Te equivocabas en escribir a la persona causante de tus desvelos, ya que toda esa energía creativa acababa desperdiciada cuando caías en la apatía y depresión tras su rechazo. Era mucho más práctico ofrecérselo a desconocidos como obra de ficción.
Me habéis preguntado mucho (las voces de mi cabeza) dónde se pueden adquirir mis libros. Sobre todo, en librerías. En mercerías es más complicado, aunque no las descartemos del todo.