jueves 2 de febrero de 2012
Arte urbano
Últimamente en las calles de la ciudad aparecen falsas exposiciones de arte, lo que el ayuntamiento celebra, pues es un movimiento artístico barato que aprovecha el mobiliario urbano. El procedimiento es bien sencillo: consiste en colocar pequeños letreros explicando las obras de arte que en realidad no son. Cosas como: «Farola en una calle. Antonio Fernández. Acero»; «Papelera. Hermanos Rubio. Aluminio»; «Prostituta en una esquina. Boris y Katia. Carne y hueso».
miércoles 1 de febrero de 2012
El terror
En esta casa hay fantasmas, dice la anciana. Y qué quieren, pregunta el hombre. Aterrorizarnos, contesta la señora. ¿Pero por qué?, insiste el hombre. ¿Qué utilidad práctica tiene el terror para ellos? ¿Qué fin esperan conseguir? No creo que simplemente aterroricen a los mortales por aburrimiento, seguro que tienen reivindicaciones, quizá reivindicaciones políticas; habría que preguntarles. Yo es que no negocio con fantasmas, responde la anciana.
martes 31 de enero de 2012
La mala comunicación
—No entiendo nada de lo que dices cuando hablamos por teléfono.
—Igual te estás quedando sordo.
—No, no es eso. Es mi teléfono, que distorsiona tus palabras. Me dices «te quiero» y yo entiendo «jardinero». Es un lío todo.
—¿Y qué hacemos? ¿Nos comunicamos sólo por escrito cuando estamos lejos?
—No. Podrías decirme «jardinero» y así yo entendería «te quiero».
—¿Qué?
—Tenemos que desarrollar bien nuestro código, para que no haya confusiones. Habrá que ir probando.
—Es una idea de lo más loca.
—¿Y qué alternativa propones? A mí me gusta escuchar tu voz, pero prefiero entender lo que me dices.
—Ya, pero en realidad te estaría diciendo incoherencias.
—Y yo las entendería. ¿No es eso el amor? Nuestro propio lenguaje secreto.
—Yo me imaginaba algo más romántico, la verdad.
—Igual te estás quedando sordo.
—No, no es eso. Es mi teléfono, que distorsiona tus palabras. Me dices «te quiero» y yo entiendo «jardinero». Es un lío todo.
—¿Y qué hacemos? ¿Nos comunicamos sólo por escrito cuando estamos lejos?
—No. Podrías decirme «jardinero» y así yo entendería «te quiero».
—¿Qué?
—Tenemos que desarrollar bien nuestro código, para que no haya confusiones. Habrá que ir probando.
—Es una idea de lo más loca.
—¿Y qué alternativa propones? A mí me gusta escuchar tu voz, pero prefiero entender lo que me dices.
—Ya, pero en realidad te estaría diciendo incoherencias.
—Y yo las entendería. ¿No es eso el amor? Nuestro propio lenguaje secreto.
—Yo me imaginaba algo más romántico, la verdad.
lunes 30 de enero de 2012
El seguro
Escribí una nota de suicidio hace diez años. Por si acaso, para ganar tiempo. No me preocupaba que cambiasen los motivos, pues los motivos son siempre los mismos; tan sólo cambian los detalles.
domingo 29 de enero de 2012
El ultimátum sempiterno
Le dejo una carta de amor cada día en el buzón. Ella no contesta nunca, pues no sabe mi nombre, ni mi dirección, ni nada. Es una correspondencia unidireccional, aunque no es en realidad correspondencia, claro, que ella no puede responder. La vía de comunicación sólo está abierta en un sentido, que es el de declararle mi amor cada día. Es un amor desesperado, se podría decir, pero por elección. A mí me basta con dejarle ultimátums románticos, aunque esto es una forma de hablar, ya que no son ultimátums, pues a diario recibe uno nuevo, uno más. Exigencias definitivas diarias.
sábado 28 de enero de 2012
Las caras B
Me gustan tus momentos secretos —le dice ella—; son como las caras B del amor. Yo es que no comulgo con los gustos populares, que se decantan siempre por los grandes éxitos. No, a mí me gustan las rarezas, las gemas escondidas en lo que parece simple relleno, la sencillez de lo discreto.
viernes 27 de enero de 2012
Un futuro juntos
Él la mira dormir y de pronto imagina un futuro juntos. Y se asusta, pues ve robots asesinos que se hacen con el poder y exterminan a la humanidad. El fin del mundo. Y decide cortar de inmediato con ella.
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