Uno disfruta de una vida predecible cuando es feliz. ¿Cómo no estar a favor de un orden hecho a medida? Puede que la tranquilidad sea aburrida, pero ganar siempre sale a cuenta. Por otro lado, la estabilidad es una estafa cuando consiste en un tedio gris y deprimente. Cada día igual, sin hueco para la esperanza de alguna victoria contraria a toda lógica y costumbre.
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