miércoles, 2 de enero de 2013

La polla

Tras ducharse, se mira en el espejo mientras se seca con la toalla y piensa: tengo una polla preciosa. Pero enseguida se da cuenta de que hace trampa, pues a él, como a todo buen heterosexual, le desagradan las pollas. Decir que la suya es preciosa cuando el resto le parecen asquerosas es muy fácil. Un homosexual sería más objetivo comparando su propia polla con el resto, piensa. Pero también podría darse el caso de que el homosexual perdiera: que encontrara alguna polla más bonita que la propia. Eso sería un revés intolerable para el ego. ¿Cómo va a haber pollas mejores que la de uno mismo? No, mi polla es el único Dios y yo su profeta, murmura, aunque la verdad es que pocas veces uno encuentra el momento adecuado de la conversación para ponerse a hablar de su polla.

4 comentarios:

The Hatter dijo...

LOOOOL
Me ha hecho muchísima gracia la situación, xDD
La primera gran sonrisa de año nuevo^^
Un beso!

M. dijo...

Siempre se puede hablar de pollas. Pero de las ajenas.

Anónimo dijo...

ohh!a mi me da igual si hablas de la tuya o la del vecíno,pero si crees que la tuya es dios,ya me la presentaras,no?:)
Yo creo que tienes razón,a mi me da asco ver almejas ajenas,pero me encanta ver la mia bañandose en el mar,mojada y rasurada,me gusta el tacto de esta y lo bien que conoce a dioses como los que tu nos cuentas...:) ui con la metáfora de un miercoles,espero estar menos cachonda el viernes,esto no hay quien lo aguante!!:) un beso marino sin marisco,solo uno dulce en la boca,pero cuidao!que muerdo!:)

Marion dijo...

Que triste el comentario del anónimo, que poco sentido del humor y que básico su intelecto...parece un troll de principios de siglo.