martes, 8 de noviembre de 2011

La magia del anonimato

Recibe una nota que pone: echo de menos hablar contigo. Él no entiende nada. Si nunca le ha cerrado la puerta a nadie, si siempre tiene tiempo para todo el mundo. ¿No se habrán equivocado? ¿No será una nota para su vecino, que es más arisco? Pero enseguida imagina que la nota sí es para él, que se la ha dejado alguien de su pasado, alguien que se alejó y que de pronto sufre un acceso de melancolía y recuerda las horas pasadas conversando de esto y aquello. Las horas con él. Y de pronto se siente tontamente orgulloso y decide de forma arbitraria que ha sido alguna de las personas importantes de su vida. Aquella, claro. O aquella otra. Sí, cómo no. No podría ser de otra manera.

6 comentarios:

Julieth dijo...

Me parece usted una persona muy tierna e inocente, de esas pocas que quedan. Y me sonrío porque encuentro en su voz algo de mi propia voz.

Me apasiona leerlo.

Anónimo dijo...

Qué bonito... llegar a inspirarte una entrada del blog.

sergio dijo...

muy bonita historia e importante mensaje el que nos deja. quiere a los que te quieren.
Tus pequeños escritos siempre me hacen pensar y alegran la hueca

Microalgo dijo...

Contradictorios por naturaleza, los humanos somos capaces de echar de menos hablar con alguein Y NO QUERER VOVLER A HABLAR CON ESA PERSONA en la puta vida.

Ahora, sustituyan "los humanos" por esta humilde persona y ya.

Es que es más cómodo achacarle una contradicción de ese calibre a la humanidad entera que a uno mismo...

Microalgo dijo...

Maldito baile de letras.

ficticia dijo...

Qué bonito cuando el pasado vuelve de forma inocua.