domingo, 28 de agosto de 2011

Y zombis

—Su novela nos parece fascinante, nos encantaría publicarla.
—Por fin. Ha sido un duro trabajo de años, ¿sabe?
—Eso sí, habrá que cambiar algunas cosas. Para hacerla más atractiva para el público.
—Dígame y veré qué puedo hacer.
—Faltan zombis.
—¿Cómo dice?
—Que faltan zombis, que son la última moda. Unos zombis harían que la novela encajara mejor en el mercado. ¿No podría meter unos cuantos en la trama?
—¿Pero cómo voy a meter zombis, si es una novela autobiográfica?
—¿No ha habido zombis en su vida?
—Creo que me habría enterado.
—¿Ni siquiera en su adolescencia? Algún amigo yonqui tendría.
—No. Y no creo que sea lo mismo.
—Tiene razón. A ver, negociemos. Podría reescribir algún pasaje, de forma que se sugiera que algún personaje es un zombi. Así, de forma sutil. Por ejemplo, Laura.
—¿Laura? ¡Es la chica! ¡El amor del protagonista! ¡Mi gran amor!
—Mejor, ¿no? Piense en este título para el libro: Amores con una zombi.

3 comentarios:

Rorschach dijo...

xD
Sí, real como la vida misma.

Microalgo dijo...

Hasta que se pongan de moda los cantantes de tango. Entonces habrá que hacer alguna que otra modificacióncilla.

Airun dijo...

Desde luego, lo peor de todo es que es la mar de creible