martes, 19 de abril de 2011

La ficción correcta

Las películas del Holocausto no son respetuosas con el dolor de las víctimas, decían ciertas asociaciones que pretendían que la industria del cine se autocensurase. «¿Qué es eso de sacar beneficio económico con el dolor de las víctimas?», decían, «es inmoral». Tanto presionaron que al final se salieron con la suya, pero no se detuvieron allí. Las películas bélicas también explotaban el dolor y el sufrimiento. Igual que las películas de catástrofes. Como también lo hacían las películas en las que moría alguien, pues quién no ha perdido un familiar o conocido. No, el cine no podía lucrarse con los traumas de la gente. El cine lo que tenía que hacer era trasladarnos a un mundo de fantasía donde todo era maravilloso y nada podía salir mal. Un mundo de celuloide libre de dolor. El paraíso a veinticuatro fotogramas por segundo. Y en 3D en algunas salas.

2 comentarios:

Microalgo dijo...

Pues vaya coñazo.

Estoy deseando ver la última de Moretti, por cierto.

Javi dijo...

Real como la vida misma.