domingo, 19 de febrero de 2012

La duda

Y me vuelvo loca —dice—, me vuelvo loca pensando que te estás enamorando de otra a la mínima ocasión, a cada momento. Tiemblo siempre que desapareces de mi vista. Quién sabrá lo que estás haciendo; sí, desconfío de una forma terrible. Tendría que haber una Gestapo del amor que siguiera tus pasos y me facilitara informes precisos de tu actividad diaria. Porque no quiero perderme nada. Porque no quiero que exista un instante en que puedas olvidarme. Porque no puedo soportar la idea de la duda.

4 comentarios:

Ina dijo...

Me has recordado algo que escribí hace bastante.
Nos enamoramos constantemente de diferentes personas, o más bien debería decir de sus gestos. De como cogen la taza de café o de como sale el humo del cigarro por sus labios. C'est la vie!
Un saludo.

Microalgo dijo...

Uh, los celos y sus bases genéticas... qué de discusiones he tenido yo al respecto con mis amigos.

carmeloti dijo...

Amor sin celos, celos sin amor...
Quijote en un mundo de avaros de pasión que dicen querer a Dulcinea y mientras tanto le hace la ronda a Jimena dejando al Cid en las ruina.
Gestapo de amor, nooooooooooooooo, quien me controlaría a mi

ficticia dijo...

Nunca he comprendido los celos, pero sí, supongo que deben ser algo así y, aunque normalmente reniego de ellos, mire usted, en sus palabras suena hasta bonito.