sábado, 8 de enero de 2011

Colapsos

Me llama un amigo para contarme que está roto. Bueno, esto lo infiero yo cuando se echa a llorar. Es bastante duro oír llorar a un amigo. Y bastante incómodo, también, por aquello de la masculinidad que nos han inculcado desde niños. Curiosamente, unas horas antes había estado oyendo llorar a una ex. Y no es la primera chica que se acuerda de mí en tales circunstancias, como si lo natural al estar triste fuera llamarme. Todo es muy extraño. No sé si es que mi voz es relajante, que juraría que no. Podría preguntarles, supongo, pero igual me contestaban que soy un experto en el sufrimiento, o algo así. A veces es mejor no saber los motivos.

2 comentarios:

Carol Bret dijo...

Hay quien tiene mano para las emociones. Y hay quien tiene corazón.

Los del corazón suelen llamar a los de la mano.

* Eleanor Dalí ! * dijo...

A veces uno es sinónimo de sufrimiento y por eso los demás creen que somos expertos para consolar en esos "momentos..."

Un beso o 2!