sábado, 10 de mayo de 2008

El cinismo es un humanismo

P no me hace caso porque, según ella, soy un mujeriego, lo que es una excusa bastante ridícula. Es cierto que me paso el día con otras, pero cómo va a pretender que le sea fiel cuando se niega a tener algo conmigo. Mujeres, siempre dándole la vuelta a todo. Aunque tengo que reconocer que no sé si saldría ahora de esta dinámica de enredarme con todas. Quizás sí, si todo fuera diferente, porque a veces me gusta pensar que sigo siendo el mismo romántico de siempre y que para mí sólo hay una mujer, aunque todo sea imposible. O quizás precisamente por eso.

viernes, 9 de mayo de 2008

Conversaciones

-Tú eres un egoísta y eso te honra.
-Creo que es la primera vez que me llaman egoísta, pero es un universo que me encantaría explorar.
-Tú dices que amas a las mujeres, pero yo creo que lo que quieres de ellas es que te amen a ti.
-Sí, es que amar es más cansado. Ser egoísta es bueno.
-Por eso lo soy.
-Yo estoy en ello, que todavía soy un kantiano de mierda.

jueves, 8 de mayo de 2008

Conversaciones de cama

-Yo necesito un hermano mayor que cuide de mí.
-Un hermano incestuoso, espero.
-Sí, un hermanastro.

miércoles, 7 de mayo de 2008

Las razones del loco

Yo quería ser imprescindible, pero nunca supe cómo hacerlo. Pensaba que bastaba con remover algo de literatura, dedicarme en cuerpo y alma a escribir a las chicas de turno. Siempre querían algo más, claro, querían que yo no las necesitara en absoluto para entonces necesitarme ellas, en esa extraña lógica femenina. Pero lo cierto es que yo en realidad no he necesitado a casi nadie. A Alba sí, demasiado, quizás porque era la chica más guapa de Málaga y yo, con mis delirios de grandeza, tenía que estar con la más guapa que pudiera encontrar. El caso es que ella buscaba a alguien que le diera mala vida, no a un poeta trasnochado que le escribiera cuentos y poemas. De todos modos, yo de Pessoa sólo tengo su apellido materno. Lo mío es narrar derrotas que nadie leerá a pesar del afán de victoria que me consume por las noches.

martes, 6 de mayo de 2008

Locamente enamorado

Tú no lo entiendes, pero tienes que ser mía. Me lo dicen todas las noches unas voces en mi cabeza. Mi psiquiatra dice que es esquizofrenia, pero qué sabrá él de romanticismo; yo creo que escuchar voces en mitad de la noche ha de tener una explicación menos prosaica que una enfermedad mental. Es el amor, querida, que me susurra tu nombre cuando me meto en la cama y no me deja dormir. Bueno, en realidad, el amor, el destino, el Olimpo entero, todos ellos se reúnen en mi dormitorio cuando cae la noche y, con un alboroto tremendo, exigen que seas mía. Sigo el designio de fuerzas más poderosas que la voluntad de los hombres, ¿quién soy yo para oponerme? Podrías facilitar las cosas, hacer como que tú también escuchas las voces y ser mía. Aunque sólo sea para que pueda dormir.

lunes, 5 de mayo de 2008

Capítulo 1364

Fundan las musas mis derrotas y otros versos. Bueno, no es que mis derrotas sean muy poéticas, al menos cuando tienes que vivirlas, pero supongo que como espectáculo están muy bien. Así, de lejos. Y se leen en cinco minutos. Pensándolo bien, son victorias. O eso dicen.

domingo, 4 de mayo de 2008

Noche en la Tierra

Salí del bar, bastante ebrio. Eran las tres y media de la mañana. Me puse la chaqueta, pues hacía algo de frío. Me crucé con tres chicas que me dijeron "hasta luego", cosa que achaqué a que me habrían confundido con otro. Por si acaso, miré si llevaba la bragueta abierta. No era así. Crucé la plaza de la Merced y me metí en el callejón que hay junto al Albéniz, para mear. Caminé tranquilamente por calles vacías. Al llegar a un parque me dio por mirar la hora: quedaban cinco minutos para que saliera el próximo autobús. Eché a correr sintiéndome algo Antoine Doinel. Dos chicas que estaban sentadas en un banco empezaron a animarme a gritos: "corre, corre". Una de ellas me dijo "guapo". Yo saludé con la mano mientras seguía mi carrera. Cuando me había alejado de ellas un poco comprobé de nuevo si llevaba la bragueta abierta. Me planteé que estaba en un episodio de The twilight zone, que del bar había salido a una dimensión en la que las desconocidas me hablaban. Me pasó por la cabeza volver al banco donde estaban sentadas aquellas dos, que eran muy guapas, pero seguí corriendo en dirección a la parada de autobús. En un paso de peatones me animaron otras, yo volví a saludar. Subí al autobús y ya no me crucé con más mujeres.

sábado, 3 de mayo de 2008

La memoria

Apenas la recuerdo ya. Cuando intento pensar en ella me parece que estoy recordando una idea para un relato que nunca escribí. Los diálogos, las situaciones que conservo en la memoria, todo me parece absurdo, ficticio. Y sin embargo de vez en cuando me encuentro con ella en la calle. Entonces me asaltan las ganas de preguntarle qué recuerda ella, si acaso tuvo una idea para un relato que luego, por las cosas de la vida, nunca se sentó a escribir.

viernes, 2 de mayo de 2008

La juventud

Yo quería ser un enfant terrible, pero una mañana, frente al espejo, me di cuenta de que había envejecido prematuramente. Nadie iba a tomarme en serio ya, todos mis actos de terrorismo social estaban condenados a pasar desapercibidos, pues tenía más aspecto de viejo cascarrabias que no sabe cómo llamar la atención que de joven promesa de la literatura que escandaliza a propios y extraños.

jueves, 1 de mayo de 2008

A la deriva

Hoy estuve haciendo limpieza, inventario, o qué sé yo. Encontré un dibujo de mi primera novia en el que ella había escrito nuestros nombres con un corazón en medio. Leí viejas cartas, proyectos de relatos, poemas. Me pareció estar rebuscando entre los papeles de un extraño.

miércoles, 30 de abril de 2008

Estados carenciales

Me cuesta dormir por las noches; pienso en todas las historias que podría estar viviendo.

martes, 29 de abril de 2008

Primavera

Me enamoro siempre en esta época del año. No lo puedo evitar, las calles están llenas de chicas bonitas que se pasean bajo el sol primaveral. Yo estoy dispuesto a amarlas a todas, aunque su disposición a amarme a mí no sea tan entusiasta. De todos modos, yo soy un hombre de posiciones más que de disposiciones (o deposiciones, aunque la cague a menudo). Posiciones firmes. Para ellas me gusta la de decúbito en todas sus variantes y, sobre todo, la posición orante, tanto la versión cristiana como la islámica. Pero, ay, adoptan estas alegres posturas, si lo hacen, en la intimidad de los cuartos de otros. Es constante el desamor en primavera, se parece a una alergia.

lunes, 28 de abril de 2008

Remendando una vida

-Yo soy una chica simpática, ¿verdad?
-No mucho, todavía no te he visto desnuda.

domingo, 27 de abril de 2008

Remedando una vida

Las calles oscuras, la mirada turbia. Meo en un parque, aunque esté mal. Una cucaracha sale de una grieta y yo me fijo en ella por si tiene los ojos de Felicidad Blanc, como decía el hijo de ésta en un poema. Externamente soy normal, nadie podría decir lo contrario, nadie puede advertir a simple vista este desarraigo. Pero jamás podré escapar de todo esto, no importa el alcohol que consuma. Subo al autobús con un montón de desconocidos y, con la cabeza apoyada en el cristal de la ventana, voy meditando las tonterías que escribiré para no pensar en ti.

sábado, 26 de abril de 2008

Anuncios

Querida, he pasado la mayor parte de mi vida sin ti y me niego a que esta situación continúe; ya es hora de encontrarte. ¿Dónde te escondes? Si nos vemos alguna vez, hazme una señal para que sepa que eres tú.

viernes, 25 de abril de 2008

Fútbol (2)

El árbitro ha pitado penalty en el último minuto. Ya está: si marca el delantero, me declaro a Clara. Es una apuesta que hago, anulo el juicio, pongo mi elección en las manos (o el pie) de otro. Si no es gol, consideraré que mi amor por Clara es un error, la olvidaré y pensaré en otra cosa, en monólogos interiores durante los partidos de fútbol, por ejemplo. En vez de declararme, me des-Clararé. Sólo once metros me separan de mi destino, es la gloria o la nada, Clara o las yemas... de los dedos del portero. Todo el mundo contiene la respiración a pesar de no saber que está en juego algo más que el pase a la siguiente ronda. No, también se va a decidir mi futuro en esta acción. El delantero toma carrerilla y yo me pregunto si sonreirá Clara cuando le diga que la quiero, si es que se lo digo, claro. Clara. Por fin, el jugador corre hacia el balón y dispara a puerta, pero yo no puedo evitar cerrar los ojos un segundo antes de que su pie contacte con la pelota. La gente en el bar grita. A mí me da miedo averiguar qué celebran.

jueves, 24 de abril de 2008

Fútbol

En 1994 fichó por el Atlético de Madrid el delantero colombiano Adolfo Valencia, que era más conocido por el apodo que había recibido a causa de su velocidad: "el tren Valencia". No sé si estaba casado, pero a mí me gustaba pensar que su mujer era la única persona del mundo que podía decir "esta noche me tiro al tren" sin alarmar a sus conocidos.

miércoles, 23 de abril de 2008

Ficción (2)

Cree que no me doy cuenta de que nunca podremos volver a ser los de antes, pero lo supe desde el primer momento, cuando nos encontramos de nuevo en el metro. No es por la promesa de unos polvos fáciles que me hago el ilusionado, no. Mi verdadera intención es engañar a ese narrador que se empeña en ocasionarme encuentros con amores del pasado como si pretendiera reírse de mí.

martes, 22 de abril de 2008

Ficción

Me invade una sensación extraña cuando paseo por esta ciudad, como si todos mis recuerdos de este lugar -los pocos que me quedan- fueran de otro. Como si lo hubiera soñado todo y acabara de despertarme. A pesar de lo vivido en estas calles. Pero es lógico, ha cambiado mucho, no es la ciudad de mi juventud. Y ella ya no vive aquí.

lunes, 21 de abril de 2008

Elegantes derrotas

La realidad está sepultada bajo montañas de literatura, a nadie le interesa la verdad. Hay que saber retirarse a tiempo, hay que ser siempre elegante en la derrota, y yo doy lo mejor de mí mismo cuando todo está perdido. La vida es esto, me digo, esta soledad acompasada, estos excesos alcohólicos nocturnos, esta leyenda épica tan falsa como poco práctica. Nadie sabe que he mentido como el que más, que me he hecho el loco muchas veces mientras preparaba mi venganza, que hice llorar por tonterías que ni siquiera puedo recordar a la única mujer que me ha querido. Todo está podrido, no hay días luminosos. Sólo hay pequeñas treguas en esta larga derrota.