viernes, 22 de septiembre de 2017

Otra retrospectiva

Leo un correo electrónico que envié hace diez años: «Querida Elisabeth, te escribo con ánimo redentor de todas mis faltas, que no son pocas. Hoy es 24 de agosto de 2007 y apenas luce el sol. Leo compulsivamente, quizás para olvidar que no vivo, aunque cada vez que paso una página del libro de turno tengo la sensación de estar pasando otra página no vivida. No sé. Posiblemente la vida es sencillísima, pero un impulso trágico lleva a complicarla. ¿Qué mérito tendría vivirla si no fuera así? Y otras frases tontas». Reconozco la misma angustia, la misma ingenuidad, pienso. Pero no es verdad. No es la misma ingenuidad, pues entonces todavía esperaba cosas de la vida que ahora ya sé imposibles. Sigo intentándolas porque es demasiado tarde para corregir el rumbo. Mejor un impacto directo para que nos vayamos a pique rápidamente.

jueves, 21 de septiembre de 2017

Crecer

En general, aquellas chicas que amé son ahora mujeres que me detestan.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Las expectativas

Lo peor de envejecer es que te quedas sin tiempo para convertirte en un joven exitoso.

martes, 19 de septiembre de 2017

Minutos de la basura

Treinta y nueve años ya. Me acerco de manera inexorable a los cuarenta y sigo sin ser lo bastante buen escritor. No creo que vaya a serlo nunca. Me equivoqué de vocación, un error trágico con el que tendré que convivir el resto de mi vida (de la que cada vez queda menos).

lunes, 18 de septiembre de 2017

La pausa

Por la mañana, sentado en el sillón, leyendo. Reina el silencio. Podría no existir nada más en el mundo. Nadie sabe que estoy aquí. Un momento de paz y tranquilidad antes del desastre.

domingo, 17 de septiembre de 2017

Favoritismos

Hace un par de meses ayudé a una vecina de cierta edad a subir el carrito de la compra por las escaleras, dado que el ascensor estaba estropeado. Me dio las gracias y ahí acabo el asunto. En principio, pues el otro día volvió a averiarse el ascensor, pero en esta ocasión fue mi compañero de piso quien la ayudó. Para mi sorpresa, a los pocos minutos, la señora llamó a nuestra puerta para hacerle entrega de una lata de cerveza como agradecimiento. Estuve tentado de reclamarle a la vieja bruja mi cerveza por los servicios prestados, pero supuse que no habría quedado elegante.

sábado, 16 de septiembre de 2017

Diferentes lirismos

—Esa chica era la Rimbaud del sexo anal.
—¿Tan buena?
—Y precoz.