO: Seguro que nadie se ha dado cuenta antes, pero yo sí, que soy muy observador. Imagino que te he impresionado con esto.
CHICA: Mira, ya estoy acostumbrada a que me digan que soy guapa. Sé que lo soy.
CHICO: ¿Cómo dices? ¿Seguro que no soy el primero?
CHICA: Segurísimo.
CHICO: ¿Entonces no he descubierto tu belleza?
CHICA: No.
CHICO: Vaya. Pues ya no sé cómo ligarte, no tengo plan b. Mi idea era cautivarte con un piropo, que pensaras: «soy guapa a los ojos de este chico y este reconocimiento hace que yo también lo encuentre atractivo a él». Pero no ha funcionado, no me he ganado tu corazón con esto. Cuando parecía un plan perfecto basado en el razonamiento científico. No sé qué ha podido fallar.

viernes, 7 de septiembre de 2012

A veces

A veces voy caminando y me imagino que mi vida es otra, no sé, una mejor, con más dinero y mejores vistas. Y voy creyéndome que es mi vida real, que de verdad camino por otra ciudad y me esperan otras personas. Es más, yo mismo soy otro: tengo otro nombre, otra forma de andar, otras inquietudes. Y al rato me aburro de mi nueva vida y me imagino que mi vida es otra, no sé, la de antes, con menos dinero y peores vistas.

jueves, 6 de septiembre de 2012

El cambio

—Creo que ya no te quiero.
—¿Por qué? ¿Qué ha pasado?
—Has cambiado, ya no eres el mismo.
—Bueno, eso es positivo.
—¿Cómo va a ser positivo?
—Los políticos siempre prometen el cambio y la gente les vota por ello. Digo yo que el cambio será bueno.
—No me había parado a verlo así.
—Claro. Porque en el fondo eres una inmovilista. Una reaccionaria. Estás anclada en el pasado.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Lo que importa

—No sé si lo nuestro llegará muy lejos.
—¿Por qué no?
—Somos muy diferentes, tenemos muy poco en común.
—No es importante tener cosas en común para que una pareja funcione. Mira a mis padres, que no comparten ninguna afición. Por ejemplo, a él le encantan las películas bélicas y a ella las de amor.
—¡Tus padres se odian a muerte y se pasan el día discutiendo!
—Puede ser, pero no se han divorciado.

martes, 4 de septiembre de 2012

Los terremotos de la señora Fernández

A todas horas, los fantasmas me mueven las cosas en la casa, declara la señora Fernández a la televisión. Es como tener terremotos caseros. Terremotos permanentes. Es muy molesto para las visitas, se lo aseguro, sobre todo si estamos tomando té bien caliente. Mis amigas están hartas de acabar escaldadas, dicen que soy una pésima anfitriona. Yo les explico que no es cosa mía, sino de los fantasmas, pero les da igual, responden que si tengo fantasmas es porque no sé llevar una casa. Me dicen que tendría que fumigar o poner trampas en las esquinas, pero los fantasmas son muy listos, conocen todos los secretos de la muerte.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Las edades del hombre

Últimamente me preocupa hacerme viejo. Claro, qué tontería, no me iba a preocupar antes, tiene que preocuparme más a medida que pasa el tiempo. Pero lo que quiero decir es que estos días me preocupa de verdad, pues me doy cuenta de no estoy preparado para la madurez. Sé que esto lo dice mucha gente, pero yo estoy convencido de poseer una rara incapacidad genética para madurar. No externamente, claro, pues me ajaré con los años mientras mantengo una vida imaginaria en la que soy siempre el mismo. Inalterable, inmutable. A veces me pregunto si cuando muera seguiré encerrado en mi cabeza con los mismos sueños imposibles de siempre.

domingo, 2 de septiembre de 2012

Nueva ciencia militar

Silvonia estaba decidida a convertirse en una potencia militar y para ello ordenó reclutar sólo soldados que fueran muy bajitos, pues las ventajas eran evidentes: hacía falta menos tela para los uniformes (y menos madera para los ataúdes), presentaban un blanco más pequeño para el enemigo y las trincheras se terminaban de cavar antes.

sábado, 1 de septiembre de 2012

La inspiración subliminal

—No sé de qué escribir esta noche, hazme alguna sugerencia. Dime alguna historia que pueda contar.
—Podrías escribir de la falda azul.
—¿Qué falda azul?
—Ya sabes. La falda azul. La falda azul que tan bien le sentaba a la chica y que su novio le regalaría en un acto de amor de lo más práctico, pues estaba muy bien de precio.
—¿Y no pasa nada más en la historia? ¿No hay muertos?
—Alguno habrá si sigues sin entender lo que intento decirte.

viernes, 31 de agosto de 2012

El director de cine

—Quiero que usted me mate.
—De acuerdo. No es usted el primer cliente que me contrata para ser asesinado.
—Bueno, pero es que no acaba ahí la cosa.
—Usted dirá.
—¿Conoce a Sophie Calle?
—Creo que no tengo el gusto.
—Es una artista. Una vez, le encargó a su madre que contratara a un detective privado con la misión de seguirla y fotografiar su actividad diaria mientras ella llevaba un diario y luego comparar ambos trabajos. Una idea artística de lo más interesante, como imaginará.
—Apasionante. Pero vayamos al grano: ¿cómo quiere que le mate?
—No, verá, no me ha entendido. Yo soy director de cine, aunque es posible que no me haya reconocido. Soy, podríamos decir, un autor de culto. Tengo mi pequeña legión de aficionados y he ganado varios premios en los festivales más importantes del mundo. El caso es que mi idea es grabar todo el proceso de mi asesinato.
—¿Cómo dice?
—Hacer un documental. De mi muerte. Con usted de protagonista: el matón de los bajos fondos que asesina por dinero. ¿Cuáles son sus motivaciones, podremos empatizar con usted? Esas cosas.
—Perdone, pero para mi profesión sería de lo más inconveniente que me grabara.
—Puede estar tranquilo. ¿Conoce usted a Pasolini?
—¿También es artista?
—También lo era, sí. Director de cine. Fue asesinado en circunstancias poco claras: una mamada que salió mal, un crimen por motivos políticos... Hay discrepancias. Yo lo que quiero hacer es algo parecido: haremos de mi asesinato una obra de arte, pero en secreto, pues la película no aparecerá hasta dentro de cincuenta años. Entretanto, me habré convertido en leyenda y usted seguramente también haya muerto, por lo que no correrá ningún peligro. Imagínese la cara de los críticos del futuro, los titulares: el famoso director nos desvela las causas de su propia muerte en una obra maestra irrepetible (por motivos obvios). Desde la tumba, vuelve a deleitarnos con su talento cinematográfico. Una vez más —la última—, nos deja a todos anonadados con su compromiso con el séptimo arte.

jueves, 30 de agosto de 2012

La vecina

Llevo treinta años dedicándome a ser vecina, aunque es una profesión que no está bien pagada, dice la señora. Pero hay incentivos como espiar a la gente y estar al tanto de los cotilleos. No es que los cotilleos sirvan de moneda de curso legal, claro, pero usted ya me entiende: es importante estar bien informada. El conocimiento es poder, que dice mi sobrino. Y a mí me gusta pensar que manejo los hilos en la sombra cuando estoy haciendo punto en mi cuarto de estar.

miércoles, 29 de agosto de 2012

La censura

Los ciudadanos de este país se quejan de la falta de libertad y arremeten contra la censura. Además, acusan a los censores de privilegiados, pues tienen acceso a las obras que luego se prohíbe a la población. Dicen que esto demuestra que la propaganda de nuestra gloriosa revolución miente y que no todos los ciudadanos son iguales. Esto se podría solucionar si el cuerpo de censores fuera extranjero, pero entonces el problema sería mayor, pues cederíamos soberanía. Sería inadmisible permitir que unos extranjeros decidieran qué obras podemos conocer y cómo. No, jamás. La censura tiene que seguir siendo nacional y al alcance de todos, pues por eso somos un gran país.

martes, 28 de agosto de 2012

El espantapájaros

Crucificado como si fuera un mesías hebreo, el espantapájaros se aburre de forma indecible, ya que los campos de maíz son interesantes sólo hasta cierto punto. Su suerte cambia el día en que conoce a la mujer del granjero y queda prendado de ella. Qué belleza, piensa, así que esto es el amor, a esto se refieren las personas cuando hablan de tener mariposas en el estómago. Y sonríe, pero las mariposas le devorarán por dentro en cuestión de días, pues en realidad son polillas que se comen el trapo.

lunes, 27 de agosto de 2012

La mujer del astronauta

Mi marido está en la luna —dice la señora—, pero literalmente, pues es astronauta. Es una sensación extraña saber que está ahí arriba dando vueltas sobre mí. A veces me asomo por la ventana por las noches y me pregunto si verá la luz de casa desde ahí, si me estará mirando. Yo, por si acaso, saludo. Lo cierto es que me siento observada todo el rato y a veces, antes de acostarme, me planteo que quizá tendría que rezarle algo, que una ya no sabe qué pensar.

domingo, 26 de agosto de 2012

Ser

Yo soy un artista, caballero, pero nadie lo sabe, puesto que no tengo talento y me he dedicado a otra cosa. Sin embargo, yo podría haber nacido con talento y ser ahora reconocido y admirado como pintor. Es todo tan relativo y arbitrario.

sábado, 25 de agosto de 2012

El imaginador

Yo, damas y caballeros, soy un imaginador. Imagino mundos, me los invento. Esto no significa que esté loco, aunque tampoco lo podemos descartar. Me dedico a esta tradicional labor de imaginarse cosas desde muy joven. Es algo casi instintivo, pues desciendo de una larga estirpe de imaginadores. Mi padre, que en paz descanse, se pasó la vida entera imaginando, incluso en su lecho de muerte. Sus últimas palabras no fueron para decirme que me quería o que estaba orgulloso de mí, sino misteriosas e inquietantes. Dijo: «La niña era así desde la más temprana infancia». Yo no sabía a qué niña se refería, pues soy hijo único, pero lo continué: «Sus padres lo habían intentado todo, desde el mesmerismo hasta el psicoanálisis, pero nada había funcionado». Él ya no dijo nada más: se limitó a morir con una sonrisa en los labios.

viernes, 24 de agosto de 2012

La materia

—Hoy he descubierto que mi cama es enorme sin ti.
—Es bonito eso.
—No es bonito, es inquietante. Los límites del universo estaban bien definidos y ahora tengo serias dudas metafísicas. ¿De dónde venís las chicas de mi cama? Y mucho más importante: ¿adónde vais?

jueves, 23 de agosto de 2012

La vida vista desde lejos

Soñé que me encontraba a mi yo de quince años y pensaba: tengo que decirle algo, darle algún consejo. Pero enseguida me di cuenta de que era mejor no decirle nada, ya que no me haría caso. Cómo hacerle entender que en realidad está en la mejor época de su vida, cuando para él esa época está llena de infelicidad, amargura adolescente, alienación estúpida. Sí, podría alegar yo, pero eso es porque te preocupas por cosas sin importancia; olvida ese apremio y disfruta de la libertad de tener toda la vida por delante. Luego todo va a peor y se van al garete nuestros sueños y nos vemos abrumados por responsabilidades y obligaciones. Además, relájate, que a las chicas nunca vas a entenderlas. Pero no, para qué decir nada. A lo sumo, conseguiría que me mirase con superioridad y contestase algo así: no, tío, te equivocas, yo no seré como tú, yo no.

martes, 21 de agosto de 2012

La vida fugaz

«Eres un cabrón», le deja el anónimo de internet al bloguero de turno. «Y hueles a camello», añade unos minutos después. El bloguero resopla, qué gente tan rara hay suelta por el ciberespacio. Borra los comentarios y se olvida del asunto. Días más tarde, el anónimo muere atropellado por un camión de la basura. La noticia aparece en los periódicos, pero el bloguero no le presta atención; no sabe que la víctima se dedicaba a acosarle por internet. Si hubiera firmado los comentarios, si hubiera reclamado la autoría...

domingo, 19 de agosto de 2012

Un señor mayor

El anciano anda muy despacio, apoyándose en el bastón. Le gustaría cruzar la calle, pero imagina que está en una isla, una isla en un río de asfalto. Cómo cruzar la calle, si está llena de cocodrilos que quieren atropellarle. «Abuelo, vaya por el paso de cebra», dice un chaval. «No, de eso nada», contesta el señor, «que esa pasarela parece muy endeble».

viernes, 17 de agosto de 2012

Para agotar el tiempo

He comprado algo para agotar el tiempo, murmuraba insistentemente en sueños. Ella le despertó y le preguntó a qué se refería. Creo que estaba pensando en un cronómetro, respondió él. Qué loco estás, dijo ella. No sé, igual me refería a la literatura, concluyó él.

miércoles, 15 de agosto de 2012

La enfermedad

—Tendrá secuelas —dice el doctor.
—Eso está bien —responde el paciente.
—¿Cómo dice?
—Hay secuelas que merecen la pena: El Padrino II, Aliens, Terminator 2, etc.

lunes, 13 de agosto de 2012

El poder y la responsabilidad

De pequeño podía levitar. El problema es que dormía en una litera y siempre me golpeaba con la cama de arriba. Por la mañana, mi madre veía mi cara magullada, pensaba que había sido cosa de mi hermano y le castigaba. Yo disfrutaba secretamente con esto, pues no nos llevábamos bien. Quizá por eso perdí mi poder de levitar, ya que lo usaba para el mal.

sábado, 11 de agosto de 2012

Olimpismo

Tirados en la cama, viendo por la televisión gimnasia artística masculina. Una tarde aburrida. Ella empieza a acariciarle la entrepierna y él dice: «Oye, para, que mi cerebro recibe órdenes contradictorias».

jueves, 9 de agosto de 2012

Las desventuras del joven Friedrich

Nietzsche sonrió bajo el bigote: hoy era el gran día, hoy le iba a pedir matrimonio a Salomé. Imaginó un futuro lleno de sexo desenfrenado y voluntad de poder. Se vistió con su mejor traje y se peinó el bigote ante el espejo, lo que le llevó dos horas. Estaba irresistible, encantador. Era claramente la imagen del superhombre. Salió a la calle y se arrebujó en el bigote, puesto que hacía bastante frío. Pero un frío tonificante, pensó; además, los brazos de su amada ya se encargarían de calentarle.
—Hola, Salomé —dijo al llegar a la cafetería donde estaban citados.
—Hola, Nietzsche —contestó ella.
—Tomaré un café.
—Qué cosas tan románticas me dices —protestó ella.
—No era a ti, sino al camarero.
—Ah, ya decía yo. Pues qué poco original, entonces.
—Contigo me tomaría cafés todos los días de mi vida.
Salomé hizo una mueca de desagrado. A ella le gustaban los hombres audaces que no se pliegan a tomar café con nadie o que lo toman por la nariz, por sorprender.
—Vengo a pedirte que te cases conmigo.
—¿Así, sin haber comido algo?
—¿Cómo?
—Come si quieres, pero yo hablaba de mí. Tomaré un poco de pastel de manzana. Es bueno para el cutis.
Nietzsche esperó con nerviosismo a que Salomé terminara el pastel. Le temblaba el labio, pero el bigote lo ocultaba.
—Ya estoy saciada. ¿Qué decías?
—Que quiero que te cases conmigo.
—¿Y eso por qué?
—Pues... porque... porque te amo.
—¿Y eso te parece motivo suficiente?
—Quizá no suficiente, pero sí necesario.
—No te pongas filosófico conmigo. Además, estoy enamorada de Rée.
—Eso no es un apellido de verdad.
—Pues anda que Nietzsche...
—Oye, no he venido para que me insultes, sino para que me ames.
—Vaya una declaración de amor.
—Además, soy heterosexual.
—Tendría que casarme entonces con todos los hombres heterosexuales.
—Sería un acto ético de estar en el mundo.
—¿Qué?
—No, nada. Pero es que yo tengo mucho que ofrecerte, ¿sabes?
—¿Sí? Dime.
—Esto... soy el superhombre.
—¿Eso está bien pagado?
—Eh, no, no es una profesión.
—¿Entonces? Tengo que decir que como superhombre no pareces gran cosa. Además, con ese bigote... Nunca sabemos qué piensas bajo él.
—Puedo afeitarme.
—No, no puedes. Has levantado una barrera entre el mundo y tú y el bigote es sólo la manifestación física. Jamás podrás afeitarte el otro bigote.
—Pero...
—No, Nietzsche, nuestro amor es imposible y es mejor así, pues nos acerca a la tragedia, que siempre es más interesante como obra artística.
—Tú sí que eres imposible —repuso Nietzsche, abrumado por la frustración.
—Claro: es que soy una mujer —dijo ella con una sonrisa cautivadora.
Abatido, Nietzsche se marchó de allí sin pagar la cuenta (lo que hizo que Salomé lo encontrara atractivo durante unos instantes) y volvió a casa. Todos mis sueños rotos en una tarde, pensó Nietzsche antes de caer agotado sobre el bigote.

martes, 7 de agosto de 2012

El plebiscito

Es usted el mejor escritor que no existe, le dijo la vieja. Claro que existo, ¿es que no me ve?, repuso él. La existencia es cuestión de opiniones, contestó ella, y el caso es que el público ha decidido que no existe usted. Imposible, insistió él, estoy aquí y eso prueba mi existencia. Mire, ¿cuántos libros ha vendido?, preguntó la vieja. Pues creo que poco más de cien, respondió el hombre. ¿Lo ve? La mayoría ha decidido que no existe usted, ¿o es que no cree en la democracia?

sábado, 4 de agosto de 2012

La novia del boxeador

Su novio se pega con otro hombre en el cuadrilátero y ella piensa que este deporte es muy raro. Toda esa gente que ha pagado para ver esto. Toda esa gente que jalea y anima para que se partan los morros. Ella está ahí para darle apoyo, pues es lo que se espera que haga, pero preferiría no verlo. No le gusta que su novio se pelee con nadie. Es peligroso. No quiere que le hagan daño. No quiere que le partan la nariz o le dejen sin dientes. La belleza hay que preservarla: ella siempre se maquilla para él, ¿por qué él insiste en jugarse la cara? Y seguro que su madre le decía de pequeño que no se peleara con otros chicos.

jueves, 2 de agosto de 2012

La japonesa

Todo el mundo quiere follarme sólo porque soy exótica, dice la japonesa. Quieren que sea su geisha y les haga cosas milenarias y orientales en la cama. Y yo qué sé de todo eso, les digo. Sí, mis padres son japoneses, pero yo me he criado en Murcia, que es Muy Cercano Oriente. Pero da lo mismo, piensan que llevo la sabiduría oriental en los genes y me exigen que sea una experta en origami, ikebana y bukkake.

martes, 31 de julio de 2012

Medidas ante la crisis

Todos los españoles tendrán que saltar en paracaídas la semana que viene. Esta medida se toma con el propósito oficial de que aprendan a valorar la vida y protesten menos, pero se rumorea que hay intenciones ocultas: se comenta que no existe número suficiente de paracaídas para todos los españoles, por lo que quizá se trate en realidad de reflotar el maltrecho sector de fabricación de paracaídas obligando a todos los ciudadanos a comprar uno o bien reducir el número de parados haciendo saltar a la gente sin él.

domingo, 29 de julio de 2012

La victoria

Avancemos hasta la victoria, decía la propaganda, pero los soldados no lo tenían claro. La victoria no estaba marcada en los mapas, aunque los generales aseguraban que sí, que estaba más allá de las líneas enemigas. El enemigo es peligroso y extranjero, aducían los soldados. Además, el campo de batalla estaba sembrado de minas y seguro que brotaban árboles que darían granadas de mano como frutos. No se daban las condiciones ideales de seguridad para aventurarse a lo desconocido.

viernes, 27 de julio de 2012

La decadencia de Occidente

Marcos, joven escritor, lleva todas las semanas un texto a la oficina de Correos. «Buenos días, quiero mandar esto a un concurso de literatura», dice. Virtudes, la amable funcionaria, sonríe en silencio. Lleva meses enamorada del talentoso autor. Bueno, lo de talentoso lo ha decidido ella: ese aire trágico y despistado, esa ingente producción literaria... Como un héroe romántico, piensa. Por desgracia, la verborrea escrita que se le presume (con esa cantidad de paquetes que manda) no se traslada al mundo de la oralidad, pues jamás le dice nada. Ella se maquilla y se perfuma para él, pero Marcos no le dice nada de verse después. Sus breves encuentros ya no son suficientes para ella, que quiere conocerle fuera de la oficina de Correos. «Mi contrato acaba en unos días», le dice una mañana a Marcos con la esperanza de que actúe por fin ante la amenaza cierta de dejar de verse. «Ya, con la crisis...», contesta él. Ella suspira, frustrada, pero no puede echarle nada en cara, ya que su despiste fue lo primero que le gustó de él.

miércoles, 25 de julio de 2012

Las guerras coloniales

Altavoz recibió un permiso de un mes, puesto que el país no estaba en guerra con nadie y no había presupuesto para pagar a soldados desocupados. Vaya a ver a su familia, le dijo el sargento. Pero Altavoz no tenía parientes cercanos y no sabía cómo aprovechar tanto tiempo libre. La vida en el cuartel era más sencilla. Y más aún en las trincheras, pegando tiros al enemigo. Pero no había nada que hacer, así que decidió visitar a su amigo Clochard, que no estaba en ese momento en casa, pues había salido a ver los aeroplanos de Brescia, que estaban de gira y habían llegado a la ciudad.
Los aeroplanos volaban sobre las cabezas de los ciudadanos que, apiñados en el campo, saludaban tal desafío a la ley de la gravedad agitando sus sombreros en movimientos espasmódicos. Entre esta multitud enloquecida estaba Clochard, que observaba el movimiento de los aviones con rostro preocupado, pues había comprado acciones de la compañía Zeppelin. Al ver a Altavoz, sonrió como era costumbre entre los amigos de aquella época. Altavoz le contó enseguida que estaba de permiso y le propuso ir de vacaciones a algún enclave turístico. Clochard se encogió de hombros, que era algo que hacía con suma elegancia. Vamos a los mares del sur, por ejemplo, dijo Altavoz. Pero era muy caro, así que fueron a la playa, que se parecía (si uno ponía de su parte; sobre todo, alcohol).
Había mujeres, lo que siempre era interesante. Podría casarme con todas, decía Altavoz. Clochard no decía nada, pues su tartamudez seguía siendo un grave problema a la hora de comunicar ideas, pero también pensaba en acercarse a las damas y cortejarlas. Se lo impedía su ya dicha condición de tartamudo y también una sempiterna timidez. Ay, cómo hablar a una mujer si el miedo nos invade y además no disponemos de una lengua tan ágil como nuestro pensamiento, se lamentaba. Altavoz, entre tanto, ya había seducido a unas cuantas señoritas, provocando algunos líos que pronto aparecerían en canciones francesas.
Pasaron unos días de asueto así, dedicados al dolce far niente, pero el dinero se acababa. Podríamos trabajar, pensó Altavoz, pero éste era un pensamiento adventicio. Los héroes no trabajan, salvo por alguna buena razón como rescatar a una atribulada damisela, aunque en pocas ocasiones se presenta la ocasión de rescatar a alguien mediante el trabajo. Clochard, por el contrario, era ayudante de héroe, por lo que bien podía trabajar. Sin embargo, su tartamudez lo invalidaba para desempeñar función alguna en el boyante sector de servicios propio de la región costera en la que estaban de vacaciones. Qué calamidad, se decían en sus corazones. Yo podría contar mis hazañas y cobrar por ellas, exclamó Altavoz dando un fuerte golpe en la mesa con el puño, gesto que siempre impresiona bastante, sobre todo si el otro ocupante de la mesa no se lo espera y derrama su bebida. Pero no, ser trovador de uno mismo es indigno, lo ideal es que sean otros quienes canten tus historias. El futuro se presentaba sombrío y decidieron dar una última vuelta por la playa; mañana tendremos que volver a casa, se dijeron. En este paseo advirtieron que los bañistas estaban muy morenos: parecían indígenas de los mares del sur, observó Altavoz. Esto los legitimaba para declararles la guerra en nombre de la civilización occidental y cobrarles tributos para su gobierno. Enseguida desempolvaron los fusiles (un soldado nunca viaja sin su fusil) y empezaron a disparar a diestro y siniestro.

lunes, 23 de julio de 2012

Razón de Estado

POLÍTICO1: Siguen los recortes y la situación del país no mejora nada. Es más, todo va a peor.
POLÍTICO2: Usted no es el más indicado para hablar, que su partido gobernaba antes y si sufrimos esta crisis es por la herencia recibida.
POLÍTICO1: Pues dos comunidades gobernadas por su partido desde hace veinte años han pedido el rescate, ¿cómo va a ser eso culpa de la herencia recibida?
POLÍTICO2: Pues... la culpa sigue siendo del anterior gobierno, que no nos metió en vereda.
CIUDADANO: Oigan, si la han cagado ustedes, ¿por qué tengo que pagarlo yo?
POLÍTICO1 y POLÍTICO2: Eh, qué poco espíritu de sacrificio. ¡Insolidario!

sábado, 21 de julio de 2012

La televisión soñada

Finalmente, el trabajo de los científicos dio sus frutos y lograron el objetivo perseguido durante años: emitir imagen y sonido a través de ondas theta y delta de tal forma que podían contraprogramar los sueños de la gente. Enseguida firmaron acuerdos con varias compañías radiotelevisivas por miles de millones, pero las asociaciones de consumidores llevaron el asunto a los tribunales. No queremos televisión las veinticuatro horas del día, protestaron. No queremos que nuestros sueños estén patrocinados por una empresa de bebidas refrescantes. Todavía más importante: no queremos que nuestros sueños sean interrumpidos para emitir publicidad. Los argumentos parecían sólidos, pero el juez se inclinó por la defensa de los intereses televisivos: cómo no va a ser legal que las grandes corporaciones emitan ondas theta y delta, los soñadores no pueden tener el monopolio; piensen en todos los puestos de trabajo, en el libre mercado.

miércoles, 18 de julio de 2012

La sospecha

Hugo Dannenberg, profesor de retrocausalidad en la universidad y famoso escritor de ciencia ficción, ha sido detenido hoy, acusado por uno de sus alumnos de asesinato. El alumno ha declarado que el profesor asesinó a su hermano recién nacido para apoderarse de las obras de éxito que el niño escribiría ya de adulto en el futuro paralelo del que procede Dannenberg. «No fue muerte súbita del lactante», ha afirmado, «sino un robo literario nacido de una dimensión en la que imperaba la envidia de un autor frustrado».

lunes, 16 de julio de 2012

Historias de gente corriente: Virtudes

Una noche, mi bebé fue abducido por extraterrestres. Empecé a sospechar al ver que no se despertaba en toda la noche, a pesar de tener un sueño tan ligero. Seguramente estuvo durante todas esas horas en un ovni, molestando a seres de otra planeta, pero me dio miedo ir a la cuna a comprobarlo. A la mañana siguiente quedaron confirmadas mis sospechas: la prueba definitiva era que no tenía hambre, se negaba a tomar el biberón. Claro, lo habían alimentado con leche interestelar y con eso no hay madre que compita.

viernes, 13 de julio de 2012

Historias de gente corriente: Diego

Le presento a mi gato, el señor Bigotitos. No, no me mire como si estuviera loco: el gato es mi padre. Que no me mire como si estuviera loco, repito. Es mi padre reencarnado, no es que sea hijo de un gato. Sé lo que está pensando, pues yo tampoco creía antes en el samsara. Todo empezó cuando mi padre, en su lecho de muerte, dijo: «Volveré». Yo pensé que lo decía porque siempre le había gustado Terminator, pero no: era una promesa. Esto lo descubrí cuando me encontré al señor Bigotitos revolviendo en la basura. Es mi padre, me dije, que en sus últimos años padeció el síndrome de Diógenes. Esto se confirmó cuando me miró con sus grandes ojos gatunos: era una mirada de reprobación, la típica de mi padre, que siempre me juzgó con severidad; nunca conseguí que estuviera orgulloso de mí, pero lo intento con más ahínco en esta segunda oportunidad.

miércoles, 11 de julio de 2012

Una órbita lunar

—Siempre estás en la luna —le dice ella.
—Pero eso es porque soy de allí —contesta él—. Tú y yo somos selenitas, amor, los últimos de nuestra especie.
—Tengo que admitir que te pones muy guapo cuando dices incoherencias.
—Míralos —dice señalando la ventana—, los terrícolas no saben nada de nosotros. Van por la calle ajenos a nuestra existencia. No saben que tú y yo. No saben que tú y yo. No saben que tú y yo.
—Estás muy loco, pero dices cosas bonitas.
—Apaga la luz. Cerremos las ventanas y metámonos en la cama; la habitación despegará enseguida y vamos a desplazarnos a un kilómetro por segundo, como la luna.

domingo, 8 de julio de 2012

El casino

Yo estudié ludopatía hispánica en la universidad, le digo al croupier, pero no se ríe. Supongo que está entrenado para ignorar los comentarios de los clientes, pues no hay que confraternizar con el enemigo, salvo si sirve para desplumarlo. Pero no importa, yo no vengo al casino a entretener a los crupieres o al resto de jugadores, sino para jugar. Y para eso tengo un sistema. Puede que no funcione casi nunca, pero es mi sistema. Mío. Quizá lo único que tengo. Porque el dinero me dura poco en los bolsillos, pero el sistema es para siempre. Lo importante es llevar una vida ordenada, decía mi madre. Y participar.

jueves, 5 de julio de 2012

Historias de gente corriente: Sergio

Una vez tuve una cita con una chica que había conocido en una página web de contactos. En su perfil había una foto de una chica atractiva, pero cuando se presentó en el bar resultó que estaba muy gorda. Consideré de mal gusto decir: «oye, estás gorda», así que callé y pedí una cerveza. Ella pidió una Coca Cola light, lo que me pareció raro, puesto que estaba claro que esa batalla ya la tenía perdida. Ninguno quería aludir al elefante en la habitación, como dicen los anglosajones (una expresión muy poco afortunada en este caso, por otra parte), así que hablamos de cosas banales durante un rato que se me hizo eterno, aunque intentaba disimular las miradas que lanzaba de tanto en tanto al reloj. «Di lo que piensas», me espetó de pronto, «que se te nota en la cara». «Entonces no hace falta que lo diga, ¿no?», contesté yo. «Sería un acto de sinceridad por tu parte», respondió ella. «Eh, no me hables de sinceridad, que no soy yo quien engaña con su foto de perfil». «¿Cómo que engaño?», se ofendió ella. «¿Acaso no soy esa chica?». «Ah, ¿lo eres?», pregunté yo con sorna. «Por supuesto que lo soy, pero hace cinco años. ¿Es que acaso no soy la misma persona? ¿He de quemar todas las fotos que no sean rigurosamente actuales? ¿Y si me tiño el pelo de otro color, también tengo que deshacerme de las fotos antiguas? ¿He de hacerme una foto diaria? ¿Una cada cinco minutos? Un ser humano es un continuo, una sucesión de momentos y cada uno de ellos es representativo; yo he elegido un momento que me hace feliz y en el que soy tan yo como ahora mismo, igual que seguiré siendo yo cuando salga de este bar», terminó. Yo no supe qué decir a todo esto, pero tenía claro que no me había apuntado a la página de contactos para tener discusiones metafísicas, así que pedí la cuenta al camarero, pagué y salí de allí enseguida.

miércoles, 4 de julio de 2012

Historias de gente corriente: Marta

Yo a los amigos de mi novio los aguantaba sólo un rato. Venían a casa y hablaban de temas que no me interesaban nada. Que si el futbolista tal, que si el músico no sé qué. Yo entonces me despedía con una excusa y me iba a dormir. Una noche en la que estaba leyendo en la cama, me di cuenta de pronto de que había mucho silencio en casa. ¿Les habrá pasado algo?, pensé. ¿Estarán viendo porno en el salón clandestinamente? ¿Los hombres adultos hacen esas cosas? Con cuidado, sin hacer ruido, salí al pasillo y oí sus voces. Susurraban. Me dio un poco de miedo porque pensé que nada bueno podía salir de eso. Susurros en la oscuridad. Se susurra en la oscuridad para rezar (por miedo) o conspirar. O para hacer el amor, pero descarté que estuvieran montando una orgía homosexual. Me acerqué un poco más, para entender lo que decían. Hablaba mi novio. Decía que todavía no había sido capaz de olvidar a Paula. Quién es Paula, me pregunté yo. ¿Cómo es que nunca me ha hablado de ella? Mi novio confesó a sus amigos que la seguía amando, que la amaba con hambre, ansia y desesperación y que trataba de mantenerse lejos de ella como un ex drogadicto intenta evitar su adicción. La mentira apenas me molestó, me di cuenta enseguida. Era el agravio comparativo lo que me importaba. Yo quiero provocar hambre, ansia, desesperación. Que me evite porque no puede soportar el deseo. Que sólo pueda hablar de mí en susurros, para que no le escuchen los oídos equivocados.

martes, 3 de julio de 2012

El caso del señor Verdemar

El señor Verdemar se cree Jesucristo desde que fue hipnotizado en un espectáculo de magia por un principiante que no pudo sacarle del trance. Al principio, amigos y familiares supieron verle el lado cómico a esto, aunque encontraban irritantes los sermones constantes con que los obsequiaba, así como su empeño en rodearse de devotos seguidores. Últimamente, el señor Verdemar no para de hacer milagros tales como resucitar a los muertos y multiplicar panes y peces, lo que está llevando a la ruina a funerarias y supermercados.

lunes, 2 de julio de 2012

La luna llena

Ya está ahí otra vez la luna llena, siempre fiel a su cita conmigo. Siento que es un foco de la policía espacial que me dirigen a la cara para que confiese algún crimen intergaláctico. Pero yo aprieto los dientes y no delato a mis compañeros.

domingo, 1 de julio de 2012

Ciencia y ficción

El mundo de las letras está de enhorabuena con la aparición del programa informático Jurado3000, una poderosa herramienta que acelerará por fin el parsimonioso discurrir de los numerosos concursos literarios que existen en nuestro país. Se acabó esperar durante meses el fallo del jurado: ahora, en tan sólo cuestión de minutos y gracias a unos avanzados algoritmos de literatura, se podrá determinar de forma objetiva y científica cuál es la mejor obra literaria. No más esperas, no más arbitrariedad, el futuro ha comenzado.

sábado, 30 de junio de 2012

Los demonios

Hay una sombra en mi vida y eres tú, me dice. Qué trágica te pones, le contesto yo. ¿Ves?, responde, no entiendes mi dramatismo, no me comprendes: yo sólo me siento viva cuando me dejo llevar por mis demonios. Tú crees que me haces un favor cuando me ayudas a contenerlos, pero no es así: no es sano, me hacen daño por dentro. Yo necesito soltar las riendas y que corran desbocados hasta que se agoten, aunque arrasen todo a su paso.

viernes, 29 de junio de 2012

Ciencia ficción urbana

Hay un vagabundo andando por la calle y todo el mundo se aparta de su camino. Parece Moisés (mucho, con esa barba) separando las aguas del Mar Rojo. Es una imagen curiosa. Podría decirse que no hacía falta ciencia ficción para crear campos de fuerza: bastaba la indigencia.

jueves, 28 de junio de 2012

Las cosas del amor

Quiero llorarte cuando te mueras, le dijo ella. A él le pareció romántico y preocupante.

miércoles, 27 de junio de 2012

El buen juicio

—Camarada, se le acusa de haberle puesto «Stalin» de nombre a su perro.
—¿Y eso es un delito, camarada juez? El perro es un animal fiel y noble, ¿acaso no es así el camarada Stalin? Nos guía a los trabajadores con fidelidad y nobleza.
—Eso da igual, los perros también son animales asquerosos que se huelen el culo unos a otros.
—Pero eso lo hacen para reconocerse entre ellos gracias a un olfato muy desarrollado. No creo que sea descabellado afirmar que nuestro líder, entre sus múltiples virtudes, posee un olfato ejemplar. Sin duda, lo tiene para el buen gobierno del Estado. Además, también los perros han de encontrar extrañas nuestras costumbres al saludarnos.
—¡Se lamen sus propios genitales! ¡Son unos animales repugnantes!
—Camarada juez, ¿acaso está afirmando que los genitales del camarada Stalin son algo asqueroso? Seguro que son pura ambrosía y sólo él es digno de lamerlos. Y todos sabemos que no hay nada imposible para él, por lo que es capaz de lamérselos, esto es algo evidente.
El acusado fue absuelto de todos los cargos y al juez lo enviaron a un gulag.

martes, 26 de junio de 2012

Todos tenemos que morir

Todos tenemos que morir, dice un señor con bigote que está sentado junto a nuestra mesa, pero yo discrepo. No me gusta la muerte, le digo, me parece un estado vital de lo más antipático. Y poco productivo: qué es eso de estar inmóvil bajo tierra. No, mi mujer no me permitiría jamás ese tipo de vagancia; ni siquiera soporta verme tendido en el sofá. Quizá aceptaría que me muriese los fines de semana, pero tampoco me atrevo a asegurar esto.

lunes, 25 de junio de 2012

El holocausto zombi

El holocausto zombi empezó a las tres de la tarde de un día de julio. Hacía mucho calor y los cadáveres desprendían un hedor insoportable, lo que contribuyó a que la gente se refugiara en sus casas mientras los zombis tomaban las calles. ¿Quién es esta gente?, se preguntó el Gobierno. ¿Podemos mandar a los antidisturbios o perderemos votos? ¿Un ciudadano resurrecto cuenta nuevamente como ciudadano? ¿No hará eso que suba demasiado el paro? ¿Y qué dicen los familiares de los muertos? ¿Han creado ya alguna asociación de afectados? ¿Tenemos presupuesto para que reciban subvenciones? ¿Pueden los ancianos zombis reclamar su pensión?

domingo, 24 de junio de 2012

La otredad

Es una tarde aburrida más y el señor Finisterre decide marcar su propio número en el teléfono móvil. A ver qué pasa, piensa, igual me cargo el móvil... o el universo. Da tono, lo que le resulta curioso, pero antes de que pueda plantearse esto, contestan al otro lado. Dígame, dice la voz, aunque no sea un mensaje muy original. ¿Quién es?, pregunta el señor Finisterre. Soy el señor Finisterre, contesta la voz. El señor Finisterre piensa que eso no puede ser, que esa voz no es la suya, pero esto es algo que siempre decimos cuando nos escuchamos. Comprende por fin que ha llamado a su yo de otra realidad, su yo de un universo paralelo. Se pregunta si le irán mejor las cosas allí, si será más sabio, si será más feliz. Pero cómo explicarle todo este extraño fenómeno sin parecer un loco. Cómo decirle que son la misma persona en realidades distintas, cómo pedirle consejos para mejorar su vida, cómo tener una relación de amistad consigo mismo.

sábado, 23 de junio de 2012

La disolución

Tú no me quieres, le dice ella. Me miras como miras los objetos cotidianos, cuando bien sé que pierdes la cabeza por las cosas extraordinarias. Te veo, sé lo que te hace sentir vivo. De mí ya no puedes escribir, igual que no escribes de una mesa. Te has acostumbrado por completo a mi existencia y así, paradójicamente, he desaparecido.

viernes, 22 de junio de 2012

El martirio

Un hombre se arrodilla en un rincón del bar, extiende los brazos en cruz y comienza a rezar. Los clientes murmuran ante este espectáculo inusual y algunos se levantan, pagan apresuradamente la cuenta y salen del local. Una camarera se acerca al hombre y le pide que desista de su actitud, ante lo que responde éste: No lo entiende, señorita. Este bar es suelo sagrado. Pues aquí la conocí, ¿sabe? Aquí me enamoré de Ella y fue como si la vida comenzara por fin. Y puede que el amor muriera tiempo después, pero el amor me salvará. Yo sigo creyendo en él. Mi amor es una fe, una fe fuerte y atronadora. Es verdad que Ella se marchó, pero volverá. Volverá a renovar su Alianza conmigo. Si me mantengo firme. Si me mantengo puro. Si me mantengo fiel.

jueves, 21 de junio de 2012

El secuestro

—Oye, Martínez, ¿qué es esta nota que he encontrado en mi escritorio?
—No sé de qué me hablas, Susana.
—Señorita Susana, si no te importa. Y lo sabes perfectamente: «Si quieres volver a ver tu grapadora, deposita tu tanga en la papelera de Martínez». ¿En serio? ¿No podías hacerlo de forma más disimulada?
—Esa nota ha podido escribirla cualquiera. Es alguien que quiere incriminarme. Fuerzas poderosas.
—Venga ya, hombre. Eres un guarro y un cutre. Además, un tanga, nada menos. No te dejaría en la papelera ni unas bragas de color carne.
—¿Qué pasa con los negros?
—¿Cómo dices?
—Los negros tienen carne. Eso del «color carne» es racista.
—No intentes distraer la atención.
—Las bragas podrían ser negras. Para el secuestrador, quiero decir, no para mí. Yo no secuestro en horario de oficina.
—¿Es que estás regateando?
—Eso es de futbolistas, no de honrados oficinistas. Yo sólo digo que hay crisis y que el secuestrador seguramente aceptaría una rebaja en lo solicitado. Para mí que es un tipo razonable.
—Sí, claro, es de lo más razonable exigir ropa interior a cambio de una grapadora.
—¿Y qué pasa con el valor sentimental? Es tu grapadora.
—Es de la empresa y creo que podré sobrevivir sin rememorar todos esos estupendos momentos grapando informes.
—Vaya, ahora entiendo tu punta de vista. Esto es intolerable, lo admito.
—Pues sí, claramente.
—¿Qué habría que secuestrarte para que te sentaras a negociar?

miércoles, 20 de junio de 2012

Rescate

«Si quieres volver a verme, deja una carta de amor en la papelera que hay junto al kiosco de la plaza», decía la nota de su mujer.

martes, 19 de junio de 2012

El edén

He decidido volver a la naturaleza, declaró el profesor Esteban. La naturaleza cercana de este parque público. Sí, ha habido quejas ciudadanas porque me paseo desnudo y hago mis necesidades en el césped, ¿pero acaso no hacen lo mismo los perros? Y nadie le dice a un perro que se ponga pantalones o que cague en privado. Nos hemos alejado de la naturaleza con normas artificiales y yo quiero volver a ser libre. Quiero retozar bajo el sol y sentir la brisa en toda mi piel. Quiero volver al edén, a pesar de la oposición municipal.

lunes, 18 de junio de 2012

Las purgas

—Camarada, se le acusa de tener un extraordinario parecido físico con Trotski.
—¿Eso es un delito?
—De los peores: es un acto constante de propaganda trotskista.
—¿Y cómo va a ser eso culpa mía? Es cosa de la genética.
—Precisamente: tiene usted una genética contrarrevolucionaria.
—Pues la culpa será del Estado, que me la ha adjudicado. Yo no he tenido nada que ver.
—A alguien habrá que fusilar, que sus padres murieron hace años.
—Caso resuelto, entonces.
—No es una solución satisfactoria.
—Yo creo que mi existencia es perjudicial para Trotski, que no soy más que un simple mujik y me paseo con su cara, dejándole siempre en mal lugar.
—Hum. No, no basta. A partir de ahora, tendrá que trabajar para nosotros como tonto del pueblo. Sólo entonces podremos dejarle vivir.
—Vaya, la tontería permanente en vez de la revolución.
—Es un servicio al Estado. Una actividad de contrainteligencia.
—Sí, nunca mejor dicho.

domingo, 17 de junio de 2012

La caza de brujas

Tras muchas deliberaciones, el Comité de Actividades Antiamericanas determinó que se potenciara a los jugadores individualistas, pues pasar el balón podía ser una señal de socialismo.

sábado, 16 de junio de 2012

El sabio uso de los recursos escasos

Hace años gané el primer premio del certamen de literatura de Pinares de Entretiempo. Todo el mundo me felicitó por mi excelente relato: Los desvelos constantes, la historia de una familia a través del tiempo. Qué proyectos tienes ahora, me preguntaban, y yo contestaba: tengo varios, pero no puedo revelarlos todavía. Era mentira, no tenía ninguno. El éxito, aunque era un éxito menor, me abrumaba y paralizaba por completo. Me tiré meses sin escribir una palabra, hasta que una mañana me llamaron por teléfono para preguntarme si me interesaba convertir mi relato en un guión cinematográfico. Una cosa pequeña, me dijeron, un corto. Acepté para desengrasar la mente, pues me veía capacitado: era recorrer el camino familiar y muy transitado de mi relato. El corto ganó el primer premio del certamen de cortometrajes de Pinares de Entretiempo. Volví a ser felicitado por esto y volvió también la pregunta: qué proyectos tienes ahora. Yo me hice de nuevo el misterioso, aunque no lo sabía. Las ideas siguieron sin acudir y el tiempo pasaba, así que le ofrecí a un dibujante adaptar mi relato a cómic. Fue otro éxito y nos llevamos el primer premio del certamen de cómic de Pinares de Entretiempo. Después de esto, hice Los desvelos constantes, la novela, y Los desvelos constantes, el largometraje. En la actualidad trabajo en la adaptación teatral, que creo que será bien recibida.

viernes, 15 de junio de 2012

El tatuaje

Una vez salí con una chica tatuada, ¿sabes? Tenía el rostro de Jesús tatuado en la espalda. Al principio me hacía gracia, pero acabó afectando a nuestra vida sexual. Se ponía a cuatro patas en la cama y me decía con voz sugerente: fóllame. Tenía un cuerpo perfecto, era una delicia, pero el caso es que en esa postura no podía evitar ver la cara de Cristo todo el rato. Juzgándome con severidad. Me daban ataques de culpa judeocristiana, sí. Le preguntaba a Lucía, que así se llamaba ella, si podía apagar la luz, pero eso no le gustaba. Qué poco morboso eres, decía, pareces un señor de los años cuarenta. Pero es que Dios me está mirando mientras te la meto, quería decirle yo, pero me daba vergüenza.

jueves, 14 de junio de 2012

La esquina

—Señorita, deténgase un momento. ¿Sabe una cosa? En esta esquina ambienté una parte crucial de mi novela.
—Es lógico, porque una esquina es un cruce.
—No, no me refiero a eso con lo de crucial.
—Tengo que preguntarlo: ¿Y por qué una esquina? ¿Es que su novela va de prostitutas?
—No todas las mujeres que esperan en una esquina son prostitutas.
—Yo lo soy y aquí me tiene.
—Ah, eso facilita las cosas más todavía. Porque yo podría ambientar en esta esquina mi segunda novela, ¿sabe? Y podría salir usted. Sería inmortal. Sólo tendríamos que acostarnos. Un poco. Lo suficiente.
—No está la vida como para hacer descuentos por inmortalidad, cariño.

miércoles, 13 de junio de 2012

Follar

Yo vivo para follar, doctor, es una obsesión permanente que me impide llevar una existencia tranquila como la del resto de los mortales. Para que se haga una idea: el otro día me presenté en una oficina en busca de trabajo y me tuvieron esperando en recepción un buen rato, rato durante el que fui incapaz de apartar la mirada de las manos de la secretaria que, con aire ausente, tecleaba frente al ordenador. Me decía a mí mismo: me follaría sus manos, que parecen vaginas. Y estoy seguro de que en realidad no lo parecían, pero yo veía clara la semejanza. No me dieron el trabajo, lógico, no suelen contratar a gente que se presenta a una entrevista laboral con una erección, no es serio. Pero hay más, doctor. El otro día iba en el autobús cuando subió una chica y la fortuna quiso que se situara a mi lado. La chica era muy bonita y llevaba una chaqueta roja; hacía algo de frío. El caso es que durante todo el viaje estuve pensando en meter el pene en el bolsillo de su chaqueta. No sé por qué, no sé si mi intención era follarme su chaqueta o bien que me llevara a su casa de esa guisa. Pensará usted que era una imagen de lo más ridícula, pero a mí me excitó hasta lo indecible. Y episodios parecidos de extravagante erotismo me suceden todos los días, lo que es terriblemente agotador y no me permite hacer nada más.

martes, 12 de junio de 2012

Un triunfo de la voluntad

Mi abuelo era un tipo muy inteligente y con una voluntad de hierro: aprendió alemán estudiando un diccionario y así pudo cumplir por fin su sueño de visitar Berlín. Sólo sabía decir definiciones de palabras y todo el mundo lo tomaba por loco, pero eso no quita mérito a su esfuerzo.

lunes, 11 de junio de 2012

El traductor

—Buenos días, soy su traductor.
—¿Qué?
—Vengo a traducirle a otras lenguas.
—¿Y yo para qué quiero eso?
—Pues para que le entiendan otros, claro. Personas extranjeras, concretamente. El mundo está lleno de ellas, ¿sabe? Algunos partidos políticos incluso aseguran que hay demasiadas.
—No me interesa, la verdad es que ya hay bastante gente en mi vida.
—Qué falta de ambición, hombre. ¿De verdad se conforma con sus conocidos? Siempre la misma gente, cuando yo podría ir traduciendo a diestro y siniestro todo lo que usted dice. Imagine qué práctico que le entienda todo el mundo. Podría ampliar su círculo de amistades de forma radical y para ello sólo tendría que permitir que yo le acompañara a todas partes.
—¿Y qué pasa con mi intimidad?
—Es lo que mejor se me da traducir.

domingo, 10 de junio de 2012

Con la mirada

La primera vez que te vi, supe que íbamos a follar. Estas predicciones siempre se me dan bien, llámalo intuición femenina. Enseguida supe también que eras un hombre de culos, pues me mirabas a los ojos más de lo que estoy acostumbrada. Pensarás que no hay relación, pero sí: si tienes tiempo para apartar la vista de mis tetas y mirarme a los ojos es que eres un hombre de culos. La cosa completa es así: si no me mira a los ojos, es un hombre de tetas; si sólo me mira a los ojos, es homosexual; si me mira a las tetas, pero también a los ojos, es que es un romántico. Es una teoría mía basada en la pura observación (nunca mejor dicho). Los hombres de culos sois unos románticos porque parece que pensáis algo así: «un día esta chica saldrá de mi vida y esto será lo último que veré cuando se marche, así que voy a ir practicando».

sábado, 9 de junio de 2012

Pequeños momentos de la literatura secreta (2)

Soy un escritor sin obra, pues la regalo a los transeúntes. Creo que estos lectores fugaces agradecen el detalle, pero enseguida me olvidan, puesto que mi obra no lleva firma alguna y además me empeño en ir siempre embozado (lo que es muy molesto cuando hace calor). El motivo de todo esto es que creo que la elegancia de ser secreto no está lo suficientemente valorada por la sociedad y pretendo cambiar esta percepción, aunque esta empresa es un poco difícil precisamente por tratarse de pasar inadvertido.

viernes, 8 de junio de 2012

Pequeños momentos de la literatura secreta

Soy un escritor sin obra, pues la voy regalando a los desconocidos con los que me cruzo por la calle. Esto lo hago sin que se den cuenta, metiéndoles los textos disimuladamente en los bolsillos de la chaqueta, en las bolsas de la compra, etcétera. Estos lectores por accidente participan así en un juego literario en el que la identidad del autor desaparece por completo y es sustituida por una leve sensación de paranoia que resulta de lo más práctica a la hora de contratar un seguro.

lunes, 4 de junio de 2012

Bichos

Una chica entra en el cuarto de baño con la sana intención de orinar, pero se encuentra allí al diablo agazapado en un rincón, por lo que sale despavorida y, como es natural, le pide a su novio que entre y lo mate.

sábado, 2 de junio de 2012

La otra vida

Soñé que me moría e iba a la Gran Biblioteca Celestial a leer las novedades literarias. ¿Qué se cuece en la Tierra?, le preguntaba al ángel que hacía de bibliotecario. Me decía varios nombres y yo respondía insultando a diestro y siniestro, por lo que acababan mandándome al infierno, donde las novedades literarias eran además consideradas buena literatura.

miércoles, 30 de mayo de 2012

Negocios

—Buenas. Vengo a ofrecerle un gran negocio: hacer publicidad de su empresa en mis novelas a cambio una cantidad razonable de dinero.
—¿Y usted quién es?
—Nadie, pero esto es sólo temporal. Tengo pensado convertirme en un escritor de éxito, objetivo que será más asequible con su apoyo económico.
—No nos interesa, gracias.
—No, espere, todavía no he terminado. Yo las novelas las voy a escribir con su apoyo o sin él. Igualmente, pienso convertirme en un escritor de éxito con su apoyo o sin él, aunque admito que me costará más sin ayuda. Pero su empresa va a aparecer en mis novelas en cualquiera de los casos. Eso sí: si no me apoya económicamente, su empresa aparecerá de forma muy negativa en mis escritos. Piense en el daño que esto haría a las ventas.
—Creo que es un riesgo que podemos correr, no tiene usted aspecto de escritor de éxito.
—Claro, porque ahora no lo soy. Pero tendrá que admitir que no me falta iniciativa. O ambición. Y añado que tampoco me falta espíritu vengativo. Usted verá. Piense que una obra maestra es para siempre.
—Bueno, bueno, tranquilícese, no haga ninguna tontería, ¿vale? Déjeme hablar con los de marketing.

sábado, 26 de mayo de 2012

Todo esto es importante

Estoy leyendo Todo esto es importante —me dice en la cola del paro—, de Ras el Hanout, un místico sufí actual. Habla de indignarse, de indignarse incluso por los pequeños reveses cotidianos, pero en secreto. La revolución íntima y callada, dice. En mi interior, ya he acabado con el Gobierno muchas veces. Lo que pasa es que disimulo en aras de la concordia social.

jueves, 24 de mayo de 2012

Errar

Escribir es adentrarse en lo desconocido. Sí, claro, tengo la idea, que es un farol, un farol con el que intento alumbrar el camino a través del bosque. Un farol también en la otra acepción de la palabra: un truco, una bravuconada, un intento de hacer creer que sé lo que hago, que lo tengo todo controlado, que sé adónde me dirijo.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Medidas de presión

«Publíqueme, sé dónde vive», decía la nota en el manuscrito que recibió el editor.

martes, 22 de mayo de 2012

La ofensa

Sonó el teléfono. Era la voz de un extraño, que dijo: «usted me ha ofendido». Colgó. Yo seguí haciendo mis tareas (preparaba una disertación sobre el somormujo común para la asociación ecologista de Pinares de Entretiempo) sin prestar mucha atención al suceso. Volvió a sonar el teléfono. Era la misma voz de antes, que repitió: «usted me ha ofendido». Antes de que pudiera contestar, había colgado de nuevo. Qué gente más rara hay por el mundo, pensé. Sonó otra vez el teléfono. «Usted me ha ofendido», repitió la voz. «¿Cómo lo he ofendido, si ni siquiera lo conozco?», me dio tiempo a preguntar esta vez. «Muy sencillo», contestó la voz: «ignorándome».

lunes, 21 de mayo de 2012

El ardor guerrero

Se declaró la guerra y en una oficina de reclutamiento se presentó una mujer para alistarse. El ejército no acepta mujeres, arguyó el oficial al mando. Pero es que estoy embarazada, contestó ella: llevo dentro de mí un soldado que quiere servir al país. Este gesto tan profundamente estúpido fue pronto de dominio público y enardeció a los hombres, que corrieron a alistarse para morir en el frente y dar buen ejemplo a la juventud que todavía no existía.

domingo, 20 de mayo de 2012

El impostor

—Es raro haber ganado MálagaCrea —le digo a Herralde en una céntrica calle de mi imaginación.
—¿Qué? ¿Quién eres tú? —pregunta él mirando con recelo la mano que mantengo extendida con la esperanza de que me dé un euro o dos.
—Soy Míchel Noguera.
—¿Pero no eras calvo?
—No, ése es otro Noguera: Miguel.
—Ah. ¿Es un familiar?
—Me vendría bien, que está triunfando, pero no. Yo soy secreto; como los buenos.
—Ya, eso dicen todos.
—Oiga, que acabo de ganar MálagaCrea.
—¿Y eso que es?
—Pues un certamen literario.
—No me suena.
—Da igual, lo de menos es su importancia objetiva. Para mí tiene valor porque lo perseguí durante ocho años. Se había convertido en mi Moby Dick particular. En esa chica que siempre te dice que no hasta que una noche se emborracha y acaba en la cama contigo.
—Curioso que pases de una ballena a una mujer.
—No me líe, era por completar con otro tipo de persecución.
—Como quieras. El caso es que tengo prisa; me esperan al otro lado de la ciudad.
—No puede ser, que estoy imaginando esto yo.
—Míralo así: tienes una imaginación realista y por eso tengo una importante reunión editorial. Hemos descubierto a un joven autor con un futuro esplendoroso. Ya verás cuando leas su novela, te va a encantar.
—Bueno, me la podría imaginar y terminamos antes, ¿no?
—No exageres, no tienes tanta imaginación. Adiós, me marcho corriendo.
—¿Y qué pasa conmigo? Yo quería hablar de la extraña sensación de ganar algo que ya habías dado por perdido. De pensar todo el rato que han cometido un error, que cómo vas a ganar tú, si eso es imposible. De sentirse un impostor.
—Otro día, Noguera, otro día.

sábado, 19 de mayo de 2012

El monstruo

He soñado con un monstruo, le dice ella. Era un gusano que me quería parasitar, quería entrar en mi cuerpo para anidar y tener sus asquerosas crías. Pero yo no le dejaba, ¿sabes? Luchaba a brazo partido con él, me retorcía, lo golpeaba una y otra vez. Al final, lo derroté. Lo aplasté con mis propias manos y no quedó más que una masa sanguinolenta.
Tú sí que sabes qué decirle a un hombre después de follar, contesta él.

viernes, 18 de mayo de 2012

Y usted qué vende

Y usted qué vende, me preguntan, pero siempre ha sido mi problema más importante: no saber que esto, todo esto, es un gran negocio y que hay que saber venderse. Yo no serviría para escritor famoso, pues no sabría qué decir en las entrevistas. De qué escribe usted, me preguntarían. No sé, de las cosas que hay en mi cabeza, contestaría yo. ¿Y son...? Ah, si yo lo supiera.

jueves, 17 de mayo de 2012

La mujer de mi vida

Decide actualizar la agenda del teléfono móvil y borrar los números de las personas con las que ya no tiene contacto. Después de haber borrado tres o cuatro, encuentra uno que no reconoce, guardado bajo el nombre: «La mujer de mi vida». Qué raro, piensa. ¿Quién será y por qué no lo recuerdo? ¿Sería alguna chica que apuntó su número en un algún despiste mío para que lo encontrara luego y la llamara? ¿Lo apuntaría yo en alguna noche de juerga de la que no recuerdo nada? ¿Será una broma de algún amigo? Duda durante unos segundos si borrarlo o llamar y finalmente opta por darle un toque, sin más. Que me llame si quiere y me aclare todo esto, piensa. Y en algún lugar, una chica recibe una llamada perdida de «El hombre de mi vida».

martes, 15 de mayo de 2012

La mujer de tu vida

En un banco del parque, encuentra un teléfono móvil. Todavía encendido, como si acabaran de perderlo. Busca en la agenda algún número que pueda ayudar a su devolución, algo como «papá» o «trabajo» y encuentra un contacto misterioso: «la mujer de tu vida». No «la mujer de mi vida», que habría sido más normal. Bah, la explicación es sencilla, piensa, será que el dueño del móvil se habla en segunda persona. ¿Pero no podría tratarse de una señal? El destino, que ha planeado todo esto para que él encuentre a la mujer de su vida. No, no, esto es una tontería, el destino es más sutil. Pero tal vez sea la dueña del teléfono quien lo ha planeado todo: quizá lo ha dejado en el parque para que lo encuentre un hombre audaz y la llame. Y él podría ser ese hombre audaz. Así que sin más dilación llama y le responde la voz de una señora: «por fin, ya pensaba que no ibas a llamar esta semana a tu madre».

lunes, 14 de mayo de 2012

Un asunto policial

—Inspector, tenemos un sospechoso.
—¿Quién es?
—La Muerte, señor.
—¿Cómo dice?
—Es la responsable de la ola de asesinatos, está claro. La autora intelectual, se podría decir.
—No creo que sea fácil arrestar a la Muerte. Seguro que ni tiene domicilio fijo.
—Eso es lo mejor, señor inspector: está ahora mismo en una celda.
—¿Qué?
—La detuvimos cuando merodeaba en la escena de un crimen. Quiso hacerse pasar por una ancianita que paseaba, pero la guadaña la delató.
—No sé yo si va a ser posible procesar a la Muerte. ¿Qué dice el código penal de esto? ¿Se puede juzgar a alguien que no es legalmente una persona?
—Tal vez puedan deportarla, al carecer de papeles. Ya sería un triunfo expulsar a la Muerte del país.
—Sí que lo sería, pero vamos a tener que soltarla.
—¿Qué? ¿Y eso por qué?
—Piénsalo: la Muerte es responsable de todas las muertes, valga la redundancia. Tendríamos que considerar asesinatos los infartos, los accidentes, las enfermedades que se complican... ¿Sabes lo que aumentaría entonces la tasa de criminalidad? Mi ascenso se iría al garete, con todo lo que he luchado para conseguirlo.

domingo, 13 de mayo de 2012

La memoria romántica

«No, no tengo miedo al olvido», le escribió a la chica. «Tengo tu tanga en un cajón y cuando lo miro me hace de magdalena de Proust».

miércoles, 9 de mayo de 2012

El orador

Yo, damas y caballeros, no estoy acostumbrado a hablar en público. De hecho, esto me produce un pánico atroz. Me han aconsejado que me imagine a la audiencia desnuda, pero el problema es que no tengo mucha imaginación. Así, ¿podrían hacer el favor de desnudarse? Sobre todo las chicas guapas de la primera fila.

domingo, 6 de mayo de 2012

Un año después

«Bueno, y ahora que ha pasado un año, ¿con qué momento te quedas?», me pregunta ella. «No sé», le digo yo, «hay muchos», pero en realidad me acuerdo de aquella vez que le mandé rosas porque estaba triste y al recibirlas me dijo: «ya está, ya me has ganado, ya no tienes que hacer nada más». Fue sin duda un buen momento.

viernes, 4 de mayo de 2012

Capítulo 2696

He matado al dragón. He ganado MálagaCrea.

martes, 1 de mayo de 2012

El sistema

Por decreto, todos los ciudadanos de este país nacen como criminales y no se les reconocen derechos, sólo deberes y obligaciones para saldar su deuda con el Estado. Por buen comportamiento, muy poco a poco, un individuo puede ganar derechos hasta que por fin deja de ser considerado un delincuente. Se convierte en un ciudadano privilegiado, alguien envidiado por el resto de la sociedad. Estas personas se muestran contrarias a toda reforma democrática, pues a ellas les costó mucho alcanzar el estatus de ciudadano libre. «Por qué mi vecino ha de tenerlo más fácil que yo», piensan. «Yo tuve que esforzarme mucho para conseguir mis derechos, que lo hagan también los demás». De esta manera, los esclavos son también esclavistas, lo que facilita enormemente el funcionamiento del Estado.

domingo, 29 de abril de 2012

Tus besos me saben a Asperger

Tus besos me saben a Asperger, le dice ella. Ya no me haces caso, nunca estás ahí, es como si fueras una carcasa vacía, una máquina sin fantasma. Antes tus besos sabían a café y sueños, aunque esto parecía un poco contradictorio, pues poco vas a dormir si tomas mucho café. Quizá era café descafeinado, contesta él con la mirada ausente y ella sale de la habitación dando un portazo.

jueves, 26 de abril de 2012

Del ombliguismo en la literatura

Yo, damas. Yo, caballeros. Yo. Yo soy el alfa y el omega de esta breve charla en la que pongo el mundo de la literatura a los pies de los caballos del Apocalipsis. Porque yo soy el epítome de las letras universales. Fuera de mí no hay nada. No existe una historia de la literatura, a no ser que yo me la invente. No es posible el futuro si yo no lo pongo por escrito. Pero recuerden que yo no escribo para cambiar el mundo, pues el mundo soy yo y soy inmutable.

miércoles, 25 de abril de 2012

La conspiración

Odio los árboles que hay en medio de las aceras porque rompen las parejas, dijo ella mientras paseaban.

lunes, 23 de abril de 2012

Mejor que Houdini

La chica se mete en la cama y escapa de su ropa.

sábado, 21 de abril de 2012

Nota del traductor

Marta se enamoró de un traductor en un congreso de literatura y durante años compró los libros que éste traducía. Le gustaba leer las notas a pie de página para sentirse cerca de él y fantaseaba con encontrarse algún día algo así: «El autor habla de un arroz solar y juega con el parecido entre sunrice y sunrise (amanecer), algo intraducible al español. Por cierto, quiero aprovechar esta pausa para decirle a Marta que la quiero». Pero nunca sucedió.

jueves, 19 de abril de 2012

La chica de la esquina

Un hombre con insomnio sale a pasear una noche. Andando por la calle se encuentra a una chica que le pregunta si puede acompañarle un rato. Bueno, contesta él, nos haremos compañía en el insomnio. Yo hace mucho que no duermo, responde ella. Pasean en silencio durante unos minutos, hasta que ella dice:
—Cuidado, en esa esquina me maté.
—¿En la esquina? ¿Es que eras prostituta?
—Oye, fue porque la esquina estaba muy afilada y me corté. Me corté en dos, de hecho, al intentar doblar la esquina. Es lo que pasa por correr con tacones, que te caes.
—¿Y por qué corrías?
—Llegaba tarde al trabajo.
—¿De qué trabajabas?
—De prostituta, pero no tiene nada que ver con mi muerte. Le podría haber ocurrido a una bibliotecaria.
—Si no te juzgo.
—Ya, ya. Pues tienes el ceño fruncido, como si no aprobaras mi estilo de vida. O de muerte.
—Es la noche, que a todos nos da un aspecto severo.
—También a las putas.
—También.

lunes, 16 de abril de 2012

Mil años de silencio

Felicidades a nuestro rey eterno, guía de la nación, que cumple mil años de reinado gracias a las técnicas de clonación. Que el silencio caiga sobre aquellos que piden renovaciones, pues la ciencia y la tradición se han unido para darnos un gobierno estable y eficiente.

viernes, 13 de abril de 2012

La prisa

El reloj le está mirando fijamente. Le está diciendo que no confía en él, que lo deje, que ya va con retraso. Tendrías que dedicarte a otra cosa, la vida no es para ti, no se te da nada bien. Pide algo más fácil, una vida B, una vida con horarios más relajados y objetivos asequibles. Una vida sin prisa en la que puedas detenerte a tomar aire. A tomar aire durante horas sin la mirada severa del reloj.

jueves, 12 de abril de 2012

Objetos raros

Me acerco a un mercadillo a comprar artículos de nula necesidad y me encuentro allí, detrás de un puesto de objetos raros, a Herralde o un gitano que se le parece. Todo el mundo sabe que los editores de culto son seres excéntricos, así que cabe la posibilidad de que sea él de incógnito, por lo que decido arriesgarme y le digo buenos días. Reacciona como si no le hubiera reconocido y me pregunta con marcado acento andaluz si hay algo que me interese. Le guiño un ojo y contesto que sí: publicar. Él se encoge de hombros un tanto incómodo y responde que de eso no sabe nada. Yo suspiro ante la enésima negativa de un editor.

miércoles, 11 de abril de 2012

Unos amigos

Me llegó una carta de la Federación de Amigos de Gabriel Noguera en la que, de modo ceremonioso, me invitaban a una de sus «habituales reuniones». ¿Quién es esta gente y por qué son amigos míos?, me pregunté. ¿Cuánto tiempo hace que se reúnen en mi nombre? ¿Será una estafa para sacarme el dinero que no tengo? Todas estas preguntas requerían respuestas, así que me presenté allí el jueves, como pedían en la carta. La sede estaba en el tercer piso, indicaba un letrero en el portal, y subí las escaleras pensando que eran muchas molestias para secuestrarme. Llamé al timbre y abrió un señor que me abrazó antes de que pudiera impedirlo y me hizo pasar a un salón lleno de desconocidos que enseguida se levantaron de sus asientos para estrecharme la mano y darme palmaditas en la espalda. Noguera, decían, por fin estás aquí, ¿cómo va la salud? ¿Te sigues peleando con la literatura? ¿Son ya siete menciones especiales? Un hombre se presentó como presidente de la federación, me entregó las llaves del local —para que entrara y saliera cuando me apeteciera— y me pidió que dijera unas palabras a los asistentes. Atónito como me encontraba, sólo acerté a decir que aquello tenía que ser un error, que yo no les conocía de nada y que, en definitiva, mis amigos eran otros. Nada de eso, respondió el presidente, esos son tus amigos oficiosos, mientras que nosotros somos los oficiales, que para algo estamos federados; tenemos toda la documentación en regla. Yo no supe qué responder a eso, pero en ese momento alguien me dio una cerveza al tiempo que me aseguraba: bebe tranquilo, amigo, todo esto lo subvenciona el Estado.

martes, 10 de abril de 2012

La voz inoportuna

En ocasiones oigo una voz que me dice cosas. Es una voz femenina y muy sensual que me susurra obscenidades. Esto me causa muchos problemas en público, por las erecciones que tengo de pronto sin motivo aparente para los que me rodean. A veces el motivo aparente es peor, pues soy pediatra.

lunes, 9 de abril de 2012

Tú derribarás imperios

—Eres tan guapa —dice el hombre—. Tú derribarás imperios. Lo harás con un simple parpadeo, como si nada. Porque eres ese tipo de mujer que sólo puede conducir a la perdición individual y colectiva. Yo ya me he rendido, te lo entrego todo, capitulo sin condiciones.
—En este momento de mi vida no tengo tiempo para tu amor, pero habla con mi secretaria y ya te avisarán.

domingo, 8 de abril de 2012

La soledad del hombre frente al espejo

Sí, así era yo: una pura idea. Pero me he cansado. Me he aburguesado, aunque esto sea una forma de hablar, pues lo mío es más de lumpemproletariado. Me he dejado llevar por todo esto que no controlo. Han ganado otros, han tomado el mundo mientras yo me engañaba con quimeras improvisadas. Me quedan los recuerdos, dice una voz, aunque mis recuerdos son una casa embrujada en la que deambula únicamente el fantasma del hombre que ya no soy. Pero dejo ya los sueños de juventud y me voy a dormir.