Le conté el otro día su primer cuento a mi hijo, aunque supongo que sólo apreció el sonido de mi voz y los matices se le escaparon. En síntesis, iba de un niño que vivía en la isla de Barents, donde se dedicaba a cazar mamuts con acertados silbidos. Su madre era una
Homo sapiens mientras que su padre venía del sur (era un
Australopithecus).
No hay comentarios:
Publicar un comentario