Así que el historiador ha de preguntarse por las causas y las intenciones a la hora de analizar el pasado. Esto es fácil decirlo, pero llevarlo a cabo en ciertos casos resulta algo más complicado. Por ejemplo, si a mí me diera por abordar mi vida, que es un barco que zozobra, las causas las tendría muy claras, pero las intenciones serían un misterio. Aparte de la intención de follar, claro.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada