domingo, 5 de julio de 2026
El duelo
Se muere alguien y mantienes conversaciones imaginarias con esa persona porque de alguna manera tienes que rellenar ese vacío. Una ruptura puede ser hasta peor: esa persona a la que le gustaba verte ya no quiere hacerlo. Ha decidido estar muerta para ti. Así que hablas con ella en la imaginación. Podrías telefonearla, pero sería muy incómodo para ella. Y para ti, que sufrirías ante su desasosiego. «Antes le gustaban mis tonterías», te dices, pero ahora no son bienvenidas. Querrías provocarle una sonrisa, como acostumbrabas, pero ahora eres una molestia. Recuerdas esa frase protocolaria: «No lo hagas más difícil». Así que vuelta al silencio, a las conversaciones inventadas, a la vida interior.
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