martes, 10 de mayo de 2016

Entradas y salidas

Entrar en un relato siempre es más sencillo, es como si hubiera una ventana abierta en todo momento por la que te puedes asomar. La novela, en cambio, sería un sótano laberíntico, unas catacumbas a las que apenas llegan los sonidos del exterior. No es tan fácil entrar allí y, sobre todo, no es tan fácil abandonarla.

lunes, 9 de mayo de 2016

De la construcción literaria

A menudo el escritor descubre que el edificio literario que ha estado levantando con tanto mimo e ilusión se tambalea peligrosamente. Pero no es un ingeniero, claro, sólo ha seguido una idea y ésta es voluble y caprichosa. Habrá que intentarlo de nuevo o trabajar mucho hasta que el resultado sea satisfactorio (o aceptable, al menos). Ah, si la literatura fuera una ciencia exacta como las matemáticas, suspira. Luego piensa que la economía se resentiría mucho si todo funcionara como la literatura. Sobre todo por la falta de lectores.

domingo, 8 de mayo de 2016

El descanso de regresar

Es bonito viajar, pero también es muy cansado cuando lo haces con pocos medios. Necesitas unas vacaciones después. Vaya, que es poco práctico.

sábado, 7 de mayo de 2016

Luz nocturna

—Está tan oscuro aquí, vieja amiga. No se parece en nada a las claras noches de verano de Suecia, sino al largo invierno o a la hora del lobo, cuando los hombres tiemblan en su sueño. Y vago ahora en busca de Sven, a ver si juntos podemos iluminar un poco esto.

Publicado en el número 4 de Obituario.

viernes, 6 de mayo de 2016

La sociedad Pavese

Se cuenta que en días sin nubes llegan a Turín, procedentes de lugares de todo el globo, miembros de la Sociedad Pavese. Se alojan siempre en el hotel Roma, pero no para celebrar una convención, ya que por lo general se ignoran. A lo sumo, se dedican un leve gesto con la cabeza si se cruzan en el pasillo, una señal de reconocimiento y nada más. Luego, desde sus respectivas habitaciones, cada uno de ellos telefonea a tres chicas a las que invitan a cenar. Si alguna de ellas acepta, el miembro de la Sociedad Pavese acepta el dulce aplazamiento que supone cenar acompañado de una bella mujer. Si ninguna acepta, el socio cuelga el teléfono, se descalza, garabatea una nota de despedida y acaba con los somníferos que lleva en la maleta.

Publicado en el número 5 de Obituario.

jueves, 5 de mayo de 2016

Soñé que era Arturo Belano

Soñé una noche que era Arturo Belano y estaba en África, vagando sin rumbo cierto en la jungla, adentrándome más y más en el corazón de las tinieblas, siguiendo los pasos de Rimbaud. Pero Rimbaud no se perdió en África, me pareció que me decía la voz de Ulises Lima. Sí se perdió, le dije, y nunca volvió a Europa: el que regresó no era él, sino un impostor. Yo busco su espíritu. O lo que dejó perdido él aquí. O quizá lo que nunca encontró, todavía no lo sé. Todavía no lo sé.
Soñé a la noche siguiente que seguía explorando las profundidades africanas y que un pájaro me hablaba con la voz de Ulises Lima. No sé qué andas buscando por aquí, carajo, me espetó. Cuando lo encuentre, te lo diré, contesté. Eso es un cliché, me respondió.
Soñé una noche más que seguía siendo Arturo Belano en la sofocante oscuridad de África. La voz de Ulises Lima me llegaba débil, como en un sueño dentro de otro sueño. Rimbaud murió en un hospital con una pierna menos, me dijo. A mí no me pasará eso, le dije con convicción, yo me niego a morir en un hospital. Lima se encogió de hombros.

Publicado en el número 3 de Obituario.

miércoles, 4 de mayo de 2016

Decíamos ayer

Tengo mi propia voz, pero sé que no quieres escucharla (yo tampoco).

martes, 3 de mayo de 2016

El aquí, el ahora y otros demonios

Nietzsche nos despreciaría, pero nunca seremos superhombres. Nos conformaríamos con llegar a ser simplemente hombres. Pero no podemos enderezarnos, ya no, así que vivimos de los despojos de los fuertes y la caridad de las buenas gentes. Sin planes de futuro, presente o pasado.

lunes, 2 de mayo de 2016

Rencores

—Se toma la vida a cachondeo y, claro, la vida reacciona igual con usted, ¿qué esperaba?
—Pues que la vida se limitara a reaccionar como un conjunto de diversas leyes físicas y nada más.

domingo, 1 de mayo de 2016

El pie en la puerta

Sabes que lo estás haciendo muy mal cuando incluso a ti cualquier nombre te suena más que el tuyo.

sábado, 30 de abril de 2016

Las clases de judo

¿Qué habrá sido de todos aquellos niños que se apuntaron a clases de judo en los ochenta y los noventa? ¿Habrá toda una generación ahora de judocas secretos? ¿Lucharán contra el crimen por las noches?

viernes, 29 de abril de 2016

Dios está con nosotros

—Dios está con nosotros y por eso derrotaremos al enemigo.
—Perdone, un buen padre quiere a sus hijos por igual y se supone que todos somos hijos de Dios, ¿está diciendo acaso que Dios es mal padre?
—Eh... No, pero nuestra causa es justa y por eso nos apoya frente al otro.
—¿No debería mediar un padre entre dos hijos para que hagan las paces? ¿De verdad sujetaría a uno de ellos para que el otro le parta la cara porque «tiene razón»? No sé, parece una forma bastante radical de enfocar la paternidad

jueves, 28 de abril de 2016

Mensajes ambiguos

HAY PLANTAS CARNÍVORAS, dice un cartel en la floristería. Pero uno no sabe si es un anuncio o una advertencia.

miércoles, 27 de abril de 2016

Los cantos de sirena de la imaginación

Deja de escribir eso, que es un coñazo. Venga, no estás disfrutando nada. Mira qué idea tan cojonuda te doy, trabaja con ella. Olvida el dinero, aprovecha este momento en el que la idea está fresca. No pienses en nada más.

martes, 26 de abril de 2016

El viaje en el tiempo

—Yo he naufragado en esta época, ¿sabe?
—¿De qué época viene?
—Ah, no lo sé, quizá de ninguna, pero la única explicación que le encuentro a no encajar en la realidad es que me he perdido en una época a la que no pertenezco. ¿No le parece lógico?

lunes, 25 de abril de 2016

Madurez

Qué aterrador parecía el mundo cuando era adolescente. Ahora también, pero ya me he acostumbrado.

domingo, 24 de abril de 2016

El ingenioso príncipe Hamlet de Dinamarca

HORACIO: Que digo yo que sería buena cosa que regresáramos a palacio, vuestra merced. Si apuramos, todavía llegaremos para la cena.
HAMLET: O yo me engaño, amigo Horacio, o ésta ha de ser la más famosa aventura que se haya visto y mal obraríamos si la rehuyéramos por una cena. ¿Qué diría mi dama, la sin par Ofelia del Tøboso?
HORACIO: ¿Qué diría? Pues que bueno es guarecerse cuando llueve, sobre todo cuando se trata de piedras y palos como los que nos han caído encima.
HAMLET: No desesperes, Horacio, que conozco la receta del maravilloso bálsamo de Fortimbrás y una sola gota de él bastará para curarte cualquier herida y dolor.
HORACIO: Una redoma entera me tomaría yo entonces de ese salutífero brebaje, pues buena merced me haría. ¿No podríamos hacer un alto aquí, junto al río?
HAMLET: Camino que hagamos ahora será camino que no tendremos que hacer después, Horacio.
HORACIO: Creo yo que esa ínsula que me prometió vuestra merced va a tener que ser del tamaño de Islandia.

Publicado en el número 37 de Obituario.

sábado, 23 de abril de 2016

Día a día

A veces, sólo son necesarias unas pocas líneas para justificar el día. Esas filas de hormigas negras sobre el papel blanco bastan. O al menos es la excusa a la que uno se agarra en un día malo.

viernes, 22 de abril de 2016

El certificado

Hace mucho que pedí mi certificado de nacimiento para una cuestión de papeleo, pero todavía no me ha llegado nada. No lo encuentran, parece. Como si todo fuera un error y en realidad no hubiera nacido.

jueves, 21 de abril de 2016

Las cuentas de la lechera

Imagine usted que tiene que escribir un relato de veinticinco páginas en el menor tiempo posible. No es complicado, sólo es cuestión de organizarse. O, al menos, de hacer las cuentas de la lechera y verlo fácil. Digamos que escribe cinco páginas al día y así tendría ventilado el asunto en cinco días. Uf, pero cinco páginas (coherentes y demás) al día no es moco de pavo, dirá usted. No es tanto, es un problema de enfoque: escriba dos páginas y media por la mañana y otras dos y media por la tarde. Claro que tendrá que ser alguien sin oficio ni beneficio para poder disponer del día en su totalidad, pero nunca dijimos que esto de escribir fuera para gente de bien, ¿no?