La extraña manía de, antes de tirarlo a la basura, romper en múltiples pedazos la parte del paquete donde aparece tu dirección, como si te estuviera investigando la Stasi (que, de todos modos, sabría dónde vives).
A menudo, los problemas geopolíticos parecen más sencillos de resolver que los asuntos personales (aunque supongo que también influye la distancia en esta claridad).