Ulises, jamás volviste a Ítaca, fuiste burlado por los dioses y continúas vagando eternamente por los mares perdido en la ensoñación de un regreso triunfante.
Todo el mundo quiere sentirse bien, creer que ha actuado correctamente o que, al menos, había una justificación detrás de la acción reprobable cometida. Hay quien es adicto incluso a la posibilidad de redención.
A la larga, nada de esto importará, puesto que es imparable la muerte térmica del universo. Pero habrá que entretenerse mientras tanto, claro. Disfrutar lo máximo posible del viaje, aunque el destino no sea el soñado.