jueves, 12 de mayo de 2011

El perro

Pasamos por delante de un perro que nos ladra con desgana, como obligado por las circunstancias. Como si no estuviera convencido del todo de esta parte de ser perro. Parafraseando a Lenin: Ladrar, ¿para qué? Es un perro filósofo, un perro que duda y que si ladra es porque quizá el amo esté vigilando que lleve a cabo su labor, aunque esta labor sea, es evidente, una pérdida de tiempo.

2 comentarios:

María dijo...

Ladrar siempre es una pérdida de tiempo, menos para los perros.

Microalgo dijo...

¿A quién me recuerda ese perro?

Ah, ya sé.

A mí.