miércoles, 11 de julio de 2012

Una órbita lunar

—Siempre estás en la luna —le dice ella.
—Pero eso es porque soy de allí —contesta él—. Tú y yo somos selenitas, amor, los últimos de nuestra especie.
—Tengo que admitir que te pones muy guapo cuando dices incoherencias.
—Míralos —dice señalando la ventana—, los terrícolas no saben nada de nosotros. Van por la calle ajenos a nuestra existencia. No saben que tú y yo. No saben que tú y yo. No saben que tú y yo.
—Estás muy loco, pero dices cosas bonitas.
—Apaga la luz. Cerremos las ventanas y metámonos en la cama; la habitación despegará enseguida y vamos a desplazarnos a un kilómetro por segundo, como la luna.

3 comentarios:

ESGARRACOLCHAS dijo...

Si señor, como la puta luna.

DemasiadoListas dijo...

Estás loco pero dices cosas bonitas...

Me encantó!
Uan nueva seguidora dice presenteeee!!

(M)

Paloseco dijo...

Es lo que tiene el amor, te crees alguien diferente, especial, de otro mundo. Es de sus mejores alteraciones perceptivas provocadas. Pero si sirve para follar...