lunes, 30 de mayo de 2011

La causalidad

Te confundiría en cualquier parte. Porque siempre te estoy buscando, aunque estemos separados por cientos de kilómetros. Veo a una chica de espaldas y por un momento me convenzo de que eres tú. Pero no dura mucho, pues se gira y compruebo que es otra persona. Luego veo de perfil a otra chica y me vuelvo a engañar. Y así todo el rato.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Esto ya lo decía Hume en su blog.La única forma de romper el círculo vicioso inductivo es ganar el Malaga crea.

Señorita Rock'N Roll dijo...

Será que el autoengaño nos ayuda a sobrevivir sin perder la esperanza.

Microalgo dijo...

Pero bueno, a falta de pan... Esa chica de perfil que tanto se parecía a la otra de espaldas, lo mismo es la mar de receptiva (no sé, su novio es un cerdo y necesita un poco de cariño, o es tan guapa que nadie se le acerca nunca, de purito miedo, o es de padres hawaianos y acaba de llegar a su ciudad, y nadie ha hablado aún con ella, y la pobre está deseando conocer a gente de por acá... hay miles de posibilidades. Incluída la de que se vuelva hacia Usted y le responda "¿Lo cualo qué?", en cuyo caso siempre tiene Usted tiempo de salir por patas).

(Hale, qué pedazo de paréntesis)(Tch)(Qué penita de estilo).

María dijo...

Y cuando se terminan las calles le busco en mis recuerdos.

antero dijo...

y cuando va y acierta, resulta que se ha vuelto otra

Golfo dijo...

Una vez le pregunté a un tio mío(al cual hacía tiempo que había perdido el respeto que le tenía de niño) así como quien no quiere la cosa qué era eso de estar enamorado.
Mi tio me dijo que es cuando vas por ahí crees que la has visto y el corazón se te pone a todo trapo, entre la ilusión y angustia, un no se que qué se yo, mientras caninas hacia ella...
y
cuando ves que no es ella,
vas y te cabreas.
Eso es estar enamorado.

A mi me pareció una chorrada pero lo bastante bonita como para no haberla olvidado.

Casualidad.

(Por cierto que con aquella chorrada mi tio esa noche se volvió a ganar una parte importante de mi respeto... nada que ver contigo, admirado Gabriel, pero nota curiosa para grapar a la anécdota)