sábado, 21 de abril de 2012

Nota del traductor

Marta se enamoró de un traductor en un congreso de literatura y durante años compró los libros que éste traducía. Le gustaba leer las notas a pie de página para sentirse cerca de él y fantaseaba con encontrarse algún día algo así: «El autor habla de un arroz solar y juega con el parecido entre sunrice y sunrise (amanecer), algo intraducible al español. Por cierto, quiero aprovechar esta pausa para decirle a Marta que la quiero». Pero nunca sucedió.

3 comentarios:

ficticia dijo...

Es lo que tienen los amores platónicos, esperar algo que nunca llega.

Microalgo dijo...

Mal hecho, por parte del traductor. Con lo que vale Marta...

JuanRa Diablo dijo...

Pobre Marta. Su fantasía era poco profesional.