sábado, 22 de agosto de 2026

La encrucijada

La frase que la definía era: «No me hagas caso». Pronunciada en tono de súplica, como si me estuviera diciendo que no tenía control alguno sobre sus palabras y acciones. Una petición paradójica, puesto que obedecer era incumplirla, como aquel ejemplo clásico de «yo siempre miento».

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