domingo, 24 de junio de 2012

La otredad

Es una tarde aburrida más y el señor Finisterre decide marcar su propio número en el teléfono móvil. A ver qué pasa, piensa, igual me cargo el móvil... o el universo. Da tono, lo que le resulta curioso, pero antes de que pueda plantearse esto, contestan al otro lado. Dígame, dice la voz, aunque no sea un mensaje muy original. ¿Quién es?, pregunta el señor Finisterre. Soy el señor Finisterre, contesta la voz. El señor Finisterre piensa que eso no puede ser, que esa voz no es la suya, pero esto es algo que siempre decimos cuando nos escuchamos. Comprende por fin que ha llamado a su yo de otra realidad, su yo de un universo paralelo. Se pregunta si le irán mejor las cosas allí, si será más sabio, si será más feliz. Pero cómo explicarle todo este extraño fenómeno sin parecer un loco. Cómo decirle que son la misma persona en realidades distintas, cómo pedirle consejos para mejorar su vida, cómo tener una relación de amistad consigo mismo.

sábado, 23 de junio de 2012

La disolución

Tú no me quieres, le dice ella. Me miras como miras los objetos cotidianos, cuando bien sé que pierdes la cabeza por las cosas extraordinarias. Te veo, sé lo que te hace sentir vivo. De mí ya no puedes escribir, igual que no escribes de una mesa. Te has acostumbrado por completo a mi existencia y así, paradójicamente, he desaparecido.

viernes, 22 de junio de 2012

El martirio

Un hombre se arrodilla en un rincón del bar, extiende los brazos en cruz y comienza a rezar. Los clientes murmuran ante este espectáculo inusual y algunos se levantan, pagan apresuradamente la cuenta y salen del local. Una camarera se acerca al hombre y le pide que desista de su actitud, ante lo que responde éste: No lo entiende, señorita. Este bar es suelo sagrado. Pues aquí la conocí, ¿sabe? Aquí me enamoré de Ella y fue como si la vida comenzara por fin. Y puede que el amor muriera tiempo después, pero el amor me salvará. Yo sigo creyendo en él. Mi amor es una fe, una fe fuerte y atronadora. Es verdad que Ella se marchó, pero volverá. Volverá a renovar su Alianza conmigo. Si me mantengo firme. Si me mantengo puro. Si me mantengo fiel.

jueves, 21 de junio de 2012

El secuestro

—Oye, Martínez, ¿qué es esta nota que he encontrado en mi escritorio?
—No sé de qué me hablas, Susana.
—Señorita Susana, si no te importa. Y lo sabes perfectamente: «Si quieres volver a ver tu grapadora, deposita tu tanga en la papelera de Martínez». ¿En serio? ¿No podías hacerlo de forma más disimulada?
—Esa nota ha podido escribirla cualquiera. Es alguien que quiere incriminarme. Fuerzas poderosas.
—Venga ya, hombre. Eres un guarro y un cutre. Además, un tanga, nada menos. No te dejaría en la papelera ni unas bragas de color carne.
—¿Qué pasa con los negros?
—¿Cómo dices?
—Los negros tienen carne. Eso del «color carne» es racista.
—No intentes distraer la atención.
—Las bragas podrían ser negras. Para el secuestrador, quiero decir, no para mí. Yo no secuestro en horario de oficina.
—¿Es que estás regateando?
—Eso es de futbolistas, no de honrados oficinistas. Yo sólo digo que hay crisis y que el secuestrador seguramente aceptaría una rebaja en lo solicitado. Para mí que es un tipo razonable.
—Sí, claro, es de lo más razonable exigir ropa interior a cambio de una grapadora.
—¿Y qué pasa con el valor sentimental? Es tu grapadora.
—Es de la empresa y creo que podré sobrevivir sin rememorar todos esos estupendos momentos grapando informes.
—Vaya, ahora entiendo tu punto de vista. Esto es intolerable, lo admito.
—Pues sí, claramente.
—¿Qué habría que secuestrarte para que te sentaras a negociar?

miércoles, 20 de junio de 2012

Rescate

«Si quieres volver a verme, deja una carta de amor en la papelera que hay junto al kiosco de la plaza», decía la nota de su mujer.

martes, 19 de junio de 2012

El edén

He decidido volver a la naturaleza, declaró el profesor Esteban. La naturaleza cercana de este parque público. Sí, ha habido quejas ciudadanas porque me paseo desnudo y hago mis necesidades en el césped, ¿pero acaso no hacen lo mismo los perros? Y nadie le dice a un perro que se ponga pantalones o que cague en privado. Nos hemos alejado de la naturaleza con normas artificiales y yo quiero volver a ser libre. Quiero retozar bajo el sol y sentir la brisa en toda mi piel. Quiero volver al edén, a pesar de la oposición municipal.

lunes, 18 de junio de 2012

Las purgas

—Camarada, se le acusa de tener un extraordinario parecido físico con Trotski.
—¿Eso es un delito?
—De los peores: es un acto constante de propaganda trotskista.
—¿Y cómo va a ser eso culpa mía? Es cosa de la genética.
—Precisamente: tiene usted una genética contrarrevolucionaria.
—Pues la culpa será del Estado, que me la ha adjudicado. Yo no he tenido nada que ver.
—A alguien habrá que fusilar, que sus padres murieron hace años.
—Caso resuelto, entonces.
—No es una solución satisfactoria.
—Yo creo que mi existencia es perjudicial para Trotski, que no soy más que un simple mujik y me paseo con su cara, dejándole siempre en mal lugar.
—Hum. No, no basta. A partir de ahora, tendrá que trabajar para nosotros como tonto del pueblo. Sólo entonces podremos dejarle vivir.
—Vaya, la tontería permanente en vez de la revolución.
—Es un servicio al Estado. Una actividad de contrainteligencia.
—Sí, nunca mejor dicho.

domingo, 17 de junio de 2012

La caza de brujas

Tras muchas deliberaciones, el Comité de Actividades Antiamericanas determinó que se potenciara a los jugadores individualistas, pues pasar el balón podía ser una señal de socialismo.

sábado, 16 de junio de 2012

El sabio uso de los recursos escasos

Hace años gané el primer premio del certamen de literatura de Pinares de Entretiempo. Todo el mundo me felicitó por mi excelente relato: Los desvelos constantes, la historia de una familia a través del tiempo. Qué proyectos tienes ahora, me preguntaban, y yo contestaba: tengo varios, pero no puedo revelarlos todavía. Era mentira, no tenía ninguno. El éxito, aunque era un éxito menor, me abrumaba y paralizaba por completo. Me tiré meses sin escribir una palabra, hasta que una mañana me llamaron por teléfono para preguntarme si me interesaba convertir mi relato en un guión cinematográfico. Una cosa pequeña, me dijeron, un corto. Acepté para desengrasar la mente, pues me veía capacitado: era recorrer el camino familiar y muy transitado de mi relato. El corto ganó el primer premio del certamen de cortometrajes de Pinares de Entretiempo. Volví a ser felicitado por esto y volvió también la pregunta: qué proyectos tienes ahora. Yo me hice de nuevo el misterioso, aunque no lo sabía. Las ideas siguieron sin acudir y el tiempo pasaba, así que le ofrecí a un dibujante adaptar mi relato a cómic. Fue otro éxito y nos llevamos el primer premio del certamen de cómic de Pinares de Entretiempo. Después de esto, hice Los desvelos constantes, la novela, y Los desvelos constantes, el largometraje. En la actualidad trabajo en la adaptación teatral, que creo que será bien recibida.

viernes, 15 de junio de 2012

El tatuaje

Una vez salí con una chica tatuada, ¿sabes? Tenía el rostro de Jesús tatuado en la espalda. Al principio me hacía gracia, pero acabó afectando a nuestra vida sexual. Se ponía a cuatro patas en la cama y me decía con voz sugerente: fóllame. Tenía un cuerpo perfecto, era una delicia, pero el caso es que en esa postura no podía evitar ver la cara de Cristo todo el rato. Juzgándome con severidad. Me daban ataques de culpa judeocristiana, sí. Le preguntaba a Lucía, que así se llamaba ella, si podía apagar la luz, pero eso no le gustaba. Qué poco morboso eres, decía, pareces un señor de los años cuarenta. Pero es que Dios me está mirando mientras te la meto, quería decirle yo, pero me daba vergüenza.

jueves, 14 de junio de 2012

La esquina

—Señorita, deténgase un momento. ¿Sabe una cosa? En esta esquina ambienté una parte crucial de mi novela.
—Es lógico, porque una esquina es un cruce.
—No, no me refiero a eso con lo de crucial.
—Tengo que preguntarlo: ¿Y por qué una esquina? ¿Es que su novela va de prostitutas?
—No todas las mujeres que esperan en una esquina son prostitutas.
—Yo lo soy y aquí me tiene.
—Ah, eso facilita las cosas más todavía. Porque yo podría ambientar en esta esquina mi segunda novela, ¿sabe? Y podría salir usted. Sería inmortal. Sólo tendríamos que acostarnos. Un poco. Lo suficiente.
—No está la vida como para hacer descuentos por inmortalidad, cariño.

miércoles, 13 de junio de 2012

Follar

Yo vivo para follar, doctor, es una obsesión permanente que me impide llevar una existencia tranquila como la del resto de los mortales. Para que se haga una idea: el otro día me presenté en una oficina en busca de trabajo y me tuvieron esperando en recepción un buen rato, rato durante el que fui incapaz de apartar la mirada de las manos de la secretaria que, con aire ausente, tecleaba frente al ordenador. Me decía a mí mismo: me follaría sus manos, que parecen vaginas. Y estoy seguro de que en realidad no lo parecían, pero yo veía clara la semejanza. No me dieron el trabajo, lógico, no suelen contratar a gente que se presenta a una entrevista laboral con una erección, no es serio. Pero hay más, doctor. El otro día iba en el autobús cuando subió una chica y la fortuna quiso que se situara a mi lado. La chica era muy bonita y llevaba una chaqueta roja; hacía algo de frío. El caso es que durante todo el viaje estuve pensando en meter el pene en el bolsillo de su chaqueta. No sé por qué, no sé si mi intención era follarme su chaqueta o bien que me llevara a su casa de esa guisa. Pensará usted que era una imagen de lo más ridícula, pero a mí me excitó hasta lo indecible. Y episodios parecidos de extravagante erotismo me suceden todos los días, lo que es terriblemente agotador y no me permite hacer nada más.

martes, 12 de junio de 2012

Un triunfo de la voluntad

Mi abuelo era un tipo muy inteligente y con una voluntad de hierro: aprendió alemán estudiando un diccionario y así pudo cumplir por fin su sueño de visitar Berlín. Sólo sabía decir definiciones de palabras y todo el mundo lo tomaba por loco, pero eso no quita mérito a su esfuerzo.

lunes, 11 de junio de 2012

El traductor

—Buenos días, soy su traductor.
—¿Qué?
—Vengo a traducirle a otras lenguas.
—¿Y yo para qué quiero eso?
—Pues para que le entiendan otros, claro. Personas extranjeras, concretamente. El mundo está lleno de ellas, ¿sabe? Algunos partidos políticos incluso aseguran que hay demasiadas.
—No me interesa, la verdad es que ya hay bastante gente en mi vida.
—Qué falta de ambición, hombre. ¿De verdad se conforma con sus conocidos? Siempre la misma gente, cuando yo podría ir traduciendo a diestro y siniestro todo lo que usted dice. Imagine qué práctico que le entienda todo el mundo. Podría ampliar su círculo de amistades de forma radical y para ello sólo tendría que permitir que yo le acompañara a todas partes.
—¿Y qué pasa con mi intimidad?
—Es lo que mejor se me da traducir.

domingo, 10 de junio de 2012

Con la mirada

La primera vez que te vi, supe que íbamos a follar. Estas predicciones siempre se me dan bien, llámalo intuición femenina. Enseguida supe también que eras un hombre de culos, pues me mirabas a los ojos más de lo que estoy acostumbrada. Pensarás que no hay relación, pero sí: si tienes tiempo para apartar la vista de mis tetas y mirarme a los ojos es que eres un hombre de culos. La cosa completa es así: si no me mira a los ojos, es un hombre de tetas; si sólo me mira a los ojos, es homosexual; si me mira a las tetas, pero también a los ojos, es que es un romántico. Es una teoría mía basada en la pura observación (nunca mejor dicho). Los hombres de culos sois unos románticos porque parece que pensáis algo así: «un día esta chica saldrá de mi vida y esto será lo último que veré cuando se marche, así que voy a ir practicando».

sábado, 9 de junio de 2012

Pequeños momentos de la literatura secreta (2)

Soy un escritor sin obra, pues la regalo a los transeúntes. Creo que estos lectores fugaces agradecen el detalle, pero enseguida me olvidan, puesto que mi obra no lleva firma alguna y además me empeño en ir siempre embozado (lo que es muy molesto cuando hace calor). El motivo de todo esto es que creo que la elegancia de ser secreto no está lo suficientemente valorada por la sociedad y pretendo cambiar esta percepción, aunque esta empresa es un poco difícil precisamente por tratarse de pasar inadvertido.

viernes, 8 de junio de 2012

Pequeños momentos de la literatura secreta

Soy un escritor sin obra, pues la voy regalando a los desconocidos con los que me cruzo por la calle. Esto lo hago sin que se den cuenta, metiéndoles los textos disimuladamente en los bolsillos de la chaqueta, en las bolsas de la compra, etcétera. Estos lectores por accidente participan así en un juego literario en el que la identidad del autor desaparece por completo y es sustituida por una leve sensación de paranoia que resulta de lo más práctica a la hora de contratar un seguro.

lunes, 4 de junio de 2012

Bichos

Una chica entra en el cuarto de baño con la sana intención de orinar, pero se encuentra allí al diablo agazapado en un rincón, por lo que sale despavorida y, como es natural, le pide a su novio que entre y lo mate.

sábado, 2 de junio de 2012

La otra vida

Soñé que me moría e iba a la Gran Biblioteca Celestial a leer las novedades literarias. ¿Qué se cuece en la Tierra?, le preguntaba al ángel que hacía de bibliotecario. Me decía varios nombres y yo respondía insultando a diestro y siniestro, por lo que acababan mandándome al infierno, donde las novedades literarias eran además consideradas buena literatura.

miércoles, 30 de mayo de 2012

Negocios

—Buenas. Vengo a ofrecerle un gran negocio: hacer publicidad de su empresa en mis novelas a cambio una cantidad razonable de dinero.
—¿Y usted quién es?
—Nadie, pero esto es sólo temporal. Tengo pensado convertirme en un escritor de éxito, objetivo que será más asequible con su apoyo económico.
—No nos interesa, gracias.
—No, espere, todavía no he terminado. Yo las novelas las voy a escribir con su apoyo o sin él. Igualmente, pienso convertirme en un escritor de éxito con su apoyo o sin él, aunque admito que me costará más sin ayuda. Pero su empresa va a aparecer en mis novelas en cualquiera de los casos. Eso sí: si no me apoya económicamente, su empresa aparecerá de forma muy negativa en mis escritos. Piense en el daño que esto haría a las ventas.
—Creo que es un riesgo que podemos correr, no tiene usted aspecto de escritor de éxito.
—Claro, porque ahora no lo soy. Pero tendrá que admitir que no me falta iniciativa. O ambición. Y añado que tampoco me falta espíritu vengativo. Usted verá. Piense que una obra maestra es para siempre.
—Bueno, bueno, tranquilícese, no haga ninguna tontería, ¿vale? Déjeme hablar con los de marketing.

sábado, 26 de mayo de 2012

Todo esto es importante

Estoy leyendo Todo esto es importante —me dice en la cola del paro—, de Ras el Hanout, un místico sufí actual. Habla de indignarse, de indignarse incluso por los pequeños reveses cotidianos, pero en secreto. La revolución íntima y callada, dice. En mi interior, ya he acabado con el Gobierno muchas veces. Lo que pasa es que disimulo en aras de la concordia social.

jueves, 24 de mayo de 2012

Errar

Escribir es adentrarse en lo desconocido. Sí, claro, tengo la idea, que es un farol, un farol con el que intento alumbrar el camino a través del bosque. Un farol también en la otra acepción de la palabra: un truco, una bravuconada, un intento de hacer creer que sé lo que hago, que lo tengo todo controlado, que sé adónde me dirijo.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Medidas de presión

«Publíqueme, sé dónde vive», decía la nota en el manuscrito que recibió el editor.

martes, 22 de mayo de 2012

La ofensa

Sonó el teléfono. Era la voz de un extraño, que dijo: «usted me ha ofendido». Colgó. Yo seguí haciendo mis tareas (preparaba una disertación sobre el somormujo común para la asociación ecologista de Pinares de Entretiempo) sin prestar mucha atención al suceso. Volvió a sonar el teléfono. Era la misma voz de antes, que repitió: «usted me ha ofendido». Antes de que pudiera contestar, había colgado de nuevo. Qué gente más rara hay por el mundo, pensé. Sonó otra vez el teléfono. «Usted me ha ofendido», repitió la voz. «¿Cómo lo he ofendido, si ni siquiera lo conozco?», me dio tiempo a preguntar esta vez. «Muy sencillo», contestó la voz: «ignorándome».

lunes, 21 de mayo de 2012

El ardor guerrero

Se declaró la guerra y en una oficina de reclutamiento se presentó una mujer para alistarse. El ejército no acepta mujeres, arguyó el oficial al mando. Pero es que estoy embarazada, contestó ella: llevo dentro de mí un soldado que quiere servir al país. Este gesto tan profundamente estúpido fue pronto de dominio público y enardeció a los hombres, que corrieron a alistarse para morir en el frente y dar buen ejemplo a la juventud que todavía no existía.

domingo, 20 de mayo de 2012

El impostor

—Es raro haber ganado MálagaCrea —le digo a Herralde en una céntrica calle de mi imaginación.
—¿Qué? ¿Quién eres tú? —pregunta él mirando con recelo la mano que mantengo extendida con la esperanza de que me dé un euro o dos.
—Soy Míchel Noguera.
—¿Pero no eras calvo?
—No, ése es otro Noguera: Miguel.
—Ah. ¿Es un familiar?
—Me vendría bien, que está triunfando, pero no. Yo soy secreto; como los buenos.
—Ya, eso dicen todos.
—Oiga, que acabo de ganar MálagaCrea.
—¿Y eso que es?
—Pues un certamen literario.
—No me suena.
—Da igual, lo de menos es su importancia objetiva. Para mí tiene valor porque lo perseguí durante ocho años. Se había convertido en mi Moby Dick particular. En esa chica que siempre te dice que no hasta que una noche se emborracha y acaba en la cama contigo.
—Curioso que pases de una ballena a una mujer.
—No me líe, era por completar con otro tipo de persecución.
—Como quieras. El caso es que tengo prisa; me esperan al otro lado de la ciudad.
—No puede ser, que estoy imaginando esto yo.
—Míralo así: tienes una imaginación realista y por eso tengo una importante reunión editorial. Hemos descubierto a un joven autor con un futuro esplendoroso. Ya verás cuando leas su novela, te va a encantar.
—Bueno, me la podría imaginar y terminamos antes, ¿no?
—No exageres, no tienes tanta imaginación. Adiós, me marcho corriendo.
—¿Y qué pasa conmigo? Yo quería hablar de la extraña sensación de ganar algo que ya habías dado por perdido. De pensar todo el rato que han cometido un error, que cómo vas a ganar tú, si eso es imposible. De sentirse un impostor.
—Otro día, Noguera, otro día.

sábado, 19 de mayo de 2012

El monstruo

He soñado con un monstruo, le dice ella. Era un gusano que me quería parasitar, quería entrar en mi cuerpo para anidar y tener sus asquerosas crías. Pero yo no le dejaba, ¿sabes? Luchaba a brazo partido con él, me retorcía, lo golpeaba una y otra vez. Al final, lo derroté. Lo aplasté con mis propias manos y no quedó más que una masa sanguinolenta.
Tú sí que sabes qué decirle a un hombre después de follar, contesta él.

viernes, 18 de mayo de 2012

Y usted qué vende

Y usted qué vende, me preguntan, pero siempre ha sido mi problema más importante: no saber que esto, todo esto, es un gran negocio y que hay que saber venderse. Yo no serviría para escritor famoso, pues no sabría qué decir en las entrevistas. De qué escribe usted, me preguntarían. No sé, de las cosas que hay en mi cabeza, contestaría yo. ¿Y son...? Ah, si yo lo supiera.

jueves, 17 de mayo de 2012

La mujer de mi vida

Decide actualizar la agenda del teléfono móvil y borrar los números de las personas con las que ya no tiene contacto. Después de haber borrado tres o cuatro, encuentra uno que no reconoce, guardado bajo el nombre: «La mujer de mi vida». Qué raro, piensa. ¿Quién será y por qué no lo recuerdo? ¿Sería alguna chica que apuntó su número en un algún despiste mío para que lo encontrara luego y la llamara? ¿Lo apuntaría yo en alguna noche de juerga de la que no recuerdo nada? ¿Será una broma de algún amigo? Duda durante unos segundos si borrarlo o llamar y finalmente opta por darle un toque, sin más. Que me llame si quiere y me aclare todo esto, piensa. Y en algún lugar, una chica recibe una llamada perdida de «El hombre de mi vida».

martes, 15 de mayo de 2012

La mujer de tu vida

En un banco del parque, encuentra un teléfono móvil. Todavía encendido, como si acabaran de perderlo. Busca en la agenda algún número que pueda ayudar a su devolución, algo como «papá» o «trabajo» y encuentra un contacto misterioso: «la mujer de tu vida». No «la mujer de mi vida», que habría sido más normal. Bah, la explicación es sencilla, piensa, será que el dueño del móvil se habla en segunda persona. ¿Pero no podría tratarse de una señal? El destino, que ha planeado todo esto para que él encuentre a la mujer de su vida. No, no, esto es una tontería, el destino es más sutil. Pero tal vez sea la dueña del teléfono quien lo ha planeado todo: quizá lo ha dejado en el parque para que lo encuentre un hombre audaz y la llame. Y él podría ser ese hombre audaz. Así que sin más dilación llama y le responde la voz de una señora: «por fin, ya pensaba que no ibas a llamar esta semana a tu madre».

lunes, 14 de mayo de 2012

Un asunto policial

—Inspector, tenemos un sospechoso.
—¿Quién es?
—La Muerte, señor.
—¿Cómo dice?
—Es la responsable de la ola de asesinatos, está claro. La autora intelectual, se podría decir.
—No creo que sea fácil arrestar a la Muerte. Seguro que ni tiene domicilio fijo.
—Eso es lo mejor, señor inspector: está ahora mismo en una celda.
—¿Qué?
—La detuvimos cuando merodeaba en la escena de un crimen. Quiso hacerse pasar por una ancianita que paseaba, pero la guadaña la delató.
—No sé yo si va a ser posible procesar a la Muerte. ¿Qué dice el código penal de esto? ¿Se puede juzgar a alguien que no es legalmente una persona?
—Tal vez puedan deportarla, al carecer de papeles. Ya sería un triunfo expulsar a la Muerte del país.
—Sí que lo sería, pero vamos a tener que soltarla.
—¿Qué? ¿Y eso por qué?
—Piénsalo: la Muerte es responsable de todas las muertes, valga la redundancia. Tendríamos que considerar asesinatos los infartos, los accidentes, las enfermedades que se complican... ¿Sabes lo que aumentaría entonces la tasa de criminalidad? Mi ascenso se iría al garete, con todo lo que he luchado para conseguirlo.

domingo, 13 de mayo de 2012

La memoria romántica

«No, no tengo miedo al olvido», le escribió a la chica. «Tengo tu tanga en un cajón y cuando lo miro me hace de magdalena de Proust».

miércoles, 9 de mayo de 2012

El orador

Yo, damas y caballeros, no estoy acostumbrado a hablar en público. De hecho, esto me produce un pánico atroz. Me han aconsejado que me imagine a la audiencia desnuda, pero el problema es que no tengo mucha imaginación. Así, ¿podrían hacer el favor de desnudarse? Sobre todo las chicas guapas de la primera fila.

domingo, 6 de mayo de 2012

Un año después

«Bueno, y ahora que ha pasado un año, ¿con qué momento te quedas?», me pregunta ella. «No sé», le digo yo, «hay muchos», pero en realidad me acuerdo de aquella vez que le mandé rosas porque estaba triste y al recibirlas me dijo: «ya está, ya me has ganado, ya no tienes que hacer nada más». Fue sin duda un buen momento.

viernes, 4 de mayo de 2012

Capítulo 2696

He matado al dragón. He ganado MálagaCrea.

martes, 1 de mayo de 2012

El sistema

Por decreto, todos los ciudadanos de este país nacen como criminales y no se les reconocen derechos, sólo deberes y obligaciones para saldar su deuda con el Estado. Por buen comportamiento, muy poco a poco, un individuo puede ganar derechos hasta que por fin deja de ser considerado un delincuente. Se convierte en un ciudadano privilegiado, alguien envidiado por el resto de la sociedad. Estas personas se muestran contrarias a toda reforma democrática, pues a ellas les costó mucho alcanzar el estatus de ciudadano libre. «Por qué mi vecino ha de tenerlo más fácil que yo», piensan. «Yo tuve que esforzarme mucho para conseguir mis derechos, que lo hagan también los demás». De esta manera, los esclavos son también esclavistas, lo que facilita enormemente el funcionamiento del Estado.

domingo, 29 de abril de 2012

Tus besos me saben a Asperger

Tus besos me saben a Asperger, le dice ella. Ya no me haces caso, nunca estás ahí, es como si fueras una carcasa vacía, una máquina sin fantasma. Antes tus besos sabían a café y sueños, aunque esto parecía un poco contradictorio, pues poco vas a dormir si tomas mucho café. Quizá era café descafeinado, contesta él con la mirada ausente y ella sale de la habitación dando un portazo.

jueves, 26 de abril de 2012

Del ombliguismo en la literatura

Yo, damas. Yo, caballeros. Yo. Yo soy el alfa y el omega de esta breve charla en la que pongo el mundo de la literatura a los pies de los caballos del Apocalipsis. Porque yo soy el epítome de las letras universales. Fuera de mí no hay nada. No existe una historia de la literatura, a no ser que yo me la invente. No es posible el futuro si yo no lo pongo por escrito. Pero recuerden que yo no escribo para cambiar el mundo, pues el mundo soy yo y soy inmutable.

miércoles, 25 de abril de 2012

La conspiración

Odio los árboles que hay en medio de las aceras porque rompen las parejas, dijo ella mientras paseaban.

lunes, 23 de abril de 2012

Mejor que Houdini

La chica se mete en la cama y escapa de su ropa.

sábado, 21 de abril de 2012

Nota del traductor

Marta se enamoró de un traductor en un congreso de literatura y durante años compró los libros que éste traducía. Le gustaba leer las notas a pie de página para sentirse cerca de él y fantaseaba con encontrarse algún día algo así: «El autor habla de un arroz solar y juega con el parecido entre sunrice y sunrise (amanecer), algo intraducible al español. Por cierto, quiero aprovechar esta pausa para decirle a Marta que la quiero». Pero nunca sucedió.

jueves, 19 de abril de 2012

La chica de la esquina

Un hombre con insomnio sale a pasear una noche. Andando por la calle se encuentra a una chica que le pregunta si puede acompañarle un rato. Bueno, contesta él, nos haremos compañía en el insomnio. Yo hace mucho que no duermo, responde ella. Pasean en silencio durante unos minutos, hasta que ella dice:
—Cuidado, en esa esquina me maté.
—¿En la esquina? ¿Es que eras prostituta?
—Oye, fue porque la esquina estaba muy afilada y me corté. Me corté en dos, de hecho, al intentar doblar la esquina. Es lo que pasa por correr con tacones, que te caes.
—¿Y por qué corrías?
—Llegaba tarde al trabajo.
—¿De qué trabajabas?
—De prostituta, pero no tiene nada que ver con mi muerte. Le podría haber ocurrido a una bibliotecaria.
—Si no te juzgo.
—Ya, ya. Pues tienes el ceño fruncido, como si no aprobaras mi estilo de vida. O de muerte.
—Es la noche, que a todos nos da un aspecto severo.
—También a las putas.
—También.

lunes, 16 de abril de 2012

Mil años de silencio

Felicidades a nuestro rey eterno, guía de la nación, que cumple mil años de reinado gracias a las técnicas de clonación. Que el silencio caiga sobre aquellos que piden renovaciones, pues la ciencia y la tradición se han unido para darnos un gobierno estable y eficiente.

viernes, 13 de abril de 2012

La prisa

El reloj le está mirando fijamente. Le está diciendo que no confía en él, que lo deje, que ya va con retraso. Tendrías que dedicarte a otra cosa, la vida no es para ti, no se te da nada bien. Pide algo más fácil, una vida B, una vida con horarios más relajados y objetivos asequibles. Una vida sin prisa en la que puedas detenerte a tomar aire. A tomar aire durante horas sin la mirada severa del reloj.

jueves, 12 de abril de 2012

Objetos raros

Me acerco a un mercadillo a comprar artículos de nula necesidad y me encuentro allí, detrás de un puesto de objetos raros, a Herralde o un gitano que se le parece. Todo el mundo sabe que los editores de culto son seres excéntricos, así que cabe la posibilidad de que sea él de incógnito, por lo que decido arriesgarme y le digo buenos días. Reacciona como si no le hubiera reconocido y me pregunta con marcado acento andaluz si hay algo que me interese. Le guiño un ojo y contesto que sí: publicar. Él se encoge de hombros un tanto incómodo y responde que de eso no sabe nada. Yo suspiro ante la enésima negativa de un editor.

miércoles, 11 de abril de 2012

Unos amigos

Me llegó una carta de la Federación de Amigos de Gabriel Noguera en la que, de modo ceremonioso, me invitaban a una de sus «habituales reuniones». ¿Quién es esta gente y por qué son amigos míos?, me pregunté. ¿Cuánto tiempo hace que se reúnen en mi nombre? ¿Será una estafa para sacarme el dinero que no tengo? Todas estas preguntas requerían respuestas, así que me presenté allí el jueves, como pedían en la carta. La sede estaba en el tercer piso, indicaba un letrero en el portal, y subí las escaleras pensando que eran muchas molestias para secuestrarme. Llamé al timbre y abrió un señor que me abrazó antes de que pudiera impedirlo y me hizo pasar a un salón lleno de desconocidos que enseguida se levantaron de sus asientos para estrecharme la mano y darme palmaditas en la espalda. Noguera, decían, por fin estás aquí, ¿cómo va la salud? ¿Te sigues peleando con la literatura? ¿Son ya siete menciones especiales? Un hombre se presentó como presidente de la federación, me entregó las llaves del local —para que entrara y saliera cuando me apeteciera— y me pidió que dijera unas palabras a los asistentes. Atónito como me encontraba, sólo acerté a decir que aquello tenía que ser un error, que yo no les conocía de nada y que, en definitiva, mis amigos eran otros. Nada de eso, respondió el presidente, esos son tus amigos oficiosos, mientras que nosotros somos los oficiales, que para algo estamos federados; tenemos toda la documentación en regla. Yo no supe qué responder a eso, pero en ese momento alguien me dio una cerveza al tiempo que me aseguraba: bebe tranquilo, amigo, todo esto lo subvenciona el Estado.

martes, 10 de abril de 2012

La voz inoportuna

En ocasiones oigo una voz que me dice cosas. Es una voz femenina y muy sensual que me susurra obscenidades. Esto me causa muchos problemas en público, por las erecciones que tengo de pronto sin motivo aparente para los que me rodean. A veces el motivo aparente es peor, pues soy pediatra.

lunes, 9 de abril de 2012

Tú derribarás imperios

—Eres tan guapa —dice el hombre—. Tú derribarás imperios. Lo harás con un simple parpadeo, como si nada. Porque eres ese tipo de mujer que sólo puede conducir a la perdición individual y colectiva. Yo ya me he rendido, te lo entrego todo, capitulo sin condiciones.
—En este momento de mi vida no tengo tiempo para tu amor, pero habla con mi secretaria y ya te avisarán.

domingo, 8 de abril de 2012

La soledad del hombre frente al espejo

Sí, así era yo: una pura idea. Pero me he cansado. Me he aburguesado, aunque esto sea una forma de hablar, pues lo mío es más de lumpemproletariado. Me he dejado llevar por todo esto que no controlo. Han ganado otros, han tomado el mundo mientras yo me engañaba con quimeras improvisadas. Me quedan los recuerdos, dice una voz, aunque mis recuerdos son una casa embrujada en la que deambula únicamente el fantasma del hombre que ya no soy. Pero dejo ya los sueños de juventud y me voy a dormir.

sábado, 7 de abril de 2012

El plagio

Encuentra en otro blog un texto que escribió él sobre un momento concreto de su vida, un momento con una chica. «Pero esto no puede ser», piensa, «tiene que ser un error», y comenta en la entrada lo siguiente: «No, no, usted no estaba allí, que yo me acordaría de eso».

viernes, 6 de abril de 2012

La noche

Dejemos de soñar, que es tarde, y vayamos a dormir.

jueves, 5 de abril de 2012

La soledad del hombre ante el silencio

Tus silencios son cada vez más largos. No sé qué piensas. No sé qué se esconde detrás de ellos. No sé si intentas decirme algo con el silencio, pero sería mejor que me lo dijeras con palabras. Entiendo mejor las palabras. No mucho más, pero algo sí. Aunque lo importante son las cosas que no me dices, claro. Todo eso que te callas, todo eso que cada vez callas más.

miércoles, 4 de abril de 2012

La soledad del hombre en el sueño

Sueño que llega un autobús a la parada y alguien dice: ese autobús lleva a otro sueño. Me subo a él, pero el conductor me pide un dinero que no tengo. No hay problema, enseguida sueño que tengo dinero en el otro bolsillo del pantalón. Me siento junto a la ventana y veo pasar la ciudad onírica, que es en blanco y negro. Una ciudad maniquea, pienso. Y me río de esa idiotez, pero los otros pasajeros me ignoran, lo que es hasta normal, ya que no estoy seguro de que tengan rostros. Un autobús lleno de personas difuminadas que se detiene de pronto. El conductor anuncia que hemos llegado al nuevo sueño. Bajamos del autobús y estoy en un páramo. Solo, pues los otros pasajeros han desaparecido. Hace frío y echo a caminar con las manos metidas en los bolsillos. Vaya sueño desagradable, pienso. Soy, sin duda, un hombre que se ha equivocado de autobús.

martes, 3 de abril de 2012

La soledad del hombre junto al río

Voy andando junto al río fabulando, pues me aburro. Pasear en soledad es bueno para escribir, creo. Aunque al llegar a casa para apuntarlo has olvidado la mitad. Habría que pasear con un cuaderno, pero es complicado escribir y andar sin tropezar. «Se cayó al río porque iba escribiendo una novela. Murió ahogado y dejó a sus personajes huérfanos». Pero el río está seco, no hay peligro de ahogamiento, sólo de rotura de crisma. «Se abrió el cráneo por andar con la atención puesta en un capítulo importante; todos los pensamientos que tenían que haber ido a las páginas acabaron esparcidos en el suelo, con los sesos. Los peligros de la literatura».

lunes, 2 de abril de 2012

La vida soñada

Soñé que iba al médico y éste me decía que me quedaban unos días de vida. «Unas noches, será», contesté yo. «Sí, unas noches de vida, unas noches de sueños», admitió él, pues al parecer sufría yo de una extraña dolencia onírica. Me encogí de hombros, pues no me pareció preocupante. Me quedaba la salud de la vigilia. Además en los sueños todo es posible, incluso la resurrección.

domingo, 1 de abril de 2012

El adivino

—Buenas noches —dice el adivino de la tele—. Tiene usted un problema familiar, ¿verdad?
—Pues no —contesta la voz telefónica.
—Personal, entonces.
—Nos ha jodido. Si le parece, mis problemas son impersonales.
—No se sulfure, que yo estoy aquí para ayudarle.
—Bueno, mi duda es la siguiente: ¿qué hace en una cadena local un tipo que supuestamente adivina el futuro? No parece eso un sello de calidad, ¿no cree?
—Es un buen medio para ayudar a la gente.
—¿La escasa gente que ve esta cadena?
—La gente sencilla, la que necesita mis poderes. Yo podría estar ahora mismo ganando la lotería. Ahora mismo. Pero no, he renunciado al mal y pongo mi clarividencia al servicio de la humanidad. La humanidad que nos sigue desde las dos de la mañana hasta las tres y que está dispuesta a gastarse unos euros por conocer su futuro, que es siempre un misterio para la gente sin preparación.

sábado, 31 de marzo de 2012

Los ajustes

Niños, Emilio y Francisco han roto la pizarra durante el recreo, así que me veo obligado a castigar a toda la clase. Quiero que escribáis cien veces: «todos somos responsables del material escolar». Menos Emilio y Francisco, que están exentos de la tarea; lo siento, han llamado sus padres y las cosas son así.

viernes, 30 de marzo de 2012

Publicidad

Caballero, compre tiempo envasado al vacío. Al vacío de su vida, claro.

jueves, 29 de marzo de 2012

La inspiración

—¿Por qué escribes siempre de las cosas que te cuento? —le pregunta ella.
—Porque eres mi musa —responde él.
—Sí, vale, muy bonito eso, pero no eres un reportero, no tienes que deslumbrar al público con las exclusivas de mi vida privada. No quiero que miles de extraños lean las cosas que escribes de mí.
—No son miles.
—Como si es sólo una persona. No quiero. Forma parte de nuestra intimidad. Tengo una relación contigo, no con unos extraños. Es una cuestión de complicidad.
«Es una cuestión de complicidad», termina de anotar mentalmente él.

miércoles, 28 de marzo de 2012

La pared

PERSONAJE: Buenos días, doctor. Vengo a que me cure, pues sufro de paranoia. Me siento constantemente observado.
DOCTOR: Eso es porque es usted un personaje de una obra de teatro.
PERSONAJE: Perdone, pero eso es absurdo. Vaya un psiquiatra, ¿es que está loco?
DOCTOR: Pero mire al público, hombre. ¿Es que no lo ve?
PERSONAJE: Aquí sólo estamos usted y yo. Y ese cuadro de Freud, pero no creo que cuente.
DOCTOR: Mire, se están levantando para marcharse porque no se sabe usted el guión.
PERSONAJE: ¿Pero qué guión? Si yo he venido aquí a que me cure, ¿es que me está tomando el pelo como terapia?
DOCTOR: Nada de eso. Estamos en un teatro que se vacía poco a poco porque la gente quería ver un drama sobre un hombre que pierde a su mujer y usted ha empezado de pronto con preguntas metafísicas desconcertantes. Mire, mire las butacas vacías.
PERSONAJE: Yo ahí sólo veo una pared con amplios ventanales. Y la ciudad, que bulle de actividad.

martes, 27 de marzo de 2012

Las complicaciones

Y estábamos allí, sentados en el sofá mientras amanecía fuera, y pensaba que algo fallaba y era que no había complicaciones.

lunes, 26 de marzo de 2012

El club de los hombres invisibles

Habrá observado (o no) que no se refleja en el espejo. No, no es usted un vampiro, simplemente es invisible. Esto puede ser una maldición, pero también una ventaja, si sabe aprovecharlo. En el club de los hombres invisibles nos reunimos para compartir experiencias y asesorarnos en el complicado día a día. Cómo hacer para no ser atropellado al cruzar la calle; cómo hacer para que nadie se siente encima de uno en el cine; cómo hacer para afeitarse correctamente. Son cuestiones que tratamos de resolver con la ayuda de todos.

domingo, 25 de marzo de 2012

El horizonte blanco de la pared

Jamás publicaré. Esto es lo que teme siempre el joven escritor. Yo, que ya no soy tan joven, lo pienso ahora mientras miro el horizonte blanco de la pared, que es una metáfora de la literatura tercermundista. Tendría que escribir algo en la pared, pienso. Sentencias grandilocuentes que me animaran a cambiar el mundo y blablablá. «Recuerda que eres inmortal», por ejemplo. Aunque sea mentira, pues la inmortalidad me queda bastante lejos, eso lo tuve muy claro el otro día, cuando sostuve en las manos una novedad editorial que costaba veinte euros. Veinte euros, ¿cómo podría yo vender un libro a ese precio? ¿Qué editorial iba a realizar esa apuesta suicida? Necesitaría un Ministerio de Propaganda para vender. No, todo este tiempo me he dejado llevar por mi ego, que es tan grande como el Titanic y por fin se ha estrellado contra el iceberg de la realidad. El iceberg de la pared, que para algo es blanca.

sábado, 24 de marzo de 2012

Cuidado con el perro

La imaginación es un perro que hay que mantener bien atado o te muerde los pies (y estos hay que tenerlos siempre en el suelo).

viernes, 23 de marzo de 2012

El error

Al llegar a casa, se encontró a su mujer llorando. «Lo sabe todo, se ha enterado», pensó. Se arrodilló ante ella y le pidió perdón. «Era sólo una aventura», le dijo, «nada serio: yo sólo te quiero a ti». En ese momento, vio las cebollas picadas en la mesa.

jueves, 22 de marzo de 2012

La eterna juventud

En una librería, el dependiente me pregunta: Oye, tú estudiaste filosofía conmigo, ¿no? Eso creo, sí, contesto. Estás igual, dice él, no has cambiado nada. Yo me encojo de hombros y le digo que es fácil: basta con mantener una actitud inmadura e instalarse de forma permanente en la tardoadolescencia. Todo eso se refleja en el rostro.

lunes, 19 de marzo de 2012

La lotería

Fantaseando con ser ricos. Él habla de la editorial que montará. Ella pregunta cómo será su estudio de fotografía. Él le responde: será como quieras, que para algo es imaginario.

miércoles, 14 de marzo de 2012

El plano

Yo ya he salido de plano. Estaba de extra, pero ya se ha terminado mi gran papel. Ahora me siento a contemplar la acción, que transcurre a unos metros de mí. Quizá si el director hiciera un travelling ahora, fantaseo. Aunque fuera por error.

sábado, 10 de marzo de 2012

Cuento

La asamblea de gatos se reunió para decidir que marramiau.

viernes, 9 de marzo de 2012

Las enfermedades (2)

Tiene usted la enfermedad de Holtey, le dice el médico. Por lo tanto, tiene que pagar los derechos de autor, que para algo la patentó el doctor Holtey. No me mire así, es una obligación legal para todos los que la padecen. Serán veinte euros al mes y treinta ahora, por el diagnóstico.

jueves, 8 de marzo de 2012

Las enfermedades

El doctor Mendol afirma que la ciencia le ha arruinado la vida. Concretamente, el hecho de que descubriera una enfermedad y ésta recibiera su nombre. La enfermedad de Mendol consiste en una irritación constante en el escroto, lo que ha provocado que el doctor Mendol haya sufrido las chanzas de sus conciudadanos todos estos años. A nadie parece importarle que él se limitara a descubrir la dolencia, sin llegar nunca a padecerla.
También es conocido el caso del doctor Halfort, que quiso bautizar a una enfermedad venérea con el nombre de su ex mujer, pero la comunidad científica se opuso.

miércoles, 7 de marzo de 2012

Torremolinos

Málaga es muy bonita, pero Torremolinos es un poco deprimente para vivir, me dice Sonia. Es verdad, concedo yo. Es un sitio decadente, para ambientar novelas negras de guiris que vienen con la idea de morir lentamente, tostados al sol, pero que acaban enredándose en problemas con la mafia rusa. Y es que hay poca dignidad en morir asesinado en un destino turístico sesentero, sobre todo cuando eres un jubilado europeo acostumbrado a la civilización.

martes, 6 de marzo de 2012

Teoría de la nada

«En el colegio de monjas nos hablaban muchísimo de Dios», dice la chica. «Es increíble que se pueda aprender tanto sobre nada. Todas esas horas dedicadas a memorizar algo inventado. Como esos chavales que aprenden klingon, aunque lo suyo es por afición».

lunes, 5 de marzo de 2012

El gobierno invisible

Reunidos en un bar, acordamos que el gobierno ya no nos representaba. Decidimos ignorarlo en nuestros corazones y conformar el gobierno invisible, como parte del pueblo soberano que éramos. Externamente seguiríamos acatando las leyes y normas impuestas, pero en nuestro interior sólo obedeceríamos a la Constitución privada que habíamos elegido darnos.

domingo, 4 de marzo de 2012

Tribulaciones de un escritor tercermundista

Empieza el año convencido de que ha llegado su momento: por fin servirá de algo robarle horas a la vida para dárselas a la literatura. Escribe un relato en el que vierte todo su buen hacer y se promete que sobre él edificará su gloria. Lo presenta a diversos certámenes literarios y fantasea con ganar alguno. De forma inconsciente, da por hecho un premio. Deja de preocuparse por su economía, pues pronto ganará un concurso. Uno grande. Pero van fallando los jurados y no gana ninguno. Se va diluyendo su confianza. Peor aún, piensa: se va diluyendo la fantasía que había montado y qué es un escritor sin fantasía. Pero bromear no hace que le salgan las cuentas. Ha dilapidado el dinero que no tenía en un exceso de confianza. Ha comprado sus propias mentiras en vez de vendérselas a otros. Y termina el año sin nada y decide que ya está bien, que esto no es lo suyo, que es hora de dedicarse de una vez a otra cosa. Y así todos los años.

sábado, 3 de marzo de 2012

Contacto

Llegaron los extraterrestres a la Tierra y anunciaron que querían entablar relaciones diplomáticas con los seres humanos, que reaccionaron preguntando si había paro en su planeta de origen y si por un casual necesitaban trabajadores.

viernes, 2 de marzo de 2012

El esfuerzo de amar

—¿Ves lo mucho que te quiero? Todo el día metida en un autobús para cruzar España entera y verte. No podrás decir que no me esfuerzo.
—Bueno, bueno, tampoco exageres, que en el autobús venías sentada.

jueves, 1 de marzo de 2012

El relato

Estoy rehuyendo un relato. Lo rehúyo porque no me gusta el rumbo que ha tomado por su cuenta. Así que evito volver a él y me entretengo con pequeñas distracciones mientras oigo que me llama: «eh, venga, terminemos este viaje que emprendimos juntos, no me abandones ahora». Sí, lo emprendimos juntos, pero el destino era otro, uno que había decidido yo. Así que no me siento a trabajar con él. Yo no negocio con amotinados.

miércoles, 29 de febrero de 2012

La idea

Escribir es un acto de traición a la imaginación, pues es revelar al mundo lo que antes era secreto.

martes, 28 de febrero de 2012

Más literatura de éxito

—Aquí les presento la novela que va a revolucionar el mercado.
—Creo que ha habido un error, estas páginas están todas en blanco.
—No ha habido ningún error: es una novela muda.
—¿Cómo dice?
—¿No ha visto The artist? Pues yo con esta novela espero también apelar a la nostalgia de una época anterior. Concretamente, de la prehistoria, cuando todavía no existía la escritura.

lunes, 27 de febrero de 2012

La madurez

He madurado, dice el hombre. Hace un momento, mientras esperaba el autobús. Ha sido como si la madurez me golpeara de pronto, pero en realidad era un señor que quería colarse. Le he dado un codazo, pero desde la madurez que ya se había apoderado de mí. De hecho, le he mirado de forma severa, como un padre que recrimina en silencio a un hijo travieso. El hombre ha musitado perdón, quizá intimidado por mi recién adquirida madurez, y ha vuelto a su sitio. Aunque nadie ha dicho nada más, me ha parecido que todos en la cola me admiraban en ese momento, pero he apartado tal pensamiento enseguida, ya que era volver al infantilismo que acababa de abandonar.

domingo, 26 de febrero de 2012

El poder del amor

Has estropeado mi lucha política, le dice él. Yo antes no creía en nada. Era anarquista, nihilista. No estaba para nada conforme con el mundo y quería cambiarlo. Pero tú me haces creer en cosas. Haces que no quiera cambiar nada, pues todo me parece maravilloso de pronto. Haces que me vuelva conservador y apoye el sistema, pues lo nuestro es la prueba de que el sistema funciona. Tu amor me aburguesa. Tu amor es contrarrevolucionario.

sábado, 25 de febrero de 2012

Alta política

En el Ministerio de la Corrupción siempre tenían problemas con el presupuesto.

viernes, 24 de febrero de 2012

La literatura secreta

No desespere, a usted le espera el mejor de los destinos: será descubierto después de muerto. Y los editores peregrinarán al cementerio para arrodillarse frente a su lápida y pedirle perdón. Nada más dulce que una victoria póstuma, ¿no le parece? Quién necesita dinero y éxito.

jueves, 23 de febrero de 2012

Ficción

La policía se unió a los manifestantes y acabaron con las injusticias.

miércoles, 22 de febrero de 2012

El futuro de la literatura

—Ustedes no lo saben, pero soy el futuro de la literatura —se anuncia el hombre al entrar en la editorial.
—¿Y cómo es eso? —le preguntan.
—Ah, no, eso es un secreto profesional que sólo puedo revelar en los libros que ustedes me publicarán.
—¿Nos puede dar un adelanto del contenido de esos libros?
—Claro que no. Hay que mantener el secretismo.
—Todo esto es de lo más irregular.
—Es porque están acostumbrados al presente de la literatura y yo soy el futuro.
—No nos convence eso.
—Bueno, pero piensen ahora que salgo por la puerta y me marcho a otra editorial. Imaginen qué metedura de pata: permitir que el futuro de la literatura acabe en la competencia.
—Pensándolo bien, no hay necesidad de correr el riesgo. ¿Y si es usted la respuesta a nuestras plegarias? Aunque yo lo esperaba más alto, la verdad.

martes, 21 de febrero de 2012

Los amantes contingentes

AMADOR: Perdone, señorita, pero no puedo evitar mirarla.
VIOLA: Es que soy bonita, es normal, no se preocupe.
AMADOR: Me temo que es más que eso. Creo que la amo.
VIOLA: ¿Así, de repente?
AMADOR: En efecto.
VIOLA: Igual le ha dado mucho el sol en la cabeza. Hay que ponerse sombrero, que vuelve a estar de moda.
AMADOR: No sigo la moda. Pero a usted sí la seguiría.
VIOLA: Vaya, eso es inquietante.
AMADOR: Claro que es inquietante: es amor.
VIOLA: ¿Cómo va a ser amor? Tendremos que conocernos antes, ¿no?
AMADOR: Yo la amo y la amo ya. No soporto la contingencia.
VIOLA: Pues vaya al baño.
AMADOR: Contingencia, no incontinencia.
VIOLA: Perdone, es por culpa de los estereotipos, que me obligan a ser así. Porque soy guapa, ya sabe.
AMADOR: Sí que lo sé: la amo. Me llamo Amador y hago honor a mi nombre.
VIOLA: Yo me llamo Viola. Una vez me perdí de pequeña y detuvieron a mi madre por gritar mi nombre en la calle. Pensaron que incitaba al delito.
AMADOR: En ese caso, tendría que estar usted en la cárcel. Porque también incita al delito.
VIOLA: Cada vez me da usted más miedo.
AMADOR: Lo desconocido siempre da miedo. Pero no tema y ríndase al amor.
No cae el telón, pero salen unos derviches a bailar.

lunes, 20 de febrero de 2012

Espionaje

Ella nunca vino y la información se perdió para siempre. Quizá cayó en manos de los soviéticos, que la usarían contra el mundo libre. Pero él siguió esperándola un rato en el bar acordado, por no rendirse a la evidencia. Además, era la hora feliz.

domingo, 19 de febrero de 2012

La duda

Y me vuelvo loca —dice—, me vuelvo loca pensando que te estás enamorando de otra a la mínima ocasión, a cada momento. Tiemblo siempre que desapareces de mi vista. Quién sabrá lo que estás haciendo; sí, desconfío de una forma terrible. Tendría que haber una Gestapo del amor que siguiera tus pasos y me facilitara informes precisos de tu actividad diaria. Porque no quiero perderme nada. Porque no quiero que exista un instante en que puedas olvidarme. Porque no puedo soportar la idea de la duda.

sábado, 18 de febrero de 2012

Cementerio de pájaros

La niña encuentra un pájaro muerto en su cuarto, bajo la ventana que olvidó cerrar. El pobre animal está desgarrado, roto, ensangrentado; es un misterio que haya llegado allí. Es como si hubiera dedicado sus últimas fuerzas a volar hasta la habitación de la niña. Como si hubiera decidido emular a los elefantes que, en la leyenda, buscan un lugar adecuado donde morir. La niña se asoma por la ventana y se pregunta por un momento si vendrán más; sonríe al pensar que sería muy bonito que su dormitorio se convirtiera en un cementerio de pájaros. Pero qué diría su madre, que se opone a que tenga mascotas.

viernes, 17 de febrero de 2012

El condón

—¿Qué es esto? —le pregunta ella.
—Es un condón —responde él con naturalidad.
—Ya, eso ya lo sé. ¿Pero qué hace en tu cartera? Porque yo tomo la píldora, no es ningún secreto.
—Pues ya sabes: por si acaso.
—¿Cómo que por si acaso? ¿Acaso lo llevas por si ligas por ahí? ¿Acaso sales de casa preparado para la posibilidad de serme infiel?
—¿Qué? Nada de eso. Es el típico condón que uno guarda en la cartera y luego olvida. Seguro que lleva años ahí.
—Eso todavía es peor.
—¿Cómo va a ser peor?
—Claro: estoy saliendo con un perdedor incapaz de ligar. ¿Qué dice eso de mí como mujer?
—No sé. ¿Tal vez que estás como una cabra?
—Y encima me insultas, como si no fuera bastante lamentable tu forma de ser.

jueves, 16 de febrero de 2012

El destino

«¿Cuándo ibas a contarme lo de tu amante?», le pregunta ella. Él contesta que no sabe de lo que le está hablando, que qué es eso de su amante, si no tiene ninguna. Ella arroja con furia el periódico sobre la mesa. Titulares diversos: un anciano rescatado en un incendio; un atraco en un banco; un caso de corrupción política. «¿Qué tiene que ver todo esto conmigo?», pregunta él. «Lee aquí», le señala ella: «Tauro: Te irá estupendamente con tu nuevo amor». Él está demasiado aturdido para responder, pero ella dicta sentencia: «Eres un hombre horrible. ¡Que haya tenido que enterarme por el horóscopo y no por ti!».

miércoles, 8 de febrero de 2012

Conversaciones sobre el futuro (2)

—Hijo, ¿cuándo vas a pensar en el futuro? Tienes que buscar trabajo ya.
—Soy escritor, mamá.
—¿Y cuánto te pagan?
—Todavía nada: soy un becario de la literatura.
—¿No eres un poco mayor para eso?
—La literatura no tiene edad. En cualquier momento me pueden llamar para debutar en la primera división literaria. Mientras tanto, juego en los campos de tierra de la escritura, donde me dejo las rodillas peladas. Y los codos.
—No parece un plan de vida serio. ¿Y si no te llaman? ¿Qué será de ti entonces?
—Bueno, es que nunca se sabe. Te pueden llamar después de muerto.
—¿De qué te sirve a ti eso?
—Vale, sí, igual no tiene una utilidad práctica, pero hay que pensar en la posteridad. Era lo que querías, ¿no? Que piense en el futuro.
—Y pensar que tienes estudios.

martes, 7 de febrero de 2012

Conversaciones sobre el futuro

—El pasado es siempre mejor que el futuro.
—¿Por qué?
—Porque en el pasado nací, lo cual es positivo, mientras que en el futuro me tengo que morir, cosa que es negativa.
—En Nebulón 7 somos eternos.
—Perdone, ¿es usted un extraterrestre?
—Así es.
—Vaya, eso suena muy futurista también. ¿Y cómo es que son eternos?
—Llevamos una vida muy sana.
—Ah. A mí me gustaría, pero nunca tengo tiempo. Dígame, ¿hay paro en su planeta?
—Todos trabajamos para servir a la reina.
—¿Y las condiciones laborales son buenas?
—Servir a la reina es bueno por definición.
—La verdad es que no puedo ponerme exigente, que ya llevo un año parado. Yo trabajaba en una agencia de seguros, ¿sabe? En Stockton y Malone.
—En Nebulón 7 no necesitamos seguros, que somos eternos.
—Qué calamidad. No creo que me contraten entonces, que no sé hacer otra cosa.
—Servir a la reina es algo innato, no se aprende.
—Entiendo. ¿Sabe una cosa? Otra ventaja del pasado es que es conocido. Y el conocimiento es mejor que la ignorancia, me lo decía siempre mi madre.

lunes, 6 de febrero de 2012

Los pasos melancólicos

Señorita, se le nota la tristeza en el caminar. Cada pisada suya habla de sufrimiento, de un dolor insondable que no se despega de sus tacones, que son como lágrimas permanentes. Será porque hace tiempo que no follo, contesta ella acabando con el romanticismo del asunto.

domingo, 5 de febrero de 2012

Hermanos de letras

«Don Luis, por favor, fírmeme un autógrafo, me encantan todas sus novelas», me dice un señor en la calle. Pero yo no me llamo Luis, sino Felipe y, por si esto no fuera bastante, no soy un escritor de éxito. De hecho, mi única novela pasó desapercibida y desde entonces no he publicado nada más. Pero le digo que sí, que por supuesto, que es un placer. Y firmo aprovechando mi parecido físico con Luis, mi supuesto hermano de letras, por sentirme durante un momento exitoso, aunque se me ocurre que esto es otro nivel de plagio, pues el que plagia sabe que el aplauso que recibe no es en realidad para él, pero lo único que le importa es que el que aplaude piensa que sí.

sábado, 4 de febrero de 2012

La familiaridad

¿No te parece extraña la vida al pensar cómo era antes, cuando no sabíamos que el otro existía?, dice ella. Ahora todo parece tan natural, como si no pudiera ser de otra manera. Sin embargo, no siempre fue así: hubo un momento, que ahora parece lejano, en que no nos conocíamos. Es raro, ¿verdad? Sí, un poco, concede él. También lo es recordar el principio. Ese primer encuentro. Esa forma atropellada de enamorarse mientras nos mirábamos con inquietud, sin saber muy bien qué decir.

viernes, 3 de febrero de 2012

Arte urbano (2)

Beduina García vuelve a ser noticia con su última obra: Árbol eléctrico, un árbol con bombillas en las ramas que se iluminan por la noche. «La naturaleza moderna», declaraba la artista. «Que los niños sueñen con árboles eléctricos. Árboles no de navidad, sino de primavera, verano, otoño e invierno». La obra se inauguró con gran éxito en un parque, pero con el tiempo sucedió el desastre, pues las bombillas caían al suelo al ponerse maduras y dejaban todo lleno de cristales, lo que causó varios accidentes entre los niños que jugaban al amparo de sus ramas. García, que se encuentra en la actualidad a la espera de juicio, ha declarado que es un triunfo que se la quiera condenar por el gran realismo de su arte.

jueves, 2 de febrero de 2012

Arte urbano

Últimamente en las calles de la ciudad aparecen falsas exposiciones de arte, lo que el ayuntamiento celebra, pues es un movimiento artístico barato que aprovecha el mobiliario urbano. El procedimiento es bien sencillo: consiste en colocar pequeños letreros explicando las obras de arte que en realidad no son. Cosas como: «Farola en una calle. Antonio Fernández. Acero»; «Papelera. Hermanos Rubio. Aluminio»; «Prostituta en una esquina. Boris y Katia. Carne y hueso».

miércoles, 1 de febrero de 2012

El terror

En esta casa hay fantasmas, dice la anciana. Y qué quieren, pregunta el hombre. Aterrorizarnos, contesta la señora. ¿Pero por qué?, insiste el hombre. ¿Qué utilidad práctica tiene el terror para ellos? ¿Qué fin esperan conseguir? No creo que simplemente aterroricen a los mortales por aburrimiento, seguro que tienen reivindicaciones, quizá reivindicaciones políticas; habría que preguntarles. Yo es que no negocio con fantasmas, responde la anciana.