—Tenemos un problema; hemos encontrado un cadáver enterrado en el sótano.
—¿Va a encarecer mucho la reforma?
Llegué tarde a mi propia vida. Ya habían recogido las mesas, estaban cerrando. Les pregunté si no podrían hacer el favor de servirme algo para el camino. Me miraron mal. Claro, no me conocían de nada.