miércoles, 20 de febrero de 2008

Metamorfosis

Aquella mañana, la cucaracha despertó convertida en un ser humano. Días después, lo ascendieron en la oficina.

martes, 19 de febrero de 2008

Una noche

Vas a ser mi último amor, ¿sabes? No, no pongas esa cara, te hablo totalmente en serio. Fueron las palabras que me vinieron a la cabeza cuando te vi por primera vez: "va a ser mi último amor". No es que lo decidiera, si es que es posible decidir algo así, simplemente lo supe. Después de ti ya no me quedarán fuerzas para nada más. Así que empecé a escribir nuestra despedida desde el primer día. Comienza así: "En un mundo perfecto habría sido mía". Te ríes, lo entiendo, no es un gran principio. Pero tú serás un gran final.

lunes, 18 de febrero de 2008

Reposo

Es invierno, hace frío en la calle y la habitación, pero nos calentamos con nuestros cuerpos. La sujeto firmemente por las caderas cuando follamos sin contemplaciones y olvido mi vida pasada. Destruirá a muchos hombres, me digo, porque cuando habla es inevitable volverse loco por ella, igual que es imposible no volverse adicto a su cuerpo. Pero, cuando descansamos el uno al lado del otro y me acaricia distraídamente el pecho, manda a dormir a todos mis demonios.

domingo, 17 de febrero de 2008

Ventiladores y otras esvásticas

Era verano y se acababa el mundo. Me lo dijo ella cuando volvió a recoger sus cosas a media tarde, que es el momento que eligen muchos asesinos para cometer sus crímenes. Yo guardé silencio todo el rato y seguí viendo un estúpido concurso de la tele, sentado en el sofá. Pensé que era otro momento importante de mi vida que no me molestaría en recordar luego.

sábado, 16 de febrero de 2008

El primer amor

Una noche, follando con Marta, mi mujer, descubrí que, desde el ángulo adecuado y con la luz precisa, se parecía a Sara, mi primer amor. Estuve perdidamente enamorado de Sara durante toda la adolescencia, pero nunca me hizo caso, lo que sólo sirvió para que me obsesionara más con ella. Al acabar el bachillerato se marchó a otra ciudad a estudiar una carrera y desapareció de mi vida para siempre, aunque imagino que ella nunca sospechó que formaba parte de la vida de un desconocido. Después de tantos años estaba convencido de que por fin la había olvidado, pero, aquella noche, mientras efectuaba rítmicos movimientos pélvicos, descubrí que no. Marta y yo hicimos el amor como nunca, aunque yo en realidad con quien lo estaba haciendo era con Sara.
A partir de entonces, las cosas se complicaron. Me obsesionaba el parecido de Marta con Sara, pero este parecido no era perfecto, lo que hacía que me enfadase con ella, aunque no le aclaraba el motivo de mi enfado. Donde más diferían ambas era en el color del pelo. Marta era morena, mientras que Sara era rubia, y ya la primera me había manifestado en numerosas ocasiones su animadversión hacia “las rubias de bote”. ¿Qué hacer? Yo la quería rubia, quería que fuera Sara, pero no sabía cómo convencerla para llevar a cabo este cambio capilar.
Por otra parte, estaba el problema del nombre. Estuve a punto de llamarla Sara un montón de veces, pero afortunadamente me contuve a tiempo, excepto una vez en la que estábamos haciendo el amor y se me escapó la primera sílaba: Sa… Lo remedié convirtiéndolo en un “sí” como pude.
Logré una solución parcial con respecto al nombre convenciéndola de interpretar papeles en la cama para añadirle picante a nuestra vida sexual. Ella sería Sara y yo sería Bernardo, pues por lo visto le parecía muy cómico acostarse con alguien con ese nombre. Pero este arreglo resultó contraproducente, ya que ahora me costaba mucho más no llamarla Sara. Podía solventarlo, si se me escapaba, explicándole que era mi forma de comunicarle que me apetecía algo de “acción”, pero no soy ningún semental y con tanta acción pronto estaría fuera de combate.
La solución a mi problema me la dio el cine. Un sábado por la noche emitieron Bonnie and Clyde y, de pronto, lo vi todo claro.
Lo primero era arruinarnos, lo que evidentemente no me costó demasiado trabajo. En secreto fui dilapidando nuestros modestos ahorros y, al poco tiempo estábamos en la ruina absoluta, provocando nuestra desesperación (fingida en mi caso y auténtica en el de Marta). Este era el momento que había esperado. Le expliqué pacientemente mi plan. Me contestó que era una locura. Le di la razón, pero repliqué que sólo una locura nos podía sacar de esta pesadilla. No accedió aquella noche, pero un par de días después veía las cosas de otra manera.
Al cabo de una semana, atracamos un banco y nos convertimos en fugitivos de la justicia. Para no ser reconocidos, cambiamos de aspecto y adoptamos identidades falsas. Yo me dejé crecer una espesa barba y pasé a ser “Bernardo”. Marta se tiñó el pelo de rubio y se convirtió en “Sara”. Por fin.
Todo es perfecto ahora. Creo que soy un tipo muy afortunado, pues poca gente puede presumir de llevar una excitante vida criminal junto al amor de su juventud.

viernes, 15 de febrero de 2008

City sickness

Viajo siempre por las carreteras secundarias de la vida, donde paso totalmente desapercibido en la caravana de locos y perdedores que buscan su lugar en el mundo.

jueves, 14 de febrero de 2008

Actores

No nos amemos, el amor sólo nos haría traicionarnos, le dice ella. Luego se quitan la ropa y follan con la rabia que conlleva el deseo acumulado. Antes de que el sueño los venza se preguntan en silencio si habrán disimulado bien lo que sienten.

miércoles, 13 de febrero de 2008

Ella

Tiene el sueño muy agitado. Yo lo sé bien, pues me gusta estar despierto junto a ella por la noche. Ya habrá tiempo para dormir cuando esté solo, siempre lo hay. Estas noches son mías, me digo, y la abrazo con fuerza, no sea que finalmente me duerma y se marche sin que me dé cuenta.

martes, 12 de febrero de 2008

Una noche tranquila

Llego a casa, a las habitaciones vacías. Dejo las llaves sobre la mesa y enciendo la radio, para que haya algo de ruido. No podría haber salido bien, me digo. Estábamos destinados a vivir sólo desencuentros. Además, ¿qué sé yo del amor? Conozco la parte del anhelo, pero no sé apenas nada del día a día. Y se vendría abajo mi mito personal si viviera una bonita historia de amor. Es mejor así, dejar pasar la noche en esta soledad melancólica y elegante.
A ver si hay suerte y me dejo abierto el gas.

lunes, 11 de febrero de 2008

La otredad

En realidad estuve siempre enamorado de la misma, la única que me cogía el teléfono a cualquier hora del día o la noche y escuchaba mi enésima súplica desgarrada. "Tú y yo tendríamos que estar juntos, aunque fuera para subvertir este orden de mierda que nos imponen", le decía, y ella se reía, lo cual al menos era un consuelo, pues quería verla feliz.

domingo, 10 de febrero de 2008

Caos

La vida es muy rara. Tengo que reinventarlo todo. Y he de empezar por mí.

sábado, 9 de febrero de 2008

El candidato

Me metí en política no para cambiar el mundo, sino para todo lo contrario, pues los cambios siempre me han asustado. Las cosas están bien como están, nadie quiere un mundo irreconocible. Imagina llegar a casa y encontrarte que tu mujer ya no es tu mujer, sino otra. ¿De qué hablas con ella? Los cambios sociales son como tener alzheimer, y todos sabemos que el alzheimer es una enfermedad terrible. Por eso nuestro lema es: "todo va bien, tan sólo es cuestión de creerlo". Es el único cambio que podemos aceptar, un cambio de mentalidad. La realidad puede ser lo que queramos que sea sin necesidad de cambiarla de verdad, sólo tenemos que creer que es como nos gustaría. Amigo, no te dejes engañar por todos esos que venden caos, nuestro partido es el único que ofrece auténtico optimismo.

viernes, 8 de febrero de 2008

Dandismos

Si me he acostado con pocas mujeres ha sido sólo para poder decirles luego: "eres una de las pocas afortunadas que han conseguido llevarme a la cama".

jueves, 7 de febrero de 2008

Naturaleza muerta

Soy un tipo extraño. O hablo demasiado o no digo nada, nunca encuentro el término medio. Yo podría haber llevado una vida provechosa, pero entonces habría sido otro. Lo mío tenía que ser el caos y las decisiones equivocadas. Enamorarme de una chica por un gesto e imaginar la vida que llevaríamos juntos, si me eligiera a mí sobre los otros. Pero nunca ha habido nadie esperándome al final del día, sólo un cuarto vacío en el que sentarse a desear. No sé en qué momento dejé de creer que tarde o temprano algo saldría bien, no lo recuerdo, sólo sé que me convertí en un farsante de la peor clase y empecé a hacer cosas sin creer en ellas, casi con desprecio. Sin embargo, a veces pienso que me faltó muy poco para conseguirlo.

miércoles, 6 de febrero de 2008

Peces muertos

tú tienes que conocer el mundo, chica
yo no puedo acompañarte
ya no hay nada para mí
salvo, quizás,
una sonrisa aquí y allá
cuando me confunden con otro

martes, 5 de febrero de 2008

Frío

La volví a ver hace poco, en un parque. Ella empujaba un carrito de bebé y otro niño, de unos cuatro años, corría a su lado. Pensé que de algún modo ella había conseguido cumplir las promesas que le habría hecho a algún otro. Y recordé aquella vez que me habló de un novio que tuvo su madre que, años después, al encontrarla casada y con una hija, sólo supo decir, con tono lastimero: "esta niña podría haber sido nuestra". Yo no quise ser ese hombre, así que no dije nada. Nos saludamos como dos viejos amigos y hablamos superficialmente del pasado. ¿Has vuelto a ver a Pablo, qué habrá sido de él? ¿Recuerdas aquella vez en el cine de verano, que empezó a diluviar? Llevabas aquella falda que tanto me gustaba. Estábamos convencidos de que íbamos a cambiar el mundo, ¿te acuerdas? Qué ingenuos éramos. E íbamos a estar siempre juntos, pero esto último no lo mencioné. Luego se marchó a casa, se hacía tarde, los niños tenían que merendar. Yo me quedé un rato más en el parque, sentado en un banco, con una congoja que pensaba que me iba a matar, diciéndome que sin duda oscurece demasiado pronto en invierno.

lunes, 4 de febrero de 2008

Poética de la desesperanza

Podría decirte lo que una mujer como tú significa para un hombre como yo, pero ya hay mucha literatura al respecto. Podría decirte que la vida nunca sería aburrida conmigo, pero eso ya lo sabes. Podría decirte que yo te amaría mejor que nadie, pero eso también lo sabes. Podría decirte que siempre cuidaría de ti, pero eso lo supiste la primera vez que hablaste conmigo. Podríamos ser ejemplo y envidia de todos, pero sé lo que piensas: que una mujer como tú y un hombre como yo sólo están destinados a encontrarse brevemente en la vida, nada más. Y lo cierto es que cuando te conocí empecé a escribir mi despedida, amor. Pero podría ser todo tan diferente.

domingo, 3 de febrero de 2008

Février

Podría decir lo que una mujer como tú significa para un hombre como yo, pero ya hay mucha literatura al respecto. ¿Y si nos vamos directamente a la cama y me salvas la vida un rato?

sábado, 2 de febrero de 2008

Existencialismo aplicado

-¿Sabes? Mi yo del pasado es un extraño. No sé por qué hice las cosas que hice entonces. Por eso me parece mucho más lógico pensar que aquel no era yo, sino alguien que se me parecía.
-¿Y dónde estabas tú entonces, si no eras aquel?
-Tal vez no estaba en ningún sitio, tal vez sólo soy yo ahora. ¿No decía Sartre que la existencia precede a la esencia? Pues yo existía pero no era yo, sino otro. Empecé a ser yo un día de marzo, a los veinticuatro años de edad, así de repente.
Ella ríe. Están desnudos en la cama, en un cuartito pequeño pero acogedor.
-¿Y piensas ser siempre tú o en el futuro serás otros? –le pregunta mientras le acaricia con ternura el cuello.
-Me conformaría con ser siempre alguien a quien amaras –contesta él con tono solemne.
-No sé yo si me voy a enamorar muchas veces. ¿Te vale que sólo me acueste con tus yo futuros?
-Bueno, si es la mejor oferta que puedes hacerme...

viernes, 1 de febrero de 2008

Lógicas no clásicas

La mujer que se acuesta conmigo es audaz. ¿Qué mérito tiene acostarse con hombres guapos? Eso lo hacen las cobardes.