martes, 19 de mayo de 2015
lunes, 18 de mayo de 2015
Cosas raras de las ferias del libro
Que si me podía sacar una foto con él, me preguntó un chaval en la feria del libro. «A mi novia le gusta mucho la literatura», me explicó, «y le hará ilusión una foto de un autor publicado». Pobre novia, pensé yo, pero de todos modos acepté.
domingo, 17 de mayo de 2015
La obra
Temo morirme de pronto y dejar mi obra inacabada, le dijo. Pero esto era muy petulante y no sólo por hablar de la obra propia como si fuera importante. Denominarla inacabada era afirmar que estaba empezada, cuando no era el caso. Pero ¿no era esto peor todavía? Morirse de pronto sin siquiera haber iniciado su obra. De hecho, si había que ser del todo sincero, la obra estaba todavía por pensarse. En caso de muerte repentina, no sería ninguna pérdida para el mundo, pensó, aunque sí podría acusársele de una vagancia extrema.
sábado, 16 de mayo de 2015
Los últimos días de Bandini
Arturo Bandini, ni carne ni pescado ni membrillo en conserva, empuja la silla de ruedas hacia la ventana y siente la fresca brisa del Pacífico en la cara. Imagina el paisaje y se acuerda de aquella palmera que lo derrotó en combate singular hace ya tantas décadas y de las hormigas que ya no podrían corretearle por las piernas. «Ah, Camila, vivir es aceptar la derrota», piensa con un suspiro. En qué dirección quedará el desierto, se pregunta. Quizá todavía podría encontrar a su mexicana. A su momia, al menos.
Suena el timbre de la puerta. Será la enfermera, piensa Bandini, pero bien podría ser el comité del Nobel, que por fin viene a hablar con él.
Suena el timbre de la puerta. Será la enfermera, piensa Bandini, pero bien podría ser el comité del Nobel, que por fin viene a hablar con él.
Publicado en el número 26 de Obituario.
viernes, 15 de mayo de 2015
Nueve de noviembre de 1918
Nueve de noviembre de 1918. Guillermo II, el Káiser de Alemania, ha abdicado y el pueblo de París sale a la calle a celebrarlo, viendo inminente el fin de la larga y cruenta contienda que ha arrasado media Europa. Guillaume Apollinaire agoniza en su habitación, enfermo de la mortífera gripe de ese año que acabará con una parte considerable de la población mundial. Escucha al gentío gritar lleno de júbilo y después reclamar con rabia la cabeza de Guillaume. ¿Por qué?, se pregunta el poeta, que en su delirio febril piensa que sus conciudadanos se refieren a él y no al Káiser. Él nunca fue un belicista, se justifica, si combatió en la guerra fue porque era su deber embarrarse en las trincheras como la juventud francesa y derramar sangre propia y enemiga. Y Apollinaire sangró por Francia, musita mientras vuelve a sentir dolor en la vieja herida de la cabeza. ¿Acaso no han comprendido todavía que los únicos obuses que él amaba eran los senos de su querida Lou? Si contribuyó a la locura bélica fue sólo por obligación, por amor a su país de adopción. Por eso le duele tanto que ahora sus compatriotas se arremolinen bajo la ventana a reclamar a gritos su muerte, que siente cada vez más próxima. Ah, morir con esta pena, suspira. Odiado por la turba, deseosa de más sangre. Quizá quieran acabar con él por sus ataques a la moral, reflexiona, aunque nunca reconoció de forma pública ser el autor de Las once mil vergas. O puede que le estén pasando factura por aquella ocasión lamentable en la que lo relacionaron con el robo de la Gioconda. Si pudiera levantarse de la cama a dialogar con ellos, tal vez pudiera convencerlos de sus buenas intenciones, pero el cuerpo ya no le responde. Tampoco la cabeza. La luz que entra por las persianas entreabiertas parece formar extraños caligramas en la pared, piensa unos segundos antes de que sus ojos dejen de ver.
Escrito para Holy Helen.
jueves, 14 de mayo de 2015
Una ciudad propia
No, no tengo tiempo para ti, decía su mensaje. Sigo perdido en la ciudad del ego, llena de intrincadas callejuelas que visitar, y no sé cuándo terminaré.
miércoles, 13 de mayo de 2015
Sentaron al niño
Sentaron al niño y le explicaron que ya no se querían. ¿Y qué pasa conmigo?, preguntó el niño. ¿Qué quieres?, dijeron sus padres con cariño. Quiero estabilidad, que todo siga igual, ¿no entendéis que el mundo ya es un lugar aterrador por sí mismo? Sois mis padres, tenéis una responsabilidad conmigo, que estoy todavía por formar, soy la parte más débil aquí, ¿por qué me tengo que sacrificar yo, no tendrían que prevalecer mis derechos? Pero no dijo nada de esto, claro, todavía faltaban bastantes años para que alcanzara ese grado de elocuencia y para entonces ya sería muy tarde para dar marcha atrás.
martes, 12 de mayo de 2015
lunes, 11 de mayo de 2015
El cariño
Yo necesito amor, declaró el autor. Soy un autor en busca de un jurado literario que pueda quererme. Al menos, querer a mi obra, que es parte de mí. Pero es constante el desamor, estoy tan solo en el mundo...
domingo, 10 de mayo de 2015
Apariencias
—Eres todo un caballero, me encanta lo amable y educado que eres siempre con mi marido.
—Bueno, es que darle la mano es lo más cerca que estaré de tocarte el coño.
—Bueno, es que darle la mano es lo más cerca que estaré de tocarte el coño.
sábado, 9 de mayo de 2015
viernes, 8 de mayo de 2015
Pecados capitales
—¿Cómo no confías en mí? Como decía Paul Newman, ¿por qué iba yo a comerme una hamburguesa por ahí teniendo un buen filete en casa?
—Pues por gula, claro.
—Pues por gula, claro.
jueves, 7 de mayo de 2015
miércoles, 6 de mayo de 2015
La gente
—No puedo con la gente.
—Qué novedad.
—Mi problema es que no soporto estar con las personas normales porque me recuerdan que no soy uno de ellos y tampoco soporto estar con los marginados porque me recuerdan que soy uno de ellos.
—Qué novedad.
—Mi problema es que no soporto estar con las personas normales porque me recuerdan que no soy uno de ellos y tampoco soporto estar con los marginados porque me recuerdan que soy uno de ellos.
martes, 5 de mayo de 2015
Cuatro
Cuatro años de nuestra vida juntos y parece que fue ayer cuando empezamos. Pero es que el tiempo pasa volando cuando te diviertes.
lunes, 4 de mayo de 2015
La infancia
Yo he venido aquí a presentar mi libro, pero en realidad quería hablarles de mi infancia. Entenderían mejor muchas cosas que digo en el libro. Todo esto viene de ahí. Es terrible que nos afecte tanto y nadie esté ahí para ponerle remedio. Después ya es tarde, cuando somos adultos y podemos defendernos solos. Soy quien soy por culpa de mi infancia, llena de otros niños que sabían mejor que yo de qué iba la cosa.
domingo, 3 de mayo de 2015
Ser indigno
Te dicen que eres indigno y no mereces nada. Quizá sea verdad. Tienes que aceptar la opinión de la mayoría, es lo democrático. No querrás ser un tirano e imponer tu opinión.
sábado, 2 de mayo de 2015
Existir es absurdo
Existir es absurdo y nuestro tiempo es limitado. Como los yogures, tenemos fecha de caducidad. ¿Por qué vivir para tener que morir?, nos preguntamos. Nos parece injusto y como niños nos negamos a aceptar la realidad inventando religiones que nos prometen que habrá algo más después del último acto. Miles de millones de personas han pisado el planeta y no sabemos nada de ellas. Somos anónimos aunque nos creamos especiales e importantes. Estamos condenados a desaparecer, con todos nuestros recuerdos.
Por suerte, la muerte siempre nos parece algo muy lejano. Algo que les pasa a otros, no a nosotros. De alguna manera estamos convencidos de que a nosotros no nos tocará. Llegado el momento, engañaremos a la muerte. ¿Cómo vamos a desaparecer, si siempre hemos existido desde que tenemos uso de razón? Porque la realidad funciona con respecto a nosotros y no al revés, pensamos.
Vivir, paradójicamente, nos acerca a la muerte, que es sin duda el gran tema. El final de todo esto. No más amor. No más conversaciones filosóficas con los amigos en los bares. No más canciones. «Esto también pasará».
Por suerte, la muerte siempre nos parece algo muy lejano. Algo que les pasa a otros, no a nosotros. De alguna manera estamos convencidos de que a nosotros no nos tocará. Llegado el momento, engañaremos a la muerte. ¿Cómo vamos a desaparecer, si siempre hemos existido desde que tenemos uso de razón? Porque la realidad funciona con respecto a nosotros y no al revés, pensamos.
Vivir, paradójicamente, nos acerca a la muerte, que es sin duda el gran tema. El final de todo esto. No más amor. No más conversaciones filosóficas con los amigos en los bares. No más canciones. «Esto también pasará».
viernes, 1 de mayo de 2015
La normalidad
Intentar ser normal es agotador. E infructuoso. La normalidad sale de forma natural, como es lógico. Una normalidad forzada no es tal. Pero es lo único que puede conseguir uno la mayor parte de las veces.
jueves, 30 de abril de 2015
miércoles, 29 de abril de 2015
Se apagarán mis ojos
Se apagarán mis ojos y ya no veré más. El mundo se les ofrecerá, nuevo, a otros. Y yo ya no estaré, me habré marchado a ningún lugar, al olvido, adonde ya nada importa. Será como si nunca hubiera existido. Todo este dolor e incluso las bellas alegrías. También estas palabras desaparecerán. Es tan fútil vivir y sin embargo no quisiera dejar de hacerlo.
martes, 28 de abril de 2015
La espera
En la cola del banco, uno se pregunta dónde estarán esas operaciones financieras tan veloces de las que todo el mundo habla.
lunes, 27 de abril de 2015
La realidad
La realidad no está de nuestra parte, la llevan nuestros enemigos, pero en la ficción tampoco se puede vivir. La ficción es un retiro del que hay que regresar. Por suerte, a veces hay fallos en el sistema y esos fallos son los buenos momentos.
domingo, 26 de abril de 2015
El misterio es nuestro
—Te dejo.
—¿Por qué, ya no me quieres?
—Se ha terminado el misterio.
—Eso es bueno, ya nos conocemos.
—No. ¿No te parece absurdo seguir con un caso cuando está resuelto? ¿Qué pensaríamos de un detective que trabajara así? No, ya está, tengo que buscar nuevos casos, nuevos misterios.
—¿Por qué, ya no me quieres?
—Se ha terminado el misterio.
—Eso es bueno, ya nos conocemos.
—No. ¿No te parece absurdo seguir con un caso cuando está resuelto? ¿Qué pensaríamos de un detective que trabajara así? No, ya está, tengo que buscar nuevos casos, nuevos misterios.
sábado, 25 de abril de 2015
La vida natural
—¿No te pones un condón?
—No me gusta, no me parece natural.
—¿Y qué quieres: preñarme?
—¿No tomas la píldora?
—Ah, que ahora la píldora es algo natural.
—No, pero...
—Y dejarme las medias puestas a petición tuya también es de lo más natural, claro. Todo un activista estás hecho.
—No me gusta, no me parece natural.
—¿Y qué quieres: preñarme?
—¿No tomas la píldora?
—Ah, que ahora la píldora es algo natural.
—No, pero...
—Y dejarme las medias puestas a petición tuya también es de lo más natural, claro. Todo un activista estás hecho.
viernes, 24 de abril de 2015
El ayuntamiento
—Buenos días, venía a ver si podían darme algo.
—¿Así, por las buenas?
—Es que he ganado un premio literario, ¿sabe? Hace ya unos meses. Un premio autonómico. Y como soy residente en este municipio... No sé, podría recibirme el alcalde para felicitarme. O nombrarme hijo predilecto o darme dinero.
—En todo caso, tendría usted que darnos algo.
—¿Qué?
—¿No escribió su historia aquí? Pues es mérito del ayuntamiento, que ha conseguido en el municipio el ambiente propicio para la literatura. ¡Y encima viene usted a pedir, ingrato!
—¿Así, por las buenas?
—Es que he ganado un premio literario, ¿sabe? Hace ya unos meses. Un premio autonómico. Y como soy residente en este municipio... No sé, podría recibirme el alcalde para felicitarme. O nombrarme hijo predilecto o darme dinero.
—En todo caso, tendría usted que darnos algo.
—¿Qué?
—¿No escribió su historia aquí? Pues es mérito del ayuntamiento, que ha conseguido en el municipio el ambiente propicio para la literatura. ¡Y encima viene usted a pedir, ingrato!
jueves, 23 de abril de 2015
El premio (2)
No queremos una literatura que plantee preguntas incómodas, no es el objetivo de esta concejalía de cultura. Deseamos una literatura agradable que nos haga sentir bien con nosotros mismos y el mundo que habitamos. Una que no altere la tranquilidad de este pueblo y sus valores.
miércoles, 22 de abril de 2015
martes, 21 de abril de 2015
El premio
Mire, no podemos premiarle a usted. Primero, lo que escribe nos parece muy raro. Segundo, y lo más importante, no sabemos quién es usted, pero sí que sabemos que no es de aquí. Así que preferimos darle el premio a doña Mariló, que ha vivido toda su vida aquí y escribe de cosas del pueblo, cosas normales.
lunes, 20 de abril de 2015
Una entrevista
—¿Tiene usted algo que decir a los lectores?
—Pido perdón.
—¿Por qué?
—Por si acaso.
—No es suficiente.
—Lo sé.
—Pido perdón.
—¿Por qué?
—Por si acaso.
—No es suficiente.
—Lo sé.
domingo, 19 de abril de 2015
La juventud
Al final encontré la fuente de la eterna juventud, ¿sabe? Pero el agua no era potable. Era beber y morir, aunque joven. Un bonito cadáver, como se suele decir. Pero yo estaba en mitad de la jungla y no había nadie que pudiera verme, ¿de qué valía ser un muerto joven? No era nada práctico, así que regresé a la civilización. Es posible que vuelva allí algún día, pero la próxima vez me llevaré algunos amigos.
sábado, 18 de abril de 2015
viernes, 17 de abril de 2015
Incomodidades nocturnas
Me encierro en el cuarto de los trastos a escribir. Es de noche, pero aquí no puedo molestar a nadie con el teclear. Dónde estarán las musas, me pregunto. Ya podrían llevarme en volandas a un lugar más cómodo. Imagínalo y ya está, vago, podría decirme alguna ahora, que no van a hacer ellas todo el trabajo. Pongo los pies encima de una caja y le echo imaginación al asunto, pero nada. No hay imaginación que pueda sustituir a un buen sofá.
jueves, 16 de abril de 2015
Naturaleza
Yo he nacido para ser adorada, ¿sabes? Lo llevo en el DNI. O en el ADN, ya no me acuerdo. Soy guapa, ¿verdad? Se nota que te gusto, pero es normal, no te preocupes: no es culpa tuya, es pura naturaleza.
miércoles, 15 de abril de 2015
No había nadie en la habitación
No había nadie en la habitación. Ni siquiera él, que era producto de la
imaginación de un escritor en su blog. Comprendió que su vida carecía de
sentido: tenía razón Descartes cuando afirmaba que la existencia estaba
más cerca de la perfección que la inexistencia. Sin dudarlo un segundo,
saltó por la ventana. Pensó en la portera, que tendría que limpiar la
sangre del patio, y se sintió culpable, pero al momento le invadió el
alivio al recordar que no existía.
martes, 14 de abril de 2015
La vida exprés
Usted tiene que aprender a concentrarse en periodos más cortos, para
poder aprovechar bien el tiempo, que la vida moderna es breve y rápida y no espera a nadie. No podemos darle el tiempo que requiere para meditar, ha de alcanzar ese punto más deprisa: en vez de alcanzar un largo estado de concentración diario, esperamos que logre un gran número de ellos de pequeña duración.
lunes, 13 de abril de 2015
Allen y Bob
Allen se perfuma la barba frente al espejo. Está nervioso, ha quedado con un joven cantautor de rizos angelicales. Hoy puede ser un gran día o una jornada nefasta. América, te lo he dado todo y ahora no soy nada, suspira. América, dame al joven cantante judío. Nuestro amor será kosher.
Llaman a la puerta. Es él. O el cartero, pero pensemos que es él. Vuelve a mirarse al espejo. Quizá tenía que haberse hecho un par de trenzas en la barba, como una alegre colegiala. Qué tontería, si las colegialas no tienen barba. Da igual, era una metáfora, se justifica.
Abre la puerta. Es él, no el cartero. Bob saluda con un gesto de la cabeza y pasea sus rizos por la sala de estar de Allen, que siente ganas de llorar de felicidad.
—Siéntate en el sofá, enseguida te sirvo una copa —dice con un aplomo que le sorprende incluso a él.
—Gracias —contesta el lacónico cantante.
—¿Puedo llamarte Bobby?
—No.
He abusado de mi suerte, piensa Allen. Rápido, arréglalo, pregúntale por su arte.
—Yo también he estado muchas veces blowing in the wind —dice como un idiota—. Lo cual es muy peligroso, pues si te pilla la policía…
Bob le mira con ojos aterrados. Está a punto de levantarse y marcharse para siempre, comprende Allen en un súbito arrebato de claridad. Y con él se marchará también el tren de la modernidad, su última oportunidad de estar en la onda.
—Mejor será que hablemos del tiempo —improvisa—. Cuéntame eso de la lluvia que dices que va a caer.
Llaman a la puerta. Es él. O el cartero, pero pensemos que es él. Vuelve a mirarse al espejo. Quizá tenía que haberse hecho un par de trenzas en la barba, como una alegre colegiala. Qué tontería, si las colegialas no tienen barba. Da igual, era una metáfora, se justifica.
Abre la puerta. Es él, no el cartero. Bob saluda con un gesto de la cabeza y pasea sus rizos por la sala de estar de Allen, que siente ganas de llorar de felicidad.
—Siéntate en el sofá, enseguida te sirvo una copa —dice con un aplomo que le sorprende incluso a él.
—Gracias —contesta el lacónico cantante.
—¿Puedo llamarte Bobby?
—No.
He abusado de mi suerte, piensa Allen. Rápido, arréglalo, pregúntale por su arte.
—Yo también he estado muchas veces blowing in the wind —dice como un idiota—. Lo cual es muy peligroso, pues si te pilla la policía…
Bob le mira con ojos aterrados. Está a punto de levantarse y marcharse para siempre, comprende Allen en un súbito arrebato de claridad. Y con él se marchará también el tren de la modernidad, su última oportunidad de estar en la onda.
—Mejor será que hablemos del tiempo —improvisa—. Cuéntame eso de la lluvia que dices que va a caer.
Publicado en el número 25 de Obituario.
domingo, 12 de abril de 2015
El dilema del compañero de piso
Llega a casa por la noche. Todo está en silencio y la puerta de la habitación de su compañero de piso está cerrada. ¿Estará en casa o se habrá quedado a dormir en casa de la novia? Intenta no hacer ruido, por si acaso, pero quizá está solo en el piso y esto sea innecesario. ¿Qué hacer? Podría llamar a la puerta y preguntar, pero precisamente lo que quiere evitar es despertarlo. Se encuentra ante un problema irresoluble, por lo que finalmente se va a la cama en silencio. Lo que, por otra parte, quizá también hizo antes su compañero de piso.
sábado, 11 de abril de 2015
viernes, 10 de abril de 2015
El río
Vivo junto al río seco que divide la ciudad. Esta enorme zanja tiene sus ventajas: por ejemplo, no cría mosquitos. Aunque, por otra parte, seguro que no refresca nada en verano.
jueves, 9 de abril de 2015
Aficiones secretas
—Oye, me ha parecido que me espiabas antes por la ventana, mientras me duchaba.
—Lo admito, era yo.
—¿Después de cinco años de casados descubro que eres un voyeur? No lo entiendo: ¡si me puedes ver desnuda cuando quieras!
—Ya, pero ¿dónde está la emoción entonces?
—Lo admito, era yo.
—¿Después de cinco años de casados descubro que eres un voyeur? No lo entiendo: ¡si me puedes ver desnuda cuando quieras!
—Ya, pero ¿dónde está la emoción entonces?
miércoles, 8 de abril de 2015
Sobre los atropellos
Hay que comprender las prisas de los conductores: van sentados cómodamente con calefacción o aire acondicionado y escuchando música. Una tortura insoportable.
martes, 7 de abril de 2015
Vivir
—Ay, si hubiera vivido sin miedo.
—Pero entonces no habrías sido tú, sino otro.
—Precisamente.
—Pero entonces no habrías sido tú, sino otro.
—Precisamente.
lunes, 6 de abril de 2015
El ego
Estamos encerrados en lo alto de nuestras cabezas como una Rapunzel orgullosa que se niega a ser rescatada.
domingo, 5 de abril de 2015
Los aquelarres de Emily
Decían algunas malas lenguas en Amherst, Massachusetts, que Emily Dickinson era una bruja. Al fin y al cabo, alegaban, Salem no estaba tan lejos y eso explicaría su extraño comportamiento, su carácter esquivo, el hecho de que no buscara marido. Seguro que recibía al diablo por las noches, decían las señoras mayores. Y si vestía de blanco era para aparentar una pureza que no era real. Algunas personas se santiguaban cuando pasaban frente a su casa por la noche y veían una luz encendida en el dormitorio de Emily. Ya está apuntando hechizos en su grimorio, pensaban.
Publicado en el número 14 de Obituario.
sábado, 4 de abril de 2015
Entrevistas en la cama
—Le agradezco que haya aceptado esta entrevista para nuestra revista.
—Fue por el concepto. Me gustó eso de follar para romper el hielo y responder con sinceridad.
—Sí, la gente se pone sincera y filosófica después del sexo, mi jefe lo leyó en un artículo.
—Eso está bien, pero el caso es que me ha entrado algo de sueño, ¿no podemos hacer la entrevista mañana, durante el desayuno?
—Imposible, durante el desayuno es cuando viene la conversación incómoda, el arrepentimiento, la resaca.
—Fue por el concepto. Me gustó eso de follar para romper el hielo y responder con sinceridad.
—Sí, la gente se pone sincera y filosófica después del sexo, mi jefe lo leyó en un artículo.
—Eso está bien, pero el caso es que me ha entrado algo de sueño, ¿no podemos hacer la entrevista mañana, durante el desayuno?
—Imposible, durante el desayuno es cuando viene la conversación incómoda, el arrepentimiento, la resaca.
viernes, 3 de abril de 2015
Estar
En Madrid me encontré mi novela en varias librerías importantes y no pude evitar sentirme un intruso, pero el hecho de que mi libro no ocupara un lugar destacado hacía que el asunto tuviera cierto aire de normalidad. Estar, sí, pero pasar desapercibido. Un guiño a la ficción, que ya le hacía otro a la realidad. En fin, cambiemos de tema.
jueves, 2 de abril de 2015
El mejor día de su vida
Hoy será el mejor día de su vida, decía el horóscopo. Puesto que no venían más instrucciones, se quedó en casa esperando, pero no sucedió nada. Quizá tenía que haber actuado con normalidad, se dijo. Quizá el mejor día de su vida conocía sus rutinas y le esperaba donde pudiera encontrarlo. Quizá había decepcionado al mejor día de su vida con su actitud timorata y ya nunca volvería.
miércoles, 1 de abril de 2015
Usos
Es una costumbre horrenda la falta de dinero, pero me obligan a aceptar esto. Hay que respetar las tradiciones, dicen.
martes, 31 de marzo de 2015
Diálogos nocturnos
Me despierta un ruido. En bragas y despeinada, Sonia mira el móvil. No puede dormir, tiene la nariz atascada. Me explica: «en esta web dice que tengo los senos inflamados». Yo le miro las tetas y contesto: «sí, eso me gusta».
lunes, 30 de marzo de 2015
Gol
—A ver, ¿por qué es tan importante el fútbol para los hombres?
—Porque nos eleva sobre nuestras miserias cotidianas. Cada vez que ganamos, es una explosión de júbilo.
—¿Por qué? No ganas tú, sino ellos.
—Da igual, son los míos.
—¿Y por qué son los tuyos? Yo no veo que te feliciten el cumpleaños, por ejemplo.
—Eso no importa, son los míos porque lo decidí así en la infancia.
—Ah, claro, y las decisiones infantiles hay que mantenerlas toda la vida, entiendo... ¿No podrías decidir ser del equipo que gane en cada ocasión?
—¡Mujer, no entiendes nada!
—¡Hombres!
—Porque nos eleva sobre nuestras miserias cotidianas. Cada vez que ganamos, es una explosión de júbilo.
—¿Por qué? No ganas tú, sino ellos.
—Da igual, son los míos.
—¿Y por qué son los tuyos? Yo no veo que te feliciten el cumpleaños, por ejemplo.
—Eso no importa, son los míos porque lo decidí así en la infancia.
—Ah, claro, y las decisiones infantiles hay que mantenerlas toda la vida, entiendo... ¿No podrías decidir ser del equipo que gane en cada ocasión?
—¡Mujer, no entiendes nada!
—¡Hombres!
domingo, 29 de marzo de 2015
Reliquias
Tómese la vida con calma, dice el doctor, la maquinaria empieza a fallar y no querrá usted romper un ser humano clásico. Piense que ya no los hacen así.
sábado, 28 de marzo de 2015
viernes, 27 de marzo de 2015
Oiga
Oiga, yo no tengo la culpa de carecer de control. ¿Quién lo tiene hoy? Nos gusta pensar que llevamos las riendas, pero somos simples pasajeros, son otros quienes nos conducen. Así que deje de juzgarme con tanta dureza y busque a los verdaderos responsables, esas fuerzas oscuras y terribles que nos manipulan entre bambalinas.
jueves, 26 de marzo de 2015
Inspiraciones
—Buenas, he notado que me miraba fijamente.
—Sí, perdone. Es que me soy escritor, ¿sabe? Y su rostro me estaba inspirando una historia.
—Pues muy mal, yo no le he dado permiso para inspirarse en mí.
—Oiga, que el pensamiento es libre.
—Puede ser, pero este pensamiento suyo no nace de la nada, sino de mí.
—Pero he sido yo quien lo ha desarrollado.
—¿Y qué pasa con la materia prima? ¿Le parece bonito apropiarse de ella sin dar nada a cambio? Eso es imperialismo, colonialismo. ¿Quién se cree usted para venir aquí a expoliarme así?
—Sí, perdone. Es que me soy escritor, ¿sabe? Y su rostro me estaba inspirando una historia.
—Pues muy mal, yo no le he dado permiso para inspirarse en mí.
—Oiga, que el pensamiento es libre.
—Puede ser, pero este pensamiento suyo no nace de la nada, sino de mí.
—Pero he sido yo quien lo ha desarrollado.
—¿Y qué pasa con la materia prima? ¿Le parece bonito apropiarse de ella sin dar nada a cambio? Eso es imperialismo, colonialismo. ¿Quién se cree usted para venir aquí a expoliarme así?
miércoles, 25 de marzo de 2015
Por otra parte
Por otra parte, su obra no nos interesa, pero su nombre queda bien en los carteles. Esa vieja gloria que todo el mundo recuerda, aunque sólo sea de pasada. Sí, sabemos que esto le parece un feo, pero piense que no hablaríamos de usted de ninguna otra manera.
martes, 24 de marzo de 2015
Amoríos
Ah, sí, amigos, amé tanto a esa mujer. Y fuimos muy felices. Ella con otros y yo recordando los escasos días que pasé a su lado.
lunes, 23 de marzo de 2015
Los votos
En general, seríamos más felices si pudiéramos votar en todos los aspectos de nuestra vida. Aunque al final el voto no contara, sería bonito pensar que al menos uno ha expresado su opinión.
domingo, 22 de marzo de 2015
La promesa literaria
—Recuerdo que decían que era usted la eterna promesa de la literatura española.
—Sí, y al final me convertí en una promesa electoral.
—Sí, y al final me convertí en una promesa electoral.
sábado, 21 de marzo de 2015
Las reuniones sociales
Qué cansancio hablar, es mucho mejor sentarte en un rincón a observar la vida mientras te emborrachas con calma.
viernes, 20 de marzo de 2015
Madrid (2)
Sin embargo, yo siempre me ofrezco a ti lleno de esperanza. El típico autor provinciano que anda admirado por las calles de la gran ciudad. Ah, la Gran Vía, que parece tan peligrosa por la noche, con sus prostitutas que te abordan sin miramientos. La Plaza Mayor, abarrotada de extranjeros y artistas callejeros. Estar en el centro de la nación es como estar en el centro del mundo, piensas ante la hostil mirada de unos policías. Madrid, podría escribir tus calles si me permitieras habitarlas, pero siempre me expulsas: vuelve al pueblo, me dices, vuelve a las sencillas callejuelas de tu ciudad, yo estoy hecha para otros.
jueves, 19 de marzo de 2015
Madrid
Madrid no me quiere. Madrid me mastica y luego me escupe, como si yo fuera un chicle. Madrid.
miércoles, 18 de marzo de 2015
Los restos (2)
—¿Podría explicarnos su método literario?
—Me miro en el espejo y anoto todo lo que no me gusta.
—Me miro en el espejo y anoto todo lo que no me gusta.
martes, 17 de marzo de 2015
lunes, 16 de marzo de 2015
Eros y Tánatos
—¿Sabes? Hacemos el amor para espantar a la muerte.
—Ah, muy bonito. Y yo que pensaba que era por mi cuerpo perfecto.
—Precisamente, follar tu deseable cuerpo es la mejor manera de afirmar la vida. Y afirmando la vida, mantenemos alejada a la muerte.
—No sé, yo creo que a la muerte le gustaría ver nuestros cuerpos sudorosos y agitados.
—¿Qué?
—Piénsalo: la muerte puede entrar en cualquier sitio, no hay puerta o muro que la detenga. ¿Y qué le gustaría más que admirar dos cuerpos jóvenes amándose vigorosamente? Así que, en todo caso, atraemos a la muerte. Ahora mismo podría estar sentada en esa silla mirándonos con atención, de hecho.
—Creo que acabas de cargarte mi libido para siempre, nena.
—Ah, muy bonito. Y yo que pensaba que era por mi cuerpo perfecto.
—Precisamente, follar tu deseable cuerpo es la mejor manera de afirmar la vida. Y afirmando la vida, mantenemos alejada a la muerte.
—No sé, yo creo que a la muerte le gustaría ver nuestros cuerpos sudorosos y agitados.
—¿Qué?
—Piénsalo: la muerte puede entrar en cualquier sitio, no hay puerta o muro que la detenga. ¿Y qué le gustaría más que admirar dos cuerpos jóvenes amándose vigorosamente? Así que, en todo caso, atraemos a la muerte. Ahora mismo podría estar sentada en esa silla mirándonos con atención, de hecho.
—Creo que acabas de cargarte mi libido para siempre, nena.
domingo, 15 de marzo de 2015
Deseo y tormento
—Buenos días, ¿es aquí donde han solicitado una secretaria?
—Así es, pase, pase.
—Aquí tiene mis referencias.
—Estupendo. Le explico su labor: usted tiene que azotarme con esta vara en la espalda mientras escribo.
—Perdone, pero creo que se ha equivocado. Usted lo que necesita es una prostituta.
—No, no. No busco placer con los azotes, señorita, todo lo contrario. He descubierto que escribo mejor cuando padezco, pero desgraciadamente todo me va bien ahora y, claro, mi literatura sufre.
—Esto es muy irregular.
—En efecto, como mi obra ahora. Pero podemos ponerle remedio con unos buenos azotes.
—Así es, pase, pase.
—Aquí tiene mis referencias.
—Estupendo. Le explico su labor: usted tiene que azotarme con esta vara en la espalda mientras escribo.
—Perdone, pero creo que se ha equivocado. Usted lo que necesita es una prostituta.
—No, no. No busco placer con los azotes, señorita, todo lo contrario. He descubierto que escribo mejor cuando padezco, pero desgraciadamente todo me va bien ahora y, claro, mi literatura sufre.
—Esto es muy irregular.
—En efecto, como mi obra ahora. Pero podemos ponerle remedio con unos buenos azotes.
sábado, 14 de marzo de 2015
Crecer como persona
Uno pensaba que madurar era convertirse por fin en la persona que uno quería ser, pero no. Era acostumbrarse a ser la misma. Era resignarse.
viernes, 13 de marzo de 2015
La lectura
Era un hombre que leía muy poco, pero él no tenía la culpa. Le ponía nervioso que lo mirasen mientras leía, lo que es un grave engorro cuando se padece de manía persecutoria.
jueves, 12 de marzo de 2015
Los blogs
Si esto de los blogs es como escribir un diario, los comentarios son como voces que escuchas en tu cabeza y que te susurran: «Mátalos a todos».
miércoles, 11 de marzo de 2015
Vender
La parte que menos me gusta de publicar es la promoción. Esto tendría que hacerlo la editorial o un tercero, no el autor. Que alguien diga «esta novela es maravillosa y usted tendría que adquirirla» suena mejor que si uno dice «mi novela es maravillosa y usted tendría que adquirirla». Aunque la editorial también sea parte interesada, resulta mucho menos pretencioso que sea ella quien se encargue de las labores de propaganda. Además, las empresas, por definición, carecen de pudor y vergüenza.
martes, 10 de marzo de 2015
A vuelapluma
Uno se acostumbra a todo, ¿sabe? Al final, estás cómodo en tu papel de perdedor y te sientes un farsante cuando intentas ser quien no eres. Somos seres de costumbres, es fácil condicionarnos. Nos creemos especiales, mejores que los simples animales, pero eso no es más que autopropaganda.
lunes, 9 de marzo de 2015
El programa
—¿Tienes algo que hacer esta noche? Podríamos tomar algo y...
—Perdona, pero no puedo salir contigo.
—¿No te gusto?
—No es nada personal, es que tengo mi vida perfectamente diseñada y tú no encajas en ella. Por ejemplo, mi futuro marido se llamará Adam, será de Boston y arquitecto.
—Eh, pero yo sólo hablaba de tomar algo, no de matrimonio.
—Ya, podríamos salir y pasarlo bien, pero es que a mí me gustan los hombres más espontáneos.
—Perdona, pero no puedo salir contigo.
—¿No te gusto?
—No es nada personal, es que tengo mi vida perfectamente diseñada y tú no encajas en ella. Por ejemplo, mi futuro marido se llamará Adam, será de Boston y arquitecto.
—Eh, pero yo sólo hablaba de tomar algo, no de matrimonio.
—Ya, podríamos salir y pasarlo bien, pero es que a mí me gustan los hombres más espontáneos.
domingo, 8 de marzo de 2015
Macedonia de letras
En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, cuando Gregor Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, el dinosaurio todavía estaba allí y dijo: llamadme Ismael.
sábado, 7 de marzo de 2015
Interpretaciones
—Tienes que olvidar a esa chica, es una obsesión, una adicción a una droga peligrosa.
—Es una manera de verlo, pero hay otras: imagina a un creyente que oyera la voz de su dios; ¿cómo podría olvidarlo y seguir con su vida?
—Es una manera de verlo, pero hay otras: imagina a un creyente que oyera la voz de su dios; ¿cómo podría olvidarlo y seguir con su vida?
viernes, 6 de marzo de 2015
La red
De todo internet, tuve que encontrarte a ti, se queja la enamorada. A mí no me mires, todo fue culpa de algún algoritmo, responde él.
jueves, 5 de marzo de 2015
Los restos
—¿Podría explicarnos su método literario?
—Claro que sí: me siento ante el escritorio con las mejores intenciones, dejo que el caos caiga sobre mí y lo que consigo salvar es la obra.
—Claro que sí: me siento ante el escritorio con las mejores intenciones, dejo que el caos caiga sobre mí y lo que consigo salvar es la obra.
miércoles, 4 de marzo de 2015
La función
Ah, caballero, cada uno tiene su función. Usted, por ejemplo, nació para ser un lastre y que lo dejaran atrás, algo para lo que tiene un verdadero talento natural.
martes, 3 de marzo de 2015
La puerta de Philip K.
Llaman a la puerta de Philip K. Dick, que se levanta del sofá con un dolor de cabeza importante.
—Buenos días, vengo a ofrecerle Ubik, el nuevo limpiacristales —dice el hombre de la puerta.
—Gracias, pero no lo necesito.
—Ubik es bueno, Ubik tiene múltiples usos. Se puede mascar como un chicle y expande la mente. Podrá descubrir la realidad real.
—Eso es imposible —declara Dick cerrando la puerta.
Vuelven a llamar. Es un vendedor insistente, piensa Dick. Abre otra vez, que hoy es una de esas tardes aburridas.
—Buenos días, soy Palmer Eldritch —dice otro hombre—. ¿Está usted interesado en consumir Chew-Zi? Expande la mente, amén de otros agujeros.
—Bastante tengo con el LSD, caballero —responde Philip K. Dick dando un portazo.
De nuevo llaman. Dick abre la puerta, exasperado.
—Buenos días, soy Rick Deckard —dice un tercer hombre—. ¿Ha visto andrillos por su vecindario? Son peligrosos y van armados.
—No me consta, por aquí sólo rondan agentes del FBI.
—Podrían ser ellos. ¿Le importa someterse al test de Voigt-Kampff? Por cierto, ¿cree usted en Mercer?
Un nuevo portazo, pero antes de que pueda alejarse de la puerta vuelven a llamar.
—Buenos días, soy Juliana Frink —dice una mujer esta vez—. ¿Conoce el I Ching? ¿Es usted el hombre en el castillo?
—¡Ni que fuera un agrimensor! —protesta Philip K. antes de cerrar la puerta a cal y canto.
—Buenos días, vengo a ofrecerle Ubik, el nuevo limpiacristales —dice el hombre de la puerta.
—Gracias, pero no lo necesito.
—Ubik es bueno, Ubik tiene múltiples usos. Se puede mascar como un chicle y expande la mente. Podrá descubrir la realidad real.
—Eso es imposible —declara Dick cerrando la puerta.
Vuelven a llamar. Es un vendedor insistente, piensa Dick. Abre otra vez, que hoy es una de esas tardes aburridas.
—Buenos días, soy Palmer Eldritch —dice otro hombre—. ¿Está usted interesado en consumir Chew-Zi? Expande la mente, amén de otros agujeros.
—Bastante tengo con el LSD, caballero —responde Philip K. Dick dando un portazo.
De nuevo llaman. Dick abre la puerta, exasperado.
—Buenos días, soy Rick Deckard —dice un tercer hombre—. ¿Ha visto andrillos por su vecindario? Son peligrosos y van armados.
—No me consta, por aquí sólo rondan agentes del FBI.
—Podrían ser ellos. ¿Le importa someterse al test de Voigt-Kampff? Por cierto, ¿cree usted en Mercer?
Un nuevo portazo, pero antes de que pueda alejarse de la puerta vuelven a llamar.
—Buenos días, soy Juliana Frink —dice una mujer esta vez—. ¿Conoce el I Ching? ¿Es usted el hombre en el castillo?
—¡Ni que fuera un agrimensor! —protesta Philip K. antes de cerrar la puerta a cal y canto.
Publicado en el número 24 de Obituario.
lunes, 2 de marzo de 2015
Ser un personaje
—Buenos días, quiero contratarlo para un trabajo singular: me gustaría que volviera a escribir obras cumbres de la literatura universal, pero incluyéndome a mí en la trama. Como un personaje importante.
—¿Cómo dice?
—Como eso de Orgullo y prejuicio y zombis, ya sabe. Pero conmigo. Quiero impresionar a una mujer y qué forma mejor de entrar en sus pensamientos que a través de la gran literatura.
—¿Cómo dice?
—Como eso de Orgullo y prejuicio y zombis, ya sabe. Pero conmigo. Quiero impresionar a una mujer y qué forma mejor de entrar en sus pensamientos que a través de la gran literatura.
domingo, 1 de marzo de 2015
El rito ferroviario
Los amantes de todo el mundo saben que una de las más bellas maneras de unirse en matrimonio es bajo un tren. Esto, claro, no debe entenderse como un suicidio de amor —aunque también una para siempre—, sino que hablamos del rito ferroviario, consistente en declararse el amor a voz en grito bajo un puente mientras un tren pasa por él. Las caras encendidas y las venas de los cuellos sirven como imagen imperecedera de un enlace firme que se desplazará por los raíles de la vida. Cuando un matrimonio fracasa, se dice que ha descarrilado.
sábado, 28 de febrero de 2015
Yo te buscaba y llegaste
—Me gustas mucho.
—Y tú a mí.
—Si supieras las calamidades que he tenido que pasar para llegar a este momento.
—Bueno, lo importante es que nos hemos encontrado.
—No, estoy lleno de rencor y quiero respuestas. ¿Dónde estabas hace cinco años? Era joven y habría sido mejor.
—¿Qué?
—Yo te buscaba incesantemente. ¿Por qué te escondías tan bien? ¿Es que no estabas interesada?
—¡Ni siquiera te conocía!
—Ah, apelar a la ignorancia, qué recurso tan bajo.
—Y tú a mí.
—Si supieras las calamidades que he tenido que pasar para llegar a este momento.
—Bueno, lo importante es que nos hemos encontrado.
—No, estoy lleno de rencor y quiero respuestas. ¿Dónde estabas hace cinco años? Era joven y habría sido mejor.
—¿Qué?
—Yo te buscaba incesantemente. ¿Por qué te escondías tan bien? ¿Es que no estabas interesada?
—¡Ni siquiera te conocía!
—Ah, apelar a la ignorancia, qué recurso tan bajo.
viernes, 27 de febrero de 2015
La paz
He alcanzado la paz. La paz de los muertos. La ataraxia. Sólo hay que actuar como si este momento no fuera a terminar.
jueves, 26 de febrero de 2015
miércoles, 25 de febrero de 2015
martes, 24 de febrero de 2015
El fantasma del pasado
—Cualquier mujer que llevo a casa tiene que enfrentarse al fantasma de mi esposa.
—Tienes que superar ya su pérdida; la vida sigue.
—No, lo digo en sentido literal. Se mueven las cosas cada vez que llevo una mujer a casa. Sé que es ella, siempre fue muy celosa.
—Tienes que superar ya su pérdida; la vida sigue.
—No, lo digo en sentido literal. Se mueven las cosas cada vez que llevo una mujer a casa. Sé que es ella, siempre fue muy celosa.
lunes, 23 de febrero de 2015
El club literario
Esto es un club cerrado, no aceptan a cualquiera. En realidad, si te permiten entrar es por imposición legal, no porque les guste, ya que te consideran de una etnia distinta o de otra clase social. Te dejan muy claro en cada momento que no eres uno de ellos y que no te han invitado.
domingo, 22 de febrero de 2015
Las diferentes vidas
Uno vive mil vidas sin darse cuenta. ¿Quién era ese extraño que firmaba emails con mi nombre?, me pregunto cuando releo mensajes de una vieja cuenta de correo. ¿Qué habrá sido de él? Me gustaba su forma de hacer las cosas.
sábado, 21 de febrero de 2015
La tardanza
En septiembre cumpliré treinta y siete años y todavía no he aprendido a ser un hombre serio.
viernes, 20 de febrero de 2015
Ejercicios de noctambulismo
Salir por la noche a aullarle a la luna es una de las más sanas aficiones. Sin embargo, los vecinos se quejan y llaman a la policía y cómo explicas tú, un adulto supuestamente responsable, esta actividad tan inusitada. Así que a lo sumo puedes silbarle a la luna, pero en voz baja, no sea que acoses sin querer a una hermosa mujer que vuelve a casa o, también podría suceder, pares un taxi.
jueves, 19 de febrero de 2015
Entrevistas radiofónicas
—Tenemos con nosotros hoy a Ezequiel Higuera, autor de Fuga de drama.
—Enchanté.
—Díganos: ¿desde cuándo es escritor?
—Había una chica muy guapa en el instituto y quería llamar su atención. Se me ocurrió hacerme pasar por escritor, para resultarle interesante. Ya sabe, el mundo interior y esas cosas.
—¿Resultó?
—Fue un fracaso absoluto. A esas edades no hay mundo interior que valga.
—Ya veo. ¿Y por qué siguió con ello?
—Falta de ideas, supongo. Además, era una manera de justificar mi ineptitud en todos los ámbitos de la vida: «yo es que soy escritor y sólo me muevo con soltura en la ficción».
—Ajá. Así que admite ser un fraude. Aquí, delante de todos nuestros oyentes.
—Sí, señor. Y pido disculpas por ello, pero piense que el primer engañado fui yo.
—Eso no es excusa.
—Tiene usted razón. Perdone, la costumbre.
—Bien. Pero... ¿ahora qué hago yo con usted?
—Puedo quedarme en un rincón. En silencio. Sin molestar.
—¿Como un ficus?
—Como un ficus.
—Enchanté.
—Díganos: ¿desde cuándo es escritor?
—Había una chica muy guapa en el instituto y quería llamar su atención. Se me ocurrió hacerme pasar por escritor, para resultarle interesante. Ya sabe, el mundo interior y esas cosas.
—¿Resultó?
—Fue un fracaso absoluto. A esas edades no hay mundo interior que valga.
—Ya veo. ¿Y por qué siguió con ello?
—Falta de ideas, supongo. Además, era una manera de justificar mi ineptitud en todos los ámbitos de la vida: «yo es que soy escritor y sólo me muevo con soltura en la ficción».
—Ajá. Así que admite ser un fraude. Aquí, delante de todos nuestros oyentes.
—Sí, señor. Y pido disculpas por ello, pero piense que el primer engañado fui yo.
—Eso no es excusa.
—Tiene usted razón. Perdone, la costumbre.
—Bien. Pero... ¿ahora qué hago yo con usted?
—Puedo quedarme en un rincón. En silencio. Sin molestar.
—¿Como un ficus?
—Como un ficus.
miércoles, 18 de febrero de 2015
Las novelas no escritas
—Buenas, queremos darle el premio a la mejor novela no escrita.
—Muchísimas gracias. El año que viene me presento de nuevo.
—Muchísimas gracias. El año que viene me presento de nuevo.
martes, 17 de febrero de 2015
Goodfucks, la red social
En Goodfucks los usuarios no sólo pueden conocer a otras personas, también pueden valorarlas después sexualmente con estrellas (de una a cinco). Sólo para valientes.
lunes, 16 de febrero de 2015
El valiente
Yo, caballero, fui un valiente. Lo arriesgaba todo siempre, sin dudarlo. Otros vacilaban, pero yo tenía claro que era mi deber seguir apostando más y más fuerte, hasta la victoria final. Los que me acusan de haber dilapidado los ahorros de mi familia en la ruleta no saben nada del valor.
domingo, 15 de febrero de 2015
Historia de una fe
Los personajes de la novela se pusieron de acuerdo para rendirle culto al autor en sus páginas. Pensaron que halagando su vanidad conseguirían tramas felices, pero sólo sirvió para que el autor se enfadara con ellos, pues nunca quiso escribir una obra religiosa.
sábado, 14 de febrero de 2015
54
Mi novela está en, al menos, cincuenta y cuatro librerías, ¿cuándo me volveré a ver en una así? Seguramente nunca, esto será mi canto de cisne, el momento cumbre, ese instante que parecía definitorio, pero que sólo fue un espejismo.
viernes, 13 de febrero de 2015
La disyuntiva
Uno en esta vida nunca sabe si lo inteligente es tragar sapos para tener una carrera o, puesto que tener una carrera es bastante difícil de todos modos, hacer lo correcto en el breve momento del que dispones.
jueves, 12 de febrero de 2015
El Comillero Enmascarado
Por la noche, se colaba en la editorial y ponía comillas sin ton ni son en los textos listos para imprenta.
miércoles, 11 de febrero de 2015
El corrector
Nadie iba a leer esos libros, pensaba el corrector, así que se dedicaba a introducir sus aberrantes opiniones políticas en ellos, lo que le servía de gran desahogo.
martes, 10 de febrero de 2015
El seductor
—¿Es aquí donde necesitan una secretaria?
—Sí, tome asiento, por favor.
—Aquí tiene mi currículum, señor Dostoievski. Comprobará que tengo mucha experiencia a pesar de mi juventud.
—Eso está muy bien, pero dígame: ¿quiere usted tener hijos?
—No sé qué tiene que ver eso con el trabajo, pero le contestaré: en el futuro, sí, me gustaría ser madre. Pero puede estar tranquilo, seguro que sabría compaginar trabajo y maternidad.
—Es usted muy bonita.
—Perdone, pero esto es acoso y me está usted incomodando.
—Es que no busco sólo una taquígrafa, también una esposa.
—No venía nada de eso en su anuncio, caballero, sólo un trabajo intensivo para un mes.
—Sí, es que tengo que escribir una novela enseguida, ¿sabe? Tengo muchas deudas a causa del juego.
—Ajá. Está bien que sea sincero, pero no creo que una confesión de ludopatía sea buena para sus intenciones matrimoniales.
—También soy ex presidiario.
—Acabáramos.
—Sí, tome asiento, por favor.
—Aquí tiene mi currículum, señor Dostoievski. Comprobará que tengo mucha experiencia a pesar de mi juventud.
—Eso está muy bien, pero dígame: ¿quiere usted tener hijos?
—No sé qué tiene que ver eso con el trabajo, pero le contestaré: en el futuro, sí, me gustaría ser madre. Pero puede estar tranquilo, seguro que sabría compaginar trabajo y maternidad.
—Es usted muy bonita.
—Perdone, pero esto es acoso y me está usted incomodando.
—Es que no busco sólo una taquígrafa, también una esposa.
—No venía nada de eso en su anuncio, caballero, sólo un trabajo intensivo para un mes.
—Sí, es que tengo que escribir una novela enseguida, ¿sabe? Tengo muchas deudas a causa del juego.
—Ajá. Está bien que sea sincero, pero no creo que una confesión de ludopatía sea buena para sus intenciones matrimoniales.
—También soy ex presidiario.
—Acabáramos.
Publicado en el número 23 de Obituario.
lunes, 9 de febrero de 2015
Mi adolescencia
—Hijo, ¿tú eres gay?
—No, papá.
—Como nunca traes chicas a casa...
—Es que no se me da nada bien secuestrarlas.
—No, papá.
—Como nunca traes chicas a casa...
—Es que no se me da nada bien secuestrarlas.
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