sábado, 18 de diciembre de 2010

La herida

Que soy una herida abierta ya lo sabemos, pero llega un momento en el que no sientes nada. Es como la muerte, supongo. La muerte tras la larga agonía del anhelo. O algo así. Yo ahora estoy aprendiendo. Así que cierro la puerta y te dejo dormir.

3 comentarios:

soniamarpez dijo...

Somos cuerpos inertes en un lugar en descomposición.

Microalgo dijo...

La alegría de la huerta, realmente, Dama Sonia.

No, lo de la descomposición viene bien para el compost de los cultivos pero, mujer, no se me ponga tan trágica. Que está el jamón serrano, la ensaladilla rusa, la voz de Dulce Pontes, los libros de Stefano Benni y la curiosidad de saber si mañana vendrán los extraterrestres. Mogollón de cosas. En serio.

A. Sanabria dijo...

Es que la muerte es definitiva, si hombre..pero el dolor es un ensayo de la muerte, a veces creo que he ensayado mucho, que a que horas será la reprsentación real de tal cosa...ojala no sea tan torturante como los ensayos...