miércoles, 18 de mayo de 2011

Ya no

Porque estoy lleno de rencor. Por eso no puedo quererte. Porque no sé. Porque estoy roto. Porque ya me he acostumbrado a odiar.

8 comentarios:

Raikkonen dijo...

Amén

Microalgo dijo...

Y a por otra. Si era rubia, pruebe con una morena.

María dijo...

A mí me suena más a, porque contigo no consigo alejarme del recuerdo. No quiero chapuzas de amor.

Microalgo dijo...

El amor es, por definición, una chapuza. Los genes, que cuando se descontrolan hacen cosas raras.

Pero ¿Y lo que disfrutamos con ello, en el fondo?

(Por favor, no se tomen la expresión "en el fondo" como una referencia sicalíptica, ¿hein?).

Anónimo dijo...

Microalgo dirás las hormonas (genes), ¿no?. Si se nos descontrolan los genes... mal asunto :D, igual nos sale un brazo o a saber que en un lugar indebido.
Saludos!

Microalgo dijo...

Pues sí, técnicamente es cierto. Más que los genes en sí, lo que se descontrola es la expresión de los mismos.

Pero no deja de ser fantástico que en unas células unos "grupos metilo" (CH3) se desprendan de una cadena de ADN, que liberen así la expresión de los genes sobre los que se posaban y, de pronto, miremos a la persona (o la oveja, nunca se sabe) que teníamos al lado y le digamos "¡te amo!".

Fantástico... y terrible.

Mi sensibilidad dijo...

Porque hay mil y un porqués para decir que no y todos me los diste tú.
Por eso, por todo y por nada. Pero ya no.
Directa entrada.

Anónimo dijo...

Quizás porque es mas fácil...