domingo, 25 de junio de 2017

A la atención de los señores editores

A la atención de los señores editores:

Buenas tardes (aunque puede que lean esto por la mañana y empecemos con un anacronismo). Les envío un libro de relatos con la sana intención de ser editado por ustedes y de esa manera marchemos francamente, y yo el primero, por la senda constitucional. Piden ustedes en su web que se adjunte también un resumen de la obra. Me parece correcto, pero supongo que esperan algo más que un simple: son relatos. Pero relatos son. Me gustaría decirles que es una obra inclasificable y que los mejores taxonomistas literarios tendrían que dedicar toda su vida a estudiarla, pero me verían las costuras y me llamarían cuentista de manera peyorativa.

En cuanto a mi biografía, mis padres aseguran que nací hace muchos años, pero no tengo ningún recuerdo de ello, así que tendremos que conformarnos con su testimonio. Crecí como crecen los niños, un poco cada año, hasta que entré en la edad adulta y me enfrenté a la vida real como el que no tiene ni idea de nada. En algún momento del camino decidí que lo de ser escritor era bonito, aunque era en la música donde estaban las groupies, y me he dedicado durante años a emborronar páginas digitales con tinta también digital, para mayor beneficio de los bosques del planeta.

De mi currículum literario podría decirles muchas cosas, pero estaría feo que iniciara mi relación con ustedes mintiéndoles, así que dejémoslo en datos vagos: he publicado algunos libros y ganado algunos premios (que bien podrían ser importantes o de alguna mercería).

Sin otro particular, les saluda atentamente
Gabriel Noguera.

sábado, 24 de junio de 2017

Delicias oníricas

Soñó que toda la familia se había reunido en el comedor para conocer a la nueva mujer de su tío, que estaba notoriamente embarazada. Después de los abrazos y besos de rigor, la mujer rompió aguas y  parió un cochinillo horneado que pusieron sobre la mesa y empezaron a comer. «Qué práctico esto, ¿no?», dijo una de las niñas. La abuela le lanzó una mirada recriminatoria y le recordó que era de mala educación hablar con la boca llena.

viernes, 23 de junio de 2017

La idea

Cinco años sin ganar un concurso de relatos. Un lustro de derrotas, que cada año me presento a decenas de ellos. La idea era tener una carrera literaria que eliminara mis dudas, pero esto está saliendo justo al revés.

jueves, 22 de junio de 2017

El cambio tranquilo

—Lamento darle malas noticias: tiene usted cáncer y es preciso operar de inmediato.
—Me parece una solución muy extremista, doctor. Yo prefiero un cambio moderado, sensato. ¿Qué tal si camino una hora todos los días?

miércoles, 21 de junio de 2017

La presión

Tienes que escribir pronto tu obra magna, ¿eh?, me dice Sonia. Yo pregunto qué prisa hay y ella me responde que me acerco a los cuarenta y que es en esa franja de edad cuando los escritores crean sus mejores trabajos. Yo siento de pronto un gran peso en los hombros, pero sonrío como si tuviera toda la vida por delante para seguir escribiendo chorradas.

martes, 20 de junio de 2017

Microrrelatos absurdos

El niño no dormía nunca porque le daba miedo la oscuridad al cerrar los ojos.

lunes, 19 de junio de 2017

El producto

—El problema es que se empeña usted en ofrecer todo el rato un producto que ahora mismo tiene una demanda inexistente.
—¿Con qué frecuencia creen entonces que debería ofrecer lo que escribo?
—La más adecuada sería ninguna.

domingo, 18 de junio de 2017

Todo o nada

Yo soy una persona de absolutos, de extremos: o soy perfecto o soy una mierda. Y el verdadero problema es que nunca me parece que soy perfecto.

sábado, 17 de junio de 2017

La dosis de irrealidad

Me siento hasta útil durante un breve instante cuando escribo algo que me gusta. Creo que no existe mayor autoengaño.

viernes, 16 de junio de 2017

El profesor

—Díganos en pocas palabras por qué quiere formar parte de nuestra plantilla docente.
—La juventud es el futuro y quiero contribuir a ello.
—¿Y no le parece pretencioso que pongamos el futuro en sus manos?
—No hace falta que sea todo el futuro. Sólo un poco, el suficiente para ganarme la vida.

jueves, 15 de junio de 2017

All-bran

—Estaría bien que vendieran productos con fibra mental. Para escritores. Para cuando tienes la mente atascada.
—Es muy apropiado el símil, dada la calidad de lo que escribes.

miércoles, 14 de junio de 2017

Peligrosos equívocos

En la biblioteca, entrando en páginas de colegios e institutos privados para buscar su dirección de correo electrónico y escribirles con la idea de que me contraten como docente. El problema es que todos suelen poner en sus webs ingentes cantidades de fotos de niños felices, supongo que para convencer a los padres de la idoneidad de apuntar a sus hijos allí, y no puedo evitar preguntarme qué imagen estaré dando a algún usuario de la biblioteca que casualmente eche de vez en cuando un vistazo en dirección a mi ordenador durante las largas horas que paso haciendo esto.

martes, 13 de junio de 2017

Electrodomésticos

—Buenas, quiero comprar una lavadora que diga «Mariano» mientras lava la ropa.
—Perdone, pero nuestras lavadoras no son loros. No hablan.
—Eso no es cierto. La que tengo en casa dice algo parecido a «yowi» cuando gira el tambor. Una y otra vez. Resulta hasta relajante.
—Le aseguro que no es algo premeditado. Es posible que el sonido que hace la lavadora al funcionar le parezca algún tipo de palabra, pero se trata de una casualidad.
—Vaya. Yo pretendía reconquistar a mi ex mujer con mensajes subliminales. Se me había ocurrido que el camino más sencillo era que oyera mi nombre una y otra vez mientras hacía la colada.

lunes, 12 de junio de 2017

La ironía del conocimiento

Cuanto más aprendo, menos me parece que sé.

domingo, 11 de junio de 2017

Señorita, es usted tan bella

Señorita, es usted tan bella. Supongo que está acostumbrada a que se lo digan. Yo, por el contrario, no estoy acostumbrado a decírselo. Pero me gustaría.

sábado, 10 de junio de 2017

Nos tenemos

Nos tenemos tú y yo, a pesar de las estrecheces. Que son muchas. Mira qué cuarto, ¿tú te crees que se puede vivir así? Entre estas cuatro paredes que, de tan pegadas, parece que vayan a fundirse en una sola. Cualquiera diría que somos presos medievales a los que han emparedado por algún crimen monstruoso. ¿Y qué hemos hecho? Únicamente ser pobres, que no es algo que se elige, sino una condición que a uno le viene impuesta (quizá para toda la vida). Pero nos tenemos. Puede que ése sea nuestro crimen, el lujo del amor y de la compañía. Como si fuéramos personas normales.

viernes, 9 de junio de 2017

Evaluaciones

«Progresa adecuadamente», te ponían en aquellos primeros boletines de notas de la infancia. ¿Cuándo se detuvo ese progreso adecuado? Si hoy en día me siguieran calificando, imagino que pondrían algo como FM. «Fracasa miserablemente».

jueves, 8 de junio de 2017

La magia del mar

Un chino puede mear en el lejano Pacífico y esa orina, impulsada por las corrientes marinas, llegarte con el tiempo a la cara cuando nadas en el Mediterráneo.

miércoles, 7 de junio de 2017

Envíos asumibles

Sesenta céntimos de gasto para presentarse a un certamen literario. Si todos los concursos fueran así, uno podría permitirse participar —y, por lo tanto, perder— más a menudo.

martes, 6 de junio de 2017

Los fusilados

Por la tarde, al salir de la escuela, los niños iban a la tapia de don Mateo a jugar a los fusilados. Vendaban los ojos al condenado con un pañuelo y simulaban que le disparaban con una rama negra y reseca. A veces buscaban casquillos de bala entre la rala vegetación que asomaba del suelo requemado, pues contaban en el pueblo que allí habían matado una noche, entre otros, a Miguel Parra. A los niños les parecía raro que se fusilara de noche, ¿cómo iban a acertar en plena oscuridad? Pero Jonás repuso que habían usado los faros del camión para iluminarse; había escuchado a sus padres comentándolo.
Elena encontró una vez un agujero en la tapia. Metió un dedo en él y dictaminó que había sido una bala. Jaime, su hermano, aventuró que el soldado había tirado a fallar. Jonás dijo que eso era de traidores y que también fusilaban por algo así. Los otros niños asintieron en silencio.
Un día Jonás vino a la tapia con la escopeta de su padre. Aseguró que esto haría más divertido el juego, que ya estaba cansado de la rama. No había nada que temer, ya que su padre siempre descargaba la escopeta cuando volvía de caza.
La primera condenada fue Elena. La niña empezó a llorar cuando Jonás le vendó los ojos: tenía miedo de la escopeta, quería seguir jugando con la rama. Jonás se mostró inflexible, pero le dijo que estuviera tranquila, que sería Jaime quien dispararía.
Jaime no quería disparar contra su hermana, pero Jonás era muy fuerte. Todos los niños le tenían miedo. Le dijo a su hermana que se tirara al suelo cuando dijera «pum» y después apuntó con cuidado ante la atenta mirada de Jonás y el resto de niños.
Elena oyó un trueno y sintió que se le doblaban las rodillas. Ya no lloraba, pero notó el pañuelo empapado. Le pareció oír gritos mientras caía y pensó que era el enemigo, que celebraba.

lunes, 5 de junio de 2017

Detalles

Fui a la perfumería por una colonia, pero cometí un error fragante y me llevé la que no era.

domingo, 4 de junio de 2017

Del escritor y la nada

Escritores hay muchos. Demasiados. Buenos, malos y regulares. Hace falta algo especial para destacar. ¿El qué? Estar en el lugar adecuado, por ejemplo. Suerte. Caer en gracia porque se tiene un rostro agradable. Simpatía. Contactos. No basta con dejarse la vista frente a la pantalla del ordenador mientras redacta frases con mayor o menor fortuna, es necesario algo más.

sábado, 3 de junio de 2017

Cuentos absurdos

La noche caía sobre la ciudad y ponía perdidas las calles de oscuridad que había que barrer todas las mañanas al salir el sol.

viernes, 2 de junio de 2017

La fuerza de la fe

¿Problemas de alopecia? ¿Le avergüenza salir a la calle y que la gente repare en su falta de pelo? En la religión tiene la respuesta. Si le clarea la coronilla, conviértase al judaísmo y oculte su calva con una práctica kipá. Si su calvicie está más extendida, hágase sij y cubra su cabeza con un turbante.

jueves, 1 de junio de 2017

La ilusión de los concursos literarios

Estaba el otro día por la mañana en la papelería gastando catorce euros y medio (la de comida que podría comprar con eso) y me sentía totalmente gilipollas. Hace años me presentaba a estos concursos con la ilusión de un chaval ingenuo y ahora lo hago no sé por qué. Por inercia, supongo. Con desgana y sintiéndome ridículo. Decía Kafka que a partir de cierto punto ya no hay retorno y que ése era el punto a alcanzar, pero creo yo que no se refería a esto.