jueves, 25 de agosto de 2016

La clave

Echo la vista atrás y ya no sé si usé la literatura para aislarme del mundo o estar aislado del mundo me llevó a la literatura.

miércoles, 24 de agosto de 2016

Un viaje a la melancolía

—Buenas, estoy de paso por la ciudad y me gustaría ver la habitación 404 de este hotel.
—¿Verla? Le aseguro que todas nuestras habitaciones constan de las mejores comodidades, caballero. ¿Cuántas noches quiere quedarse?
—Ninguna, sólo quiero verla. ¿Es posible o no?
—No entiendo bien de qué va todo esto. ¿Es usted algún tipo de voyeur?
—No, es que yo en este hotel follé, ¿sabe? Hace ya bastantes años. Y quería ver la habitación en la que sucedió todo, sentarme un momento en la cama y recordar aquellos tiempos tan felices.

martes, 23 de agosto de 2016

Burocracia

Entiéndalo: podríamos enfrentarnos a un gigante, sí, sería heroico y tal, pero él podría aplastarnos y usted no. Quizá no sea valiente nuestra actitud, pero tendrá que reconocer que es más práctico para nosotros dar ejemplo con usted.

lunes, 22 de agosto de 2016

La denuncia contra el crítico

Señoría, mi cliente, como escritor que es, intenta vivir de su trabajo, mientras que el denunciado se empeña en publicar críticas muy negativas como respuesta a todas sus obras. ¿Cómo va a vender así mi cliente? Este acoso afecta a su imagen y a su actividad económica. Exigimos una indemnización por daños y perjuicios y un cese inmediato de esta campaña injustificada de acoso y derribo.

domingo, 21 de agosto de 2016

Los equívocos del amor

—Tu nombre sólo podría escribirse en mayúsculas.
—¿Me estás llamando gorda?

sábado, 20 de agosto de 2016

Latinajos

Señoría, mi cliente admite que le dijo «puta» a su mujer, pero no con ánimo de insultarla sino para invitarla a pensar sobre el asunto que estaban discutiendo. Tal vez sea culpable de pedantería, pero eso todavía no es delito en este país, ¿verdad?

viernes, 19 de agosto de 2016

La página cincuenta

Llegar a la página cincuenta cuando estoy escribiendo una novela es algo terrorífico para mí. Porque es quizá la señal de que esto va en serio. Ahora que esto cobra forma, todo puede salir mal, me digo, y ya no puedo disimular que estaba escribiendo sin un motivo concreto. Y sigo adelante como el que va en un coche sin frenos.