viernes, 27 de septiembre de 2013

Una tranquila mañana en un pueblo de Galicia

Treinta y cinco años. Una tranquila mañana en un pueblo de Galicia. Llueve. Ya no soy un chico, soy un hombre. Aunque yo sigo sintiéndome perdido. Ser un hombre es un asco.

4 comentarios:

Pommette dijo...

No hago más que encontrarme con gallegos.

Ser mujer no es mucho mejor.

Raichely dijo...

Los gallegos dominaremos el mundo xD

Microalgo dijo...

Yo me dejo, que soy de Cádiz.

Gabriel Noguera dijo...

Dominarán el mundo, sin duda, porque aguantan este clima (los sureños morimos aquí).