jueves, 12 de diciembre de 2013

La muerte de los hijos

—Padre, ¿por qué Dios está obsesionado con asesinar a los hijos?
—¿Qué? ¿Pero qué dices?
—Sí: primero, encarga a Abraham que sacrifique a su hijo, aunque lo detiene en el último momento (como un gobernador que llama a la prisión para impedir la ejecución que él mismo firmó). Más tarde asesina a los primogénitos de Egipto y finalmente manda a su hijo a morir crucificado con la excusa de que así los pecados quedan expiados (aunque esto luego no es así y se sigue amenazando a la gente con el infierno).¿No hay una pauta clara? ¿Una obsesión? ¿Un fetichismo?
—Los crímenes del Señor están justificados. Eran unas circunstancias confusas, unos tiempos difíciles y además la mente del Señor es inescrutable.
—Me parece una defensa muy endeble.
—Como quieras, pero ya ha prescrito todo.

4 comentarios:

Microalgo dijo...

Ahora que lo dice.

Pues sí.

Raichely dijo...

xDDD

Javier dijo...

Nunca me había fijado, pero es verdad.

Si a esto le añadimos la exigencia de sacrificarle corderos y el diluvio universal, la verdad es que le mola el rollo.

Marián dijo...

Eso. Y te has dejado de lado lo de las ordalías a mujeres para averiguar si habían sido fieles al marido... El pecado para Dios es un a orgía maravillosa.