miércoles, 7 de noviembre de 2012

Existir

No, no lo entiende, afirmó el funcionario: usted no existe. Y no existe porque no aparece en esta lista oficial. Ya me estoy extralimitando en mis funciones al hablar con alguien que no existe, pero lo hago por debilidad, puesto que me mira usted con esa expresión tan desamparada. Sé que su rostro es también, por lógica, inexistente, pero me lo pone ahí delante y no puedo evitar mirarlo.

lunes, 5 de noviembre de 2012

El premio

Eh, lo hemos logrado, le digo a mi yo de hace diez años, el relato que escribiste entonces ha sido por fin premiado. Bueno, el mérito es compartido, me dice él, que tú hiciste modificaciones. Pero la idea general es tuya, le contesto yo: es un relato de juventud, aunque haya convencido a un jurado ahora. Ha sido por tu insistencia, me responde él, que yo ya no existo: ya no vivo para verlo. No digas tonterías, le digo yo, que en realidad no hemos cambiado tanto.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Logística aristotélica

Leo una nota que escribí. «Desorden mesa», pone. Y no sé si tengo que mantenerlo o eliminarlo.

miércoles, 31 de octubre de 2012

Una obra de teatro modesta

Se alza el telón y aparecen en el escenario dos ACTORES con un tablero de la ouija que pasan a poner en el suelo.
ACTOR1: Buenas tardes, damas y caballeros. Como habrán notado al comprar la entrada (y al vivir en esta ciudad de mala muerte), nuestra obra es muy modesta. Yo ni siquiera soy actor, sino tramoyista. Pero no se inquieten, todo esto tiene fácil solución. Mi compañero les explicará.
ACTOR2: Gracias. Verán, yo ahora voy a convocar al espíritu de Laurence Olivier, que era un actor de tomo y lomo, para que posea a mi compañero. En el sentido espiritual o demoníaco del término, claro, no se preocupen, que esto es una obra para todos los públicos.
ACTOR1: Y no teman por mí, hemos hecho esto muchas veces.
ACTOR2: No digas eso: algo sí que peligra la vida del artista.
ACTOR1: Eso es un convencionalismo.
ACTOR2: No, hombre, hazme caso. Esto de tratar con muertos y demonios tiene sus riesgos. Nunca sabes quién se va a poner al teléfono.
ACTOR1: No sé, se supone que los demonios son grandes mentirosos; igual salíamos ganando con su capacidad de interpretación.
ACTOR2: Pero hablan en lenguas extrañas. Bastante tiene el público con que la obra sea interpretada en inglés por sir Olivier.
ACTOR1: Podríamos venderla como una obra de teatro de Mel Gibson. O de Ibsen. ¿Quién diferencia el noruego del arameo?
ACTOR2: No digas tonterías, cíñete al guión.
ACTOR1: ¡Pero si no hay!
ACTOR2: Es una forma de hablar.
ACTOR1: Ah.
El ACTOR2 enciende unas velas alrededor del tablero de ouija y se sienta. Empieza a murmurar algo mientras el vaso se desliza por el tablero sin que nadie lo toque. De pronto, se levanta un SEÑOR DEL PÚBLICO.
SEÑOR DEL PÚBLICO: To be or not to be!

lunes, 29 de octubre de 2012

Poesía crepuscular

La última moda literaria nos llega desde el asilo: ancianos que comienzan a escribir. Emilio Fernández Olmo es el mayor exponente de este movimiento, aunque suene irónico llamar movimiento a algo cuando sus componentes no destacan precisamente por moverse mucho. La poesía de Emilio es muy poderosa, con mucha fuerza, y eso que su autor tiene noventa y siete años. Poemas como ¿Ya es la hora del paseo? o Mi próstata se expande continuamente, como el universo nos hablan del declive, del olvido, de la alienación. «Todos sois extraños», escribe Emilio, «sobre todo el nuevo, que nunca me acuerdo de su nombre». Fernández Olmo nos habla desde el futuro, desde un futuro que no queremos ver. Esta nueva (y vieja) generación de literatos crece cada día, pues las editoriales peinan los asilos en busca de más voces ajadas por el tiempo y el exceso de tabaco.

sábado, 27 de octubre de 2012

Nunca más me volverán a llevar a la tele

¿En qué te inspiras?, me pregunta el presentador. Yo le contesto que ser escritor es como ser esquizofrénico: escuchas las voces y las sigues.

jueves, 25 de octubre de 2012

Conversaciones sobre el futuro (3)

—Aquí seguimos —dice Caperucita Roja.
—Sí —contesta el lobo—. Se podría decir que somos una pareja consolidada.
—No, tú y yo no somos nada; eres un simple acosador.
—No tan simple: estoy lleno de matices.
—Ya, seguro.
—Además, me necesitas en tu vida —responde con suficiencia el lobo.
—¿Para qué, para que me persigas? ¿Para que te comas a mi abuelita y te hagas pasar por ella? Por cierto, eso se llama travestismo. Tendrías que ir al psicólogo.
—Al veterinario, en todo caso. Y tendrías que ir tú al psicólogo, que para algo eres una representación de la menstruación.
—¿Cómo dices?
—Aunque yo también lo soy.
—¿Tú? ¿Un lobo? Oye, que yo me depilo muy bien —responde con sorna Caperucita.
—En realidad soy un licántropo, de ahí que pueda hablar y sea tan antropomórfico. Y ya sabes: la licantropía consiste también en cambios de humor una vez al mes.
—Eres un machista.
—Es mi naturaleza de lobo, que está por socializar.

martes, 23 de octubre de 2012

Alcohólicos anónimos

En un sórdido bar, dos borrachos beben. Son BRIAN y EPSTEIN.
BRIAN: ¿Por qué bebemos, Epstein?
EPSTEIN: Para olvidar.
BRIAN: ¿El qué?
EPSTEIN: ¿Cómo quieres que lo recuerde, no ves que estoy bebiendo?
BRIAN: ¿Y no podríamos parar para recordarlo? Sólo un momento. A lo mejor no era para tanto y estamos aquí cometiendo un error.
EPSTEIN: Detenerse sería el error. El alcoholismo es una carrera de fondo.
BRIAN: Es casi una actividad deportiva, ¿no?
EPSTEIN: No te pongas sardónico conmigo. Se bebe para agotar el tiempo, para fundirse con lo absoluto y tener todas las respuestas a los enigmas del universo.
BRIAN: Pues yo no tengo ninguna.
EPSTEIN: Eso es porque no llevas en esto tanto como yo. Sigue bebiendo y ya aprenderás.

domingo, 21 de octubre de 2012

La videncia y sus problemas

En el hotel Continental se celebra un congreso de adivinos, pero nadie asiste a las conferencias, pues todos saben lo que se va a decir.

viernes, 19 de octubre de 2012

Una vieja cara

Perdone, usted es escritor, ¿verdad? Ah, es que era muy fácil: se le nota en la cara. Tiene usted cara de escritor. Cara de pensar mucho. De estar solo. De perder el tiempo.

miércoles, 17 de octubre de 2012

El corte

—Escribiré una novela durante las noches que duermas en mi cama.
—Será una novela muy corta, entonces.

lunes, 15 de octubre de 2012

Creerse un autor

En el Carrefour, la cajera señala el libro que llevo bajo el brazo y me pregunta: ¿Ese libro es tuyo? Durante un momento idiota, estoy a punto de contestar: No, es de Stendhal.

sábado, 13 de octubre de 2012

Una nueva cara

Perdone, ¿es usted escritor? ¿No? Pues tiene la cara perfecta para aparecer en la solapa de un libro, ¿nunca se lo han dicho? Precisamente ahora vamos a lanzar uno y su rostro nos vendría bien. Aquí le dejo mi teléfono, piénselo.

jueves, 11 de octubre de 2012

El no

Todas las editoriales lo lamentan. Tenemos las manos atadas, dicen. Pero su obra es muy interesante. Mucho. Encontrará cabida en algún sitio. Pero no aquí. Usted se merece algo mejor.

martes, 9 de octubre de 2012

Adiós, Madrid, nunca te gusté

Madrid, tenías que haber sido mía, pero te tomaron otros. Nunca te sirvieron mis maneras trasnochadas, mi literatura de provincias. Cinco euros por una cerveza en el Café Gijón, Madrid. Y mis bolsillos vacíos. Adiós, Madrid, tus calles me expulsan como a un cuerpo extraño. Me voy con todo lo que intenté darte, pues nunca aceptaste nada de mí. Me voy donde tampoco me quieren, pero donde el desamor es mutuo. Adiós, Madrid, adiós.

domingo, 7 de octubre de 2012

El fantasma del cuarto de baño

Hay un fantasma en el cuarto de baño. Lo sé porque me cambia las cosas de sitio: por ejemplo, le encanta meter el papel higiénico en la cisterna y embadurnar las cortinas de la ducha con pasta dentífrica. Yo no me enfado ante estas travesuras porque entiendo que es su misión fantasmal. Quién soy yo para decirle a alguien cómo ha de llevar su muerte. Además, tiene que ser muy duro estar condenado a vagar eternamente entre el retrete, el bidé y la ducha.

jueves, 4 de octubre de 2012

La cena

Uno de vosotros me va a traicionar, dice Jesús. Los apóstoles se miran entre ellos y dudan. ¿Por qué el líder siembra la semilla de la división entre sus seguidores?, se preguntan. Ahora que han llegado tan lejos, que ya están en la capital, donde está el dinero. Será el estrés, murmura Pedro, está sometido a muchas presiones. Y pide vino, para relajar la tensión en el ambiente.

lunes, 1 de octubre de 2012

En el Camino

Veinticinco kilómetros bajo la lluvia, subiendo largas cuestas, soportando vientos huracanados. Me giro y le digo a Sonia: «Si el sufrimiento nos acerca a Dios, esto es petting».

viernes, 28 de septiembre de 2012

El libro perfecto

Se obsesionó con escribir el libro perfecto, uno que pudiera entender cualquier persona, sin importar su condición. Probó con un lenguaje simplificado, pero seguía siendo inaccesible para un analfabeto. No hay lectores analfabetos, razonó, pero quizá sí había analfabetos que quisieran acceder al libro y ser lectores. ¿Cómo hacer que también les sirviera a ellos? Lo intentó entonces con ilustraciones sencillas y esquemáticas, pero éstas podían interpretarse en realidad de muchas maneras. Incluso una cara sonriente puede ser motivo de confusión. Qué hacer, se dijo, ¿cómo llegar a todos? Finalmente, publicó un libro con las páginas en blanco, pues cualquiera podía entender que ahí no había nada.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Un héroe nunca puede dormir

El Capitán Apocalipsis ha vuelto a destruir la ciudad en un ataque de sonambulismo. Los ciudadanos están hartos de esto y exigen al alcalde que tome medidas inmediatas. «Pero qué hacer», se queja el alcalde, «la limitación de los superpoderes en horario nocturno no es responsabilidad del gobierno municipal». El Capitán Apocalipsis ha comunicado que espera solucionar el problema con la ayuda profesional del Doctor Megafobia, que, aunque sea un supervillano, tiene estudios psiquiátricos e incluso ha sido objeto de alguno.

sábado, 22 de septiembre de 2012

Dientes

Los científicos están investigando la manera de lograr que los dientes vuelvan a salir, de forma que sustituyan las piezas dentales perdidas con el paso de los años y el mal uso de la dentadura. Por ahora, los experimentos no han sido muy afortunados: a un hombre le salieron dientes, sí, pero en los dedos. Esto es muy práctico para moler nueces y tocar las castañuelas sin necesidad de llevarlas, pero en los días de frío es muy incómodo que a uno no paren de castañetearle los dedos.

jueves, 20 de septiembre de 2012

Voces

Oigo voces todo el rato, doctor. Me entretienen mucho, pues están siempre de tertulia y comentan temas de actualidad, lo que me sirve para estar informado. Sin embargo, son un poco molestas cuando quiero leer o ver una película.

martes, 18 de septiembre de 2012

La velocidad

La vida es una cita a la que invariablemente llego tarde, pienso siempre que se acerca mi cumpleaños. Claro, es normal ponerse a reflexionar, que el paso del tiempo nos afecta y blablablá. No sé. Algo parecido pensé cuando por fin gané MálagaCrea: tenía una sensación de incomodidad todo el rato, me sentía un impostor. Si has esperado este momento durante años, me decía. Precisamente, he esperado demasiado, me contestaba. Esto tenía que haber sucedido en 2005, por ejemplo. Entonces habría parecido natural. La vida habría sido otra. Joven escritor que gana a la primera y se pavonea. Eh, dejadme paso, que allá voy, estoy lleno de energía e inconsciencia y tenéis que mirarme todos. Pero cuando ganas a la octava, te parece que han cometido un error, piensas que esto es una improvisación, no lo que estaba en el guión. Y bien sabes que te has acostumbrado al guión. Uno al final es un perro de Pavlov sometido a los experimentos conductistas propios y del mundo. El mundo, que es el enemigo, el otro lado. El lado inalcanzable. Porque todo es una gran confabulación contra ti, claro. Es evidente. Tu nombre está en todas las listas negras. Como si alguien fuera a tomarse la molestia de anotar tu nombre, idiota. La idea original era otra, por supuesto: tener esa cálida sensación de convicción tan envidiable mientras se van cumpliendo los plazos con la puntualidad esperada. Pero no he conseguido llamar la atención, abrirme camino. No tengo ni idea de cómo se hace, ni la más remota. Así que me refugio en un mundo de ficciones, como haría un enfermo mental cualquiera, y dejo pasar los días, que pasan por encima de uno a tal velocidad que no da tiempo para nada más.

lunes, 17 de septiembre de 2012

El largo regreso

«Perdone, caballero, pero soy su padre», le dice un vagabundo. Qué tontería, si yo conocí a mi padre y murió en la cama hace años, piensa. ¿Pero y si todo es mentira? Quizá ha vivido engañado todos estos años, quizá este hombre sea su verdadero padre y el otro era un impostor. Quizá hubo una gran conspiración gubernamental consistente en sustituir a los padres por actores y los verdaderos padres han malvivido todos estos años mientras buscaban a sus hijos perdidos. Es una teoría más que razonable, piensa, uno no puede fiarse de los gobiernos. Así que, con lágrimas en los ojos, abraza al maloliente vagabundo y le dice con cariño: «vamos a casa, papá, tenemos que recuperar todo el tiempo perdido».

domingo, 16 de septiembre de 2012

Así

Nunca supe conseguir nada. Creía que bastaba con soñarlo.

sábado, 15 de septiembre de 2012

Donde está el dinero

Le vemos mucho potencial a su novela, pero somos una editorial católica y creemos que algunos cambios son pertinentes. Por ejemplo, ¿qué tal si el detective fuera bendecido con una aparición mariana? Así la Virgen le indicaría dónde tiene que investigar; que se vea la intervención divina en los asuntos mundanos. Con respecto a la prostituta que le ayuda, ¿podría ser una monja? Una monja que asesora a chicas descarriadas para que encuentren a Jesús. También estaría bien que se estableciera de forma indudable que el asesino es ateo y votante de izquierdas. Imaginamos que como autor le resultará difícil aceptar estos cambios, pero es aquí donde está el dinero. Sabemos lo que buscan nuestros lectores.

viernes, 14 de septiembre de 2012

La culpa es del narcisismo

La culpa es del narcisismo, toda la insatisfacción viene de ahí. ¿Cómo vas a ser feliz cuando no te come la polla todo el mundo? Pero esto es la teoría, la teoría de ex novias maliciosas. «Porque te crees tan genial, Míchel, porque siempre tiene que ser lo que tú digas, porque nunca escuchas a nadie». Pero no es verdad. Es cierto el narcisismo, sí, pero funciona así: el mundo no me interesa nada. La insatisfacción nace de dentro, de una fosa oscura donde sólo estamos la locura y yo.

jueves, 13 de septiembre de 2012

La unicidad

Mi mujer es pelirroja y tiene los ojos verdes. Me paso horas mirándola fascinado, ya que soy daltónico.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

La maga

De la gran maga Martinella me enamoré tras acudir a un espectáculo suyo. Me gustó de inmediato porque supe que mi vida con ella estaría llena de magia. Al principio fui muy feliz, aunque siempre me engañaba con trucos, pero eran tan buenos que me quedaba a que terminara la función, lo que consistió en su desaparición. Se escapó con otro, una maniobra que me decepcionó bastante, pues Houdini lo habría hecho mejor.

martes, 11 de septiembre de 2012

Cabeza de ratón

Era un escritor más que no conseguía vivir de la literatura, pero aprendió una lengua en peligro de desaparición y empezó a escribir sus obras en ella. Esto lo convirtió de pronto en el escritor más importante de esa lengua, lo que le sirvió para recibir subvenciones de la Unesco y ser invitado a congresos por todo el mundo.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Una habitación con vistas

Vivo en una habitación con vistas, pero siempre tengo las persianas bajadas. Así no me distrae nunca la esperanza.

domingo, 9 de septiembre de 2012

El duro camino a la gloria

Buenos días, soy su entrenador literario y vengo a decirle que ya está bien de esta imaginación sedentaria, se ha descuidado mucho y tiene que ponerse en forma. Mire todos estos adverbios, que no son más que michelines. Hay que eliminarlos, hay que librarse de toda esta grasa que entorpece el correcto desarrollo de la historia y lo vamos a hacer con un programa de ejercicios riguroso. No, no me mire así, vamos a empezar poco a poco. Primero, unos haikus aeróbicos para reforzar la capacidad de concisión, luego pasaremos a los microrrelatos y seguiremos con los relatos cortos, que se irán alargando un poco más a medida que trabajemos y por fin, si cumplimos los pasos adecuados del entrenamiento, podremos dedicarnos a carreras de fondo novelísticas.

sábado, 8 de septiembre de 2012

El cortejo

Un bar de copas. Una CHICA muy atractiva da sorbos a un cubata acodada con aire ausente en la barra. Un CHICO se acerca a ella mientras suena Franz Ferdinand.
CHICO: Hola, quería informarte de una cosa.
CHICA: Dime.
CHICO: Eres muy guapa.
CHICA: ¿Qué?
CHICO: Seguro que nadie se ha dado cuenta antes, pero yo sí, que soy muy observador. Imagino que te he impresionado con esto.
CHICA: Mira, ya estoy acostumbrada a que me digan que soy guapa. Sé que lo soy.
CHICO: ¿Cómo dices? ¿Seguro que no soy el primero?
CHICA: Segurísimo.
CHICO: ¿Entonces no he descubierto tu belleza?
CHICA: No.
CHICO: Vaya. Pues ya no sé cómo ligarte, no tengo plan b. Mi idea era cautivarte con un piropo, que pensaras: «soy guapa a los ojos de este chico y este reconocimiento hace que yo también lo encuentre atractivo a él». Pero no ha funcionado, no me he ganado tu corazón con esto. Cuando parecía un plan perfecto basado en el razonamiento científico. No sé qué ha podido fallar.

viernes, 7 de septiembre de 2012

A veces

A veces voy caminando y me imagino que mi vida es otra, no sé, una mejor, con más dinero y mejores vistas. Y voy creyéndome que es mi vida real, que de verdad camino por otra ciudad y me esperan otras personas. Es más, yo mismo soy otro: tengo otro nombre, otra forma de andar, otras inquietudes. Y al rato me aburro de mi nueva vida y me imagino que mi vida es otra, no sé, la de antes, con menos dinero y peores vistas.

jueves, 6 de septiembre de 2012

El cambio

—Creo que ya no te quiero.
—¿Por qué? ¿Qué ha pasado?
—Has cambiado, ya no eres el mismo.
—Bueno, eso es positivo.
—¿Cómo va a ser positivo?
—Los políticos siempre prometen el cambio y la gente les vota por ello. Digo yo que el cambio será bueno.
—No me había parado a verlo así.
—Claro. Porque en el fondo eres una inmovilista. Una reaccionaria. Estás anclada en el pasado.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Lo que importa

—No sé si lo nuestro llegará muy lejos.
—¿Por qué no?
—Somos muy diferentes, tenemos muy poco en común.
—No es importante tener cosas en común para que una pareja funcione. Mira a mis padres, que no comparten ninguna afición. Por ejemplo, a él le encantan las películas bélicas y a ella las de amor.
—¡Tus padres se odian a muerte y se pasan el día discutiendo!
—Puede ser, pero no se han divorciado.

martes, 4 de septiembre de 2012

Los terremotos de la señora Fernández

A todas horas, los fantasmas me mueven las cosas en la casa, declara la señora Fernández a la televisión. Es como tener terremotos caseros. Terremotos permanentes. Es muy molesto para las visitas, se lo aseguro, sobre todo si estamos tomando té bien caliente. Mis amigas están hartas de acabar escaldadas, dicen que soy una pésima anfitriona. Yo les explico que no es cosa mía, sino de los fantasmas, pero les da igual, responden que si tengo fantasmas es porque no sé llevar una casa. Me dicen que tendría que fumigar o poner trampas en las esquinas, pero los fantasmas son muy listos, conocen todos los secretos de la muerte.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Las edades del hombre

Últimamente me preocupa hacerme viejo. Claro, qué tontería, no me iba a preocupar antes, tiene que preocuparme más a medida que pasa el tiempo. Pero lo que quiero decir es que estos días me preocupa de verdad, pues me doy cuenta de no estoy preparado para la madurez. Sé que esto lo dice mucha gente, pero yo estoy convencido de poseer una rara incapacidad genética para madurar. No externamente, claro, pues me ajaré con los años mientras mantengo una vida imaginaria en la que soy siempre el mismo. Inalterable, inmutable. A veces me pregunto si cuando muera seguiré encerrado en mi cabeza con los mismos sueños imposibles de siempre.

domingo, 2 de septiembre de 2012

Nueva ciencia militar

Silvonia estaba decidida a convertirse en una potencia militar y para ello ordenó reclutar sólo soldados que fueran muy bajitos, pues las ventajas eran evidentes: hacía falta menos tela para los uniformes (y menos madera para los ataúdes), presentaban un blanco más pequeño para el enemigo y las trincheras se terminaban de cavar antes.

sábado, 1 de septiembre de 2012

La inspiración subliminal

—No sé de qué escribir esta noche, hazme alguna sugerencia. Dime alguna historia que pueda contar.
—Podrías escribir de la falda azul.
—¿Qué falda azul?
—Ya sabes. La falda azul. La falda azul que tan bien le sentaba a la chica y que su novio le regalaría en un acto de amor de lo más práctico, pues estaba muy bien de precio.
—¿Y no pasa nada más en la historia? ¿No hay muertos?
—Alguno habrá si sigues sin entender lo que intento decirte.

viernes, 31 de agosto de 2012

El director de cine

—Quiero que usted me mate.
—De acuerdo. No es usted el primer cliente que me contrata para ser asesinado.
—Bueno, pero es que no acaba ahí la cosa.
—Usted dirá.
—¿Conoce a Sophie Calle?
—Creo que no tengo el gusto.
—Es una artista. Una vez, le encargó a su madre que contratara a un detective privado con la misión de seguirla y fotografiar su actividad diaria mientras ella llevaba un diario y luego comparar ambos trabajos. Una idea artística de lo más interesante, como imaginará.
—Apasionante. Pero vayamos al grano: ¿cómo quiere que le mate?
—No, verá, no me ha entendido. Yo soy director de cine, aunque es posible que no me haya reconocido. Soy, podríamos decir, un autor de culto. Tengo mi pequeña legión de aficionados y he ganado varios premios en los festivales más importantes del mundo. El caso es que mi idea es grabar todo el proceso de mi asesinato.
—¿Cómo dice?
—Hacer un documental. De mi muerte. Con usted de protagonista: el matón de los bajos fondos que asesina por dinero. ¿Cuáles son sus motivaciones, podremos empatizar con usted? Esas cosas.
—Perdone, pero para mi profesión sería de lo más inconveniente que me grabara.
—Puede estar tranquilo. ¿Conoce usted a Pasolini?
—¿También es artista?
—También lo era, sí. Director de cine. Fue asesinado en circunstancias poco claras: una mamada que salió mal, un crimen por motivos políticos... Hay discrepancias. Yo lo que quiero hacer es algo parecido: haremos de mi asesinato una obra de arte, pero en secreto, pues la película no aparecerá hasta dentro de cincuenta años. Entretanto, me habré convertido en leyenda y usted seguramente también haya muerto, por lo que no correrá ningún peligro. Imagínese la cara de los críticos del futuro, los titulares: el famoso director nos desvela las causas de su propia muerte en una obra maestra irrepetible (por motivos obvios). Desde la tumba, vuelve a deleitarnos con su talento cinematográfico. Una vez más —la última—, nos deja a todos anonadados con su compromiso con el séptimo arte.

jueves, 30 de agosto de 2012

La vecina

Llevo treinta años dedicándome a ser vecina, aunque es una profesión que no está bien pagada, dice la señora. Pero hay incentivos como espiar a la gente y estar al tanto de los cotilleos. No es que los cotilleos sirvan de moneda de curso legal, claro, pero usted ya me entiende: es importante estar bien informada. El conocimiento es poder, que dice mi sobrino. Y a mí me gusta pensar que manejo los hilos en la sombra cuando estoy haciendo punto en mi cuarto de estar.

miércoles, 29 de agosto de 2012

La censura

Los ciudadanos de este país se quejan de la falta de libertad y arremeten contra la censura. Además, acusan a los censores de privilegiados, pues tienen acceso a las obras que luego se prohíbe a la población. Dicen que esto demuestra que la propaganda de nuestra gloriosa revolución miente y que no todos los ciudadanos son iguales. Esto se podría solucionar si el cuerpo de censores fuera extranjero, pero entonces el problema sería mayor, pues cederíamos soberanía. Sería inadmisible permitir que unos extranjeros decidieran qué obras podemos conocer y cómo. No, jamás. La censura tiene que seguir siendo nacional y al alcance de todos, pues por eso somos un gran país.

martes, 28 de agosto de 2012

El espantapájaros

Crucificado como si fuera un mesías hebreo, el espantapájaros se aburre de forma indecible, ya que los campos de maíz son interesantes sólo hasta cierto punto. Su suerte cambia el día en que conoce a la mujer del granjero y queda prendado de ella. Qué belleza, piensa, así que esto es el amor, a esto se refieren las personas cuando hablan de tener mariposas en el estómago. Y sonríe, pero las mariposas le devorarán por dentro en cuestión de días, pues en realidad son polillas que se comen el trapo.

lunes, 27 de agosto de 2012

La mujer del astronauta

Mi marido está en la luna —dice la señora—, pero literalmente, pues es astronauta. Es una sensación extraña saber que está ahí arriba dando vueltas sobre mí. A veces me asomo por la ventana por las noches y me pregunto si verá la luz de casa desde ahí, si me estará mirando. Yo, por si acaso, saludo. Lo cierto es que me siento observada todo el rato y a veces, antes de acostarme, me planteo que quizá tendría que rezarle algo, que una ya no sabe qué pensar.

domingo, 26 de agosto de 2012

Ser

Yo soy un artista, caballero, pero nadie lo sabe, puesto que no tengo talento y me he dedicado a otra cosa. Sin embargo, yo podría haber nacido con talento y ser ahora reconocido y admirado como pintor. Es todo tan relativo y arbitrario.

sábado, 25 de agosto de 2012

El imaginador

Yo, damas y caballeros, soy un imaginador. Imagino mundos, me los invento. Esto no significa que esté loco, aunque tampoco lo podemos descartar. Me dedico a esta tradicional labor de imaginarse cosas desde muy joven. Es algo casi instintivo, pues desciendo de una larga estirpe de imaginadores. Mi padre, que en paz descanse, se pasó la vida entera imaginando, incluso en su lecho de muerte. Sus últimas palabras no fueron para decirme que me quería o que estaba orgulloso de mí, sino misteriosas e inquietantes. Dijo: «La niña era así desde la más temprana infancia». Yo no sabía a qué niña se refería, pues soy hijo único, pero lo continué: «Sus padres lo habían intentado todo, desde el mesmerismo hasta el psicoanálisis, pero nada había funcionado». Él ya no dijo nada más: se limitó a morir con una sonrisa en los labios.

viernes, 24 de agosto de 2012

La materia

—Hoy he descubierto que mi cama es enorme sin ti.
—Es bonito eso.
—No es bonito, es inquietante. Los límites del universo estaban bien definidos y ahora tengo serias dudas metafísicas. ¿De dónde venís las chicas de mi cama? Y mucho más importante: ¿adónde vais?

jueves, 23 de agosto de 2012

La vida vista desde lejos

Soñé que me encontraba a mi yo de quince años y pensaba: tengo que decirle algo, darle algún consejo. Pero enseguida me di cuenta de que era mejor no decirle nada, ya que no me haría caso. Cómo hacerle entender que en realidad está en la mejor época de su vida, cuando para él esa época está llena de infelicidad, amargura adolescente, alienación estúpida. Sí, podría alegar yo, pero eso es porque te preocupas por cosas sin importancia; olvida ese apremio y disfruta de la libertad de tener toda la vida por delante. Luego todo va a peor y se van al garete nuestros sueños y nos vemos abrumados por responsabilidades y obligaciones. Además, relájate, que a las chicas nunca vas a entenderlas. Pero no, para qué decir nada. A lo sumo, conseguiría que me mirase con superioridad y contestase algo así: no, tío, te equivocas, yo no seré como tú, yo no.

martes, 21 de agosto de 2012

La vida fugaz

«Eres un cabrón», le deja el anónimo de internet al bloguero de turno. «Y hueles a camello», añade unos minutos después. El bloguero resopla, qué gente tan rara hay suelta por el ciberespacio. Borra los comentarios y se olvida del asunto. Días más tarde, el anónimo muere atropellado por un camión de la basura. La noticia aparece en los periódicos, pero el bloguero no le presta atención; no sabe que la víctima se dedicaba a acosarle por internet. Si hubiera firmado los comentarios, si hubiera reclamado la autoría...

domingo, 19 de agosto de 2012

Un señor mayor

El anciano anda muy despacio, apoyándose en el bastón. Le gustaría cruzar la calle, pero imagina que está en una isla, una isla en un río de asfalto. Cómo cruzar la calle, si está llena de cocodrilos que quieren atropellarle. «Abuelo, vaya por el paso de cebra», dice un chaval. «No, de eso nada», contesta el señor, «que esa pasarela parece muy endeble».

viernes, 17 de agosto de 2012

Para agotar el tiempo

He comprado algo para agotar el tiempo, murmuraba insistentemente en sueños. Ella le despertó y le preguntó a qué se refería. Creo que estaba pensando en un cronómetro, respondió él. Qué loco estás, dijo ella. No sé, igual me refería a la literatura, concluyó él.

miércoles, 15 de agosto de 2012

La enfermedad

—Tendrá secuelas —dice el doctor.
—Eso está bien —responde el paciente.
—¿Cómo dice?
—Hay secuelas que merecen la pena: El Padrino II, Aliens, Terminator 2, etc.

lunes, 13 de agosto de 2012

El poder y la responsabilidad

De pequeño podía levitar. El problema es que dormía en una litera y siempre me golpeaba con la cama de arriba. Por la mañana, mi madre veía mi cara magullada, pensaba que había sido cosa de mi hermano y le castigaba. Yo disfrutaba secretamente con esto, pues no nos llevábamos bien. Quizá por eso perdí mi poder de levitar, ya que lo usaba para el mal.

sábado, 11 de agosto de 2012

Olimpismo

Tirados en la cama, viendo por la televisión gimnasia artística masculina. Una tarde aburrida. Ella empieza a acariciarle la entrepierna y él dice: «Oye, para, que mi cerebro recibe órdenes contradictorias».

jueves, 9 de agosto de 2012

Las desventuras del joven Friedrich

Nietzsche sonrió bajo el bigote: hoy era el gran día, hoy le iba a pedir matrimonio a Salomé. Imaginó un futuro lleno de sexo desenfrenado y voluntad de poder. Se vistió con su mejor traje y se peinó el bigote ante el espejo, lo que le llevó dos horas. Estaba irresistible, encantador. Era claramente la imagen del superhombre. Salió a la calle y se arrebujó en el bigote, puesto que hacía bastante frío. Pero un frío tonificante, pensó; además, los brazos de su amada ya se encargarían de calentarle.
—Hola, Salomé —dijo al llegar a la cafetería donde estaban citados.
—Hola, Nietzsche —contestó ella.
—Tomaré un café.
—Qué cosas tan románticas me dices —protestó ella.
—No era a ti, sino al camarero.
—Ah, ya decía yo. Pues qué poco original, entonces.
—Contigo me tomaría cafés todos los días de mi vida.
Salomé hizo una mueca de desagrado. A ella le gustaban los hombres audaces que no se pliegan a tomar café con nadie o que lo toman por la nariz, por sorprender.
—Vengo a pedirte que te cases conmigo.
—¿Así, sin haber comido algo?
—¿Cómo?
—Come si quieres, pero yo hablaba de mí. Tomaré un poco de pastel de manzana. Es bueno para el cutis.
Nietzsche esperó con nerviosismo a que Salomé terminara el pastel. Le temblaba el labio, pero el bigote lo ocultaba.
—Ya estoy saciada. ¿Qué decías?
—Que quiero que te cases conmigo.
—¿Y eso por qué?
—Pues... porque... porque te amo.
—¿Y eso te parece motivo suficiente?
—Quizá no suficiente, pero sí necesario.
—No te pongas filosófico conmigo. Además, estoy enamorada de Rée.
—Eso no es un apellido de verdad.
—Pues anda que Nietzsche...
—Oye, no he venido para que me insultes, sino para que me ames.
—Vaya una declaración de amor.
—Además, soy heterosexual.
—Tendría que casarme entonces con todos los hombres heterosexuales.
—Sería un acto ético de estar en el mundo.
—¿Qué?
—No, nada. Pero es que yo tengo mucho que ofrecerte, ¿sabes?
—¿Sí? Dime.
—Esto... soy el superhombre.
—¿Eso está bien pagado?
—Eh, no, no es una profesión.
—¿Entonces? Tengo que decir que como superhombre no pareces gran cosa. Además, con ese bigote... Nunca sabemos qué piensas bajo él.
—Puedo afeitarme.
—No, no puedes. Has levantado una barrera entre el mundo y tú y el bigote es sólo la manifestación física. Jamás podrás afeitarte el otro bigote.
—Pero...
—No, Nietzsche, nuestro amor es imposible y es mejor así, pues nos acerca a la tragedia, que siempre es más interesante como obra artística.
—Tú sí que eres imposible —repuso Nietzsche, abrumado por la frustración.
—Claro: es que soy una mujer —dijo ella con una sonrisa cautivadora.
Abatido, Nietzsche se marchó de allí sin pagar la cuenta (lo que hizo que Salomé lo encontrara atractivo durante unos instantes) y volvió a casa. Todos mis sueños rotos en una tarde, pensó Nietzsche antes de caer agotado sobre el bigote.

martes, 7 de agosto de 2012

El plebiscito

Es usted el mejor escritor que no existe, le dijo la vieja. Claro que existo, ¿es que no me ve?, repuso él. La existencia es cuestión de opiniones, contestó ella, y el caso es que el público ha decidido que no existe usted. Imposible, insistió él, estoy aquí y eso prueba mi existencia. Mire, ¿cuántos libros ha vendido?, preguntó la vieja. Pues creo que poco más de cien, respondió el hombre. ¿Lo ve? La mayoría ha decidido que no existe usted, ¿o es que no cree en la democracia?

sábado, 4 de agosto de 2012

La novia del boxeador

Su novio se pega con otro hombre en el cuadrilátero y ella piensa que este deporte es muy raro. Toda esa gente que ha pagado para ver esto. Toda esa gente que jalea y anima para que se partan los morros. Ella está ahí para darle apoyo, pues es lo que se espera que haga, pero preferiría no verlo. No le gusta que su novio se pelee con nadie. Es peligroso. No quiere que le hagan daño. No quiere que le partan la nariz o le dejen sin dientes. La belleza hay que preservarla: ella siempre se maquilla para él, ¿por qué él insiste en jugarse la cara? Y seguro que su madre le decía de pequeño que no se peleara con otros chicos.

jueves, 2 de agosto de 2012

La japonesa

Todo el mundo quiere follarme sólo porque soy exótica, dice la japonesa. Quieren que sea su geisha y les haga cosas milenarias y orientales en la cama. Y yo qué sé de todo eso, les digo. Sí, mis padres son japoneses, pero yo me he criado en Murcia, que es Muy Cercano Oriente. Pero da lo mismo, piensan que llevo la sabiduría oriental en los genes y me exigen que sea una experta en origami, ikebana y bukkake.

martes, 31 de julio de 2012

Medidas ante la crisis

Todos los españoles tendrán que saltar en paracaídas la semana que viene. Esta medida se toma con el propósito oficial de que aprendan a valorar la vida y protesten menos, pero se rumorea que hay intenciones ocultas: se comenta que no existe número suficiente de paracaídas para todos los españoles, por lo que quizá se trate en realidad de reflotar el maltrecho sector de fabricación de paracaídas obligando a todos los ciudadanos a comprar uno o bien reducir el número de parados haciendo saltar a la gente sin él.

domingo, 29 de julio de 2012

La victoria

Avancemos hasta la victoria, decía la propaganda, pero los soldados no lo tenían claro. La victoria no estaba marcada en los mapas, aunque los generales aseguraban que sí, que estaba más allá de las líneas enemigas. El enemigo es peligroso y extranjero, aducían los soldados. Además, el campo de batalla estaba sembrado de minas y seguro que brotaban árboles que darían granadas de mano como frutos. No se daban las condiciones ideales de seguridad para aventurarse a lo desconocido.

viernes, 27 de julio de 2012

La decadencia de Occidente

Marcos, joven escritor, lleva todas las semanas un texto a la oficina de Correos. «Buenos días, quiero mandar esto a un concurso de literatura», dice. Virtudes, la amable funcionaria, sonríe en silencio. Lleva meses enamorada del talentoso autor. Bueno, lo de talentoso lo ha decidido ella: ese aire trágico y despistado, esa ingente producción literaria... Como un héroe romántico, piensa. Por desgracia, la verborrea escrita que se le presume (con esa cantidad de paquetes que manda) no se traslada al mundo de la oralidad, pues jamás le dice nada. Ella se maquilla y se perfuma para él, pero Marcos no le dice nada de verse después. Sus breves encuentros ya no son suficientes para ella, que quiere conocerle fuera de la oficina de Correos. «Mi contrato acaba en unos días», le dice una mañana a Marcos con la esperanza de que actúe por fin ante la amenaza cierta de dejar de verse. «Ya, con la crisis...», contesta él. Ella suspira, frustrada, pero no puede echarle nada en cara, ya que su despiste fue lo primero que le gustó de él.

miércoles, 25 de julio de 2012

Las guerras coloniales

Altavoz recibió un permiso de un mes, puesto que el país no estaba en guerra con nadie y no había presupuesto para pagar a soldados desocupados. Vaya a ver a su familia, le dijo el sargento. Pero Altavoz no tenía parientes cercanos y no sabía cómo aprovechar tanto tiempo libre. La vida en el cuartel era más sencilla. Y más aún en las trincheras, pegando tiros al enemigo. Pero no había nada que hacer, así que decidió visitar a su amigo Clochard, que no estaba en ese momento en casa, pues había salido a ver los aeroplanos de Brescia, que estaban de gira y habían llegado a la ciudad.
Los aeroplanos volaban sobre las cabezas de los ciudadanos que, apiñados en el campo, saludaban tal desafío a la ley de la gravedad agitando sus sombreros en movimientos espasmódicos. Entre esta multitud enloquecida estaba Clochard, que observaba el movimiento de los aviones con rostro preocupado, pues había comprado acciones de la compañía Zeppelin. Al ver a Altavoz, sonrió como era costumbre entre los amigos de aquella época. Altavoz le contó enseguida que estaba de permiso y le propuso ir de vacaciones a algún enclave turístico. Clochard se encogió de hombros, que era algo que hacía con suma elegancia. Vamos a los mares del sur, por ejemplo, dijo Altavoz. Pero era muy caro, así que fueron a la playa, que se parecía (si uno ponía de su parte; sobre todo, alcohol).
Había mujeres, lo que siempre era interesante. Podría casarme con todas, decía Altavoz. Clochard no decía nada, pues su tartamudez seguía siendo un grave problema a la hora de comunicar ideas, pero también pensaba en acercarse a las damas y cortejarlas. Se lo impedía su ya dicha condición de tartamudo y también una sempiterna timidez. Ay, cómo hablar a una mujer si el miedo nos invade y además no disponemos de una lengua tan ágil como nuestro pensamiento, se lamentaba. Altavoz, entre tanto, ya había seducido a unas cuantas señoritas, provocando algunos líos que pronto aparecerían en canciones francesas.
Pasaron unos días de asueto así, dedicados al dolce far niente, pero el dinero se acababa. Podríamos trabajar, pensó Altavoz, pero éste era un pensamiento adventicio. Los héroes no trabajan, salvo por alguna buena razón como rescatar a una atribulada damisela, aunque en pocas ocasiones se presenta la ocasión de rescatar a alguien mediante el trabajo. Clochard, por el contrario, era ayudante de héroe, por lo que bien podía trabajar. Sin embargo, su tartamudez lo invalidaba para desempeñar función alguna en el boyante sector de servicios propio de la región costera en la que estaban de vacaciones. Qué calamidad, se decían en sus corazones. Yo podría contar mis hazañas y cobrar por ellas, exclamó Altavoz dando un fuerte golpe en la mesa con el puño, gesto que siempre impresiona bastante, sobre todo si el otro ocupante de la mesa no se lo espera y derrama su bebida. Pero no, ser trovador de uno mismo es indigno, lo ideal es que sean otros quienes canten tus historias. El futuro se presentaba sombrío y decidieron dar una última vuelta por la playa; mañana tendremos que volver a casa, se dijeron. En este paseo advirtieron que los bañistas estaban muy morenos: parecían indígenas de los mares del sur, observó Altavoz. Esto los legitimaba para declararles la guerra en nombre de la civilización occidental y cobrarles tributos para su gobierno. Enseguida desempolvaron los fusiles (un soldado nunca viaja sin su fusil) y empezaron a disparar a diestro y siniestro.

lunes, 23 de julio de 2012

Razón de Estado

POLÍTICO1: Siguen los recortes y la situación del país no mejora nada. Es más, todo va a peor.
POLÍTICO2: Usted no es el más indicado para hablar, que su partido gobernaba antes y si sufrimos esta crisis es por la herencia recibida.
POLÍTICO1: Pues dos comunidades gobernadas por su partido desde hace veinte años han pedido el rescate, ¿cómo va a ser eso culpa de la herencia recibida?
POLÍTICO2: Pues... la culpa sigue siendo del anterior gobierno, que no nos metió en vereda.
CIUDADANO: Oigan, si la han cagado ustedes, ¿por qué tengo que pagarlo yo?
POLÍTICO1 y POLÍTICO2: Eh, qué poco espíritu de sacrificio. ¡Insolidario!

sábado, 21 de julio de 2012

La televisión soñada

Finalmente, el trabajo de los científicos dio sus frutos y lograron el objetivo perseguido durante años: emitir imagen y sonido a través de ondas theta y delta de tal forma que podían contraprogramar los sueños de la gente. Enseguida firmaron acuerdos con varias compañías radiotelevisivas por miles de millones, pero las asociaciones de consumidores llevaron el asunto a los tribunales. No queremos televisión las veinticuatro horas del día, protestaron. No queremos que nuestros sueños estén patrocinados por una empresa de bebidas refrescantes. Todavía más importante: no queremos que nuestros sueños sean interrumpidos para emitir publicidad. Los argumentos parecían sólidos, pero el juez se inclinó por la defensa de los intereses televisivos: cómo no va a ser legal que las grandes corporaciones emitan ondas theta y delta, los soñadores no pueden tener el monopolio; piensen en todos los puestos de trabajo, en el libre mercado.

miércoles, 18 de julio de 2012

La sospecha

Hugo Dannenberg, profesor de retrocausalidad en la universidad y famoso escritor de ciencia ficción, ha sido detenido hoy, acusado por uno de sus alumnos de asesinato. El alumno ha declarado que el profesor asesinó a su hermano recién nacido para apoderarse de las obras de éxito que el niño escribiría ya de adulto en el futuro paralelo del que procede Dannenberg. «No fue muerte súbita del lactante», ha afirmado, «sino un robo literario nacido de una dimensión en la que imperaba la envidia de un autor frustrado».

lunes, 16 de julio de 2012

Historias de gente corriente: Virtudes

Una noche, mi bebé fue abducido por extraterrestres. Empecé a sospechar al ver que no se despertaba en toda la noche, a pesar de tener un sueño tan ligero. Seguramente estuvo durante todas esas horas en un ovni, molestando a seres de otra planeta, pero me dio miedo ir a la cuna a comprobarlo. A la mañana siguiente quedaron confirmadas mis sospechas: la prueba definitiva era que no tenía hambre, se negaba a tomar el biberón. Claro, lo habían alimentado con leche interestelar y con eso no hay madre que compita.

viernes, 13 de julio de 2012

Historias de gente corriente: Diego

Le presento a mi gato, el señor Bigotitos. No, no me mire como si estuviera loco: el gato es mi padre. Que no me mire como si estuviera loco, repito. Es mi padre reencarnado, no es que sea hijo de un gato. Sé lo que está pensando, pues yo tampoco creía antes en el samsara. Todo empezó cuando mi padre, en su lecho de muerte, dijo: «Volveré». Yo pensé que lo decía porque siempre le había gustado Terminator, pero no: era una promesa. Esto lo descubrí cuando me encontré al señor Bigotitos revolviendo en la basura. Es mi padre, me dije, que en sus últimos años padeció el síndrome de Diógenes. Esto se confirmó cuando me miró con sus grandes ojos gatunos: era una mirada de reprobación, la típica de mi padre, que siempre me juzgó con severidad; nunca conseguí que estuviera orgulloso de mí, pero lo intento con más ahínco en esta segunda oportunidad.

miércoles, 11 de julio de 2012

Una órbita lunar

—Siempre estás en la luna —le dice ella.
—Pero eso es porque soy de allí —contesta él—. Tú y yo somos selenitas, amor, los últimos de nuestra especie.
—Tengo que admitir que te pones muy guapo cuando dices incoherencias.
—Míralos —dice señalando la ventana—, los terrícolas no saben nada de nosotros. Van por la calle ajenos a nuestra existencia. No saben que tú y yo. No saben que tú y yo. No saben que tú y yo.
—Estás muy loco, pero dices cosas bonitas.
—Apaga la luz. Cerremos las ventanas y metámonos en la cama; la habitación despegará enseguida y vamos a desplazarnos a un kilómetro por segundo, como la luna.

domingo, 8 de julio de 2012

El casino

Yo estudié ludopatía hispánica en la universidad, le digo al croupier, pero no se ríe. Supongo que está entrenado para ignorar los comentarios de los clientes, pues no hay que confraternizar con el enemigo, salvo si sirve para desplumarlo. Pero no importa, yo no vengo al casino a entretener a los crupieres o al resto de jugadores, sino para jugar. Y para eso tengo un sistema. Puede que no funcione casi nunca, pero es mi sistema. Mío. Quizá lo único que tengo. Porque el dinero me dura poco en los bolsillos, pero el sistema es para siempre. Lo importante es llevar una vida ordenada, decía mi madre. Y participar.

jueves, 5 de julio de 2012

Historias de gente corriente: Sergio

Una vez tuve una cita con una chica que había conocido en una página web de contactos. En su perfil había una foto de una chica atractiva, pero cuando se presentó en el bar resultó que estaba muy gorda. Consideré de mal gusto decir: «oye, estás gorda», así que callé y pedí una cerveza. Ella pidió una Coca Cola light, lo que me pareció raro, puesto que estaba claro que esa batalla ya la tenía perdida. Ninguno quería aludir al elefante en la habitación, como dicen los anglosajones (una expresión muy poco afortunada en este caso, por otra parte), así que hablamos de cosas banales durante un rato que se me hizo eterno, aunque intentaba disimular las miradas que lanzaba de tanto en tanto al reloj. «Di lo que piensas», me espetó de pronto, «que se te nota en la cara». «Entonces no hace falta que lo diga, ¿no?», contesté yo. «Sería un acto de sinceridad por tu parte», respondió ella. «Eh, no me hables de sinceridad, que no soy yo quien engaña con su foto de perfil». «¿Cómo que engaño?», se ofendió ella. «¿Acaso no soy esa chica?». «Ah, ¿lo eres?», pregunté yo con sorna. «Por supuesto que lo soy, pero hace cinco años. ¿Es que acaso no soy la misma persona? ¿He de quemar todas las fotos que no sean rigurosamente actuales? ¿Y si me tiño el pelo de otro color, también tengo que deshacerme de las fotos antiguas? ¿He de hacerme una foto diaria? ¿Una cada cinco minutos? Un ser humano es un continuo, una sucesión de momentos y cada uno de ellos es representativo; yo he elegido un momento que me hace feliz y en el que soy tan yo como ahora mismo, igual que seguiré siendo yo cuando salga de este bar», terminó. Yo no supe qué decir a todo esto, pero tenía claro que no me había apuntado a la página de contactos para tener discusiones metafísicas, así que pedí la cuenta al camarero, pagué y salí de allí enseguida.

miércoles, 4 de julio de 2012

Historias de gente corriente: Marta

Yo a los amigos de mi novio los aguantaba sólo un rato. Venían a casa y hablaban de temas que no me interesaban nada. Que si el futbolista tal, que si el músico no sé qué. Yo entonces me despedía con una excusa y me iba a dormir. Una noche en la que estaba leyendo en la cama, me di cuenta de pronto de que había mucho silencio en casa. ¿Les habrá pasado algo?, pensé. ¿Estarán viendo porno en el salón clandestinamente? ¿Los hombres adultos hacen esas cosas? Con cuidado, sin hacer ruido, salí al pasillo y oí sus voces. Susurraban. Me dio un poco de miedo porque pensé que nada bueno podía salir de eso. Susurros en la oscuridad. Se susurra en la oscuridad para rezar (por miedo) o conspirar. O para hacer el amor, pero descarté que estuvieran montando una orgía homosexual. Me acerqué un poco más, para entender lo que decían. Hablaba mi novio. Decía que todavía no había sido capaz de olvidar a Paula. Quién es Paula, me pregunté yo. ¿Cómo es que nunca me ha hablado de ella? Mi novio confesó a sus amigos que la seguía amando, que la amaba con hambre, ansia y desesperación y que trataba de mantenerse lejos de ella como un ex drogadicto intenta evitar su adicción. La mentira apenas me molestó, me di cuenta enseguida. Era el agravio comparativo lo que me importaba. Yo quiero provocar hambre, ansia, desesperación. Que me evite porque no puede soportar el deseo. Que sólo pueda hablar de mí en susurros, para que no le escuchen los oídos equivocados.

martes, 3 de julio de 2012

El caso del señor Verdemar

El señor Verdemar se cree Jesucristo desde que fue hipnotizado en un espectáculo de magia por un principiante que no pudo sacarle del trance. Al principio, amigos y familiares supieron verle el lado cómico a esto, aunque encontraban irritantes los sermones constantes con que los obsequiaba, así como su empeño en rodearse de devotos seguidores. Últimamente, el señor Verdemar no para de hacer milagros tales como resucitar a los muertos y multiplicar panes y peces, lo que está llevando a la ruina a funerarias y supermercados.

lunes, 2 de julio de 2012

La luna llena

Ya está ahí otra vez la luna llena, siempre fiel a su cita conmigo. Siento que es un foco de la policía espacial que me dirigen a la cara para que confiese algún crimen intergaláctico. Pero yo aprieto los dientes y no delato a mis compañeros.

domingo, 1 de julio de 2012

Ciencia y ficción

El mundo de las letras está de enhorabuena con la aparición del programa informático Jurado3000, una poderosa herramienta que acelerará por fin el parsimonioso discurrir de los numerosos concursos literarios que existen en nuestro país. Se acabó esperar durante meses el fallo del jurado: ahora, en tan sólo cuestión de minutos y gracias a unos avanzados algoritmos de literatura, se podrá determinar de forma objetiva y científica cuál es la mejor obra literaria. No más esperas, no más arbitrariedad, el futuro ha comenzado.

sábado, 30 de junio de 2012

Los demonios

Hay una sombra en mi vida y eres tú, me dice. Qué trágica te pones, le contesto yo. ¿Ves?, responde, no entiendes mi dramatismo, no me comprendes: yo sólo me siento viva cuando me dejo llevar por mis demonios. Tú crees que me haces un favor cuando me ayudas a contenerlos, pero no es así: no es sano, me hacen daño por dentro. Yo necesito soltar las riendas y que corran desbocados hasta que se agoten, aunque arrasen todo a su paso.

viernes, 29 de junio de 2012

Ciencia ficción urbana

Hay un vagabundo andando por la calle y todo el mundo se aparta de su camino. Parece Moisés (mucho, con esa barba) separando las aguas del Mar Rojo. Es una imagen curiosa. Podría decirse que no hacía falta ciencia ficción para crear campos de fuerza: bastaba la indigencia.

jueves, 28 de junio de 2012

Las cosas del amor

Quiero llorarte cuando te mueras, le dijo ella. A él le pareció romántico y preocupante.

miércoles, 27 de junio de 2012

El buen juicio

—Camarada, se le acusa de haberle puesto «Stalin» de nombre a su perro.
—¿Y eso es un delito, camarada juez? El perro es un animal fiel y noble, ¿acaso no es así el camarada Stalin? Nos guía a los trabajadores con fidelidad y nobleza.
—Eso da igual, los perros también son animales asquerosos que se huelen el culo unos a otros.
—Pero eso lo hacen para reconocerse entre ellos gracias a un olfato muy desarrollado. No creo que sea descabellado afirmar que nuestro líder, entre sus múltiples virtudes, posee un olfato ejemplar. Sin duda, lo tiene para el buen gobierno del Estado. Además, también los perros han de encontrar extrañas nuestras costumbres al saludarnos.
—¡Se lamen sus propios genitales! ¡Son unos animales repugnantes!
—Camarada juez, ¿acaso está afirmando que los genitales del camarada Stalin son algo asqueroso? Seguro que son pura ambrosía y sólo él es digno de lamerlos. Y todos sabemos que no hay nada imposible para él, por lo que es capaz de lamérselos, esto es algo evidente.
El acusado fue absuelto de todos los cargos y al juez lo enviaron a un gulag.

martes, 26 de junio de 2012

Todos tenemos que morir

Todos tenemos que morir, dice un señor con bigote que está sentado junto a nuestra mesa, pero yo discrepo. No me gusta la muerte, le digo, me parece un estado vital de lo más antipático. Y poco productivo: qué es eso de estar inmóvil bajo tierra. No, mi mujer no me permitiría jamás ese tipo de vagancia; ni siquiera soporta verme tendido en el sofá. Quizá aceptaría que me muriese los fines de semana, pero tampoco me atrevo a asegurar esto.

lunes, 25 de junio de 2012

El holocausto zombi

El holocausto zombi empezó a las tres de la tarde de un día de julio. Hacía mucho calor y los cadáveres desprendían un hedor insoportable, lo que contribuyó a que la gente se refugiara en sus casas mientras los zombis tomaban las calles. ¿Quién es esta gente?, se preguntó el Gobierno. ¿Podemos mandar a los antidisturbios o perderemos votos? ¿Un ciudadano resurrecto cuenta nuevamente como ciudadano? ¿No hará eso que suba demasiado el paro? ¿Y qué dicen los familiares de los muertos? ¿Han creado ya alguna asociación de afectados? ¿Tenemos presupuesto para que reciban subvenciones? ¿Pueden los ancianos zombis reclamar su pensión?

domingo, 24 de junio de 2012

La otredad

Es una tarde aburrida más y el señor Finisterre decide marcar su propio número en el teléfono móvil. A ver qué pasa, piensa, igual me cargo el móvil... o el universo. Da tono, lo que le resulta curioso, pero antes de que pueda plantearse esto, contestan al otro lado. Dígame, dice la voz, aunque no sea un mensaje muy original. ¿Quién es?, pregunta el señor Finisterre. Soy el señor Finisterre, contesta la voz. El señor Finisterre piensa que eso no puede ser, que esa voz no es la suya, pero esto es algo que siempre decimos cuando nos escuchamos. Comprende por fin que ha llamado a su yo de otra realidad, su yo de un universo paralelo. Se pregunta si le irán mejor las cosas allí, si será más sabio, si será más feliz. Pero cómo explicarle todo este extraño fenómeno sin parecer un loco. Cómo decirle que son la misma persona en realidades distintas, cómo pedirle consejos para mejorar su vida, cómo tener una relación de amistad consigo mismo.

sábado, 23 de junio de 2012

La disolución

Tú no me quieres, le dice ella. Me miras como miras los objetos cotidianos, cuando bien sé que pierdes la cabeza por las cosas extraordinarias. Te veo, sé lo que te hace sentir vivo. De mí ya no puedes escribir, igual que no escribes de una mesa. Te has acostumbrado por completo a mi existencia y así, paradójicamente, he desaparecido.

viernes, 22 de junio de 2012

El martirio

Un hombre se arrodilla en un rincón del bar, extiende los brazos en cruz y comienza a rezar. Los clientes murmuran ante este espectáculo inusual y algunos se levantan, pagan apresuradamente la cuenta y salen del local. Una camarera se acerca al hombre y le pide que desista de su actitud, ante lo que responde éste: No lo entiende, señorita. Este bar es suelo sagrado. Pues aquí la conocí, ¿sabe? Aquí me enamoré de Ella y fue como si la vida comenzara por fin. Y puede que el amor muriera tiempo después, pero el amor me salvará. Yo sigo creyendo en él. Mi amor es una fe, una fe fuerte y atronadora. Es verdad que Ella se marchó, pero volverá. Volverá a renovar su Alianza conmigo. Si me mantengo firme. Si me mantengo puro. Si me mantengo fiel.

jueves, 21 de junio de 2012

El secuestro

—Oye, Martínez, ¿qué es esta nota que he encontrado en mi escritorio?
—No sé de qué me hablas, Susana.
—Señorita Susana, si no te importa. Y lo sabes perfectamente: «Si quieres volver a ver tu grapadora, deposita tu tanga en la papelera de Martínez». ¿En serio? ¿No podías hacerlo de forma más disimulada?
—Esa nota ha podido escribirla cualquiera. Es alguien que quiere incriminarme. Fuerzas poderosas.
—Venga ya, hombre. Eres un guarro y un cutre. Además, un tanga, nada menos. No te dejaría en la papelera ni unas bragas de color carne.
—¿Qué pasa con los negros?
—¿Cómo dices?
—Los negros tienen carne. Eso del «color carne» es racista.
—No intentes distraer la atención.
—Las bragas podrían ser negras. Para el secuestrador, quiero decir, no para mí. Yo no secuestro en horario de oficina.
—¿Es que estás regateando?
—Eso es de futbolistas, no de honrados oficinistas. Yo sólo digo que hay crisis y que el secuestrador seguramente aceptaría una rebaja en lo solicitado. Para mí que es un tipo razonable.
—Sí, claro, es de lo más razonable exigir ropa interior a cambio de una grapadora.
—¿Y qué pasa con el valor sentimental? Es tu grapadora.
—Es de la empresa y creo que podré sobrevivir sin rememorar todos esos estupendos momentos grapando informes.
—Vaya, ahora entiendo tu punto de vista. Esto es intolerable, lo admito.
—Pues sí, claramente.
—¿Qué habría que secuestrarte para que te sentaras a negociar?

miércoles, 20 de junio de 2012

Rescate

«Si quieres volver a verme, deja una carta de amor en la papelera que hay junto al kiosco de la plaza», decía la nota de su mujer.

martes, 19 de junio de 2012

El edén

He decidido volver a la naturaleza, declaró el profesor Esteban. La naturaleza cercana de este parque público. Sí, ha habido quejas ciudadanas porque me paseo desnudo y hago mis necesidades en el césped, ¿pero acaso no hacen lo mismo los perros? Y nadie le dice a un perro que se ponga pantalones o que cague en privado. Nos hemos alejado de la naturaleza con normas artificiales y yo quiero volver a ser libre. Quiero retozar bajo el sol y sentir la brisa en toda mi piel. Quiero volver al edén, a pesar de la oposición municipal.

lunes, 18 de junio de 2012

Las purgas

—Camarada, se le acusa de tener un extraordinario parecido físico con Trotski.
—¿Eso es un delito?
—De los peores: es un acto constante de propaganda trotskista.
—¿Y cómo va a ser eso culpa mía? Es cosa de la genética.
—Precisamente: tiene usted una genética contrarrevolucionaria.
—Pues la culpa será del Estado, que me la ha adjudicado. Yo no he tenido nada que ver.
—A alguien habrá que fusilar, que sus padres murieron hace años.
—Caso resuelto, entonces.
—No es una solución satisfactoria.
—Yo creo que mi existencia es perjudicial para Trotski, que no soy más que un simple mujik y me paseo con su cara, dejándole siempre en mal lugar.
—Hum. No, no basta. A partir de ahora, tendrá que trabajar para nosotros como tonto del pueblo. Sólo entonces podremos dejarle vivir.
—Vaya, la tontería permanente en vez de la revolución.
—Es un servicio al Estado. Una actividad de contrainteligencia.
—Sí, nunca mejor dicho.

domingo, 17 de junio de 2012

La caza de brujas

Tras muchas deliberaciones, el Comité de Actividades Antiamericanas determinó que se potenciara a los jugadores individualistas, pues pasar el balón podía ser una señal de socialismo.

sábado, 16 de junio de 2012

El sabio uso de los recursos escasos

Hace años gané el primer premio del certamen de literatura de Pinares de Entretiempo. Todo el mundo me felicitó por mi excelente relato: Los desvelos constantes, la historia de una familia a través del tiempo. Qué proyectos tienes ahora, me preguntaban, y yo contestaba: tengo varios, pero no puedo revelarlos todavía. Era mentira, no tenía ninguno. El éxito, aunque era un éxito menor, me abrumaba y paralizaba por completo. Me tiré meses sin escribir una palabra, hasta que una mañana me llamaron por teléfono para preguntarme si me interesaba convertir mi relato en un guión cinematográfico. Una cosa pequeña, me dijeron, un corto. Acepté para desengrasar la mente, pues me veía capacitado: era recorrer el camino familiar y muy transitado de mi relato. El corto ganó el primer premio del certamen de cortometrajes de Pinares de Entretiempo. Volví a ser felicitado por esto y volvió también la pregunta: qué proyectos tienes ahora. Yo me hice de nuevo el misterioso, aunque no lo sabía. Las ideas siguieron sin acudir y el tiempo pasaba, así que le ofrecí a un dibujante adaptar mi relato a cómic. Fue otro éxito y nos llevamos el primer premio del certamen de cómic de Pinares de Entretiempo. Después de esto, hice Los desvelos constantes, la novela, y Los desvelos constantes, el largometraje. En la actualidad trabajo en la adaptación teatral, que creo que será bien recibida.

viernes, 15 de junio de 2012

El tatuaje

Una vez salí con una chica tatuada, ¿sabes? Tenía el rostro de Jesús tatuado en la espalda. Al principio me hacía gracia, pero acabó afectando a nuestra vida sexual. Se ponía a cuatro patas en la cama y me decía con voz sugerente: fóllame. Tenía un cuerpo perfecto, era una delicia, pero el caso es que en esa postura no podía evitar ver la cara de Cristo todo el rato. Juzgándome con severidad. Me daban ataques de culpa judeocristiana, sí. Le preguntaba a Lucía, que así se llamaba ella, si podía apagar la luz, pero eso no le gustaba. Qué poco morboso eres, decía, pareces un señor de los años cuarenta. Pero es que Dios me está mirando mientras te la meto, quería decirle yo, pero me daba vergüenza.

jueves, 14 de junio de 2012

La esquina

—Señorita, deténgase un momento. ¿Sabe una cosa? En esta esquina ambienté una parte crucial de mi novela.
—Es lógico, porque una esquina es un cruce.
—No, no me refiero a eso con lo de crucial.
—Tengo que preguntarlo: ¿Y por qué una esquina? ¿Es que su novela va de prostitutas?
—No todas las mujeres que esperan en una esquina son prostitutas.
—Yo lo soy y aquí me tiene.
—Ah, eso facilita las cosas más todavía. Porque yo podría ambientar en esta esquina mi segunda novela, ¿sabe? Y podría salir usted. Sería inmortal. Sólo tendríamos que acostarnos. Un poco. Lo suficiente.
—No está la vida como para hacer descuentos por inmortalidad, cariño.

miércoles, 13 de junio de 2012

Follar

Yo vivo para follar, doctor, es una obsesión permanente que me impide llevar una existencia tranquila como la del resto de los mortales. Para que se haga una idea: el otro día me presenté en una oficina en busca de trabajo y me tuvieron esperando en recepción un buen rato, rato durante el que fui incapaz de apartar la mirada de las manos de la secretaria que, con aire ausente, tecleaba frente al ordenador. Me decía a mí mismo: me follaría sus manos, que parecen vaginas. Y estoy seguro de que en realidad no lo parecían, pero yo veía clara la semejanza. No me dieron el trabajo, lógico, no suelen contratar a gente que se presenta a una entrevista laboral con una erección, no es serio. Pero hay más, doctor. El otro día iba en el autobús cuando subió una chica y la fortuna quiso que se situara a mi lado. La chica era muy bonita y llevaba una chaqueta roja; hacía algo de frío. El caso es que durante todo el viaje estuve pensando en meter el pene en el bolsillo de su chaqueta. No sé por qué, no sé si mi intención era follarme su chaqueta o bien que me llevara a su casa de esa guisa. Pensará usted que era una imagen de lo más ridícula, pero a mí me excitó hasta lo indecible. Y episodios parecidos de extravagante erotismo me suceden todos los días, lo que es terriblemente agotador y no me permite hacer nada más.

martes, 12 de junio de 2012

Un triunfo de la voluntad

Mi abuelo era un tipo muy inteligente y con una voluntad de hierro: aprendió alemán estudiando un diccionario y así pudo cumplir por fin su sueño de visitar Berlín. Sólo sabía decir definiciones de palabras y todo el mundo lo tomaba por loco, pero eso no quita mérito a su esfuerzo.

lunes, 11 de junio de 2012

El traductor

—Buenos días, soy su traductor.
—¿Qué?
—Vengo a traducirle a otras lenguas.
—¿Y yo para qué quiero eso?
—Pues para que le entiendan otros, claro. Personas extranjeras, concretamente. El mundo está lleno de ellas, ¿sabe? Algunos partidos políticos incluso aseguran que hay demasiadas.
—No me interesa, la verdad es que ya hay bastante gente en mi vida.
—Qué falta de ambición, hombre. ¿De verdad se conforma con sus conocidos? Siempre la misma gente, cuando yo podría ir traduciendo a diestro y siniestro todo lo que usted dice. Imagine qué práctico que le entienda todo el mundo. Podría ampliar su círculo de amistades de forma radical y para ello sólo tendría que permitir que yo le acompañara a todas partes.
—¿Y qué pasa con mi intimidad?
—Es lo que mejor se me da traducir.

domingo, 10 de junio de 2012

Con la mirada

La primera vez que te vi, supe que íbamos a follar. Estas predicciones siempre se me dan bien, llámalo intuición femenina. Enseguida supe también que eras un hombre de culos, pues me mirabas a los ojos más de lo que estoy acostumbrada. Pensarás que no hay relación, pero sí: si tienes tiempo para apartar la vista de mis tetas y mirarme a los ojos es que eres un hombre de culos. La cosa completa es así: si no me mira a los ojos, es un hombre de tetas; si sólo me mira a los ojos, es homosexual; si me mira a las tetas, pero también a los ojos, es que es un romántico. Es una teoría mía basada en la pura observación (nunca mejor dicho). Los hombres de culos sois unos románticos porque parece que pensáis algo así: «un día esta chica saldrá de mi vida y esto será lo último que veré cuando se marche, así que voy a ir practicando».

sábado, 9 de junio de 2012

Pequeños momentos de la literatura secreta (2)

Soy un escritor sin obra, pues la regalo a los transeúntes. Creo que estos lectores fugaces agradecen el detalle, pero enseguida me olvidan, puesto que mi obra no lleva firma alguna y además me empeño en ir siempre embozado (lo que es muy molesto cuando hace calor). El motivo de todo esto es que creo que la elegancia de ser secreto no está lo suficientemente valorada por la sociedad y pretendo cambiar esta percepción, aunque esta empresa es un poco difícil precisamente por tratarse de pasar inadvertido.

viernes, 8 de junio de 2012

Pequeños momentos de la literatura secreta

Soy un escritor sin obra, pues la voy regalando a los desconocidos con los que me cruzo por la calle. Esto lo hago sin que se den cuenta, metiéndoles los textos disimuladamente en los bolsillos de la chaqueta, en las bolsas de la compra, etcétera. Estos lectores por accidente participan así en un juego literario en el que la identidad del autor desaparece por completo y es sustituida por una leve sensación de paranoia que resulta de lo más práctica a la hora de contratar un seguro.

lunes, 4 de junio de 2012

Bichos

Una chica entra en el cuarto de baño con la sana intención de orinar, pero se encuentra allí al diablo agazapado en un rincón, por lo que sale despavorida y, como es natural, le pide a su novio que entre y lo mate.

sábado, 2 de junio de 2012

La otra vida

Soñé que me moría e iba a la Gran Biblioteca Celestial a leer las novedades literarias. ¿Qué se cuece en la Tierra?, le preguntaba al ángel que hacía de bibliotecario. Me decía varios nombres y yo respondía insultando a diestro y siniestro, por lo que acababan mandándome al infierno, donde las novedades literarias eran además consideradas buena literatura.