domingo, 8 de junio de 2008

Dialéctica

-Quiero que seas el padre de mi hijo.
-Eso es totalmente imposible, yo no creo en la paternidad.
-Ya, pero follarme está muy bien, ¿verdad? En eso sí crees.
-Claro, pero es distinto, es que estás muy buena. Como comprenderás, que me guste acostarme con una chica no significa que quiera tener hijos con ella. Ni ser el padre de sus hijos tenidos con otro. Me gustas mucho, pero no puedo ver a los niños de la misma manera que a ti, me tendrían que encerrar si fuera así. La paternidad y el sexo son cosas muy distintas. No tienen nada que ver.
-Eso que acabas de decir es una tontería. El sexo y la paternidad están íntimamente relacionados, no se puede tener hijos sin tener sexo, a no ser que adoptes.
-Creo que no me estás entendiendo. El caso es que ni puedo ni quiero ser el padre de ese niño, además ya tiene padre. ¿A él le parece bien que le estés buscando un sustituto?
-Él no sabe nada, ni falta que hace. No vale como padre.
-Ni yo tampoco.
-Eso no lo sabes, yo te veo muy paternal.
-Porque tienes un complejo de Electra no superado y te recuerdo a tu padre, guapa. Por la barba, quizás.
-Lo que pasa es que eres un hijo de puta redomado. Eso es lo que pasa.
-¿Ves? No puedo ser padre, no tengo valores.

sábado, 7 de junio de 2008

Te recuerdo, Marta

Te recuerdo, Marta, que no Amanda, con una sonrisa en la boca, que es una frase muy tonta, pues dónde ibas a tener la sonrisa si no era en la boca. Bueno, tal vez entre las piernas. Al fin y al cabo, tuviste las sonrisas de otros entre las piernas, eso es indudable, aunque yo entonces no lo sabía. A lo mejor, ahora que lo pienso, si sonreías tanto era por eso, porque yo no me enteraba de nada, lo que me llevaba a mí a sonreír de una forma que te parecería bobalicona. Así que nuestras sonrisas se alimentaban la una a la otra, que tu sonrisa de traición me parecía encantadora, pero porque me la tomaba como una sonrisa de felicidad, y supongo que algo de razón tenía, porque engañarme con todos esos hombres que sonreían entre tus piernas seguro que te hacía muy feliz. Aquí todos nos pasábamos la vida sonriendo, pero algunos con más motivos que otros.

viernes, 6 de junio de 2008

Susana

Yo no le quiero, pero podría haberle querido. Si hubiera sido otro, si no se hubiera movido por la vida como si ésta le debiera algo. Nunca estaba contento, nunca podría estarlo. Cuando le dejé, me escribió decenas de cartas suplicándome que volviera con él, que me amaba. No sé qué pretendía con eso. Como si un "te quiero" fuera a cambiar algo, como si eso fuera a conmoverme y hacerme cambiar de opinión. Las cosas no funcionan así, yo ya sabía que me quería, repetirlo no iba a hacer que, de pronto, le amara yo también. Creo que le quise al principio, pero no estoy segura. Lo intenté, eso sí. Me divertía mucho su derrotismo, nunca había estado con un chico así. Luego me cansé, pero nunca quise hacerle daño. Me llamó por teléfono muchas veces después de la ruptura y me preguntaba, creo que para enternecerme, si no recordaba este o aquel momento tan bonito que habíamos vivido. Claro que lo recuerdo, pero no me importa, pensaba yo. Pero eso no podía decírselo.

jueves, 5 de junio de 2008

Una mañana de junio

Ayer fui al Paseo del Parque, que bullía de actividad por lo de la Feria del Libro. Vi en una caseta a una chica guapísima, preciosa, vendiendo libros y pensé que ahí estaban reunidas mis dos aficiones favoritas: libros y chicas guapas. Quizás era una señal, quizás era la mujer de mi vida. Muy posiblemente no.
Entré en la caseta donde se celebraba el acto de presentación del libro de Málagacrea, donde me enteré de que me habían otorgado una mención especial por un relato que al principio se llamaba J'ai perdu ma plume dans le jardin de ma tante, pero al que luego cambié el título porque pensé que les iba a parecer poco serio, poco literario, hacer referencias a Mortadelo y Filemón. Yo es que soy poco serio, todo el mundo lo sabe. Pero no entiendo que esta vez no me avisaran, ¿quizás ya no nos dan ni una triste placa conmemorativa? Quién sabe, a lo mejor el año pasado también me dieron una mención especial y no me enteré por no acudir al acto de presentación del libro. En cualquier caso, no estuve allí ni cinco minutos, que Alba empezó a mandarme mensajes al móvil diciéndome que estaba por ahí.
Llegó con el bebé y lo primero que le dije fue: ya es casi tan alto como su padre. Nos sentamos en un banco y se puso a darle el pecho al niño. Unos sin techo la observaban ávidamente, pero no sé si era hambre o lujuria. ¿Has visto cómo se me han puesto las tetas?, me preguntó. Algo he notado, contesté. Parecen de silicona, cuando me levanto por las mañanas parezco un "travelo", dijo ella.
Estuvimos un rato en el parque contándonos nuestras vidas y luego la acompañé a su casa, que uno es un caballero a pesar de todo. Me ha gustado verte. A mí también. Y me marché pensando en literatura y mujeres, como siempre.

miércoles, 4 de junio de 2008

En una calle cualquiera

-Oiga, usted.
-¿Yo?
-Sí, usted, el del sombrero.
-¿En qué puedo ayudarles, caballeros?
-Documentación.
-Ah, son de la secreta.
-Ni somos ni dejamos de ser.
-Perdonen, no pretendía ser indiscreto. Aquí tienen.
-Aquí dice que es usted fresador.
-Así es.
-¿Eso es uno que cultiva fresas?
-No exactamente, es un trabajo de fábrica. Mire, consiste en...
-Da igual, está usted detenido.
-¿Detenido? ¿Pero por qué?
-Por recitar poemas.
-¿Recitar poemas? ¿Yo? ¿A mis años?
-No se haga el loco ahora, le hemos visto murmurando.
-Bueno, sí, eso es cierto, pero iba pensando en voz alta en mis cosas, en mis problemas. ¿Acaso eso es un delito?
-Pero es que iba murmurando poemas y no tiene usted carnet de poeta político.
-Le repito que no eran poemas. Yo tengo muy poco de poeta.
-No niegue lo evidente. Usted murmuraba con una cadencia precisa, pero no bailaba, así que no estaba cantando a media voz. Y tampoco rezaba, que en su documentación aparece como ateo. Ergo, recitaba poesía. Está claro.
-Esto es un atropello.
-No, señor, es un arresto. Pese a ser poeta, no es usted muy bueno con las palabras.

martes, 3 de junio de 2008

Canciones

No sentí dolor alguno cuando la volví a ver y me pregunté si la aceptación no sería eso, o quizás no aceptación sino madurez, quizás la madurez es que ya no te afecte la vida, me dije, e imaginé hordas de muertos recorriendo las calles de la ciudad. De todos modos, siempre había algo que nos separaba: otros amores (siempre de ella), hijos (siempre de ella), desencuentros (siempre provocados por ella). Pensándolo bien, lo que siempre nos separaba era ella: la bella, la traidora, que cantaba Javier Krahe versionando a Brassens, pero ella no se llamaba Marieta, sino Marina, aunque yo la llamaba Oceánica por sus delirios de grandeza. Tú también contienes multitudes como Whitman, ¿no?, le decía yo cuando discutíamos y entonces liberaba todo su odio -pues no sólo contenía multitudes- sobre mí, como un maremoto. Yo, claro está, me debatía como un náufrago entre las olas. Sin embargo, ahora parece que ambos hemos olvidado todas esas disputas y que Serrat tenía razón cuando cantaba aquello de "tus recuerdos son cada día más dulces, el olvido sólo se llevó la mitad".

lunes, 2 de junio de 2008

Editorial

-Hábleme de su novela.
-El protagonista es un taxista de la Ciudad Eterna, un romano que conduce con pericia su vehículo por las peligrosas calles de la capital italiana. Un día, sube a su taxi una misteriosa y bella desconocida que se dirige al aeropuerto. La lleva sin que suceda nada de relevancia, pero al regresar del aeropuerto se da cuenta de que la misteriosa desconocida ha olvidado su maletín en el taxi. Nuestro héroe, impelido por la curiosidad (y por la codicia, por qué no decirlo), lo abre. Dentro hay documentos relativos a los templarios, que existen todavía como sociedad secreta y cotizan en bolsa. El taxista decide llevar estos documentos al Vaticano, pero como no conoce a nadie allí, va a consultar antes al párroco de su pueblo. Dicho y hecho, Tom Hanks le enseña los documentos al párroco y...
-¿Tom Hanks?
-Ah, sí, perdone, estaba pensando en la adaptación cinematográfica. ¿No le parece que Dustin Hoffman sería un cura perfecto?
-Continúe con el argumento, por favor.
-De acuerdo, de acuerdo. Como iba diciendo, el taxista le enseña los documentos al párroco, que se escandaliza ante esta ominosa verdad. Hay templarios entre nosotros y nos vigilan desde las sombras, murmura una y otra vez. Es necesario informar al Santo Padre de esto, le dice al taxista y se despiden con la promesa de verse en unos días. El taxista sigue con su rutina, llevando de aquí a allá a los turistas, a borrachos de fin de semana, a prostitutas, etc. Pasan los días y, al no recibir noticias, vuelve a su pueblo y encuentra a Dust... al párroco, perdón, colgado del campanario. Aterrorizado, la primera intención del taxista es llamar a la policía, pero al volver al taxi se encuentra junto a él a la misteriosa desconocida. Ella le dice que no tenga miedo, que no le va a hacer daño, que la responsable de la muerte del párroco es la Iglesia. Soy una templaria, le dice luego meneando graciosamente su melena, igual que tú. Eso no es verdad, yo soy taxista, responde él, y de la Juventus. No, insiste ella, eres un templario perdido, lo que pasa es que no lo sabes. No le adelanto nada si le digo que acabarán enamorándose, ¿verdad? El taxista-templario y la templaria a secas se enfrentarán al poder de la iglesia católica, que pretende dominar el mundo y...
-Creo que ya he escuchado suficiente. ¿Cómo se titula su novela?
-Templarios en la noche. Templars in the night.
-Nos interesa publicarla.

domingo, 1 de junio de 2008

Delirios

Siempre he sabido las respuestas, pero me hacía el loco, o más bien me creía loco, lo que tal vez significa que realmente lo estaba, pues no parece que dudar de tu cordura sea una señal de buena salud mental. Claro que también se puede decir que sólo un loco confía plenamente en su cordura. En cualquier caso, loco o no, sabía las respuestas, siempre las he sabido, pero me negaba a aceptarlas.

sábado, 31 de mayo de 2008

Capítulo 1390

He ganado el primer premio en un concurso de relatos. Lo gracioso del asunto es que no sé con qué relato he ganado (presenté dos), pues no me lo han dicho y a mí se me ha olvidado preguntarlo.

viernes, 30 de mayo de 2008

12 de marzo, miércoles

Me llamó Alba. Eran las diez y media de la mañana, creo. Me dijo: "te llamo porque hace mucho tiempo que no hablamos". Yo le di la razón, pero esta vez tampoco hablamos demasiado, menos de dos minutos. Todo porque su hijo empezó a llorar, a berrear cada vez más alto, como si fuera consciente de que yo en el pasado me acostaba con su madre y quisiera interrumpir lo antes posible la conversación. Te tengo que dejar, mi hijo está llorando, dijo. Ya, lo oigo, lo oigo, contesté yo. Se llama Max, dijo de pronto, pero me pareció no haber entendido bien con tanto llanto de bebé. ¿Cómo has dicho?, pregunté. Que se llama Max. ¿Max? Eso ni siquiera es un nombre. Ya, dijo ella, tendría que ser Maximiliano, pero el nombre lo eligió José (aunque ella dijo "Jose"). Yo lo elegía si era niña, añadió, le habría puesto Adela. Maximiliano o Máximo, contesté yo, pero no le dije que lo de Adela me lo habría tomado como una traición. Un beso, Míchel, me dijo aunque casi no lo escuché, pues el niño lloraba con mucha fuerza. Adiós, Alba, dije yo y colgué.

jueves, 29 de mayo de 2008

Oficina

-Buenos días, ¿en qué puedo ayudarle?
-Yo... yo la amo, señorita.
-¿Cómo dice?
-Que la amo. Con locura, además.
-Sí, eso último es evidente. ¿Tiene usted una cita?
-¿Que si tengo una cita? ¿Para qué?
-¿Para qué va a ser? ¿Es que no ve que estoy ocupada? Usted puede perder el tiempo amándome si quiere, pero aquí estamos intentando trabajar. Esta empresa no se lleva sola, ¿sabe?
-Pero, pero, pero yo la amo, ¿acaso eso no importa?
-En un mundo ficticio no le digo que no, pero en el mundo real hay cosas más importantes. Hay que comer, por ejemplo. ¿Alimenta su amor?
-Alimenta el espíritu de ardor poético.
-Utilísimo, ya veo. Mire, si no tiene usted una cita me está haciendo perder el tiempo. Hay otros que esperan. Buenos días.
-Le pido perdón por mi comportamiento, ya no la molesto más. ¿Pero puedo pedir una cita para mañana?

miércoles, 28 de mayo de 2008

Películas baratas

Cásate conmigo, le dice él. Ella le mira a los ojos y con una media sonrisa contesta que eso es imposible, que cómo va a echarla de menos entonces, si ella lo que quiere es su anhelo. Y con un sonido de cristales rotos que podría ser la risa de ella o el corazón de él, desaparecen los amantes en un fundido en negro.

martes, 27 de mayo de 2008

Urban spaceman

Yo siempre estoy de paso, nunca me quedo mucho tiempo en el mismo lugar. Viajo ligero; lo que no me sirve lo dejo atrás y enseguida lo olvido. Si no me gusta la realidad, algo que ocurre a menudo, directamente me la invento. No me complico nada la vida, de eso ya se encargarán otras personas.

lunes, 26 de mayo de 2008

Auambabuluba

John Thompson se despertó en un pésimo estado. Se despertó en Texas. Este principio sería suficiente para colgar al autor, pero vamos a dejarlo. Como decíamos, John Thompson se despertó en Texas, lo que era sin duda un fenómeno extraordinario, pues él recordaba con claridad haberse acostado en Boston, Massachusetts, que era donde vivía. Cómo había recorrido tan larga distancia sin despertarse era un misterio para él, además de un caso extremo de sonambulismo. ¿Pero cómo sabía que estaba en Texas?, se estará preguntando el astuto lector. Muy fácil, porque la habitación en la que había despertado estaba decorada con motivos texanos. Por si esto no fuera suficiente, que ciertamente no lo era, al mirar por la ventana pudo contemplar el perfil nada familiar de Houston, que tampoco le habría servido para determinar su posición, pero sí el cartel que indicaba la distancia a San Antonio, cartel situado en la carretera y que podía también ver desde su ventana. Así, estaba en Texas o en una broma muy trabajada. Vaya calamidad, se dijo, estoy en Texas y soy votante demócrata. Inspeccionó la habitación en la que se encontraba, por si hallaba alguna pista que le aclarara cómo había llegado allí. Sentado en un rincón de la habitación había un mexicano cubierto con un gran sombrero también mexicano que no dejaba ver sus rasgos. Parecía fumar, o eso o se estaba quemando, pues del sombrero salía humo. Oye, amigo, dijo Thompson en el español paupérrimo que había aprendido escuchando a camareros. El mexicano levantó la cabeza y, además de estar efectivamente fumando, resultó ser un mexicano arquetípico, con un gran bigote a lo Emiliano Zapata. A Thompson, que era profesor en la universidad de Boston, dato que habíamos ocultado hasta ahora por irrelevante, se le pasó por la cabeza que estaba hablando con el mismo México, con la conciencia de México, que el Espíritu Guía de México era Zapata y estaba sentado en una sórdida habitación de Houston, Texas, con él, John Thompson. Era una idea muy idiota, pero fue lo que pensó. ¿Qué mamas, güey?, respondió el hombre de rasgos zapatistas. Pinche pendejo, añadió como si no se hubiera quedado a gusto. Yo mucho perdido, dijo Thompson. Yo Boston, yo no Texas. El mexicano se le quedó mirando con cara de no haber entendido nada, lo que era bastante comprensible, y volvió a cubrirse con su sombrero. Thompson reparó entonces en una posibilidad que no se le había ocurrido antes: quizás estaba secuestrado. Había sido secuestrado por un mexicano en Boston que lo había conducido, después de drogarlo, a esta siniestra habitación texana. O quizás no le había secuestrado el mexicano, tal vez se trataba sólo del guardián. ¿Pero para qué secuestrar a un profesor de didáctica comparada? ¿Lo habrían confundido con otro? ¿Habría quizás otro John Thompson, alguien importante? Sintió de pronto celos de su hipotético tocayo, por tener una vida mejor que la suya, por tratarse de alguien más importante que él a pesar de compartir el mismo nombre, lo que era claramente injusto. Se sintió robado. Luego se dio cuenta de que estaba sacando conclusiones precipitadas y se calmó un poco. Volvió a fijar la atención en el cuarto en el que estaba. Cuatro paredes, mobiliario escaso, decoración texana, una ventana, una cama, un mexicano en un rincón, ninguna puerta. Ninguna puerta, ¿cómo había entrado? ¿Lo habrían metido por la ventana? Se asomó. No parecía posible. Parecía cosa de magia, de magia negra. Quizás había muerto y el Infierno era Texas, eso explicaría muchas cosas. Amigo, volvió a decirle al mexicano, dónde es... the door. ¿The Doors, gringo?, respondió éste, pues ya no existen, órale, que Jim Morrison murió. Thompson no sabía si se estaba burlando de él, pero decidió ignorar al mexicano en lo sucesivo. Puede que esté soñando todo esto, se dijo, quizás sigo cómodamente acostado en mi cama de Boston, porque hay que admitir que la situación en su totalidad es muy extraña. ¿Qué pinta aquí el mexicano, por ejemplo? ¿Y por qué es un mexicano con sombrero típico, poncho y gran bigote? Es decir, ¿no es mucha casualidad que sea el estereotipo clásico? Apuesto cualquier cosa a que se llama Pepe. Está claro que es un producto de mi imaginación, como toda esta situación absurda. Claustrofobia, estado republicano, mexicano estereotipado en un rincón: un sueño, muy vívido, pero un sueño al fin y al cabo. Auambabuluba, dijo de pronto el mexicano, pero Thompson no le prestó atención, inmerso como estaba en sus cavilaciones. Quizás si me concentro consiga despertar, pensó. Cerró los ojos y visualizó la idea de despertar en su cama bostoniana. En casa como en ningún sitio, murmuró. Y John Thompson se despertó en un pésimo estado. Se despertó en Kansas.

domingo, 25 de mayo de 2008

Hastío

Me cansa la arbitrariedad de todo esto.

sábado, 24 de mayo de 2008

Propagande par le fait

¿Tú crees que la Baader-Meinhof tiene más carisma que nosotros?, me preguntaba a menudo Walter, que estaba al mando. Yo le respondía siempre que no, que nosotros éramos más auténticos y hacíamos la revolución como si fuéramos poetas. Decía esto intentando impresionar a Nathalie, que había leído que la poesía era un arma cargada de futuro o algo así. Nathalie era la única chica del comando, pero estaba enamorada de Walter, de la erótica del poder no nos libraba ni la acción terrorista; a pesar de ello yo intentaba impresionarla con mis maneras de joven fiel a la causa siendo el primero a la hora de cometer atentados o repartir propaganda. Sin mucho éxito, la verdad, lo que me hacía plantearme que quizás estaba atentando contra el enemigo equivocado. Pero una noche, al volver al piso franco sucedió algo. Me abrió la puerta Nathalie, me sonrió y dijo: “buen trabajo”. Buen trabajo, sólo eso. Yo venía de incendiar coches y ella me daba su aprobación. Mi corazón se inflamó entonces como los coches que venía de quemar y en ese instante abjuré de mis anteriores ideales e hice mía la causa de provocar la sonrisa de Nathalie.

viernes, 23 de mayo de 2008

Ostracismos

Nunca echo de menos a nadie, ¿sabes? Al fin y al cabo, me paso la vida solo, nunca existe la posibilidad de que me acostumbre a alguien. No están conmigo el tiempo suficiente. Así que cuando se marchan es imposible tener una sensación de pérdida. Son tan fugaces como todo lo demás.

jueves, 22 de mayo de 2008

Leyenda épica

-Tú ya has vivido momentos así, Míchel. Esto no es nuevo para ti.

Cómo decirle que mentí en todas las ocasiones anteriores.

miércoles, 21 de mayo de 2008

Imitadores

No entiendo a mis plagiarios; ser yo no es precisamente una fiesta continua.

martes, 20 de mayo de 2008

El deseo de ser alcohólico (homenaje)

Si uno pudiera ser un alcohólico, siempre borracho, acodado en la barra, a través de la embriaguez, constantemente sacudido sobre el taburete estremecido, hasta arrojar las tapas, porque no hacen falta tapas, hasta arrojar los vasos, porque no hacen falta vasos, y apenas viera ante sí que la noche era eterna, habrían desaparecido las copas y la barra del bar.

lunes, 19 de mayo de 2008

Truculencias

Yo quería ser el perfecto anfitrión, pero siempre había algo que me llevaba a asesinar a mis invitados. Preguntaba al invitado de turno cuántas cucharadas de azúcar quería en el café, me contestaba que dos, pero yo acababa sirviéndoselo con dos cucharadas de cianuro. Te voy a enseñar la casa, ofrecía a otro, pero al llegar al baño invariablemente lo empujaba a la bañera y allí lo cosía a puñaladas. Dormid aquí, es tarde y habéis bebido mucho para conducir, le decía a algún matrimonio amigo, ellos me daban las gracias, me decían que no querían molestar, yo contestaba que no era ninguna molestia, que me quedaba más tranquilo así, les preparaba la habitación de invitados y, de madrugada, entraba en ella y los ahogaba con la almohada. Poco a poco me fui quedando sin amigos, a pesar de todas mis buenas intenciones.

domingo, 18 de mayo de 2008

Adagios

Basta que una mujer me diga "oye, te lo digo en serio" para que yo deje de hacerle caso.

sábado, 17 de mayo de 2008

Madrugada

"Amanece tan pronto y yo estoy tan solo", que cantaban Héroes del Silencio, que es una referencia popular, normal, que ya era hora, no todo iban a ser referencias pedantorras y de escritores muertos. Porque en mí siempre ha latido un deseo de normalidad, aparte del tan manido de inmortalidad, gloria absoluta y todo eso. Aunque no hay que confundir normalidad con vulgaridad o cutrez, que en todo hay grados; lo que yo deseo es una normalidad digna, lo que, pensándolo bien, es en realidad una normalidad bastante anormal. Pero estoy divagando, lo que en mí es normal, siempre las digresiones. Yo sólo quería decir que ya son las seis de la mañana y no he bebido lo suficiente como para disimular la soledad. Podría haberlo dicho así, pero luego me acusan de lacónico.

viernes, 16 de mayo de 2008

Repeticiones

Qué bello es escribir. Una hoja en blanco no vale apenas nada; sin embargo, cuando la llenas de palabras tuyas, qué maravilla. Eso sí, me siguen pareciendo más bellas las mujeres desnudas, quizás porque no las veo tan a menudo como las frases que garabateo. Pero qué bonito es escribir, me digo como un gilipollas.

jueves, 15 de mayo de 2008

Vendettas

Cuatro años después, volví a besarla. O más bien me besó ella a mí, que yo no lo veía como una posibilidad y no se me habría ocurrido intentarlo. Al separar su cara de la mía sólo atinó a decir: "besas de manera diferente". Yo contesté algo igual de inteligente: "tú también". Luego empezó a arrepentirse y dijo que estaba mal lo que habíamos hecho, que ambos teníamos pareja y esta actitud era imperdonable. Respondí que en teoría sí, pero que mi novia era Satanás y se merecía cualquier ofensa, por nivelar algo la balanza, a lo que ella contestó que su novio también era un ser despreciable y era perentorio traicionarle en mis brazos. Por fin estábamos de acuerdo en algo.

miércoles, 14 de mayo de 2008

Búsqueda personal

A mis años, me sigo buscando. Y no me encuentro en la cama con hermosas mujeres salvo en raras ocasiones.

martes, 13 de mayo de 2008

Ficciones

Al final de la historia, todo se arregla. El protagonista aprende unas lecciones vitales de lo más valiosas y se queda con la chica. A partir de entonces las cosas siempre irán bien. Y si fueran mal nunca lo sabríamos, pues la historia termina en ese punto. Es lo más parecido a la eternidad que podemos conseguir.

lunes, 12 de mayo de 2008

Lecciones

Tardé demasiado en aprender que la vida a la que pretendía volver en realidad nunca había sido mía.

domingo, 11 de mayo de 2008

Capítulo 1370

La noche empieza con la intelligentsia de Málaga reunida en el Centro de Arte Contemporáneo. Yo también estoy, aunque no tenga nada que ver con esta gente. Mi excusa es la barra libre y que la mujer de Dani ganó el primer premio de videocreación de Málagacrea y hoy se exponen las obras ganadoras aprovechando los actos de la Noche en blanco que se han sacado de la manga por aquello de querer ser capital cultural europea en 2016. De hecho, el alcalde está presente, pero desaparece enseguida, igual que antes hizo Javier Mariscal después de dar un discurso en el que habló de cosas como que Málaga tiene playa o el carácter alegre de los malagueños y su acento. En cualquier caso, presto una mínima atención a las obras exhibidas y me alcoholizo convenientemente durante las dos horas siguientes, aunque los canapés no llego a catarlos. Acabada la barra libre, acompaño a Artevic a cambiar el coche de sitio, que ha aparcado frente a un vado, pero cuando llegamos allí decide que seguramente no le multarán, pues la calle está llena de coches mal aparcados. Vemos que hay unos coches de policía al final de la calle y unos cuantos agentes frente a un portal, a Artevic le entra curiosidad y nos acercamos a ver lo que sucede. Nos situamos en una esquina, ya que no hay cordón policial ni nada por el estilo y, no sé por qué, empezamos a hablar de Viridiana. Un policía se acerca a nosotros un par de veces, pero no nos dice nada. Al rato, no sé si molesto por nuestra conversación, nos dice con malas maneras que nos retiremos de ahí. Obedecemos: nos alejamos un poco y continuamos hablando sobre la película de Buñuel. El policía vuelve y pronuncia entonces una frase singular: "¿Quieren apartarse de la visión de lo que está pasando?" Nosotros no sabemos qué responder a eso (¿quién sabría?), así que finalmente volvemos a las puertas del CAC, donde hay una especie de espectáculo a lo Fura dels Baus para pobres.
Un poco antes de las diez sugiero que compremos alcohol en algún sitio antes de que sea demasiado tarde y acabamos yendo Artevic y yo a buscarlo. Como no encontramos ninguna tienda cerca, entramos en un locutorio a preguntar. El locutorio lo regenta un magrebí que está hablando en ese momento con un señor de luengas barbas blancas y boina carlista (es decir, una boina roja). El magrebí nos mira mal cuando le preguntamos por algún sitio donde comprar alcohol, seguramente porque somos infieles y decadentes, pero al señor de boina carlista (y luengos cabellos blancos, como la barba) se le ilumina la mirada, sobre todo cuando me mira a mí. De pronto saca un pliego de papeles no sé de dónde y me lo ofrece aduciendo "que escribe". Durante un momento pienso que estoy delante de mi futuro, luego pienso que seguramente él se ha dado cuenta de que está delante de su pasado. Acepto el texto que me ofrece, como no puede ser de otra manera, y él dice algo que suena a sentencia, bueno, en realidad a perogrullada: "las cosas suceden y esto ha sucedido". Después afirma que su escrito es muy inteligente, lo que me parece una forma muy tonta de defenderlo, pero no digo nada, sonrío como un idiota y le doy las gracias. Todos los locos me toman por su hermano, me digo cuando salimos del locutorio. A todo esto, ya son las diez y tenemos que volver con las manos vacías.
Más tarde estamos cenando en un kebab lleno de merdellones y Dani y Artevic empiezan a discutir sobre el arte sacro. El lugar no me parece adecuado para la discusión o viceversa, pero está claro que la noche en blanco malagueña está siendo una experiencia netamente surrealista. Después, en un bar, a una afirmación mía sobre un tema que no recuerdo, Dani, que lleva toda la noche buscándome las cosquillas, me pregunta con sorna si hay algo de lo que no sepa. Yo prefiero contestar con diplomacia que muchas cosas, que, por ejemplo, todavía no sé nada del amor.
Y no pasa mucho más, nos cansamos pronto y nos despedimos. En el autobús de vuelta a casa leo por encima el texto del señor de boina carlista. Efectivamente, es una mierda.

sábado, 10 de mayo de 2008

El cinismo es un humanismo

P no me hace caso porque, según ella, soy un mujeriego, lo que es una excusa bastante ridícula. Es cierto que me paso el día con otras, pero cómo va a pretender que le sea fiel cuando se niega a tener algo conmigo. Mujeres, siempre dándole la vuelta a todo. Aunque tengo que reconocer que no sé si saldría ahora de esta dinámica de enredarme con todas. Quizás sí, si todo fuera diferente, porque a veces me gusta pensar que sigo siendo el mismo romántico de siempre y que para mí sólo hay una mujer, aunque todo sea imposible. O quizás precisamente por eso.

viernes, 9 de mayo de 2008

Conversaciones

-Tú eres un egoísta y eso te honra.
-Creo que es la primera vez que me llaman egoísta, pero es un universo que me encantaría explorar.
-Tú dices que amas a las mujeres, pero yo creo que lo que quieres de ellas es que te amen a ti.
-Sí, es que amar es más cansado. Ser egoísta es bueno.
-Por eso lo soy.
-Yo estoy en ello, que todavía soy un kantiano de mierda.

jueves, 8 de mayo de 2008

Conversaciones de cama

-Yo necesito un hermano mayor que cuide de mí.
-Un hermano incestuoso, espero.
-Sí, un hermanastro.

miércoles, 7 de mayo de 2008

Las razones del loco

Yo quería ser imprescindible, pero nunca supe cómo hacerlo. Pensaba que bastaba con remover algo de literatura, dedicarme en cuerpo y alma a escribir a las chicas de turno. Siempre querían algo más, claro, querían que yo no las necesitara en absoluto para entonces necesitarme ellas, en esa extraña lógica femenina. Pero lo cierto es que yo en realidad no he necesitado a casi nadie. A Alba sí, demasiado, quizás porque era la chica más guapa de Málaga y yo, con mis delirios de grandeza, tenía que estar con la más guapa que pudiera encontrar. El caso es que ella buscaba a alguien que le diera mala vida, no a un poeta trasnochado que le escribiera cuentos y poemas. De todos modos, yo de Pessoa sólo tengo su apellido materno. Lo mío es narrar derrotas que nadie leerá a pesar del afán de victoria que me consume por las noches.

martes, 6 de mayo de 2008

Locamente enamorado

Tú no lo entiendes, pero tienes que ser mía. Me lo dicen todas las noches unas voces en mi cabeza. Mi psiquiatra dice que es esquizofrenia, pero qué sabrá él de romanticismo; yo creo que escuchar voces en mitad de la noche ha de tener una explicación menos prosaica que una enfermedad mental. Es el amor, querida, que me susurra tu nombre cuando me meto en la cama y no me deja dormir. Bueno, en realidad, el amor, el destino, el Olimpo entero, todos ellos se reúnen en mi dormitorio cuando cae la noche y, con un alboroto tremendo, exigen que seas mía. Sigo el designio de fuerzas más poderosas que la voluntad de los hombres, ¿quién soy yo para oponerme? Podrías facilitar las cosas, hacer como que tú también escuchas las voces y ser mía. Aunque sólo sea para que pueda dormir.

lunes, 5 de mayo de 2008

Capítulo 1364

Fundan las musas mis derrotas y otros versos. Bueno, no es que mis derrotas sean muy poéticas, al menos cuando tienes que vivirlas, pero supongo que como espectáculo están muy bien. Así, de lejos. Y se leen en cinco minutos. Pensándolo bien, son victorias. O eso dicen.

domingo, 4 de mayo de 2008

Noche en la Tierra

Salí del bar, bastante ebrio. Eran las tres y media de la mañana. Me puse la chaqueta, pues hacía algo de frío. Me crucé con tres chicas que me dijeron "hasta luego", cosa que achaqué a que me habrían confundido con otro. Por si acaso, miré si llevaba la bragueta abierta. No era así. Crucé la plaza de la Merced y me metí en el callejón que hay junto al Albéniz, para mear. Caminé tranquilamente por calles vacías. Al llegar a un parque me dio por mirar la hora: quedaban cinco minutos para que saliera el próximo autobús. Eché a correr sintiéndome algo Antoine Doinel. Dos chicas que estaban sentadas en un banco empezaron a animarme a gritos: "corre, corre". Una de ellas me dijo "guapo". Yo saludé con la mano mientras seguía mi carrera. Cuando me había alejado de ellas un poco comprobé de nuevo si llevaba la bragueta abierta. Me planteé que estaba en un episodio de The twilight zone, que del bar había salido a una dimensión en la que las desconocidas me hablaban. Me pasó por la cabeza volver al banco donde estaban sentadas aquellas dos, que eran muy guapas, pero seguí corriendo en dirección a la parada de autobús. En un paso de peatones me animaron otras, yo volví a saludar. Subí al autobús y ya no me crucé con más mujeres.

sábado, 3 de mayo de 2008

La memoria

Apenas la recuerdo ya. Cuando intento pensar en ella me parece que estoy recordando una idea para un relato que nunca escribí. Los diálogos, las situaciones que conservo en la memoria, todo me parece absurdo, ficticio. Y sin embargo de vez en cuando me encuentro con ella en la calle. Entonces me asaltan las ganas de preguntarle qué recuerda ella, si acaso tuvo una idea para un relato que luego, por las cosas de la vida, nunca se sentó a escribir.

viernes, 2 de mayo de 2008

La juventud

Yo quería ser un enfant terrible, pero una mañana, frente al espejo, me di cuenta de que había envejecido prematuramente. Nadie iba a tomarme en serio ya, todos mis actos de terrorismo social estaban condenados a pasar desapercibidos, pues tenía más aspecto de viejo cascarrabias que no sabe cómo llamar la atención que de joven promesa de la literatura que escandaliza a propios y extraños.

jueves, 1 de mayo de 2008

A la deriva

Hoy estuve haciendo limpieza, inventario, o qué sé yo. Encontré un dibujo de mi primera novia en el que ella había escrito nuestros nombres con un corazón en medio. Leí viejas cartas, proyectos de relatos, poemas. Me pareció estar rebuscando entre los papeles de un extraño.

miércoles, 30 de abril de 2008

Estados carenciales

Me cuesta dormir por las noches; pienso en todas las historias que podría estar viviendo.

martes, 29 de abril de 2008

Primavera

Me enamoro siempre en esta época del año. No lo puedo evitar, las calles están llenas de chicas bonitas que se pasean bajo el sol primaveral. Yo estoy dispuesto a amarlas a todas, aunque su disposición a amarme a mí no sea tan entusiasta. De todos modos, yo soy un hombre de posiciones más que de disposiciones (o deposiciones, aunque la cague a menudo). Posiciones firmes. Para ellas me gusta la de decúbito en todas sus variantes y, sobre todo, la posición orante, tanto la versión cristiana como la islámica. Pero, ay, adoptan estas alegres posturas, si lo hacen, en la intimidad de los cuartos de otros. Es constante el desamor en primavera, se parece a una alergia.

lunes, 28 de abril de 2008

Remendando una vida

-Yo soy una chica simpática, ¿verdad?
-No mucho, todavía no te he visto desnuda.

domingo, 27 de abril de 2008

Remedando una vida

Las calles oscuras, la mirada turbia. Meo en un parque, aunque esté mal. Una cucaracha sale de una grieta y yo me fijo en ella por si tiene los ojos de Felicidad Blanc, como decía el hijo de ésta en un poema. Externamente soy normal, nadie podría decir lo contrario, nadie puede advertir a simple vista este desarraigo. Pero jamás podré escapar de todo esto, no importa el alcohol que consuma. Subo al autobús con un montón de desconocidos y, con la cabeza apoyada en el cristal de la ventana, voy meditando las tonterías que escribiré para no pensar en ti.

sábado, 26 de abril de 2008

Anuncios

Querida, he pasado la mayor parte de mi vida sin ti y me niego a que esta situación continúe; ya es hora de encontrarte. ¿Dónde te escondes? Si nos vemos alguna vez, hazme una señal para que sepa que eres tú.

viernes, 25 de abril de 2008

Fútbol (2)

El árbitro ha pitado penalty en el último minuto. Ya está: si marca el delantero, me declaro a Clara. Es una apuesta que hago, anulo el juicio, pongo mi elección en las manos (o el pie) de otro. Si no es gol, consideraré que mi amor por Clara es un error, la olvidaré y pensaré en otra cosa, en monólogos interiores durante los partidos de fútbol, por ejemplo. En vez de declararme, me des-Clararé. Sólo once metros me separan de mi destino, es la gloria o la nada, Clara o las yemas... de los dedos del portero. Todo el mundo contiene la respiración a pesar de no saber que está en juego algo más que el pase a la siguiente ronda. No, también se va a decidir mi futuro en esta acción. El delantero toma carrerilla y yo me pregunto si sonreirá Clara cuando le diga que la quiero, si es que se lo digo, claro. Clara. Por fin, el jugador corre hacia el balón y dispara a puerta, pero yo no puedo evitar cerrar los ojos un segundo antes de que su pie contacte con la pelota. La gente en el bar grita. A mí me da miedo averiguar qué celebran.

jueves, 24 de abril de 2008

Fútbol

En 1994 fichó por el Atlético de Madrid el delantero colombiano Adolfo Valencia, que era más conocido por el apodo que había recibido a causa de su velocidad: "el tren Valencia". No sé si estaba casado, pero a mí me gustaba pensar que su mujer era la única persona del mundo que podía decir "esta noche me tiro al tren" sin alarmar a sus conocidos.

miércoles, 23 de abril de 2008

Ficción (2)

Cree que no me doy cuenta de que nunca podremos volver a ser los de antes, pero lo supe desde el primer momento, cuando nos encontramos de nuevo en el metro. No es por la promesa de unos polvos fáciles que me hago el ilusionado, no. Mi verdadera intención es engañar a ese narrador que se empeña en ocasionarme encuentros con amores del pasado como si pretendiera reírse de mí.

martes, 22 de abril de 2008

Ficción

Me invade una sensación extraña cuando paseo por esta ciudad, como si todos mis recuerdos de este lugar -los pocos que me quedan- fueran de otro. Como si lo hubiera soñado todo y acabara de despertarme. A pesar de lo vivido en estas calles. Pero es lógico, ha cambiado mucho, no es la ciudad de mi juventud. Y ella ya no vive aquí.

lunes, 21 de abril de 2008

Elegantes derrotas

La realidad está sepultada bajo montañas de literatura, a nadie le interesa la verdad. Hay que saber retirarse a tiempo, hay que ser siempre elegante en la derrota, y yo doy lo mejor de mí mismo cuando todo está perdido. La vida es esto, me digo, esta soledad acompasada, estos excesos alcohólicos nocturnos, esta leyenda épica tan falsa como poco práctica. Nadie sabe que he mentido como el que más, que me he hecho el loco muchas veces mientras preparaba mi venganza, que hice llorar por tonterías que ni siquiera puedo recordar a la única mujer que me ha querido. Todo está podrido, no hay días luminosos. Sólo hay pequeñas treguas en esta larga derrota.

domingo, 20 de abril de 2008

Fundaciones

-Es la tuya una belleza única, fundacional.
-¿Fundacional? ¿Y qué es lo que funda mi belleza?
-Derrotas, por supuesto.

sábado, 19 de abril de 2008

Desapariciones

Hace unos días que pienso que no existo, con lo que yo era en mis años mozos, que el mundo no era lo bastante grande para mi ego. Será, quizás, por el tedio, el paso lento de los días que se van en nada, el poco contacto humano producto de dedicar todo el tiempo libre al estudio de cosas que en realidad no me interesan demasiado. Qué sé yo, tal vez sea cierto que ya no existo, pues la nada se ha de parecer a esto.

viernes, 18 de abril de 2008

Delitos

Yo la quería por motivos un tanto peculiares. El hecho de que traicionara a otros por mí, por ejemplo. Me parecía algo totalmente novedoso, piensa que yo estaba habituado a lo contrario. Pero ella siempre estaba dispuesta a tener un encuentro furtivo conmigo. Nuestra complicidad no era una simple forma de hablar, sino algo literal.

jueves, 17 de abril de 2008

Recuerdos falsos

Un periódico ofrece a sus lectores una colección de recuerdos falsos, objetos emblemáticos de los últimos treinta años como, por ejemplo, una entrada del concierto que dieron los Rolling Stones en 1982 en el estadio Vicente Calderón. Este mercadeo de recuerdos impostados podría generar pingües beneficios si se realizara bien, a lo grande. Pienso en empresas que se dedicarían a fabricar falsos recuerdos. Recuerdos de falsos romances. De esta manera, podrían entregar al cliente de turno fotos manipuladas en las que apareciera de vacaciones en alguna isla griega con una rubia despampanante. Así éste podría decir a los amigos: "Esta era mi novia alemana. Yo no entendía nada de lo que decía, pero éramos felices. Se llamaba Inga". También ofrecerían falsos regalos de aniversario, cartas románticas que releer en tardes lluviosas, etc. Todo esto, claro, tiene algo de peligroso, pues se podrían crear melancolías auténticas, ya que la idea es que los falsos recuerdos puedan pasar por reales, de forma que incluso el cliente acabe tomándolos como tales. Imagino al cliente deprimido porque no consigue localizar a ese gran amor que le escribía aquellas cartas. O porque aquel amigo de las fotos con el que por lo visto vivió tan alegres momentos nunca llama. No sé, quizás no sea tan buen negocio después de todo. Al fin y al cabo, la memoria ya se encarga de engañarnos por su cuenta y además lo hace gratis.

miércoles, 16 de abril de 2008

Variaciones

A veces sueño que he muerto.
Y es el mío un funeral de los que hacen época, si es posible hablar en estos términos de actos tan luctuosos. En un cementerio de tipo anglosajón, nada de cementerios españoles, nada de nichos, ¿qué es eso de archivar a los muertos? No, una extensión de hierba verde que crece sana y fuerte gracias al abono que proporcionan los cuerpos putrefactos enterrados.
Y en el funeral está Alba, que hace muy bien el papel de mi viuda aunque no lo sea. De negro, con gafas oscuras, muy guapa y elegante, con su pamela negra, vestida igual que aquella vez que fue a una manifestación temática contra la LOU, una manifestación que escenificaba la muerte de la educación. Con su bebé en brazos, que algunos de los asistentes piensan equivocadamente que es también mío. Al príncipe de los enanos no le dejan entrar, que bastante triunfo ya es sobrevivirme, y se queda esperando en el coche, fumando cigarrillo tras cigarrillo.
Artevic lee un panegírico sobre mí, a la manera de los funerales yanquis, aunque el luto no le favorece, pues le da aspecto de cura. De hecho, con ese aire sacerdotal se parece a Melendo, nuestro profesor de Metafísica, de aquellos años en los que lo único que aprendimos fue que "el ente en cuanto que ente resulta objeto de la metafísica".
Patricia, la mujer de Dani, también acude a mi funeral, pero para estrenar su pamela negra (fue compañera de Alba, así que es lógico preguntarse si las chicas de Comunicación Audiovisual forman parte de una logia masónica que lleva pamelas de ese color). Ya lo dijo en aquel local mugriento en el que cenamos todos una vez: "se tiene que morir alguien, que quiero estrenar mi pamela".
También está Babeth, a la que le sienta muy bien el negro. Por esas cosas que tiene el azar, se sienta al lado de Alba y ésta, que no la conoce, le pregunta:
-¿Y tú quién eres?
-Soy Babeth.
-Ah, la francesa.
-Supongo que sí, pero en realidad la francesa es mi madre; yo nací en Valencia.
-Entiendo. Así que te acostaste con él, ¿no?
-Eh, sí, unas cuantas veces.
-Ya. La tenía grande, ¿verdad?
-Pues... la tenía normal, ¿no? Un pene de tamaño medio.
-Vaya, lo estaré confundiendo con otro ex novio. Pero la tenía muy suave, de eso sí me acuerdo bien.
-Es verdad, yo también se lo dije.
Por si no fuera bastante grave hablar de los genitales del difunto, pasan enseguida a comentar su egolatría: que quién se creía que era, que por qué repetía tanto aquello de ser el poeta más grande de su generación, si ese comentario había dejado de tener gracia casi desde el principio y además los últimos años de su vida sólo escribía prosa y no demasiada. "Creo que vivía sólo para narrarlo después", dice Babeth. "Nos quería convertir a todos en personajes de ficción", contesta Alba, "seguro que nos imaginaba diálogos".
Después del funeral, para rizar el rizo, Alba y Babeth acaban en la cama y yo, desde el cielo, bendigo esa unión casi incestuosa.

martes, 15 de abril de 2008

Implícito

Su idea era que la dedicatoria de su poemario fuera: "A todas las mujeres que no me amaron". Pero pensó que era una frase redundante, por lo que finalmente escribió: "A todas las mujeres".

lunes, 14 de abril de 2008

Vocaciones

Hace años que busco a la que tiene que ser mi viuda, pues tengo vocación de muerto, pero no de cualquier muerto, sino de muerto trágico, y nada más trágico que dejar una joven y bella viuda que me llore amargamente. Me la imagino muy guapa de negro, con una pamela del mismo color, como una viuda de película de los años cincuenta, recibiendo en mi velatorio a amigos sobrecogidos por la noticia de mi muerte. Ella lleva un bebé en brazos, un hijo mío que añorará siempre al padre ausente y que berrea como si fuera consciente de que este acontecimiento, la muerte del padre, marcará el resto de su vida. Ella llora también, lo que realza aún más su belleza, e intenta consolar al niño, aunque ella misma está inconsolable. Me gusta pensar que mi cadáver sonríe en ese momento dentro del féretro, pero sé que esto es un detalle del todo irreal.

domingo, 13 de abril de 2008

Funciones

Yo lo que quería era que cada frase fuera una sentencia, que todas fueran concluyentes. Pero me habrían salido unos textos ilegibles, inconexos, pues qué coherencia iba a haber si cada frase era un pequeño discurso que no necesitaba de las otras. No, habría sido más productivo hablar a lo Bogart y decir cosas como: "sólo soporto la vida cuando bebo o cuando estoy con una mujer, pero beber es más fácil". Pero lo más sencillo, lo más cómodo, era seguir atado a las frases humorísticas de siempre y escribir cosas como que todos mis "te quiero" suenan a confesión de culpabilidad.

sábado, 12 de abril de 2008

Y si estoy ebrio...

-Te voy a buscar una novia.
-Yo no necesito una novia, lo que necesito es una fan.
-¿Una fan?
-Sí. Las novias te engañan, pero una fan no te traiciona nunca.
-Bueno, quizás sea cierto.
-Claro. Yo, por ejemplo, sería incapaz de mentirle a Leonard Cohen.

viernes, 11 de abril de 2008

Sin rumbo

Hace frío y el asfalto reluce de lluvia. Recorro la ciudad musitando tu nombre, como una plegaria que nunca llegará a tus oídos, como un mantra para espantar la noche. Si pudiera encontrarte, me digo, si pudiera dejar de contar los años que paso sin ti.

jueves, 10 de abril de 2008

Sin título

Tengo un cajón lleno de historias que en realidad no necesito, pero siempre acudo a ellas. Me aferro a todos los momentos que no existen.

miércoles, 9 de abril de 2008

Metafísicas

Creo que fue el primer día que pasamos juntos. Yo estaba doblando cuidadosamente una toalla y Babeth me observaba con atención. Entonces dijo ella: "es raro verte hacer cosas". No sé si le sorprendía mi realidad física o si me estaba llamando vago.

martes, 8 de abril de 2008

Esteta

Dice Paula que me gustan todas, pero yo pienso que se equivoca. Es cierto que miro mucho a las chicas guapas con las que me cruzo en la calle, pero creo que a la larga acabaría harto de ellas. A mí siempre me ha gustado un tipo específico de mujer; de hecho, sólo me he enamorado dos veces. Para qué más, de todos modos, si se empeñan en que escriba de desamores. Así que, en realidad, si miro tanto a las chicas anónimas con las que me cruzo es porque soy un admirador de la belleza. Y porque me aburro mucho, claro.

lunes, 7 de abril de 2008

Sísifo

Málagacrea es una metáfora de mi historia con las mujeres: nunca me dan el primer o segundo premio, sino que, como mucho, me otorgan una mención especial; normalmente, ni siquiera eso. Pero yo lo sigo intentando año tras año.

domingo, 6 de abril de 2008

Capítulo 1335

Juego demasiado al despiste, a veces me cuesta determinar qué es real y qué he fabulado. Es una fea costumbre, supongo, pero suelo construir ficciones a partir de acontecimientos reales. Puedo decir que también intento lo contrario, aunque con menor fortuna. En cualquier caso, llevo una existencia algo republicana (es decir, poco "realista") plagada de mentiras que he tomado por verdades y viceversa.

sábado, 5 de abril de 2008

En la calle

"Guapo, ¿nos colaboras?", me dice una voz femenina desde mi derecha. A mí me parece una forma un tanto extraña de expresarse, sinceramente, pero quizás lo de colaborarlas sea una oferta de ménage à trois -por lo de "co-trabajarlas"-, así que me detengo. Pero no son dos atractivas chicas como me había apresurado a fantasear, sino dos señoras bastante ajadas con una hucha para donativos. Puesto que yo tenía en mente otro tipo de solidaridad, decido enseguida que ya no estoy interesado en que me expliquen qué significa eso de colaborarlas y huyo lo más rápido que puedo.

viernes, 4 de abril de 2008

Cherchez la femme

Me mira ma petite putain, deliciosamente bella, con su aire de perdición, y pienso, algo tontamente, que todas las musas tienen los ojos verdes. Me dedica su sonrisa más tentadora y susurra con voz angelical: "así que te encanta metérsela a una niñita de diecinueve, ¿no?". Yo me estremezco de deseo y admito los cargos que se me imputan cogiéndola del brazo y llevándola a la cama, donde olvido mi vida pasada y futura.

jueves, 3 de abril de 2008

De la clarividencia

Supongo que si uniéramos todos los momentos equivocados de mi vida tendríamos una imagen que lo explicaría todo. Una respuesta. Pero yo no puedo verlo, para mí no significa nada.

miércoles, 2 de abril de 2008

De la ignorancia

En realidad, no dejo que nadie me conozca, pienso mientras pierdo el tiempo una noche más. Ni siquiera se lo permití a aquella chica que me quiso durante un año entero, quizás dos, y que siempre se reía con mis historias. Creía en mí más que yo mismo y le molestaba mucho mi manía de no tomarme en serio nada. Pero cómo explicarle que me aterraba la eventualidad de todo lo que me importaba, que no soportaba la idea de que finalmente nada estuviera en mi mano. Cómo hacerle entender que la única forma que tenía de abandonar mi visión trágica de la vida era banalizarlo todo.

martes, 1 de abril de 2008

Del tedio

Me aburro terriblemente. Y me aburro, básicamente, porque tengo la sensación de que de repente nadie me hace caso, lo que también me molesta bastante. Paso el día en completa soledad, en absoluto silencio, como si perteneciera a alguna orden monacal. A veces, creo que para aumentar la sensación de aburrimiento, salgo a la terraza y me tiendo al sol, como los lagartos o los ancianos, y me digo que la vida se me ha ido en días así. Pienso en escribir, y escribo, pero no tengo muy claro para qué. De vez en cuando me siento frente al ordenador simplemente a leer y releer lo escrito hasta que pierde todo sentido, si es que lo tenía en un principio. Me siento como un animal enjaulado y me apetece romper cosas, como hacen constantemente en las películas (en la vida real nunca se lo he visto hacer a nadie). Pierdo la cabeza de forma inexorable, poco a poco, sin alarmar a nadie.

lunes, 31 de marzo de 2008

Del amor (3)

"¿Tú me quieres?", me pregunta ella aprovechando que estoy medio dormido. Pero reacciono bien, sé que reconocerlo sería perderla, así que, muy seguro de mí mismo, le digo que el amor es cosa de poetas, que nosotros nos gustamos mucho y está bien así. "¿Entonces no me quieres?", insiste. Se me ocurre decirle algo como "estoy dispuesto a quererte si te callas y me dejas dormir", pero dudo que le hiciera gracia, así que le hablo de la crisis, el Euribor, el precio del ladrillo, del petróleo, que no es buen momento para el amor, en resumen, además me hicieron mucho daño en el pasado y tengo un agujero en el pecho que... y entonces me doy cuenta de que se ha quedado dormida y hace rato que hablo solo.

domingo, 30 de marzo de 2008

Del amor (2)

En las fotografías del pasado sólo encuentro ya rostros extraños, no reconozco a casi nadie. Pero me he dado cuenta de un detalle curioso, y es que eres la única chica que me abraza en ellas. No encuentro ninguna otra. Y se me ocurre que suena bien algo como: "te quiero porque eres la única chica que me abraza en las fotos".

sábado, 29 de marzo de 2008

Del amor

Le digo que la quiero, pero no es cierto. Sin embargo, es tan bella que resulta imposible no mentirle en esta cuestión. De hecho, tendría que mentirme a mí mismo y convencerme de que la quiero. Tendría que quererla. Pero no la quiero, yo no sé nada del amor, todos mis trucos los he aprendido del cine y la literatura, ahí te explican cómo funcionan los amantes. Lo mío es pura imitación. Pero no le digo nada de esto, sino que la beso como he visto cientos de veces en la pantalla y salgo por la puerta.

viernes, 28 de marzo de 2008

De la vida apócrifa de Míchel Noguera

Escribo para que nadie lo sepa. Escribo para tener un mito fundacional de mi fracaso. Escribo para olvidar que escribo, para olvidar que no te tengo, para olvidar que tengo que olvidar. Escribo para reírme de todo esto. Escribo, en fin, porque algo habrá que hacer.

jueves, 27 de marzo de 2008

Del insomnio

Nuestro héroe, que daba vueltas en la cama a las cinco de la mañana, cogió el teléfono móvil y le escribió: "Te echo de menos. Dormir es más fácil contigo. Y no dormir".

miércoles, 26 de marzo de 2008

De la literatura

En la televisión hablan de Felipe Massa, piloto de Fórmula 1, y yo me pongo a pensar que su apellido es un anagrama de Samsa y corre peligro de convertirse en insecto al volante de su monoplaza.

martes, 25 de marzo de 2008

De la nocturnidad

Me paseo ebrio por esta ciudad que dicen es la mía con Zalacaín el aventurero, de Pío Baroja, dentro del bolsillo de mi destrozada chaqueta, por aquello de tener algo de lectura luego en el autobús de vuelta a casa. Es sábado por la noche, por ser Semana Santa se puede hacer botellón en la calle y pasear dioses muertos (ni eso pudieron inventar, que también Osiris resucitó). Le mando un mensaje a Alba para que deje al niño con su padre y se venga al centro, pero no me responde; me la imagino acusándome de borracho y cosas peores. Pienso en mandarle otro a Babeth, pero recuerdo aquello que escribí una vez -y que ella recitó tan bien en la cama- y finalmente no lo hago. Enfrente del Velvet, que antes se llamaba Sonic, me presentan a una chica que se llama Clara. Declaramos no habernos visto nunca antes, pero luego recuerdo que sí la conozco, es la ex novia de Christian y una vez fui sentado junto a ella en el asiento de atrás del coche de Dani (ella llevaba una falda muy corta y yo miraba con admiración sus piernas). Me indigna un poco que no me recuerde, pero no digo nada, al fin y al cabo yo también la he olvidado por unos instantes a pesar de su belleza. Pronto me doy cuenta de que ésta no será una noche de cambios históricos, aunque valore la posibilidad de acercarme a alguna chica y decirle que soy el poeta más grande de mi generación. Bueno, quizás otro día o en otra vida. De todos modos, yo busco otra cosa, pienso cuando llego a casa, aunque no recuerdo qué.

lunes, 24 de marzo de 2008

De la felicidad

Uno olvida siempre que ha sido feliz. Al fin y al cabo, ¿de qué sirven las riquezas del pasado frente a las deudas del presente? Imaginemos que me presentara un día en una tienda y pretendiera pagar con el dinero del pasado. “Yo antes tenía dinero, piense que le pagué en el pasado con aquel dinero de antaño”. El dependiente, si tuviera buen tino, me respondería: “piense que le vendí algo en el pasado, ahora salga de mi tienda”. Me parece recordar que Woody Allen decía algo parecido, que la salud no es mejor que el dinero, que es una tontería ir al carnicero y decirle: “mire qué buena salud tengo, deme un par de filetes”.
La felicidad pasada carece de utilidad. “No estés triste, fuiste feliz hace treinta años” no funciona como consuelo. La felicidad ha de ser permanente, como decía Trotsky de la revolución. Una fiesta continua, con coristas, fanfarrias y fuegos artificiales. Pero siempre es discontinua, como el ser. Nunca dura lo suficiente. Si hubiera un dios, la felicidad sería como las cucarachas, que nunca escasean. Pero el universo está mal montado.

domingo, 23 de marzo de 2008

Noches

Qué absurdo es todo. Las noches que paso despierto. Las noches que paso bebiendo. La única autodisciplina que mantengo es la de escribir todos los días. Si encontrase la misma disciplina para no amarte.

sábado, 22 de marzo de 2008

¿Sueñan los autores informáticos con reinicios del sistema?

Una editorial de San Petersburgo ha publicado la primera novela escrita por un ordenador. El programa utilizado para ello se llama PC Writer, que es poco original y no suena muy épico. Yo lo habría llamado Dostoievski 2.0 (el 1.0 habría sido el de antes de Siberia y el 1.5 el de después). Pero cómo se enseña a un ordenador a pensar en términos literarios, me pregunto yo. Porque yo me los imagino escribiendo cosas como: “Él, como buen espécimen humano, se fijó enseguida en los grandes pechos de mamífera de su compañera; su cuerpo respondió a este estímulo visual y la sangre acudió a los cuerpos cavernosos del pene, provocándole una erección que se hizo notoria para todos los presentes. Se aparearon sobre la mesa”.
Quién sabe, quizás un día un programa informático pueda escribir simulando los sentimientos humanos de forma tan efectiva que parezcan auténticos aunque realmente no lo sean. Entonces se abrirá una nueva etapa en la historia de la literatura femenina.

viernes, 21 de marzo de 2008

Egolatría

Hoy tampoco han hablado de mí en la tele.

jueves, 20 de marzo de 2008

Calles

Paseando por estas calles me pregunto muchas veces si todos mis recuerdos no serán en realidad inventados, si será cierto o no que en esa esquina me despedí con un beso de la chica que me quitaba el sueño y la vida, si no habré imaginado todas aquellas tardes de espera en las que al final sólo la veía unos minutos, si nuestras conversaciones eran diálogos de películas que un día decidí robar. Podría ser todo mentira, incluso las calles de esta ciudad podrían ser ficticias. Cómo saberlo.

miércoles, 19 de marzo de 2008

Septiembre

Vivo en un pequeño cuarto con vistas al río. Amontono libros, ya no sé dónde ponerlos. Amontono desengaños, ya no sé cómo ignorarlos. Mi única compañía son las cucarachas que deambulan, desorientadas, por los rincones. Yo he visto caer a los ángeles de mi generación. O quizá no, apenas lo recuerdo.

martes, 18 de marzo de 2008

Autosabotajes (2)

Siempre escribo a las chicas que me gustan; es una forma estupenda de perderlas.

lunes, 17 de marzo de 2008

Epifanías

Querida, eres lo más cerca que estaré de Dios. Te llamo y te llamo y tú nunca respondes.

domingo, 16 de marzo de 2008

Voces

Estaba en el cuarto de baño, afeitándome, cuando escuché hablar a los hijos de los vecinos, pues estas paredes parecen de papel. Me pareció por el sonido de sus voces que seguían siendo niños, lo que era verdaderamente extraño, ya que llevan viviendo aquí casi tanto como yo. Se me ocurrió entonces que quizás el interior de su casa estaba situado en otra dimensión temporal y estaban allí atrapados. En 1996, por ejemplo. No sé, pensé en llamar a su puerta e intentar salvarlos, devolverlos a la realidad, pero finalmente no hice nada. Reían mucho, creo que se lo estaban pasando bien.

sábado, 15 de marzo de 2008

Autosabotajes

Escribo como vivo, en un constante autosabotaje. Es casi primavera; he dormido cuatro horas; la ventana está abierta, como una metáfora de tantas cosas. La vida podría haber sido diferente, pero siempre me dejo llevar más por lo divertido que por lo conveniente. Los últimos cinco años han pasado muy deprisa y no he hecho gran cosa al respecto. Pero hay tanto por hacer y tan poco tiempo.

viernes, 14 de marzo de 2008

Clochard

Tendrían que elegirme todas, las que me interesan y las que no. Al fin y al cabo, ¿dónde van a encontrar un hombre con estos delirios de grandeza?

jueves, 13 de marzo de 2008

Capítulo 1311

Recibo una llamada telefónica y es al mismo tiempo el pasado y el futuro. Un pasado que apenas puedo reconocer como mío y un futuro que nunca llegará para mí. Bonita manera de empezar el día.

miércoles, 12 de marzo de 2008

Tes seins sont les seuls obus que j'aime

Me haré viejo un día de estos, empezaré a subirme los pantalones más de lo debido y diré cosas como "la juventud en mi época era de otra manera". Te lo cuento a ti, pues la realidad nunca podrá tocarte y siempre sonríes, comprensiva, cuando digo bobadas (lo que sucede con frecuencia).

martes, 11 de marzo de 2008

Mutismo

Todo empezó cuando me enamoré de una chica en quinto de EGB. En mi ingenuidad pensé que lo correcto, lo que se espera de ti cuando estás enamorado, era declararse, así que hablé con ella durante el recreo y le dije lo que sentía, unas cosas muy bobas pero sinceras. Recuerdo que ella me miró con una mezcla de terror, incredulidad y burla y acto seguido se echó a reír con lo que me pareció una crueldad innecesaria. Juan, mi mejor amigo, me explicó después que había cometido un error de novato, que los sentimientos hay que guardárselos para uno, que es mejor, mucho más rentable, cultivar una especie de egoísmo sentimental. “Lo privado es mucho mejor que lo público, lo repite mi padre siempre, por eso hay que temer a los comunistas” fueron sus palabras. Me dije entonces que, si las cosas eran así, me esforzaría en lo sucesivo por guardármelo todo, no compartir nada con nadie. A partir de ahora llevaré una vida secreta, me dije, con amores secretos y, por qué no, desengaños también secretos.

lunes, 10 de marzo de 2008

I'm not there

No se puede retener a una chica como ella, aunque una vez llegué a creer que sí. No diré que estaba equivocado, decir eso sobre una chica como ella sobra, está claro que sólo puedes equivocarte. No supe entender que nunca se asentaría con nadie; inquieta y alocada, se pasaría la vida entera en amores fugaces, emocionándose hoy con uno y mañana con otro. Elegirme a mí estaba fuera de cuestión, pues no iba a elegir a nadie salvo por un corto espacio de tiempo -en realidad, todo tiempo pasado con ella iba a parecer siempre poco-. Pero no puedes atar a una chica así con promesas de amor incondicional de poeta de segunda. Ella vivía cómodamente en la realidad, yo malvivía en el deseo, en una fantasía que sólo podía soñar.

domingo, 9 de marzo de 2008

Apocalipsis varios

España se rompe, volvió a decir aquella mañana la cadena de radio de los obispos. Pero no estaba todo perdido, pues las costureras españolas se juramentaron para remendar el país y dieron puntadas patrióticas de un extremo a otro, volviendo a unir valles, montes, ríos, bosques, y divorciados.

sábado, 8 de marzo de 2008

Narcisismo

Sólo tú podías hacerme sonreír en un momento así, dice ella. Yo guardo silencio, que es lo que he aprendido con los años, pero pienso lo de siempre: ya, pero nunca me elegirás a mí. Pero no importa, no importa, estoy aquí pasando el rato, no tengo nada mejor que hacer, la vida no se acaba mañana ni, posiblemente, nunca. Además, tienes una sonrisa preciosa, no está mal ser el causante de vez en cuando. Otra cosa es el brillo en los ojos, eso ya no es lo mío, está claro. Pero no importa, insisto, es sólo que tengo ideas raras en la cabeza.

viernes, 7 de marzo de 2008

Vacío

Me despierta por la mañana un mensaje de Alba en el que me dice que ha soñado con un brillante relato mío que aún no he escrito. No me vendría nada mal ese sueño ahora, me digo.

jueves, 6 de marzo de 2008

Para acabar con el malditismo

Quédate conmigo.
Ámame.
Hazme feliz.

miércoles, 5 de marzo de 2008

Malentendido

-Piense en la vida que tiene por delante, no sea tan negativo, todo es cuestión de voluntad, haga proyectos de futuro. Planee con optimismo.
Siguiendo el consejo de su terapeuta, esa misma noche saltó desde la terraza. A pesar del optimismo, no lo consiguió.

martes, 4 de marzo de 2008

Un encuentro fortuito

Me encontré con ella en Praga, en un hotel de mala muerte. Decía que venía a asistir a un ciclo de conferencias sobre el existencialismo, pero no me creí nada. Se notaba que estaba nerviosa, miraba de un lado a otro del vestíbulo como si pensara que la espiaban y temblaba bajo el abrigo, que no ocultaba lo delgada que estaba ahora. Sentí entonces una repentina simpatía hacia ella y, por qué no admitirlo, cierto grado de excitación sexual, pues siempre me han ido las mujeres que están en las últimas. "Vamos a comer algo, yo invito", le dije, pero declinó mi oferta como si le hubiera hablado de acostarse conmigo -que, en realidad, era mi propósito oculto-. Se marchó de allí asustada, casi corriendo. Yo volví a mi habitación, resignado, y me masturbé en silencio, para olvidar tan lamentable episodio.

lunes, 3 de marzo de 2008

El muerto

Está muerto, aunque no lo sabe. Bueno, seguro que alguna sospecha tiene, sobre todo por las noches, cuando todo el mundo duerme y él no. Le gusta bromear sobre su vampirismo, de cómo ha estado viviendo de nosotros todos estos años, sin saber que se acerca mucho a la verdad. Algunas noches, cuando me cuesta conciliar el sueño (sí, llámame vampiro también a mí), veo su figura enjuta en la terraza: desnudo, como si el frío no le afectara, como si le hubiera abandonado el calor de los vivos hace mucho tiempo. Siempre inmóvil y con la mirada perdida, como si esperara algo que sólo sabe él.

domingo, 2 de marzo de 2008

Hidrodinámica

Escribía mi historia en los márgenes de la vida, aunque en aquellas tertulias alcohólicas que se alargaban hasta la madrugada decía que un día saldría a tomar las calles y los antidisturbios me llevarían a casa. "Escribiré novelas angustiosas y me acostaré con chicas cada vez más jóvenes, chicas que no recuerden la caída del Muro de Berlín ni hayan visto jugar a la selección de baloncesto de la Unión Soviética", mascullaba. "Ya lo veréis, cualquier día empiezo a hacerlo", concluía mirándoles todo lo amenazante que podía.

sábado, 1 de marzo de 2008

Capítulo 1299

No hay mejor antidepresivo que acostarse con una chica guapa, pienso cuando vuelve de la ducha tapada sólo con una toalla, que deja caer enseguida al suelo. Nadie lo sabe, pero ella era mi mayor esperanza en una época muy oscura de mi vida. Definitivamente, me encanta saberte física, le digo cuando se mete en la cama junto a mí.