Hay que introducir cierta objetividad en las chorradas que uno escribe para que no sean únicamente los delirios de un perturbado, puesto que nadie quiere leer eso (salvo, quizá, otro perturbado, pero uno aspira a un público mayor).
Planificaba meticulosamente su vida, incluso ciertos acontecimientos inesperados (que debía olvidar antes de que sucedieran o el efecto no era el mismo, lo que siempre resultaba frustrante).
Es importante entender el pasado, pero no porque vayamos a cometer los mismos errores (no se presentarán las mismas situaciones), sino para darle sentido en la memoria.