La vida en ocasiones es como una serie televisiva a la que estás enganchadísimo: esperas con impaciencia cada nuevo episodio y mientras tanto desarrollas teorías sobre lo que pasará. Otras veces, en cambio, es como una serie que sigues por rutina, que pones al llegar a casa para tener ruido de fondo mientras haces otras cosas y no te enteras de nada.
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