domingo, 8 de febrero de 2015
Permanecer
Tú buscas el amor incondicional, le dice Dios al autor: que te quieran aunque no lo merezcas; eso sólo lo tengo yo. Pero tú no existes, responde el autor con un hilo de voz. No soy real, es cierto, admite Dios, pero sí que existo: como idea en el pensamiento colectivo, mientras que tú desaparecerás y nadie te recordará. Qué más da desaparecer si no eres consciente, responde el autor, aunque su ego, que es más grande que Dios, no está nada de acuerdo con esto.
sábado, 7 de febrero de 2015
El ritmo
Y por fin aprendes que nunca serás la persona que te gustaría ser. Nunca te vas a acercar a lo que quieres. Siempre te quedarás corto, siempre llegarás tarde, siempre lo lograrás cuando los demás ya hayan pasado a otra cosa.
viernes, 6 de febrero de 2015
La vida que no queremos
Vivimos la vida que no queremos en el tiempo y lugar equivocados, tecleó. Pero ¿dónde podríamos ser felices? Quizá en la imaginación, pero no nos queda ya tanta. Tal vez la respuesta fueran unos recuerdos decorados con ficciones: como volver a habitar la vieja casa de tu infancia después de unas pequeñas reformas.
jueves, 5 de febrero de 2015
Breve reflexión literaria
Todos mis personajes son unos incompetentes, lo que demuestra que sólo sé escribir desde un punto de vista autobiográfico.
miércoles, 4 de febrero de 2015
martes, 3 de febrero de 2015
lunes, 2 de febrero de 2015
Logo-rallye
Perro-casa-agua-banco-montaña-coche
El perro de Matías, el vecino, estaba cagando frente a la puerta de casa. Al ver mi cara de enfado, Matías quiso distraer la atención preguntándome si podía darle un vaso de agua. Habrase visto, pensé. Y encima llegaba tarde al banco, donde me esperaba una montaña de papeleo. Le contesté que bien podía beberse las aguas menores de su chucho y me subí al coche.
El perro de Matías, el vecino, estaba cagando frente a la puerta de casa. Al ver mi cara de enfado, Matías quiso distraer la atención preguntándome si podía darle un vaso de agua. Habrase visto, pensé. Y encima llegaba tarde al banco, donde me esperaba una montaña de papeleo. Le contesté que bien podía beberse las aguas menores de su chucho y me subí al coche.
domingo, 1 de febrero de 2015
Siete mil millones de personas y tú
Es difícil encajar en el mundo, apenas queda sitio, son siete mil millones de personas. Es difícil destacar en el mundo, cómo ser especial, son siete mil millones de personas. Es difícil hablar en el mundo, hay demasiado ruido, son siete mil millones de personas.
sábado, 31 de enero de 2015
La oficina
Caía con fuerza la lluvia y soplaba un gélido viento, pero el escritor lo miraba todo desde su ventana con una gran sonrisa. Lo bueno de ser escritor es que no tienes que ir a la oficina, pensó. Lo malo es que vives en ella, cayó de pronto en la cuenta.
viernes, 30 de enero de 2015
El mal poético
Mi mujer no entiende que soy así por Baudelaire, él es responsable de mis actos. Las prostitutas, las mulatas, las drogas (los paraísos artificiales), el alcohol (embriagarse de vino, poesía o virtud), la sífilis, todo eso me viene por sensibilidad poética, por los versos del más grande poeta maldito francés. ¿Quién soy yo para discutir con Baudelaire?, le digo a mi mujer, no soy digno, sería un desacato. No soy más que un jardinero cuya labor es cuidar de las flores del mal.
Publicado en el número 17 de Obituario.
jueves, 29 de enero de 2015
Apelar a Dalí
—¿Sabes que el padre de Dalí se casó con la hermana de su mujer al quedarse viudo? A Dalí esto no le molestó, pues todo quedaba en familia.
—Te repito que no vamos a hacer un trío con mi hermana.
—Te repito que no vamos a hacer un trío con mi hermana.
Publicado en el número 22 de Obituario.
miércoles, 28 de enero de 2015
La palabra
—¿No cree usted que el hombre puede escuchar la voz de Dios?
—Sí, pero sólo de bebé, cuando le habla su madre.
—Sí, pero sólo de bebé, cuando le habla su madre.
martes, 27 de enero de 2015
Volver atrás
Pero si yo pudiera volver atrás, a ese momento en que todo se estropeó, repetía. Cuando el problema era que él seguía allí, pero no ella.
lunes, 26 de enero de 2015
Las tradiciones
El que entra en esa cueva se vuelve loco, aseguraban los lugareños. El forastero, que no creía en supersticiones, entró y al salir declaró que no había visto nada inusual. Pero lo encerraron por loco.
domingo, 25 de enero de 2015
Once años de blog (capítulo 3604)
Es extraño todo. Miro la portada de mi novela (aún no impresa) y es lo que pienso. Es extraño ver mi nombre en ella. Es extraño ver un premio debajo de mi nombre. Parece que fue ayer cuando empecé este blog lleno de tonterías. Parece que fue ayer cuando estaba persiguiendo a Alba, Babeth, María o Susana. Parece que fue ayer cuando estaba solo. Pero han pasado muchos años, aunque la memoria se empeñe en condensar los recuerdos. No sé qué traerá el futuro, pero lo afronto con optimismo, pues sólo me costó once años publicar una novela y siete encontrar el amor.
sábado, 24 de enero de 2015
El alcoholismo responsable
Antes, cuando bebía, al día siguiente a lo sumo tenía resaca. Ahora por las mañanas me siento avergonzado de las cosas dichas y hechas la noche de autos. ¿Será esto madurar?
viernes, 23 de enero de 2015
jueves, 22 de enero de 2015
Las citas rápidas
Para conocer a la mujer de sus sueños sin descuidar sus obligaciones, el señor Belvedere se apunta a un servicio de citas rápidas a domicilio. Los tiempos avanzan una barbaridad, piensa, pues ha encargado una cita como el que pide una pizza. A los diez minutos, llama a la puerta una guapa chica.
—Buenos días, soy tu cita —anuncia.
—Encantado —dice él, admirando el físico sin parangón de la muchacha.
—Me llamo Leticia.
—Belvedere —dice Belvedere.
—Es un nombre muy elegante, ya no los hay así.
—Mérito de mis padres, no tuve nada que ver.
—Y además eres sincero, eso tampoco se ve mucho. ¿Me pones una copa?
—Claro. ¿A qué te dedicas?
—Trabajo en una tienda de ambigüedades.
—Qué casualidad, yo soy anticuario.
—No, no, me has entendido mal. Tienda de ambigüedades, no antigüedades.
—¿Y qué vendéis allí?
—No está claro.
—¿Cómo que no?
—Es difícil de explicar.
—Vaya. Por algún motivo que no alcanzo a entender, te encuentro muy interesante.
—Me lo dicen mucho, sí. Es una de las ventajas de trabajar con ambigüedades. A mí también me resultas interesante, pero nuestro tiempo ha acabado.
—¿Tan rápido?
—Es la parte mala de las citas rápidas, que terminan muy deprisa.
—¿Te volveré a ver?
—Podría ser, quién sabe.
—Buenos días, soy tu cita —anuncia.
—Encantado —dice él, admirando el físico sin parangón de la muchacha.
—Me llamo Leticia.
—Belvedere —dice Belvedere.
—Es un nombre muy elegante, ya no los hay así.
—Mérito de mis padres, no tuve nada que ver.
—Y además eres sincero, eso tampoco se ve mucho. ¿Me pones una copa?
—Claro. ¿A qué te dedicas?
—Trabajo en una tienda de ambigüedades.
—Qué casualidad, yo soy anticuario.
—No, no, me has entendido mal. Tienda de ambigüedades, no antigüedades.
—¿Y qué vendéis allí?
—No está claro.
—¿Cómo que no?
—Es difícil de explicar.
—Vaya. Por algún motivo que no alcanzo a entender, te encuentro muy interesante.
—Me lo dicen mucho, sí. Es una de las ventajas de trabajar con ambigüedades. A mí también me resultas interesante, pero nuestro tiempo ha acabado.
—¿Tan rápido?
—Es la parte mala de las citas rápidas, que terminan muy deprisa.
—¿Te volveré a ver?
—Podría ser, quién sabe.
miércoles, 21 de enero de 2015
La paradoja
Éramos jóvenes, pero no teníamos conciencia de serlo (¿no consiste la juventud en la inconsciencia?). Así, despilfarramos tontamente aquellos años que ahora desearíamos recuperar. Habríamos necesitado un administrador de juventud, alguien sensato y experimentado que hubiera sabido dónde invertirla y cuándo.
martes, 20 de enero de 2015
Eso tan natural
Eso tan natural, la vida, nunca se me ha dado bien. Ya tendría que estar impartiendo lecciones sobre ella, tengo la edad suficiente, pero aún sigo aprendiendo (esto es un eufemismo, en realidad me esfuerzo en estudiar algo que ni siquiera consigo descifrar).
lunes, 19 de enero de 2015
Mis treinta lectores y yo
Pensando en mis treinta lectores, he recordado que un año en el instituto éramos treinta en clase. Así, mi libro ha tenido el mismo público que cuando tenía que responder alguna pregunta del profesor. Pero el grado de atención no ha sido el mismo, espero.
domingo, 18 de enero de 2015
Presentar un libro
Presentar un libro es un acto de egocentrismo, pues nadie te lo ha pedido. Tú has decidido que era importante anunciarlo al mundo, que necesita saber que has escrito un libro y, sobre todo, comprarlo. Querer presentar un libro es un brindis que pides por ti. Es forzar las cosas, una imposición, un delirio de grandeza. En un mundo en el que la gente muere a diario de hambre, enfermedades y guerras, ¿y tú montas una presentación para hablar de tu libro? ¿Quién te crees que eres? Un libro tendría que ser escrito y después arrojado al mundo, sin más. Presentarlo sólo si la gente te solicitara que hablaras de él. Que te escribiera, por ejemplo, una asociación literaria algo así: nos ha gustado mucho su libro y nos encantaría que viniera a darnos una charla acerca de su proceso creativo y blablablá. Pero no montar de forma unilateral un acto propagandístico para hablar de ti y de tu libro, como si alguien te estuviera esperando.
sábado, 17 de enero de 2015
El bigote
—Soy la reencarnación del bigote de Dalí, cariño, igual que Dalí era la reencarnación de su hermano mayor.
—¿Ya has bebido?
—No, todo yo soy un bigote, ¿no lo ves? Y no un bigote cualquiera, sino un bigote artístico, surreal.
—No te las des de importante, tu bigote es bastante corriente.
—Eso es porque eres una descreída, mujer. Lo he comprendido todo antes, frente al espejo, cuando me disponía a afeitarme. Este bigote ha venido al mundo para traer esperanza a los hombres, me dije. Esperanza artística. Así que decidí que no podía afeitarme, puesto que se trataría de un bigoticidio de la peor clase. Mi bigote ha de ser un faro que guíe a la humanidad a una nueva edad de oro.
—Es la peor excusa que me has dado para no afeitarte, sin duda.
—¿No lo entiendes? Este bigote no puede limitarse a la estrechez de mi cara, no puedo guardármelo para mí solo, ¡este bigote ha de abrirse al mundo! Extenderse por los cinco continentes, el bigote sempiterno. ¡Abrid paso al bigote, oh, poderosos, y temblad!
—¿Ya has bebido?
—No, todo yo soy un bigote, ¿no lo ves? Y no un bigote cualquiera, sino un bigote artístico, surreal.
—No te las des de importante, tu bigote es bastante corriente.
—Eso es porque eres una descreída, mujer. Lo he comprendido todo antes, frente al espejo, cuando me disponía a afeitarme. Este bigote ha venido al mundo para traer esperanza a los hombres, me dije. Esperanza artística. Así que decidí que no podía afeitarme, puesto que se trataría de un bigoticidio de la peor clase. Mi bigote ha de ser un faro que guíe a la humanidad a una nueva edad de oro.
—Es la peor excusa que me has dado para no afeitarte, sin duda.
—¿No lo entiendes? Este bigote no puede limitarse a la estrechez de mi cara, no puedo guardármelo para mí solo, ¡este bigote ha de abrirse al mundo! Extenderse por los cinco continentes, el bigote sempiterno. ¡Abrid paso al bigote, oh, poderosos, y temblad!
viernes, 16 de enero de 2015
Sentirse requerido
En la puerta, a punto de salir a dar una vuelta, le digo a Sonia: si me echas de menos, avísame y vuelvo pronto. Y me contesta: ya te estoy echando de menos.
jueves, 15 de enero de 2015
Odín
Si fuera obligatorio adorar a algún dios, yo me decantaría sin duda por Odín. Odín, ya sólo el nombre mola. Además, tenía un caballo de ocho patas, lo que viste mucho. Por no hablar de que sacrificó uno de sus ojos a cambio de la sabiduría y se colgó durante nueve días de Yggdrasil, el fresno mundial, para conocer el secreto de las runas. ¡Eso es un dios interesante y comprometido! Por si esto fuera poco, encima es el padre de Thor, el dios del trueno, que mola muchísimo más que Jesús.
miércoles, 14 de enero de 2015
La súplica
—Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?
—¿Eh? Se confunde usted de persona.
—Perdona, Noguera, la costumbre. Soy el dios de Abraham, ¿por qué no crees en mí?
—Tengo por norma no creer en personajes de ficción, soy así de raro.
—Pero adoras a otros personajes de ficción. Arturo Bandini, por ejemplo. O Lawrence Breavman.
—Sí, es cierto, pero es que son más divertidos y menos psicópatas. Más humanos, en definitiva.
—Pero yo no tengo la culpa de que me hayan escrito así. ¡Era una época muy rigurosa! Y una zona habitada por gentes muy estrictas, ¿qué culpa tengo yo de que no fueran personas ilustradas? Cualquier otro personaje de ficción entonces habría salido como yo: cruel y brutal.
—Ya, pero es que esa falta de arrepentimiento general... Heracles se cargó a su mujer e hijos, pero después al menos se sintió mal.
—¡Mérito del autor, que era griego! A mí también me habría gustado ser un dios griego y disfrutar del vino y el sexo. ¡Ah, los placeres! En vez de eso, me escribieron abstemio y eunuco, ya ves. Lo único que me queda es la adoración casta de los creyentes, ¿no te doy pena?
—No tanta como para creer en su existencia, la verdad. Hay figuras trágicas en la literatura mucho más interesantes.
—¿Y no podrías reescribirme tú, Noguera? Actualizarme, hacerme más atractivo. Hay dinero en eso, ¿sabes? Las sectas siempre son un negocio boyante, hay muchas personas con necesidad de pertenecer a algún movimiento. Yo lo sé bien, hazme caso.
—¿Eh? Se confunde usted de persona.
—Perdona, Noguera, la costumbre. Soy el dios de Abraham, ¿por qué no crees en mí?
—Tengo por norma no creer en personajes de ficción, soy así de raro.
—Pero adoras a otros personajes de ficción. Arturo Bandini, por ejemplo. O Lawrence Breavman.
—Sí, es cierto, pero es que son más divertidos y menos psicópatas. Más humanos, en definitiva.
—Pero yo no tengo la culpa de que me hayan escrito así. ¡Era una época muy rigurosa! Y una zona habitada por gentes muy estrictas, ¿qué culpa tengo yo de que no fueran personas ilustradas? Cualquier otro personaje de ficción entonces habría salido como yo: cruel y brutal.
—Ya, pero es que esa falta de arrepentimiento general... Heracles se cargó a su mujer e hijos, pero después al menos se sintió mal.
—¡Mérito del autor, que era griego! A mí también me habría gustado ser un dios griego y disfrutar del vino y el sexo. ¡Ah, los placeres! En vez de eso, me escribieron abstemio y eunuco, ya ves. Lo único que me queda es la adoración casta de los creyentes, ¿no te doy pena?
—No tanta como para creer en su existencia, la verdad. Hay figuras trágicas en la literatura mucho más interesantes.
—¿Y no podrías reescribirme tú, Noguera? Actualizarme, hacerme más atractivo. Hay dinero en eso, ¿sabes? Las sectas siempre son un negocio boyante, hay muchas personas con necesidad de pertenecer a algún movimiento. Yo lo sé bien, hazme caso.
martes, 13 de enero de 2015
El problema de la humildad en la experiencia religiosa
Quién soy yo para realizar la voluntad del Señor, tendría que decirse el creyente. Si fuera verdaderamente humilde, se diría que en realidad nunca podría llegar a conocer la experiencia divina. «Dios es un ser al que nunca podré acceder, pues él es infinitamente grande y yo soy muy pequeño». Cosas así. Sin embargo, la experiencia religiosa siempre viene acompañada de delirios de grandeza. Dios me habla a MÍ. Yo soy un mero instrumento de Dios, dicen algunos con falsa humildad, pero en realidad están afirmando que su divinidad lo ha elegido a él entre todos. A Dios le ofende esto o lo otro, sostienen otros actuando de portavoces y abogados de una divinidad tan grande que no se entiende que necesite que unos simples humanos la defiendan. Me acuerdo ahora de una novia que tuvo mi hermano, una pintora evangelista que decía que su arte no era mérito suyo, sino de Dios, que pintaba a través de ella. Una extraña forma de ser humilde, sin duda.
lunes, 12 de enero de 2015
Dios
El hombre creó a Dios y vio que era algo malo. Pero ya era tarde, le había concedido todo su poder; empezaba ahora el largo camino para liberarse de este cruel monstruo de Frankenstein.
domingo, 11 de enero de 2015
Un tipo serio
Dios es grande, dicen, pero no tiene sentido del humor. Lo que demuestra una grandeza muy pequeña.
sábado, 10 de enero de 2015
Memento mori
En la sobremesa, hablaba con la hermana de mi novia en presencia de la abuela de ambas, cuando esta última le dice a Sonia en tono jocoso: lo va a conquistar. Sonia me lo cuenta a mí y yo se lo cuento a mi cuñada, que responde: sí, claro, y te llamo papá; porque por edad podrías ser mi padre, ¿no? Te saco dieciocho años, así que sería posible, sí, respondo yo, consciente de pronto de que soy un viejo. Pues eso, tienes el doble de años que yo, sentencia ella. Nunca treinta y seis años parecieron tantos como enfrentados a la insultante juventud.
viernes, 9 de enero de 2015
El recuerdo
Esta grabación tiene veinte años, buena parte de esos ancianos ya están muertos. Es raro pensar en todas esas personas anónimas. ¿Cómo se llamarían? ¿Cómo serían? Es casi como si nunca hubieran existido, ¿verdad? Puede que tengan todavía parientes que los recuerden, claro, pero un día también morirán y pasarán definitivamente al olvido. ¿Quién sabrá que hubo un señor que se llamaba Antonio Pérez? ¿Quién sabrá que vivió en esta calle? Que nunca se casó y que coleccionaba sellos. Yo no quiero que eso me pase a mí. Por vanidad, por ego, por lo que quieras, pero me empeño en dejar huella, señales de mi existencia. Para que me recuerden los que nunca me conocieron. Aunque yo entonces ya no recordaré la vida y en realidad no importará.
jueves, 8 de enero de 2015
El ahorro
Ante la atroz crisis económica, en Pinares de Entretiempo han tomado la audaz decisión de unificar la cabalgata de Reyes y la Semana Santa. Así, nazarenos disfrazados de Reyes Magos portan un Niño Jesús crucificado y lanzan caramelos con sabor a incienso.
miércoles, 7 de enero de 2015
El movimiento
Lo importante es que haya apariencia de movimiento, ¿sabe? Que parezca
que vamos a alguna parte. Que uno pueda creer que avanza. Todo lo demás es secundario.
martes, 6 de enero de 2015
La cápsula del tiempo
Por reírme un poco, programo una entrada de blog para el veinticinco de enero del año 3004. Mil años de blog. Quizá no haya vida en la Tierra para entonces, pero digamos que sí. Qué fútil tendrá que parecer todo esto después de mil años. El amor. El mundo editorial. Mi literatura les parecerá medieval, me temo. Qué podrá decirles un tipo de hace mil años, si incluso el idioma habrá cambiado. Pero internet tampoco será como lo conocemos ahora, lo más seguro es que mi texto no lo lea nadie. Como un hombre del pasado usando el telégrafo para contactar a los seres del futuro.
lunes, 5 de enero de 2015
La vida a través de una ventana
Ah, sí, la vida está ahí, a su alcance, caballero, aunque puede también que sea un espejismo, una trampa. La vida a través de una ventana que no puede abrir, pero sí cerrar durante un rato y así poder apartar la mirada de la vida. La vida de los otros, que son más felices que usted.
domingo, 4 de enero de 2015
sábado, 3 de enero de 2015
Paquetes
Le envié mi libro a un amigo, pero nunca le llegó. La dirección estaba mal, faltaba el número del piso. Sin embargo, tampoco me fue devuelto el paquete. ¿Se lo quedaría el cartero creyendo que se trataba de algo valioso? Qué chasco más grande se llevaría al abrirlo, sobre todo al darse cuenta de que estaba dedicado. A no ser que se llamara Antonio, claro, que entonces podría sentirlo como un regalo y la intención es lo que cuenta.
viernes, 2 de enero de 2015
El nuevo año
—¿Qué le parece el nuevo año?
—Huele a nuevo, sí. ¿Y dice que es el último modelo?
—Estamos trabajando en otro, pero no saldrá hasta dentro de doce meses.
—No sé si me convence, se parece mucho al anterior.
—Pero el anterior está ya obsoleto. Hay que actualizarse, no querrá usted que sus amistades lo dejen atrás.
—Es verdad, sería el hazmerreír. Pero es una decisión complicada, ¿no podría probarlo unos días y ver qué tal me va con él?
—Huele a nuevo, sí. ¿Y dice que es el último modelo?
—Estamos trabajando en otro, pero no saldrá hasta dentro de doce meses.
—No sé si me convence, se parece mucho al anterior.
—Pero el anterior está ya obsoleto. Hay que actualizarse, no querrá usted que sus amistades lo dejen atrás.
—Es verdad, sería el hazmerreír. Pero es una decisión complicada, ¿no podría probarlo unos días y ver qué tal me va con él?
jueves, 1 de enero de 2015
2015
Un nuevo año en muchos aspectos. Un año en el que saldrá mi primera novela. Un año ya sin MálagaCrea. ¿Qué escribir? ¿Qué hacer? Pero todavía es pronto, dejémonos llevar un poco más por el viejo año.
miércoles, 31 de diciembre de 2014
2014
Termina el año, hay que hacer balance. Y qué rápido pasa el tiempo, ¿no? Cuando ayer era jovencísimo: mandaba textos a fanzines de mala muerte. Pero no fue ayer, claro, esto fue en 1999. Era otro siglo, incluso. Ahora soy más viejo y, en apariencia, más sabio, que gano hasta concursos de novelas. Qué raro es todo, ¿cómo habré aprendido a engañar así a los jurados? Será el oficio, el oficio de mentir al escribir ficciones. El oficio de insertar pequeños mensajes subliminales diciendo: prémieme a mí, mi obra es la mejor que va a leer estos días, no pierda el tiempo y pasemos a otro asunto. Algo así. Si al menos hubiera aprendido a insertar mensajes subliminales en las portadas de mis libros para que fueran adquiridos... Bueno, cada cosa a su tiempo. Veamos qué tal se desenvuelve la novela cuando salga. Normalmente no se me dan muy bien los años impares, pero la tendencia tiene que cambiar alguna vez, aunque sea para pillarme desprevenido.
martes, 30 de diciembre de 2014
La asociación revisionista
En la asociación revisionista nos dedicamos a mentir como bellacos acerca de nuestro pasado. Dicen algunos que hacemos literatura, pero en realidad se acerca más a un trabajo de corrección editorial. Opinamos que el pasado en sí no es lo bastante interesante para ser publicado; no es más que un borrador necesitado de profundas revisiones.
lunes, 29 de diciembre de 2014
El club del sueño
En el club del sueño nos reunimos para dormir. Esto parece una perogrullada, pero piense que también podríamos reunirnos para hablar de nuestros sueños y analizarlos desde una perspectiva psicológica. Pero no, no tenemos tiempo para cartografiar los sueños, la vida moderna es un objeto en permanente aceleración. Así, vamos al club para dormir en buena compañía y recuperar energía para afrontar de alguna manera el resto del día insomne.
domingo, 28 de diciembre de 2014
El Instituto del Sueño
En el Instituto del Sueño nos dedicamos a la investigación exhaustiva de los diversos mundos oníricos. Es decir, dedicamos el día y la noche a soñar. La respuesta está ahí, en la vida onírica, y no podemos perder ni un minuto de sueño.
sábado, 27 de diciembre de 2014
28 (2)
Me dice el editor que se hicieron envíos a Logroño, Madrid (varios), Las Palmas, Sevilla (varios), Barcelona y Cádiz. ¿Quiénes serán estas buenas gentes y qué les llevará a la excentricidad de comprar un libro mío?
viernes, 26 de diciembre de 2014
La boda
—Estoy encantado de que hayan pensado en mí para grabar su boda, pero quiero comentar algunas cosas. Primero, creo que hay un problema con el reparto. No es verosímil que usted, señorita, se vaya a casar con este hombre.
—¿Qué?
—No me mire así, podríamos rodar una escena inicial que estableciera que es un rico heredero o algo por el estilo. Bien, pasemos al siguiente punto: el guión que me han pasado ustedes es muy aburrido. Primero escenas en la iglesia y luego en el banquete. ¡No hay trama! ¿Y si irrumpieran unos mafiosos en el banquete y tomaran al marisco como rehén? ¿Y si la mejor amiga de la novia tuviera un lío con el padre del novio? Una subtrama para darle interés a la cosa.
—¿Qué tonterías está diciendo?
—Por no hablar de las escenas de amor: ¡sólo un breve beso ante el altar! No, lo que vende es el sexo, ¿no podría acompañarlos al hotel y rodar también la noche de bodas?
—¿Qué?
—No me mire así, podríamos rodar una escena inicial que estableciera que es un rico heredero o algo por el estilo. Bien, pasemos al siguiente punto: el guión que me han pasado ustedes es muy aburrido. Primero escenas en la iglesia y luego en el banquete. ¡No hay trama! ¿Y si irrumpieran unos mafiosos en el banquete y tomaran al marisco como rehén? ¿Y si la mejor amiga de la novia tuviera un lío con el padre del novio? Una subtrama para darle interés a la cosa.
—¿Qué tonterías está diciendo?
—Por no hablar de las escenas de amor: ¡sólo un breve beso ante el altar! No, lo que vende es el sexo, ¿no podría acompañarlos al hotel y rodar también la noche de bodas?
jueves, 25 de diciembre de 2014
Qué bello es vivir
—¡No te tires al río, George! ¡Tienes mucho por lo que vivir!
—¿Qué? Si sólo me inclino en la barandilla porque estoy vomitando. He bebido mucho, ¿sabe?
—Vaya, la Navidad ya no es lo que era.
—¿Qué? Si sólo me inclino en la barandilla porque estoy vomitando. He bebido mucho, ¿sabe?
—Vaya, la Navidad ya no es lo que era.
miércoles, 24 de diciembre de 2014
28
Veintiocho ejemplares vendidos en quince meses. No llega ni a dos libros vendidos al mes. En un país de cuarenta y siete millones de habitantes. Mirándolo por el lado bueno, si mantengo el ritmo podré agotar la edición en los próximos tres años, antes de que termine el contrato.
martes, 23 de diciembre de 2014
No para sus ojos
Es la falta de costumbre, nunca se me dio bien esto. Yo me guardaba lo que sentía y, si acaso, lo escribía en secreto. Como un espía cuyo lema fuera: no para sus ojos. Por eso, qué sé yo de revelar los secretos del corazón, cuando toda mi vida he estado trabajando para ocultar su actividad.
lunes, 22 de diciembre de 2014
Silencios
Otros hombres saben qué decir. Otros hombres saben cuándo hablar. Otros hombres saben. Yo no sé distinguir los momentos, por eso callo. Sólo hablo de amor cuando es tarde o cuando nadie escucha, como si el silencio pudiera llevarle mis palabras a mi amada.
domingo, 21 de diciembre de 2014
Amor
Hace demasiado frío para escribir, se congelan los dedos y el corazón de un hombre sólo bombea miedo y sombras. Es extraño ser aceptado por una mujer en su cama. Es extraño ser aceptado por una mujer en su vida. ¿Qué habría sido de mí todos estos años si no hubieras estado, amor?
sábado, 20 de diciembre de 2014
El frío invierno
Quizá ya no sepas de qué te hablo, pero sólo quería decirte que al final lo he comprendido todo. Tarde, como siempre. Ya no me quedan frases ingeniosas en los bolsillos, pero en realidad no importa: es posible que nunca las tuviera.
viernes, 19 de diciembre de 2014
Éxodo (2)
—Moisés, ya hace más de un año que vagamos por el desierto, ¿no habría que despedir al guía por incompetente?
jueves, 18 de diciembre de 2014
Las razones equivocadas
Siempre nos sobrarán las razones equivocadas para seguir con todo lo que nos hiere. Es tan sencillo convencerse para hacer todo lo incorrecto. El instinto de autodestrucción es más fuerte que la vida en sí.
miércoles, 17 de diciembre de 2014
Éxodo
—¡Faraón, libera a mi pueblo!
—Imposible, Moisés, se derrumbaría la economía del país sin toda esa mano de obra barata.
—¡Te lo ordena mi dios!
—¿Y qué pasa con la soberanía nacional? Tu dios es una potencia extranjera que ni siquiera comercia con nosotros.
—¡Obedece o Egipto será asolado por las plagas divinas!
—No negociamos con terroristas.
—Imposible, Moisés, se derrumbaría la economía del país sin toda esa mano de obra barata.
—¡Te lo ordena mi dios!
—¿Y qué pasa con la soberanía nacional? Tu dios es una potencia extranjera que ni siquiera comercia con nosotros.
—¡Obedece o Egipto será asolado por las plagas divinas!
—No negociamos con terroristas.
martes, 16 de diciembre de 2014
Seducciones
—Mándame una foto tuya desnuda.
—No puedo, estoy con mi familia.
—Mándame una foto de tu familia desnuda.
—Imbécil.
—No puedo, estoy con mi familia.
—Mándame una foto de tu familia desnuda.
—Imbécil.
lunes, 15 de diciembre de 2014
Mi vida literaria
Tenía yo dieciséis años. Iba con mi padre en coche por las calles de Málaga cuando me hizo esa pregunta que suelen hacer los padres a sus hijos: «¿Tú qué quieres ser de mayor?». Como me había preguntado por el querer, fui sincero e inocente: «me gustaría ser escritor». Atónito, se echó a reír: «¿Tú, escritor?». Como si le hubiera dicho que quería ser astronauta. «Los escritores también son hijos de alguien», repliqué (sin añadir que igual que los astronautas). Él meneó la cabeza con una sonrisa de incredulidad.
Después, con veinte años, me dijo que me suicidara. Pensé: «bien, tener un padre así me acerca a Kafka. Ya sólo me falta hacerme ludópata como Dostoievski y alcohólico como Dylan Thomas».
Pero yo siempre he escrito cosas raras que no interesan a casi nadie. La literatura como mujer esquiva. Mujeres y literatura. Con las mujeres siempre tuve más literatura que otra cosa. Recuerdo que el gran desamor de mi vida me pidió, cuando todavía nos estábamos conociendo, no ser sólo un personaje de mi blog y al final fue básicamente eso. Amé tanto y perdí siempre. Como la literatura, se marchaban con otros, otros con menos mundo interior (en mundo exterior me ganaban de largo) y menos traumas interesantes que contar. Y eso que siempre fui un caballero con ellas (un caballero como el Quijote).
En fin, veinte años después de aquella conversación paternofilial, y con estos pelos de loco, sigo llamando a la gran puerta de la literatura (imaginad una puerta enorme y una pulga golpeándola de forma imperceptible para los sentidos humanos). No contesta nadie, pero se oye a las musas reír y cantar al otro lado. Habrá que probar otros veinte años más, que seguro que merece la pena.
Después, con veinte años, me dijo que me suicidara. Pensé: «bien, tener un padre así me acerca a Kafka. Ya sólo me falta hacerme ludópata como Dostoievski y alcohólico como Dylan Thomas».
Pero yo siempre he escrito cosas raras que no interesan a casi nadie. La literatura como mujer esquiva. Mujeres y literatura. Con las mujeres siempre tuve más literatura que otra cosa. Recuerdo que el gran desamor de mi vida me pidió, cuando todavía nos estábamos conociendo, no ser sólo un personaje de mi blog y al final fue básicamente eso. Amé tanto y perdí siempre. Como la literatura, se marchaban con otros, otros con menos mundo interior (en mundo exterior me ganaban de largo) y menos traumas interesantes que contar. Y eso que siempre fui un caballero con ellas (un caballero como el Quijote).
En fin, veinte años después de aquella conversación paternofilial, y con estos pelos de loco, sigo llamando a la gran puerta de la literatura (imaginad una puerta enorme y una pulga golpeándola de forma imperceptible para los sentidos humanos). No contesta nadie, pero se oye a las musas reír y cantar al otro lado. Habrá que probar otros veinte años más, que seguro que merece la pena.
domingo, 14 de diciembre de 2014
El extranjero
Hoy, mamá ha muerto. O tal vez ayer, no sé. Quizá se ha suicidado, el telegrama no lo especifica. Siempre le gustó mucho Camus, que decía que el único problema filosófico verdaderamente serio es el del suicidio. Pero también podría no haberse suicidado. Ya no tenía edad para esas cosas. En general, uno se suicida de joven o no se suicida. Claro que también hay excepciones. Otra posibilidad es que haya sido víctima de esa epidemia de peste que, cuentan, azota Orán estos días. Pero morir de peste en la actualidad también es raro. Uno muere de peste en el medievo o ya no es lo mismo. Es todo muy extraño. Me acuerdo de pronto de aquello que dijo una vez Camus: «entre la justicia y mi madre, elijo a mi madre». A mí ya sólo me queda la justicia, no hay una verdadera elección. La justicia por mi mano, como matar a un árabe en la playa. Es todo muy confuso.
Publicado en el número 10 de Obituario.
sábado, 13 de diciembre de 2014
Política aplicada
—Lamento decirle que tiene la pierna gangrenada.
—¿Qué se puede hacer, doctor?
—Habrá que someter su pierna a una serie de ajustes.
—¿Se refiere a cortarla?
—No use ese lenguaje tan negativo.
—¿Qué se puede hacer, doctor?
—Habrá que someter su pierna a una serie de ajustes.
—¿Se refiere a cortarla?
—No use ese lenguaje tan negativo.
viernes, 12 de diciembre de 2014
Realpolitik
Uno quisiera colarse en las reuniones de los poderosos y ver de qué hablan, si se quitan las caretas o siguen manteniendo la impostura incluso entre ellos.
jueves, 11 de diciembre de 2014
Estar perdido en la vida
¿Qué es estar perdido en la vida? No saber qué dirección tomar. Pero no la dirección de la salida, que no es complicado encontrarla (sólo hay que morir), sino la dirección correcta para avanzar en la existencia. Porque todos te adelantan, incluso los que empezaron más tarde que tú. ¡Es tan bonito vagar!, tratas de justificarte, pero no engañas a nadie. La vida. La vida. Se hace tarde en la vida y tú todavía estás dando vueltas por el bosque.
miércoles, 10 de diciembre de 2014
La tierra
A diferencia de lo que sucede con el resto de religiones, que siempre son ombliguistas, la tribu de los obunales no se consideraba el pueblo elegido de los dioses. En lugar de eso, creían que el pueblo elegido era otro, uno más allá de las nubes y de los peces. Durante siglos lo buscaron sin éxito hasta que el gran chamán determinó que su ubicación exacta correspondía con la de una pequeña población de Estados Unidos: New Chastity. De inmediato, la tribu emprendió el largo viaje a la Tierra Prometida, y tras múltiples peripecias, arribaron a ella. Preguntaron a las autoridades si no les permitirían mudarse allí y vivir en gracia con los dioses, pero el sheriff del condado contestó que no querían sucios inmigrantes en sus tierras.
martes, 9 de diciembre de 2014
lunes, 8 de diciembre de 2014
La espontaneidad
Si yo fuera espontáneo... pero siempre hay un gendarme dirigiendo el tráfico de mis ideas: poniendo multas por exceso de velocidad, arrestando a quien se salta las normas, obligando con su mera presencia a no abandonar el carril que uno ocupa.
domingo, 7 de diciembre de 2014
La producción
—Señor director, dice el cura que no da su permiso para que rodemos la escena 21. Que lo que hacen los personajes es pecado —anuncia Martínez.
—Pero si los personajes están casados.
—Exacto: los personajes. Dice que una boda ficticia es pecaminosa a ojos del Señor. Propone casar a los actores y así podrán besarse y amarse sin caer en pecado.
—Imposible, Vicente está ya casado y lo último que necesitamos es tener a un bígamo como protagonista; el Ministerio nos cerraría la producción. Además, el agente de Amalia no nos dejaría casarla sin su permiso.
—Creo que hay una cláusula específica en su contrato que prohíbe matrimonios y fugas amorosas—interviene un ayudante de producción.
—Martínez, explíquele al cura que la ficción se rige por leyes distintas a la religión.
—En realidad, pertenecen al mismo campo —dice el guionista, que se ha acercado al corrillo.
—Calla, hombre, que no te oiga el cura —responde el director—. ¿Quieres que llamen a la Guardia Civil?
—Mire, eso podríamos ponerlo en el guión: «los recién casados se besan; entra la Guardia Civil a la alcoba nupcial y les pide el certificado matrimonial».
—Déjate de bromas. ¿Has hablado ya con Arturo?
—Sí. Insiste en que añada una escena de amor para su personaje.
—Ya me lo esperaba. Hazlo. Que se bese con una amiga de la novia. Pero que no se entere de esto el cura.
—¿Qué? ¿Pero qué pinta eso en la narración? ¿Por qué el padre de la novia, enfermo de cáncer, va a besarse con una jovencita? ¿Estamos rodando una comedia de pronto?
—A ver, no es eso. Si luego la escena no va a salir en el montaje final.
—¿Entonces? ¿Por qué tomarse las molestias de escribirla y rodarla? No entiendo nada.
—Porque no has trabajado antes con Arturo. Lo hacemos para halagar su ego de galán crepuscular. Es como una cláusula no escrita: en cada producción en la que trabaja se incluye alguna escena amorosa suya con alguna chica de buen ver. No hacemos daño a nadie y así está contento durante el resto del rodaje. Una de las labores más importantes de un buen director es favorecer el ambiente de trabajo.
—Acabáramos. Escribiré una escena de cama —dice el guionista.
—Dice el cura que es su labor evangelizar a los pecadores y de ahí su oferta de matrimonio —vuelve Martínez—, pero puede transigir en el estado de pecado de los personajes.
—Bien, solucionado entonces.
—No, no, tiene condiciones: exige que la escena sea rodada a oscuras y en completo silencio, de forma que el espectador no sepa a ciencia cierta lo que sucede. Alega que para Dios el amor es un asunto privado de la pareja, no un acto público para disfrute de los espectadores.
—¡Inconcebible! —brama el director.
—Dile al cura que la oscuridad es muy sugerente —aduce el guionista—; el espectador puede imaginarse miles de cosas, a cual más depravada. De hecho, me extraña que el Vaticano no haya declarado ya que la oscuridad es pecado. Lo mejor es iluminarlo bien todo, para que se vea que no ocurre nada censurable, y que se oiga bien a los personajes, que los susurros tienen mucha miga también.
—Nada más subversivo que un buen susurro —confirma el director—. En mi primera película, me censuraron un susurro porque podía considerarse contrario al Régimen.
—Uno nunca puede fiarse de alguien que susurra.
—Ni de alguien que mira fijamente.
—Señor director, ya está aquí el ganadero —interrumpe Martínez—. El toro se le ha muerto de unas fiebres, pero ha traído una vaca en su lugar.
—¿Cómo que una vaca? ¿Dónde queda la épica si el novio torea una vaca?
—Según él, si lo rueda de lejos, nadie notará la diferencia.
—Nadie notará lo que pasa, más bien. El momento cumbre se queda en nada. «De pronto, intuimos al novio en lontananza; parece estar haciendo algo que no conseguimos ver». ¡Vaya una escena!
—De todos modos, lo de que torease era una imposición del productor, a mí nunca me ha gustado —dice el guionista.
—El público quiere toros y flamenco, hombre. Nosotros estamos al servicio del público.
—Al servicio del productor, será.
—Exacto: y el productor quiere recuperar la inversión. Aquí nadie produce por amor al arte. Ni dirige, ya que estamos. ¿O tú escribes por amor al arte?
—Ya que lo menciona, todavía no he cobrado.
—Por eso es tan importante que dé beneficios la película, que cobrarás cuando esté terminada.
—Señor director, ¿qué le digo al ganadero? —pregunta Martínez.
—Yo qué sé. Alfonso, ¿cómo arreglamos esto? ¿Ponemos al novio a ordeñar a la vaca o qué?
—A los surrealistas les gustaría —contesta el guionista—, pero la censura podría interpretarlo de forma equivocada. Quizá podríamos rodar al novio toreando a la vaca, pero que sólo se vieran sus sombras. Una escena muy lírica, casi de arte y ensayo.
—¿Y cómo justificamos la sombra de la ubre? Un toro y una vaca no tienen el mismo perfil, Alfonso.
—Evitamos que la sombra de la ubre (por cierto, muy buen título) aparezca en plano y en paz. Con un poco de pericia del cámara nadie notará el cambiazo, que tampoco la censura nos iba a permitir que apareciera la sombra de los testículos del toro.
—¿Y la vaca se dejará torear, Martínez? Pregúntele al dueño.
—De acuerdo —se despide Martínez.
—Yo pude trabajar en Hollywood, Alfonso, ¿te lo había contado ya? Pero lo impidió un problema del visado. La burocracia, que siempre pone obstáculos a los sueños personales.
—Ajá.
—Allí trabajan con presupuestos holgados, son más profesionales. Hasta los animales. Estoy convencido de que la mona Chita es más profesional que la mayoría de los actores de este país. Con la mona Chita sí que podría trabajar yo.
—Señor director —aparece de nuevo Martínez—, dice el ganadero que la vaca hará lo que usted quiera, que es de buena raza. Pero el señor cura ha escuchado esto y opina que cambiar de sexo a una vaca es antinatural, profundamente antiespañol y, tal vez, cercano al ateísmo.
—Pero si los personajes están casados.
—Exacto: los personajes. Dice que una boda ficticia es pecaminosa a ojos del Señor. Propone casar a los actores y así podrán besarse y amarse sin caer en pecado.
—Imposible, Vicente está ya casado y lo último que necesitamos es tener a un bígamo como protagonista; el Ministerio nos cerraría la producción. Además, el agente de Amalia no nos dejaría casarla sin su permiso.
—Creo que hay una cláusula específica en su contrato que prohíbe matrimonios y fugas amorosas—interviene un ayudante de producción.
—Martínez, explíquele al cura que la ficción se rige por leyes distintas a la religión.
—En realidad, pertenecen al mismo campo —dice el guionista, que se ha acercado al corrillo.
—Calla, hombre, que no te oiga el cura —responde el director—. ¿Quieres que llamen a la Guardia Civil?
—Mire, eso podríamos ponerlo en el guión: «los recién casados se besan; entra la Guardia Civil a la alcoba nupcial y les pide el certificado matrimonial».
—Déjate de bromas. ¿Has hablado ya con Arturo?
—Sí. Insiste en que añada una escena de amor para su personaje.
—Ya me lo esperaba. Hazlo. Que se bese con una amiga de la novia. Pero que no se entere de esto el cura.
—¿Qué? ¿Pero qué pinta eso en la narración? ¿Por qué el padre de la novia, enfermo de cáncer, va a besarse con una jovencita? ¿Estamos rodando una comedia de pronto?
—A ver, no es eso. Si luego la escena no va a salir en el montaje final.
—¿Entonces? ¿Por qué tomarse las molestias de escribirla y rodarla? No entiendo nada.
—Porque no has trabajado antes con Arturo. Lo hacemos para halagar su ego de galán crepuscular. Es como una cláusula no escrita: en cada producción en la que trabaja se incluye alguna escena amorosa suya con alguna chica de buen ver. No hacemos daño a nadie y así está contento durante el resto del rodaje. Una de las labores más importantes de un buen director es favorecer el ambiente de trabajo.
—Acabáramos. Escribiré una escena de cama —dice el guionista.
—Dice el cura que es su labor evangelizar a los pecadores y de ahí su oferta de matrimonio —vuelve Martínez—, pero puede transigir en el estado de pecado de los personajes.
—Bien, solucionado entonces.
—No, no, tiene condiciones: exige que la escena sea rodada a oscuras y en completo silencio, de forma que el espectador no sepa a ciencia cierta lo que sucede. Alega que para Dios el amor es un asunto privado de la pareja, no un acto público para disfrute de los espectadores.
—¡Inconcebible! —brama el director.
—Dile al cura que la oscuridad es muy sugerente —aduce el guionista—; el espectador puede imaginarse miles de cosas, a cual más depravada. De hecho, me extraña que el Vaticano no haya declarado ya que la oscuridad es pecado. Lo mejor es iluminarlo bien todo, para que se vea que no ocurre nada censurable, y que se oiga bien a los personajes, que los susurros tienen mucha miga también.
—Nada más subversivo que un buen susurro —confirma el director—. En mi primera película, me censuraron un susurro porque podía considerarse contrario al Régimen.
—Uno nunca puede fiarse de alguien que susurra.
—Ni de alguien que mira fijamente.
—Señor director, ya está aquí el ganadero —interrumpe Martínez—. El toro se le ha muerto de unas fiebres, pero ha traído una vaca en su lugar.
—¿Cómo que una vaca? ¿Dónde queda la épica si el novio torea una vaca?
—Según él, si lo rueda de lejos, nadie notará la diferencia.
—Nadie notará lo que pasa, más bien. El momento cumbre se queda en nada. «De pronto, intuimos al novio en lontananza; parece estar haciendo algo que no conseguimos ver». ¡Vaya una escena!
—De todos modos, lo de que torease era una imposición del productor, a mí nunca me ha gustado —dice el guionista.
—El público quiere toros y flamenco, hombre. Nosotros estamos al servicio del público.
—Al servicio del productor, será.
—Exacto: y el productor quiere recuperar la inversión. Aquí nadie produce por amor al arte. Ni dirige, ya que estamos. ¿O tú escribes por amor al arte?
—Ya que lo menciona, todavía no he cobrado.
—Por eso es tan importante que dé beneficios la película, que cobrarás cuando esté terminada.
—Señor director, ¿qué le digo al ganadero? —pregunta Martínez.
—Yo qué sé. Alfonso, ¿cómo arreglamos esto? ¿Ponemos al novio a ordeñar a la vaca o qué?
—A los surrealistas les gustaría —contesta el guionista—, pero la censura podría interpretarlo de forma equivocada. Quizá podríamos rodar al novio toreando a la vaca, pero que sólo se vieran sus sombras. Una escena muy lírica, casi de arte y ensayo.
—¿Y cómo justificamos la sombra de la ubre? Un toro y una vaca no tienen el mismo perfil, Alfonso.
—Evitamos que la sombra de la ubre (por cierto, muy buen título) aparezca en plano y en paz. Con un poco de pericia del cámara nadie notará el cambiazo, que tampoco la censura nos iba a permitir que apareciera la sombra de los testículos del toro.
—¿Y la vaca se dejará torear, Martínez? Pregúntele al dueño.
—De acuerdo —se despide Martínez.
—Yo pude trabajar en Hollywood, Alfonso, ¿te lo había contado ya? Pero lo impidió un problema del visado. La burocracia, que siempre pone obstáculos a los sueños personales.
—Ajá.
—Allí trabajan con presupuestos holgados, son más profesionales. Hasta los animales. Estoy convencido de que la mona Chita es más profesional que la mayoría de los actores de este país. Con la mona Chita sí que podría trabajar yo.
—Señor director —aparece de nuevo Martínez—, dice el ganadero que la vaca hará lo que usted quiera, que es de buena raza. Pero el señor cura ha escuchado esto y opina que cambiar de sexo a una vaca es antinatural, profundamente antiespañol y, tal vez, cercano al ateísmo.
Publicado en el número 1 de MacGuffins
sábado, 6 de diciembre de 2014
Morir
Apagarse. Sin dramas. Como cuando se consume una vela en una habitación vacía. Como cuando alguien pulsa un interruptor sin prestar atención a ello. Como cuando alguien cierra una puerta ordinaria. Como cuando.
viernes, 5 de diciembre de 2014
Un hombre
—Como estás saliendo con mi hija, creo que estaría bien que nos conociéramos un poco tú y yo.
—Por supuesto, pregúnteme lo que quiera.
—Dime, ¿tú te masturbas?
—¿Yo? Dios me libre.
—¿Ni siquiera pensando en mi hija? ¿Es que no te gusta?
—Claro que me gusta, señor. Pero la respeto.
—Mira, no es ninguna falta de respeto masturbarte en la intimidad de tu cuarto pensando en alguna señorita, digo yo. Es natural. Y sano. ¿O es que no te hace falta masturbarte porque te estás follando a mi hija?
—No, no, yo a su hija no la he tocado nunca.
—¿Entonces? No tienes sangre en las venas. Mi hija está muy buena, ¿sabes? Cientos de hombres darían su fortuna por llevársela a la cama y tú, su novio oficial, me dices que no la tocas. ¡No eres merecedor del cuerpo de mi hija!
—¡Vale, lo admito, me la follo, me la follo a diario!
—La verdad, ya no sé si creerte.
—Por supuesto, pregúnteme lo que quiera.
—Dime, ¿tú te masturbas?
—¿Yo? Dios me libre.
—¿Ni siquiera pensando en mi hija? ¿Es que no te gusta?
—Claro que me gusta, señor. Pero la respeto.
—Mira, no es ninguna falta de respeto masturbarte en la intimidad de tu cuarto pensando en alguna señorita, digo yo. Es natural. Y sano. ¿O es que no te hace falta masturbarte porque te estás follando a mi hija?
—No, no, yo a su hija no la he tocado nunca.
—¿Entonces? No tienes sangre en las venas. Mi hija está muy buena, ¿sabes? Cientos de hombres darían su fortuna por llevársela a la cama y tú, su novio oficial, me dices que no la tocas. ¡No eres merecedor del cuerpo de mi hija!
—¡Vale, lo admito, me la follo, me la follo a diario!
—La verdad, ya no sé si creerte.
jueves, 4 de diciembre de 2014
Abandone sus ridículas fantasías
Llamaron a la puerta. Era un policía con una orden del juzgado. Decía: «Abandone sus ridículas fantasías, ya no es usted joven». Qué es esto, pregunté al agente de policía, que con cara seria me respondió que una orden de desahucio. Pero si la casa es mía, aduje. No de la casa, contestó, sino de esa injustificable creencia de juventud.
miércoles, 3 de diciembre de 2014
Vivir sin dinero es fácil
Vivir sin dinero es fácil, míreme a mí: es mi situación natural. Lo artificial es tenerlo.
martes, 2 de diciembre de 2014
Conectar en el silencio
—Ven, te hablaré del silencio —dijo ella.
Se sentaron. Ella le miraba a los ojos. Él también, pero sin descuidar el resto de su anatomía. Diez minutos después, intranquilo, dijo:
—¿Cuándo empezamos?
—Hace ya rato. ¿Cómo quieres que hablemos del silencio con palabras? Sería contradictorio.
—Ah. Pues me temo que no domino el idioma del silencio, que no me estoy enterando de nada.
—Es igual, te estás sumergiendo en él, que es la mejor manera de aprender. Estamos conectando.
—¿Y no podríamos follar? Como forma de conexión me parece mucho más interesante.
—Qué antiguo eres, esta forma es mucho mejor, que no es USB, sino wireless.
Se sentaron. Ella le miraba a los ojos. Él también, pero sin descuidar el resto de su anatomía. Diez minutos después, intranquilo, dijo:
—¿Cuándo empezamos?
—Hace ya rato. ¿Cómo quieres que hablemos del silencio con palabras? Sería contradictorio.
—Ah. Pues me temo que no domino el idioma del silencio, que no me estoy enterando de nada.
—Es igual, te estás sumergiendo en él, que es la mejor manera de aprender. Estamos conectando.
—¿Y no podríamos follar? Como forma de conexión me parece mucho más interesante.
—Qué antiguo eres, esta forma es mucho mejor, que no es USB, sino wireless.
lunes, 1 de diciembre de 2014
Heterónimos
—Fernando, ayer te vi con otra.
—Imposible, estuve todo el día en casa escribiendo.
—No me mientas, eras tú, aunque vestías de forma distinta, como más mundano. Supongo que ibas disfrazado para que no te descubriera ninguna amiga mía.
—Que no era yo. No salí de casa, estuve finiquitando la novela.
—Eras tú, deja de mentir. Mira, te saqué una foto con el móvil. Dime que este hombre no eres tú en el Café Central, junto a una rubia.
—Ah, vale, esto lo explica todo. No soy yo, sino uno de mis heterónimos.
—¿Qué?
—Es Alfredo de la Bahía, un vividor. No tiene trabajo conocido, se dedica a sablear a los amigos y a ser invitado por hermosas mujeres.
—No entiendo nada, ¿es un gemelo tuyo? Tenéis apellidos distintos.
—No es un gemelo mío, es un heterónimo, ya te lo he dicho.
—¿Y eso qué es?
—Otra identidad. Una identidad literaria distinta.
—Nunca me habías dicho que tenías doble personalidad, Fernando.
—No es doble personalidad, es tener un heterónimo. Y no tengo sólo uno, sino trescientos treinta y tres.
—¿Trescientos?
—Trescientos treinta y tres. Todos con características definidas y vidas complejas.
—Pero yo no quiero salir con tanta gente.
—¡Cariño, qué cosas tienes! En nuestra relación sólo estamos tú y yo.
—Imposible, estuve todo el día en casa escribiendo.
—No me mientas, eras tú, aunque vestías de forma distinta, como más mundano. Supongo que ibas disfrazado para que no te descubriera ninguna amiga mía.
—Que no era yo. No salí de casa, estuve finiquitando la novela.
—Eras tú, deja de mentir. Mira, te saqué una foto con el móvil. Dime que este hombre no eres tú en el Café Central, junto a una rubia.
—Ah, vale, esto lo explica todo. No soy yo, sino uno de mis heterónimos.
—¿Qué?
—Es Alfredo de la Bahía, un vividor. No tiene trabajo conocido, se dedica a sablear a los amigos y a ser invitado por hermosas mujeres.
—No entiendo nada, ¿es un gemelo tuyo? Tenéis apellidos distintos.
—No es un gemelo mío, es un heterónimo, ya te lo he dicho.
—¿Y eso qué es?
—Otra identidad. Una identidad literaria distinta.
—Nunca me habías dicho que tenías doble personalidad, Fernando.
—No es doble personalidad, es tener un heterónimo. Y no tengo sólo uno, sino trescientos treinta y tres.
—¿Trescientos?
—Trescientos treinta y tres. Todos con características definidas y vidas complejas.
—Pero yo no quiero salir con tanta gente.
—¡Cariño, qué cosas tienes! En nuestra relación sólo estamos tú y yo.
Publicado en el número 20 de Obituario.
domingo, 30 de noviembre de 2014
Las madres fundadoras
Me senté frente a las madres fundadoras de mi dolor y les expliqué que no sabía quién era yo. Sonrieron, comprensivas, y declararon que eso era normal, que todos nos sentimos confusos. Sí, pero habrá que volver a alguna casa, repuse, y no sé dónde está la mía. Qué casa, contestaron entre risas, si no te espera nadie en ella, sólo un nicho en el que morir cubierto de polvo.
sábado, 29 de noviembre de 2014
Recuperar la inspiración
Releer después de mucho tiempo una de tus viejas libretas y pensar: ¡qué grandes ideas tenía esta persona! Y aprovecharlas. Y sentirte un ladrón.
viernes, 28 de noviembre de 2014
jueves, 27 de noviembre de 2014
La vejez
—¿Y qué sabe usted de la vejez?
—No gran cosa, pero la veo asomar por ahí, en el horizonte.
—Eso es una colina.
—Claro. Porque es usted joven y tiene buena vista.
—No gran cosa, pero la veo asomar por ahí, en el horizonte.
—Eso es una colina.
—Claro. Porque es usted joven y tiene buena vista.
miércoles, 26 de noviembre de 2014
Diario, 10 de diciembre de 2008
Resulta curioso lo equivocadas que están las mujeres con respecto a lo que me motiva para escribir. «Así escribirás mejor», me dijo A cuando me dejó. Estuve meses sin escribir una palabra, claro, y lo único que hice fue perder peso y pelo. Pero seguro que ella sigue pensando que me hizo un favor, que se escribe mejor desde el desaliento, que la desesperación es buena compañera de cama para la literatura y vete a saber qué chorradas más. Hace poco hablé con B y me dijo algo parecido: «en realidad a ti te viene bien que sea así contigo». Podría haberle explicado que precisamente es eso lo que me empuja a mandar todo a tomar por culo, pero para qué perder el tiempo.
martes, 25 de noviembre de 2014
Nosotros, los viejos lectores
Nosotros, los viejos lectores, somos el público más fiel. En la lectura encontramos una pasión que la vida no puede ya prometernos. No una esperanza, sino una nostalgia. Todas las vidas que pudimos haber tenido. Podemos ser jóvenes de nuevo, viajar al pasado y enmendarlo o llevar una vida parecida, pero mejor narrada.
lunes, 24 de noviembre de 2014
El elemento sentimental
—Yo quisiera encontrar el amor, pero es un elemento extraño, apenas se encuentra en la naturaleza.
—¿Y en laboratorio?
—Puede, sí, pero será un tanto inestable.
—Vaya calamidad.
—Sí.
—¿Entonces sólo podemos encontrar el amor en un acelerador de partículas?
—Hay posibilidades.
—¿Y en laboratorio?
—Puede, sí, pero será un tanto inestable.
—Vaya calamidad.
—Sí.
—¿Entonces sólo podemos encontrar el amor en un acelerador de partículas?
—Hay posibilidades.
domingo, 23 de noviembre de 2014
El dolor es distinto (2)
Pero es imposible domesticar al dolor. No hay manera de domarlo. Come cuando quiere comer, no cuando tú lo llamas. Tampoco puedes sacarlo a pasear (esto lo hemos intentado), es siempre él quien te conduce a ti.
sábado, 22 de noviembre de 2014
El dolor es distinto
El dolor es distinto, ya no es una bestia furiosa que amenaza con destruirlo todo. También la bestia está cansada. Ahora sólo ataca si la molestas, si te acercas a su guarida, lo que es una aventura peligrosa y estúpida: ¿quién desea acercarse al dolor? Dejemos que duerma, que hiberne, todavía nos estamos recuperando de su último ataque.
viernes, 21 de noviembre de 2014
Interestelar
—Señorita, yo la amo, pero sé que estamos a años luz de distancia, pues no nos conocemos de nada. Por eso opto por esta declaración de amor directa y temeraria; considere que es un atajo a través de un agujero de gusano fruto de esa fuerza tan poderosa y de cinco dimensiones: el amor.
jueves, 20 de noviembre de 2014
miércoles, 19 de noviembre de 2014
Vocación de sufrimiento
—Yo quiero una mujer que me ame en mis peores momentos.
—Un trabajo a jornada completa, entonces.
—Un trabajo a jornada completa, entonces.
martes, 18 de noviembre de 2014
El lenguaje del amor
Aprendió música para sentirse más cerca de la chica que amaba, una pianista, pero no le sirvió de mucho, pues ella se mudó a otro país. Da igual, respondía él cuando le preguntaban, ahora ya sé su idioma y, si vuelve, estaré preparado.
lunes, 17 de noviembre de 2014
Cambiar el mundo
Yo todavía creo que puedo cambiar el mundo, me dice un joven escritor. Y yo me pregunto cuándo dejé de pensar eso. Si es que alguna vez lo pensé, que no lo tengo nada claro.
domingo, 16 de noviembre de 2014
Volver a empezar
Una vez leí a un joven autor que se congratulaba de tener editorial garantizada para sus futuras obras. Qué envidia me dio: tener editor como el que tiene médico de cabecera. Yo, por el contrario, cuando publiqué mi primer libro me pregunté si habría un segundo. Y ahora que voy a publicar el segundo me pregunto si habrá algún otro o eso será todo. No hay garantías de nada, cada día frente a la página en blanco es empezar de cero.
sábado, 15 de noviembre de 2014
Entregarse a la vida
Yo me entrego a la vida, sí. Me entrego como un fugitivo que se ha cansado de escapar y que acepta ya su suerte.
viernes, 14 de noviembre de 2014
El contrato
Señoría, la denunciada y yo teníamos un contrato verbal: nos íbamos a casar. Este acuerdo lo rompió ella de manera unilateral y comprendo que no se puede obligar a alguien a casarse contra su voluntad, pero no es eso lo que solicito, lo que reclamo es una indemnización económica por incumplimiento de contrato. Tantos sentimientos invertidos que se perdieron sin más...
jueves, 13 de noviembre de 2014
miércoles, 12 de noviembre de 2014
El miedo
Lanza mi sobrino de tres años sus camiones de juguete por el pasillo y luego me pide que los recoja yo. Por qué, le pregunto y me responde que le da miedo la oscuridad. Al final alcanzamos un acuerdo de mínimos y vamos juntos a por ellos, cogidos de la mano, y pienso que lo mío es parecido, pero no con la oscuridad, sino con la gente.
martes, 11 de noviembre de 2014
Zarabandas
Bailemos esta danza que nunca se acaba, dijo la niña, pero al anciano le entró miedo porque le pareció que ya no era su nieta, sino la muerte.
lunes, 10 de noviembre de 2014
Los viejos
Sí, lo comprendo, está usted haciendo una encuesta y quiere saber mi opinión, pero no nos pregunte a los viejos, que estamos llenos de odio. Es por culpa
de la nostalgia, ¿sabe? Porque uno recuerda el pasado y se ve joven, lleno de vitalidad, persiguiendo mujeres y alcanzándolas... Ahora eso ya no pasa, aunque el impulso vital sigue ahí, escondido. Uno sólo puede mirar a las chicas y pensar: soy un viejo verde, cuando ayer era un joven lozano y el mundo iba a ser mío, ¿cómo ha podido pasar esto? Y te invade la amargura, estás todo el día de mal humor, quejándote del presente y defendiendo el pasado sólo por vanidad, porque te sentiste protagonista en él.
domingo, 9 de noviembre de 2014
El nombre
Una mañana, al mirarse en el espejo, Antonio Fernández entendió que él no se llamaba así, sino Víctor Maldonado. Telefoneó a sus padres para comunicarles este descubrimiento. Y a su novia, que tampoco lo entendió. La administración también se mostró poco comprensiva. Qué era eso de cambiarse el nombre de forma unilateral después de tantos años de «antoniofernandismo», alegaban. Ustedes no lo entienden, respondía Maldonado, mi anterior nombre era una farsa, a mí me pega mucho más llamarme Víctor Maldonado, no va con mi físico ni mi personalidad el anterior nombre.
sábado, 8 de noviembre de 2014
De la democracia
Para neutralizar el peligro populista, los dos partidos mayoritarios cambiaron la Constitución:
Artículo 1.
1. España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político.
2. La soberanía nacional reside en los mercados, de los que emanan los poderes del Estado.
Artículo 1.
1. España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político.
2. La soberanía nacional reside en los mercados, de los que emanan los poderes del Estado.
viernes, 7 de noviembre de 2014
Los hijos son el futuro
—Te quiero, pero he decidido no tener hijos contigo.
—¿Por qué? ¿Crees que no sería buen padre?
—Serías un padre estupendo, el problema está en tus genes.
—¿Cómo? Si no tengo ninguna enfermedad hereditaria, cariño.
—Pero eres muy peludo. Eso es un remanente del mono y yo quiero que mi hijo esté al día con la evolución.
—¿Qué?
—Es nuestra responsabilidad como seres humanos. Tenemos que remar todos juntos en la misma dirección.
—¿Por qué? ¿Crees que no sería buen padre?
—Serías un padre estupendo, el problema está en tus genes.
—¿Cómo? Si no tengo ninguna enfermedad hereditaria, cariño.
—Pero eres muy peludo. Eso es un remanente del mono y yo quiero que mi hijo esté al día con la evolución.
—¿Qué?
—Es nuestra responsabilidad como seres humanos. Tenemos que remar todos juntos en la misma dirección.
jueves, 6 de noviembre de 2014
miércoles, 5 de noviembre de 2014
El viaje a Viena
—He pensado que podríamos hacer un viaje a Viena para celebrar nuestro amor. Dentro de dos meses, que hay buenas ofertas. ¿Qué opinas?
—Pues que yo no sé si te voy a querer en dos meses.
—¿Qué?
—El amor es un elemento volátil, una inversión de alto riesgo. Ahora mismo te quiero y me apetece hacer un viaje contigo, pero ¿dentro de dos meses? Pueden pasar muchas cosas, no puedo hipotecarme así. Imagina que nos odiamos para entonces, ¿qué haríamos? ¿Perder el dinero? ¿Viajar de todos modos y pasarlo mal? ¿Simular que seguimos queriéndonos y pasarlo lo mejor posible?
—La última sería mi opción, pero ahora estoy de acuerdo contigo: no sería buena idea hacer un viaje romántico, no.
—Pues que yo no sé si te voy a querer en dos meses.
—¿Qué?
—El amor es un elemento volátil, una inversión de alto riesgo. Ahora mismo te quiero y me apetece hacer un viaje contigo, pero ¿dentro de dos meses? Pueden pasar muchas cosas, no puedo hipotecarme así. Imagina que nos odiamos para entonces, ¿qué haríamos? ¿Perder el dinero? ¿Viajar de todos modos y pasarlo mal? ¿Simular que seguimos queriéndonos y pasarlo lo mejor posible?
—La última sería mi opción, pero ahora estoy de acuerdo contigo: no sería buena idea hacer un viaje romántico, no.
martes, 4 de noviembre de 2014
Tus quince minutos
—Buenos días, veníamos a hacerle una entrevista.
—Creo que me confunden con otra persona: yo no soy famoso.
—No es ningún error, se trata de un programa del gobierno para hacer sentir importante a la gente. Se llama: Tus quince minutos. Todos merecemos un pequeño momento de fama, ser entrevistados, que se escuchen nuestras opiniones.
—¡Qué guay! ¿Y esto se va a publicar?
—Hombre, claro que no, no hay presupuesto para eso. Además, ¿a quién le iba a interesar leerlo?
—Creo que me confunden con otra persona: yo no soy famoso.
—No es ningún error, se trata de un programa del gobierno para hacer sentir importante a la gente. Se llama: Tus quince minutos. Todos merecemos un pequeño momento de fama, ser entrevistados, que se escuchen nuestras opiniones.
—¡Qué guay! ¿Y esto se va a publicar?
—Hombre, claro que no, no hay presupuesto para eso. Además, ¿a quién le iba a interesar leerlo?
lunes, 3 de noviembre de 2014
Hacer cola
Esperar en las colas forma parte de un programa del gobierno para que reflexionemos. La vida moderna está llena de prisas y es difícil encontrar un hueco para meditar. Por eso, para darnos esos momentos de introspección que nos merecemos, nos hacen esperar en los edificios públicos y también en ciertos establecimientos comerciales subvencionados.
domingo, 2 de noviembre de 2014
La escritura romántica
Señorita, usted no me conoce, pero he decidido amarla por correspondencia, como hacían los antiguos, que eran más elegantes. No la he escogido al azar, aunque el amor es ciertamente azaroso, sino que fue una decisión meditada: la cosa estaba entre su vecina y usted y ganó usted. Sirva el dinero que gastaré en sellos como prueba de que mis sentimientos son sinceros.
sábado, 1 de noviembre de 2014
La novela (2)
Pero yo no habría podido escribir la novela sin Sonia. Estaba demasiado loco y ella me da la tranquilidad necesaria para sentarme a hacer cosas a largo plazo. Mis periodos de estabilidad anteriores no duraban lo suficiente, sólo me permitían escribir microrrelatos y, a veces, con suerte, relatos algo más largos.
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