viernes, 9 de septiembre de 2011

Antecedentes

—La tercera cosa que me sedujo de él es que es un ex presidiario.
—Muy juiciosa. ¿Y por qué estuvo en la cárcel? ¿Por asesinato?
—No, por fraude.
—Casi peor.
—¿Por qué?
—Porque no te puedes fiar de él cuando te dice que te quiere, claro.

jueves, 8 de septiembre de 2011

La muerte

He llorado mucho hoy, me dice. He llorado pensando que quizá la vida no merezca la pena. Pensando que tal vez sería mejor terminarla aquí, ahora. Me pregunté entonces cómo sería matarme. Si sabría hacerlo. Si dolería mucho. Si sería rápida. Y cuando quise darme cuenta, ya era de noche.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Nana

Duerme. El mundo puede esperar. La vida no es nada comparada contigo.

martes, 6 de septiembre de 2011

Las palabras prohibidas

Apunto las expresiones que repites —le dice ella—, para que no puedas volver a usarlas. Así voy limitando tu vocabulario. Es una censura disimulada y tranquila, hasta enmudecerte del todo.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Debate del estado de la nación

Un cadáver pútrido y agusanado y unos curanderos asegurando a gritos que tienen el remedio para que recobre la salud.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Teoría de vuelo

En la calle Vostok se ha matado un hombre. Parece ser que saltó por la ventana con el propósito claro de suicidarse, por lo que puede hablarse de éxito. Saltó al vacío, ha dicho un periodista, pero esto lo ha negado un vecino, que ha declarado que la calle estaba llena de duro asfalto.

sábado, 3 de septiembre de 2011

La musa

Haz de musa, le dice él. Y qué hago, pregunta ella. No sé, cualquier cosa, tú musea, que yo escribo. Ella se encoge de hombros (por qué estaré saliendo con un loco, piensa) y pasea por la habitación mientras él toma notas.

viernes, 2 de septiembre de 2011

La juventud

Uno siempre es joven, de alguna manera. La juventud es el estado natural del hombre, podría decirse, puesto que éste tiende a quedarse anclado en ella. Pueden pasar veinte años, pero nunca nos parecerá que un grupo de música —por ejemplo— de aquella época es antiguo. Cómo va a serlo, si la juventud es el tiempo detenido.

jueves, 1 de septiembre de 2011

El espacio

—El espacio es algo que me interesa mucho.
—¿Eres decorador de interiores?
—No, me refiero al universo. Al espacio exterior.
—Ah. Eso es bastante más complicado de decorar, ¿no?

miércoles, 31 de agosto de 2011

El orden público

La nueva ordenanza del ayuntamiento prohibía la vida, con lo que finalmente se logró la tranquilidad en el pueblo.

martes, 30 de agosto de 2011

El autor

A nadie le importa mi nombre o si dejo de existir, repetía siempre el autor. Lo que cuenta es la obra. Si es buena o no. Si es verdadera. Que yo me esconda detrás de ella es lo de menos.

lunes, 29 de agosto de 2011

El romanticismo es un idealismo

Yo soy un romántico y de alguna manera intento hacer siempre lo correcto. Lo kantiano, dar ejemplo al mundo y todo eso. Pero lo correcto no es lo práctico. El romántico va contra la realidad porque no la entiende. No la ve. Tampoco la necesita, claro.

domingo, 28 de agosto de 2011

Y zombis

—Su novela nos parece fascinante, nos encantaría publicarla.
—Por fin. Ha sido un duro trabajo de años, ¿sabe?
—Eso sí, habrá que cambiar algunas cosas. Para hacerla más atractiva para el público.
—Dígame y veré qué puedo hacer.
—Faltan zombis.
—¿Cómo dice?
—Que faltan zombis, que son la última moda. Unos zombis harían que la novela encajara mejor en el mercado. ¿No podría meter unos cuantos en la trama?
—¿Pero cómo voy a meter zombis, si es una novela autobiográfica?
—¿No ha habido zombis en su vida?
—Creo que me habría enterado.
—¿Ni siquiera en su adolescencia? Algún amigo yonqui tendría.
—No. Y no creo que sea lo mismo.
—Tiene razón. A ver, negociemos. Podría reescribir algún pasaje, de forma que se sugiera que algún personaje es un zombi. Así, de forma sutil. Por ejemplo, Laura.
—¿Laura? ¡Es la chica! ¡El amor del protagonista! ¡Mi gran amor!
—Mejor, ¿no? Piense en este título para el libro: Amores con una zombi.

sábado, 27 de agosto de 2011

Los viajes imaginarios

¿Por qué se va a gastar usted una fortuna en largos desplazamientos cuando la gran aventura está en su cabeza? Llámenos y nuestro equipo de guionistas le dará ideas para soñar.

viernes, 26 de agosto de 2011

La distancia

Todo es tan trágico, dice él. Ella se aleja, ¿no te das cuenta? Es algo inexorable. Inexorable como la tragedia. Porque las cosas buenas no son inevitables, sólo las malas. Como que ella se aleje. Pero es que el universo se está expandiendo, así que es natural que nos alejemos, ¿no? Poco a poco, casi sin darnos cuenta. De forma disimulada. E inexorable, claro.

jueves, 25 de agosto de 2011

Hay un hombre hablando por teléfono

Hay un hombre hablando por teléfono, dice la señora Edelmira a Eduardo, que está viendo en la tele el resumen de la jornada liguera y no entiende muy bien de qué le está hablando su madre, que ya está mayor. Qué quieres decir con eso, le pregunta. Y ella insiste: hay un hombre hablando por teléfono. ¿En la calle?, pregunta él. No, en la línea telefónica, contesta ella, lo he escuchado al descolgar para llamar a Virtudes. El hijo de la señora Edelmira responde que vale, que será un duende: el duende de la línea telefónica. Todo el mundo sabe que los duendes son muy cotillas, añade. No es un duende, sino una persona, un señor, afirma su madre. Y de qué hablaba ese señor, pregunta él. De cosas extrañas, cosas de otro mundo. Eduardo se ríe, pero de pronto le entra un poco de miedo. ¿Y si es el diablo, que habla para las ancianas? Así que se levanta del sofá y coge el teléfono. Efectivamente, hay un hombre hablando, sí, hablando de los secretos insondables del mundo, pero de pronto calla. Tras unos segundos, finalmente la voz vuelve a hablar y dice: por favor, que se ponga su madre, usted no está autorizado. Eduardo susurra una torpe disculpa y le devuelve el teléfono a Edelmira.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Bajo la censura

La policía del pensamiento irrumpe en la habitación de un señor que meditaba tranquilamente y de esta forma tan abrupta comienza la historia.
—Buenas tardes. Sabemos que estaba usted teniendo pensamientos ilegales.
—No es cierto, me habrá difamado un vecino envidioso.
—No, lo hemos visto en el escáner mental. Estaba usted pensando en tetas y todavía no son las siete.
—No es verdad.
—Sí que lo es: son las seis y media.
—No, me refiero a lo primero: no pensaba en tetas, sino en zepelines.
—Hum. ¿Seguro?
—Segurísimo. ¿Quién va a saber mejor lo que estaba pensando yo?
—Bueno, pero siguen siendo formas inapropiadas.
—¿Es ilegal pensar en zepelines?
—No sé, tal vez sea alegal. Creo que no he leído nada al respecto. Al fin y al cabo, ¿quién piensa en zepelines hoy en día?
—Yo, que disfruto con la historia de la conquista del aire.
—Ah, así que disfruta.
—Sí, mucho.
—Sexualmente, claro.
—¿Qué? ¿Pero qué dice?
—Ahora lo entiendo todo. Era una maniobra para burlar la censura, para poder masturbarse fuera del horario establecido sin ser descubierto. Pero le ha salido mal, amigo.
—¿Pero es que ha perdido la cabeza?
A pesar de sus protestas, el hombre es inmediatamente detenido y enviado a reeducación.

martes, 23 de agosto de 2011

El silencio

Ella guarda silencio al otro lado del teléfono y él se pone nervioso y habla todo el rato, sin conseguir respuesta. Se pregunta si el Juicio Final de los cristianos es algo así: un ominoso silencio que hay que romper hablando y hablando y quedando como un idiota. Qué kafkiano es esto, piensa también: un silencio que parece acusarme de algo y que ignora mi parloteo. Y sigue hablando, pero ella no dice nada y durante un segundo él se aferra a la esperanza de que se haya cortado la llamada, aunque sabe perfectamente que no es así.

lunes, 22 de agosto de 2011

Choques culturales

Ya han pasado unos cuantos años desde que fuimos invadidos por las fuerzas extraterrestres de Nebulón 7, pero todavía hay gente que no se ha acostumbrado a adorar a Skkofat, que murió por la iluminación espiritual de toda la galaxia mucho antes de que existiera la Tierra.

domingo, 21 de agosto de 2011

Siempre llueve a esta hora

Siempre llueve a esta hora, anuncia el guía a los turistas. Ahora que el Líder regula cada aspecto de la nación, todo es más sencillo.

sábado, 20 de agosto de 2011

Una pertinaz sequía

Entendiendo que la falta de lluvia que resecaba los campos del país era un elemento desestabilizador, el gobierno decidió prohibir la sequía. Esto, claro está, no hizo que lloviera, pero sí metió en un brete a los meteorólogos, que eran fusilados tanto si continuaban anunciando sequía (por derrotistas y traidores) como si pronosticaban lluvia (por conspirar contra el estado). Por si esto fuera poco, los labriegos que se negaban a recoger las cosechas que no tenían eran tratados como terroristas.

viernes, 19 de agosto de 2011

Del amor

Yo lo que busco siempre es el amor, dice él, a lo que le preguntan: ¿Y después? Y él se encoge de hombros y dice que no sabe, que todavía no ha llegado nunca a ese punto. Que tendrá que improvisar, claro, qué otra cosa.

jueves, 18 de agosto de 2011

París no estaba ahí

París no estaba ahí, dijo ella. Se la había llevado el tiempo, el tiempo que no pasamos juntos. El tiempo que perdimos pensando en nosotros. Pero tampoco es que tú tengas mucho de Rick o yo de Ilsa, aunque es verdad que los alemanes vestían de gris y yo de azul.

miércoles, 17 de agosto de 2011

Reparto de bienes

En el divorcio, ella se quedó con mi pasado.

domingo, 14 de agosto de 2011

El álter ego

Sí, mi otro yo ha llevado una gran vida: la que le he escrito yo, la que me habría gustado llevar a mí. Una vida sin molestas interrupciones y con una estructura clara. Sin asuntos banales. Sin partes superfluas. Una vida sin espacios vacíos.

sábado, 13 de agosto de 2011

El diablo

Aquella mancha de la pared es el diablo, yo lo sé bien, pues me vigila siempre por las noches —atento a todos mis movimientos— y susurra tu nombre cuando cree que estoy dormido.

viernes, 12 de agosto de 2011

En habitaciones oscuras

En habitaciones oscuras, donde el insomnio no puede alcanzarnos, nos encontramos en secreto. No para cambiar el mundo, sino para detener el tiempo. Porque no hay nada a la altura de nuestro amor, ni siquiera la vida.

jueves, 11 de agosto de 2011

Un momento de una belleza perfecta

Después de aguantar toda la noche despiertos, subimos al autobús de las siete. Empieza a salir el sol mientras emprendemos el viaje a casa. Ella finalmente se rinde y se duerme con la cabeza en mi regazo. Es un momento de una belleza perfecta, pienso. Voy leyendo en el autobús mientras amanece y ella duerme dulcemente.
Al despertarse luego, descubrimos que se le ha quedado marcado en la mejilla el botón de mis pantalones y que me ha babeado la entrepierna.

miércoles, 10 de agosto de 2011

El siglo XX

Todavía vives en el siglo XX y ya hace años que se terminó, le dice ella. Él no dice nada; cómo explicarle que no es educado entrar en el futuro sin invitación.

martes, 9 de agosto de 2011

Las cucarachas en la sociedad del bienestar

Las cinco de la mañana en el centro del infierno, donde nunca llega el sueño. En la mesa hay un libro titulado Las cucarachas en la sociedad del bienestar. Y ella le pregunta de qué va y él se encoge de hombros y le contesta que no lo sabe, que lo compró porque le gustó el título, pero cree que es una historia de amor.

lunes, 8 de agosto de 2011

Imperialismos

No entienden por qué hemos invadido su país, cuando es evidente que carecen de recursos importantes y tampoco puede movernos la venganza, pues las relaciones entre ambas naciones siempre han sido amistosas. La verdad es que hemos conquistado su país por una simple cuestión de cercanía. En alguna dirección habrá que empezar a expandirse, digo yo.

domingo, 7 de agosto de 2011

Hambre de amor

La camarera le pregunta qué va a pedir y él responde: a ti. Yo no estoy en el menú, contesta ella. Pero es que estoy enamorado de ti, insiste él. De tus largas pestañas, que no me importaría encontrar en mi sopa. De tus caderas, que se mueven al compás de la vida. De tu boca, que me incita a la gula. Del amor deconstruido en ti, en definitiva. La camarera se le queda mirando durante unos segundos y finalmente dice: Veré qué puede hacer el chef.

sábado, 6 de agosto de 2011

Coser y cantar

Puntada a puntada, Sonia me cose unos botones. Es una agradable novedad. Normalmente, la cosa era así: putada a putada, me descosían la vida. Más o menos. Y ahora, por primera vez, una chica me cose algo. Es bonito, pienso. Seguro que también es machista en estos tiempos que corren, pero me parece bonito el gesto. Una chica cosiéndome algo. Simplemente porque me quiere. Qué sé yo.

viernes, 5 de agosto de 2011

A ciegas

No, no te atrevas a encender la luz, dice ella. No puedes verme desnuda. Esto es entrar en el sanctasanctórum para encontrarse con Dios y tienes que hacerlo a oscuras, en silencio. No se puede ver el rostro de Dios; ni siquiera tú, que eres mi sumo sacerdote. Pero abrázame, bésame, tócame. Mi cuerpo es una plegaria para disipar las tinieblas. Mi cuerpo es la luz y el camino.

jueves, 4 de agosto de 2011

Eichmann

Ustedes me juzgan hoy por mis crímenes, pero piensen que yo no era más que un funcionario. Sí, lo sé, dicen que lo mío fue la burocratización del mal y la industrialización de la muerte. Pero traten de verlo como yo. La logística. Los cupos. Aumentar siempre la producción. Agilizar el proceso en situaciones desfavorables. Hice un trabajo tan competente. Pero eso ustedes no lo valoran.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Las calles

Enfrentado a las protestas ciudadanas, el gobierno decidió que los manifestantes fueran sustituidos por policías.

martes, 2 de agosto de 2011

El golpe

Ella lleva hablando un buen rato y de pronto él piensa: qué bonita voz tiene. Como si no hubiera sido consciente antes. Sí, ya lo sabía antes de este momento, pero no se había parado a pensarlo realmente y de repente es una revelación. Descubrir el amor, piensa. El amor, que te golpea de súbito con un gesto. La verdad, que se muestra de forma inesperada. Y tiene ganas de decirle: «me gustaría que no te callaras nunca», pero guarda silencio, ya que, pensándolo bien, parecería sarcasmo o pura locura.

lunes, 1 de agosto de 2011

Lo obvio

En una cafetería, a eso de las seis de la mañana. En la tele hablan de la muerte de Amy Winehouse. En la pantalla, el titular es: «Muere Amy Winehouse». Y abajo: «la gira, cancelada».

domingo, 31 de julio de 2011

En el manicomio

Hay un perro paseando, dice uno de los locos, lo que causa un revuelo considerable, pues de pronto todo el mundo quiere asomarse por la ventana para observar tal acontecimiento, ya que piensan que el perro está paseando vestido de hombre.

sábado, 30 de julio de 2011

Product placement

Con esta crisis, hay que sobrevivir como se pueda, de ahí que inserte publicidad en mis novelas. Pero no de cualquier manera, no se crea. No es que interrumpa la narración para meter un anuncio a toda página, no. Lo que hago es más disimulado. Por ejemplo, el protagonista siempre fuma esa famosa marca de cigarrillos que tiene usted en mente ahora (no digo el nombre aquí porque esto no me lo pagan). Y se para a reflexionar sobre lo baratos que son y lo bien que sientan a cualquier hora del día. Esas cosas. Pero engarzadas en la narración, ya le digo.

viernes, 29 de julio de 2011

La vida yonqui

El colchón en el suelo. La persiana bajada. Los horarios caóticos. La falta de dinero. No saber qué comeremos ni cuándo. El tiempo detenido. La lejanía del mundo. La vida yonqui, que te digo yo y tú sólo sonríes con tu mirada de Sophie Marceau.

jueves, 28 de julio de 2011

Claro

Hay muchas mujeres en tu vida. No, solo tú. Pero las hubo. Sí, antes, quizá. Pues eso. ¿Qué? Que yo no quiero ser una más. No lo eres. ¿De verdad? Claro: ninguna lo fue.

miércoles, 27 de julio de 2011

Anoche soñé que me matabas

Anoche soñé que me matabas. Con un beso, como hacen los amantes. Quemabas mis viejas ropas de vagabundo y me dabas un hogar. Cuando apenas había aprendido a vagar.

sábado, 23 de julio de 2011

Anoche soñé que me mataban

Anoche soñé que me mataban. A tiros, en un aparcamiento. Sin motivos, de forma absurda, por el pronto de un borracho. Y mientras silbaban las balas en el aire, pensaba sólo que la eternidad era tu nombre. Luego era demasiado tarde.

miércoles, 20 de julio de 2011

Vivir

Vivo en ese momento que hay entre el despertar y el salir del sol, cuando todo parece posible.

sábado, 16 de julio de 2011

Capítulo 2470

Porque el amor siempre me ha tratado mal. Nunca me ha contado entre los suyos. Siempre me he tenido que colar en sus fiestas, pero enseguida me descubría. Por eso te digo «te quiero» en un susurro y deprisa. Para disimular, para que no se entere.

viernes, 15 de julio de 2011

El tercermundismo literario




















Presentado en la periferia del libro.

jueves, 14 de julio de 2011

El arte de lo cotidiano

Tu tiempo ya ha pasado, me dicen. Qué tontería, pienso yo; si jamás ha sido mi tiempo.

miércoles, 13 de julio de 2011

Tipos de interés

Llaman a la puerta del señor Josef K dos hombres vestidos de gris que se presentan como representantes del mercado. Cómo que el mercado, pregunta el señor K, ¿es que son ustedes corredores de bolsa? No, sólo somos dos tipos, dice uno de los hombres de gris. Sí, somos tipos de interés, replica el otro, que ríe por su ocurrencia. Bueno, qué quieren, pregunta Josef K. Venimos a reclamar lo que es nuestro, contestan. ¿El qué?, pregunta K. El dinero, responden. Pero yo a ustedes no les debo nada, el dinero es mío, se defiende K. De eso nada, todos somos mercado, dice uno de los hombres. Somos una hidra de múltiples cabezas, apostilla el otro hombre gris, que saca una llave inglesa del bolsillo y golpea con ella a Josef K en la rodilla.

martes, 12 de julio de 2011

Conocimientos

Te quiero, pero sigo sin fiarme de ti porque en realidad no te conozco, le dice ella. Y él piensa: estoy a prueba; soy como un becario, un becario sentimental, y quizá me contraten más adelante, ¿pero cuándo? ¿Cuándo se conoce de verdad a alguien? De Julio César o Alejandro Magno se han escrito cientos de libros, pero no se puede decir que les conozcamos en realidad. Quién sabe lo que de verdad pasa por la cabeza de alguien. Si todos somos siempre desconocidos. Si para cada vivencia hay diversas respuestas y no podemos saberlas todas. Si todo el mundo miente siempre en el currículum.

lunes, 11 de julio de 2011

Conspiraciones

Yo sé que me controlan, doctor. Es algo evidente, no hay más que prestar atención a las señales, y no me refiero a las de tráfico, aunque también. Todo está escrito a la vista, pero hay que conocer el código. Y eso que lo cambian, ¿sabe? A diario, varias veces. Es cuestión de algoritmos, de algoritmos e inventiva. Porque los poderosos son muy listos, créame. Hacen guerras en las que luego mueren los pobres; crean crisis que luego pagan los pobres. Nosotros, los pobres diablos. Los que nunca entendemos nada, los que no vemos los hilos que manejan el mundo. Los que no entendemos las reglas del juego, cuando en realidad sólo hay una regla: tú no puedes jugar. Pero yo sé. Es evidente. Está ahí, escrito en todas partes.

domingo, 10 de julio de 2011

La locura

Pero yo no sé ser de otra manera, dice ella. Me da miedo la vida, que es siempre un misterio. La locura, en cambio, ya la conozco: somos íntimos, nunca me abandona. Y muchas noches es mi único consuelo.

sábado, 9 de julio de 2011

El amor en directo

Ella le pregunta si quiere verla por webcam, él le contesta que sí. Se carga la imagen y aparece vestida elegantemente, con el rostro serio y con unos papeles ante ella. Es un comunicado oficial, dice, y empieza a leerlo. Informa del momento difícil que vive el país: la crisis económica nos está llevando a la desesperación y el cinismo. Parece que ya no hay nada en lo que creer. Sin embargo, le quiere, dice, y puede que esto sea motivo de esperanza para todos. La primera señal de que el país se recupera. Y sonríe mirando a la cámara y despide la conexión. Él asiste a todo esto atónito, pero lo que tiene claro es que ha dado con una mujer muy especial.

viernes, 8 de julio de 2011

El mar perdido

Me quitaron el mar, se lo llevaron, repetía Otto von Bruckner, antiguo almirante de la armada austrohúngara, tras la conferencia de paz de París de 1919. Paseaba desolado (y desempleado) por las calles de Viena, entonando esta letanía. Me quitaron el mar, se lo llevaron. Y los transeúntes, inquietos, se apartaban del camino de von Bruckner, que así surcaba la multitud, a la deriva.

jueves, 7 de julio de 2011

El esplendor en la hierba

Suena el teléfono, pero no es Sonia, sino Alba. Qué querrá, pienso, aunque es una pregunta retórica, pues si me llama es porque está triste, ya que sólo se acuerda de mí cuando la vida no le sonríe. Efectivamente: se embarca en un largo soliloquio acerca de su insatisfacción. Por qué no habré hecho esto nunca, pienso. Lo de llamar a una ex para quejarme, quiero decir. Diferencias entre hombres y mujeres, una más. Pero centrémonos: la verdad es que todo esto es una pena. Porque quise tanto a esta chica y ahora es como hablar con una extraña. Una extraña con voz de camionero, lo que me hace pensar que vuelve a fumar, aunque ella asegura que es una afonía mal curada. Lo realmente grave es que empieza a joderme el recuerdo con las historias de su vida actual. Porque ella era el arquetipo, la primordial. ¿Será esto la decadencia? La vida es un proceso de demolición, que decía Scott Fitzgerald, pero yo no quiero revisionismos históricos de mi pasado. Yo quiero que me dejen el pasado tranquilo, porque puede que un día sea lo único que me quede y quiero regresar a él de vez en cuando y pasear por sus calles entrañables y sus parques y recordar el esplendor en la hierba del que hablaba Wordsworth y todo eso, joder. Pero no, ella tiene que venir a derribar el recuerdo, dándome a entender que esta chica que me cuenta historias de hombres separados y depresivos es la misma que me hacía escribir poemas y no dormir. A mí esta información no me sirve para nada. No me aporta nada. No la quiero para nada. Y no sé si manifiesto esto inconscientemente, pero se queja de los comentarios que voy haciendo a su discurso. Tu humor ha cambiado, dice, antes eras más divertido, ahora eres cruel. ¿Cruel, yo? No soy yo quien practica la filosofía del martillo con el pasado de los demás. Y no sé qué le digo, pero me cuelga, enfadada. Y yo suspiro, aliviado.

miércoles, 6 de julio de 2011

La ingenuidad

Ah, querida, pienso ahora en cuando nos conocimos. Éramos tan inocentes: tú tenías diecinueve años, yo tenía una mención especial.

martes, 5 de julio de 2011

Gorda

—Tengo que confesarte una cosa.
—¿Me la estás pegando con otro?
—No, peor que eso.
—¿Peor? ¿Me la estás pegando con dos?
—No, no tiene nada que ver con cuernos.
—¿Entonces?
—Pues que estoy gorda.
—¿Pero qué dices? ¿Tú te has visto? No te sobra ni un gramo.
—Te equivocas, estoy gorda.
—En un universo paralelo, tal vez.
—Estoy gorda, pero en secreto. Mi gordura es imperceptible para el ojo humano.
—Ah. ¿Y qué problema hay entonces?
—Pues que yo lo sé. Es muy estresante, siempre estoy temiendo que los demás lo descubran. ¿Y si alguien me estudia atentamente?
—¿Con qué instrumentos de medición? Has dicho que para el ojo humano pasa desapercibido tu exceso de peso.
—Qué sé yo. Quizá podría darse cuenta un topógrafo.
—Seguro que tiene cosas mejores que hacer que medir gordas.
—¡Ves! Estoy gorda, tú mismo lo admites. Tú también lo ves.
—¡Pero si lo dices tú!
—Y además ves mi gordura a ojo de buen cubero; ya ni siquiera hace falta método científico para darse cuenta. Es peor de lo que pensaba.

lunes, 4 de julio de 2011

El binomio

Del silencio no puedes dudar. Ni de la soledad. Claro que a veces viene una chica y enuncia una teoría: «Tú y yo», dice. Que no es realmente una teoría científica, sino más bien una fe. Pero vale la pena creer un rato, piensas.

domingo, 3 de julio de 2011

Capítulo 2457

Esa risa nerviosa cuando eres feliz. Esa falta de costumbre.

sábado, 2 de julio de 2011

El último señor con bigote

Llaman a la puerta. Gloria, que se llama así porque su padre era fan de Van Morrison, abre y se encuentra al cartero. Necesito que me firme aquí, es una carta certificada, dice éste. Yo te firmo si quieres un certificado de matrimonio, contesta Gloria, que ha quedado prendada (y casi prendida) del cartero, que le recuerda a su difunto padre y esto es así porque el cartero luce un frondoso bigote (concretamente, bajo la nariz). Ella siempre había creído que su padre era el último señor con bigote, pero ahora sabe que estaba equivocada y la vida se le presenta de súbito llena de posibilidades. Una vida con el cartero, que acaba de convertirse en el último señor con bigote. Le invita a pasar y tomar algo, pero él tiene dudas: ha de entregar muchas cartas todavía. Ella aduce que nada de eso es urgente, que es más importante desayunar bien (y el amor, piensa, pero no lo dice). El desayuno es la comida más importante del día, concluye. Bueno, sí, quizá podría tomarme un descanso, unas tostadas me vendrían bien, dice finalmente el cartero. Pasa, pasa, te voy a preparar el desayuno más largo del mundo, contesta Gloria.

viernes, 1 de julio de 2011

La muela del Juicio

Abra la boca, le dice el dentista. Y Edelmiro Bautista obedece y trata de mantener la mente en blanco mientras mira el techo, pues la verdad es que es un tanto incómodo que un desconocido se asome a la boca de uno y la examine detenidamente, por muy dentista que sea. Por suerte, el examen dura poco: el dentista se retira con el rostro lívido, cadavérico. Edelmiro se pregunta si su aliento resulta tan desagradable, pero, antes de que pueda decir algo, el dentista le explica la causa de las molestias que le aquejan desde hace unos días:
—Caballero, le está saliendo la muela del Juicio Final.
—La muela del juicio, querrá decir.
—No, no, la del Juicio Final. Las Sagradas Escrituras son claras: «y en el segundo semestre del año 2011, a un hombre anodino le saldrá la muela del Juicio Final, y ésta será una de las señales de que llegan los últimos días y blablablá».
—¿Eso viene en la Biblia?
—En un evangelio apócrifo. El de Apolonia de Alejandría, patrona de los dentistas.
—¿Y no puede extraer la muela y punto?
—¿Qué dice, insensato? Eso haría que el final fuera inmediato y no me he levantado hoy con la idea de provocar el fin del mundo en mi consulta. No, todavía podemos disfrutar del tiempo que nos queda, hasta que lleguen los Cinco Jinetes del Apocalipsis.
—¿Cómo que cinco?
—Sí: la Peste, la Guerra, el Hambre, la Muerte y la Caries.
—¿La caries?
—Pero no una caries cualquiera, sino una que hará que se nos caigan los dientes al suelo, que pasará a estar adoquinado a partir de ese momento con molares, premolares, incisivos y caninos. Y en el infierno no habrá rechinar de dientes, sino de encías, que es más asqueroso.

jueves, 30 de junio de 2011

El futuro

Se despierta en mitad de la noche y mira a su novia, que sigue durmiendo. Es tan hermosa, piensa. Pero de pronto tiene una revelación aterradora: el futuro, el futuro, el futuro. Y no cualquier futuro, que podría aceptarlo, sino un futuro gris en el que ella se convertirá en una señora amargada. Ve tardes de aburrimiento en el sofá frente a la tele (y programas de derechas que los llenen de odio). Ve agrias discusiones a causa del dinero. Ve una larga y cruel condena. Así que se viste apresuradamente y se marcha sin decir nada.

miércoles, 29 de junio de 2011

Cuentos para niños

—No paro de contarle a Max tu cuento de Juan Jacobo Jinete Smith.
—Cuéntale el de Feldespato y Antracita.
—No, es demasiado triste.
—Hum. Pues los de Altavoz, entonces, que hay guerras en ellos. A los niños les encantan las guerras, son todos unos futuristas.
—No quiero que sea belicista.
—Lo será si no vive la guerra durante la infancia.
—Le cuento una adaptación de ese del alma y los pantalones. Pero con nariz en vez de alma.
—Ah. Para que no crea en la trascendencia, claro.
—Eso.

martes, 28 de junio de 2011

La admiración

Es usted tan genial, ¿sabe? Le sigo desde siempre, toda mi vida, porque mi vida empezó en el momento en que conocí su obra. Si no fuera por usted, no sé qué sería de mí. Estaría muerto, supongo. O en una secta. Ah, si usted pudiera leer mis pensamientos, sentiría que soy su camarada. O más que eso: su hijo. Sí, eso es: soy su hijo secreto, su hijo artístico, pues es su arte lo que corre por mis venas. Usted me dio la vida, le repito, así que es normal que le llame padre. Y puesto que es usted mi padre, ¿no tendríamos que sentarnos a hablar de la herencia?

lunes, 27 de junio de 2011

El materialismo sentimental

—Creo que mi vecina es prostituta.
—¿Y qué?
—Que no quiero vivir junto a una prostituta.
—Pues yo en principio no tendría ningún problema.
—Ya, ya lo sé que tú no tendrías ningún problema.
—Porque tengo la mente abierta.
—Porque eres un guarro.
—¿Pero qué dices?
—Que sí, que te gustan las putas.
—Oye, perdona, pero estás muy equivocada. A mí las putas no me atraen.
—¿Por qué no?
—Por lo de tener que pagarles. Yo quiero que quien folle conmigo lo haga por gusto, no por dinero.
—Así me gusta, que me pongas los cuernos en condiciones. Con sentimientos.
—No tergiverses.
—Bromeaba. Más o menos.
—Aunque planteas un tema interesante. ¿Te parecería menos grave que te pusiera los cuernos con una puta?
—No sé. Por una parte, me parecería peor si hubiera sentimientos, cosa que con la puta queda descartado. Pero...
—¿Qué?
—Que no me gustaría que te gastaras tanto dinero en otra. Como si fuera importante para ti y tiraras la casa por la ventana por ella. No, no es justo. Los dispendios económicos han de estar justificados por los sentimientos.
—Ya veo: el materialismo es un romanticismo.
—Algo así.

domingo, 26 de junio de 2011

La política sentimental

—Negociar con mujeres es negociar con terroristas.

sábado, 25 de junio de 2011

El fin

Esto sería el fin de la historia y no lo que decía Fukuyama. Descansar, por fin, entre tus brazos.
Aunque sea sólo un momento.

viernes, 24 de junio de 2011

La ignorancia

No, yo no sé nada de la vida, lo que ocurre es que sobre la marcha aprendo algunos trucos que dan buen resultado, pero luego siempre los olvido. Así, es como si nunca tuviera experiencia, pues tengo que aprenderlo todo de nuevo cada vez. Quizá el eterno retorno era esto.

jueves, 23 de junio de 2011

Novedades editoriales de éxito

Siete años han pasado de la trágica muerte de Peter Pettersson, el famoso autor de best-sellers, muerte que dejó a sus lectores desconsolados, en parte porque la saga que le dio el éxito quedaba inconclusa. ¿Qué pasaba con el detective Karlsson?, se preguntaba la gente. ¿Amaba Inga a Klaus aunque se acostara con Margot, su peor enemiga? Para regocijo de los lectores, y a pesar de la controversia, la editorial anuncia la inminente publicación de la nueva novela de Peter Pettersson, escrita desde el más allá. La editorial afirma que se ha utilizado a un espiritista profesional de excelentes referencias y que la novela no dejará a nadie descontento, pues se trata de un trabajo exhaustivo de ouija. Las chicas que paseaban en minifalda por el parque a pesar del frío polar, próximamente en librerías.

miércoles, 22 de junio de 2011

Tus ojos son esvásticas

Tus ojos son esvásticas (Poesía reunida del Führer de los alemanes) llega por fin a nuestras librerías, de la mano de Ediciones Guacamole. Los poemas de Hitler, descubiertos en los archivos de Moscú al derrumbarse la Unión Soviética, nos muestran la cara secreta del feroz dictador nazi. La mayor parte de la obra fue escrita durante el verano de 1944, tras el fallido atentado contra la vida de Hitler. Posiblemente fue este hecho el detonante (y nunca mejor dicho) de la febril actividad poética del Führer, que descuidaba los asuntos de la guerra para sentarse a componer poemas. Al parecer, era ésta una actividad que exasperaba a Himmler, aunque Goebbels consideraba que calmaba sus nervios. Se habló de organizar grandes lecturas de poesía en Nuremberg, pero esto nunca pudo llevarse a cabo a causa de la marcha de la guerra. Las grandes obsesiones hitlerianas están también presentes en su lírica: el antisemitismo, el espacio vital, Stalin. Pero fundamentalmente es una obra de amor dedicada a Eva Braun, por quien Hitler pareció sentir un amor rejuvenecido después de burlar a la muerte. Es a ella a quien escribe: «Tus ojos son esvásticas / refulgentes de pasión / y me pierdo en ellos / como quien se pierde en Rusia». Ya a la venta, por sólo diez euros.

martes, 21 de junio de 2011

El verano del amor

—Hoy ha empezado el verano del amor.
—¿Eso no fue cuando los hippies?
—Sí, pero esto es distinto. Viene en el periódico.
—¿No será un periódico antiguo?
—Es de hoy.
—Bueno. ¿Qué es eso del verano del amor?
—Es una iniciativa del gobierno para que aumente el consumo. Y el turismo. Y la productividad.
—¿Y cómo? ¿En qué consiste el verano del amor?
—En que es verano y hay amor.
—Me parece algo un tanto vago.
—No, no, aquí dice que una comisión de expertos ha trabajado durante meses en ello.
—Me refiero a que no es algo concreto.
—Ah. Ya, no sé. Aquí dice que se improvisarán paquetes de medidas. Porque ése es el espíritu del verano del amor.
—¿Improvisar?
—Y relajarse. Todo irá mejor si nos tomamos las cosas con calma, pues la vida nos está esperando.
—No sé yo si de verdad nos espera...
—Que sí. Está obligada legalmente a partir de hoy.

lunes, 20 de junio de 2011

El futuro

Porque queremos el futuro y lo queremos ya, clamaban los manifestantes. Pero entonces sería el presente, argumentaron los políticos. ¿No preferís un pasado a la carta? Un pasado mítico acorde con esta gran nación. Una bella nostalgia con la que endulzar este presente tan amargo. Porque el futuro es inalcanzable, pero podemos reescribir el pasado.

domingo, 19 de junio de 2011

Astronáutica fácil

Se había pasado todo el día pintando la pared y al terminar me dijo: «he aquí la constelación de Casiopea». Yo le pregunté si estaba segura y ella contestó que sí y que bajara las persianas. Al quedarse la habitación a oscuras, empezaron a brillar estrellas en la pared. «¿Ves? Estamos navegando por el universo: es magia», dijo ella. «Es pintura fosforescente», contesté yo. «Es astronáutica fácil», repuso ella.

sábado, 18 de junio de 2011

El amor

Podría callarme, pero le cuento la verdad. Es una apuesta. Una apuesta kantiana. Elijo lo correcto, aunque quizá no lo adecuado. Porque el amor funciona así. Aunque qué sé yo del amor (pero esto ya lo he dicho antes).

viernes, 17 de junio de 2011

Conformarse

Un amigo me hablaba del miedo a conformarse. Temía que llegara el día en que se diera cuenta de que había renunciado a muchas cosas y se había conformado. Ese terrible momento. Claro que uno tampoco puede pasarse la vida persiguiendo una quimera. Hay que lograr el equilibrio, ese precario equilibrio entre los sueños y la realidad. Negociar con la vida, ceder en algunos puntos, llegar a un acuerdo. Pero yo no sé, me puede el orgullo. Yo a la vida le presento un ultimátum y luego me marcho con mis condiciones, todas inaceptables.

jueves, 16 de junio de 2011

Un error fatal

Recibe unas flores de su novio y se emociona profundamente. «Se ha acordado de nuestro aniversario», piensa. Pero la sorpresa llega al leer la tarjeta que acompaña las flores. Su novio pretendía citar la canción Fly me to the moon y decirle: In other words, I love you, pero la florista ha cometido un error y lo que hay escrito en la tarjeta resulta ser: In other worlds, I love you. «¿Cómo que en otros mundos me quiere?», se pregunta la chica. «¿Quiere decir acaso eso que no me quiere en este mundo? ¿Y a qué otros se refiere? ¿Será mi novio de Saturno? ¿Será parte de una avanzadilla extraterrestre encargada de invadir nuestro planeta? Por lo pronto, ya ha invadido mi cuerpo. Muchas veces». Y decide romper con él de inmediato.

miércoles, 15 de junio de 2011

La vida

Tantas personas que no saben que nunca lo conseguirán. Qué envidia.

martes, 14 de junio de 2011

La ciudad

La ciudad es mentira, dice un hombre. Está formada por edificios que sólo existen en la imaginación, pues en verdad no hay nada. La ciudad es un truco de la imaginación, que edifica en el erial que es la realidad. Porque la realidad es invisible. Y entonces de qué sirve la realidad, pregunta otro hombre. Si no la podemos ver. Si tenemos que sustituirla con invenciones. Y encima tenemos que pagar hipotecas.

lunes, 13 de junio de 2011

El vagabundo

Hay un vagabundo allí dándole de fumar a una cucaracha. Habla con ella y le dice que sigue vivo, pero con matices. Añade que cuando era pequeño creía que los matices eran unas pastas o algo parecido. «¿Quieres un té? Sí, pero con matices». Y la cucaracha no contesta a esto; se limita a fumar en silencio mientras mira a los ojos al vagabundo.

domingo, 12 de junio de 2011

La mano

—Mi mano izquierda tiene querencia por tu culo, sí. ¿Sabes eso de que los amputados sienten a veces el miembro que han perdido? Pues creo que eso es lo que te va a pasar a ti: cuando me marche, vas a tener síndrome del miembro fantasma, vas a notar todo el rato que te falta una parte de tu cuerpo.

miércoles, 8 de junio de 2011

La mujer

Llama una mujer desnuda a la puerta y abre un hombre, que ha sido educado de esa manera. El hombre mira con perplejidad (y una erección) a la mujer, pero consigue guardar la compostura y preguntar: ¿qué desea? Esperaba que ella le respondiera que le desea a él, pero no es eso lo que contesta, sino: soy la mujer. Eso ya lo veo, piensa él, pero dice: ¿y qué quiere? Tampoco esta vez responde ella que le quiere a él, no: responde que es la idea de la mujer. ¿Cómo dice?, pregunta él. Que soy la idea de la mujer, insiste ella, ¿no estaba usted pensando en una mujer? Efectivamente, confiesa él. ¿Y no estaba desnuda?, inquiere ella. Pues sí, sí, concede, estaba desnuda; es que me gusta masturbarme, ¿sabe? Lo sé, dice ella, lo sé, pero yo no he venido para eso, sino para inspirarle. ¿No para que me masturbe?, pregunta él. Ella niega vigorosamente con la cabeza. ¿Inspirarme qué?, pregunta el hombre. ¿No escribe usted poemas?, pregunta a su vez ella. No, señorita, yo soy oficinista. ¿No es eso una forma de poesía?, pregunta la mujer. Creo que no, contesta el hombre. Vaya, pues creo que he vuelto a equivocarme de casa, se queja la mujer desnuda. ¿Y no podría quedarse un rato?, quiere saber él. Supongo que puedo quedarme unos minutos. Creo que será suficiente, contesta él. Ella, que le adivina las intenciones, dice que pueden verle sus vecinos. El hombre se encoge de hombros y se saca el pene del pantalón.

martes, 7 de junio de 2011

La errata

«Té con especies», aparece en el menú. Mira, té con jirafas, elefantes, leones... parece el arca de Noé, le digo a Sonia. Y ella sonríe, cómplice de mis tonterías.

lunes, 6 de junio de 2011

El otro mundo

Me gustan tanto tus fotos de paisajes, le dice él. Pero ella menea la cabeza y responde que no son fotos de paisajes. Luego le explica que Hemingway decía que muchas veces lo más importante en un relato es lo que no se cuenta. Con sus fotos pasa igual, afirma, pues lo importante es lo que no se ve: un cervatillo bebiendo en un río, pero fuera de campo; una familia que estaba detrás de la cámara; unos niños que harán un muñeco de nieve cuando llegue el invierno, aunque en la foto aparece un prado durante el verano; el sol en una foto nocturna; a veces, incluso la muerte. Todo lo que no se ve, pero que de algún modo estaba ahí, sólo visible para el espectador atento. La otra realidad, dice, el otro mundo. Y él guarda silencio, pues de pronto tiene algo de miedo.

domingo, 5 de junio de 2011

El dolor de cabeza

—Me duele la cabeza, Pierre.
—Tómate una aspirina, Gaston.
—Ya lo he hecho, pero nada.
—Vaya. ¿Y hace mucho que te duele?
—Dos días.
—¿Dos días? ¿Y lo dices ahora?
—No quería molestar.
—¿Y si es algo grave?
—¿Algo como qué?
—Atenea, por ejemplo.
—¿La diosa Atenea?
—¿Es que conoces alguna otra?
—No.
—Pues eso.
—¿Me vas a explicar lo de Atenea o no?
—Ah. Sí, claro. Resulta que Atenea salió de la cabeza de Zeus.
—Quieres decir que se la imaginó.
—No, no, salió de su cabeza, literalmente. Y vestida con armadura.
—¿Tener a Atenea dentro de la cabeza cuenta como posesión demoníaca?
—No creo. En todo caso, como posesión divina.
—Bueno, al grano: ¿cómo me la saco de la cabeza?
—Como a cualquier otra mujer: olvidándola, claro.
—No tiene gracia.
—Vale, vale. Pues es muy sencillo: tengo que abrirte el cráneo con un hacha.
—Me parece un poco drástico.
—Pues es un tratamiento efectivo.
—Quiero una segunda opinión.
—No sé... Quizá no se trate de Atenea, quizá es tan sólo una idea enquistada. ¿En qué has estado pensando últimamente?
—Hace tiempo que le doy vueltas al concepto «ataúdes de verano».
—Podría ser eso. ¿Has probado a plasmarlo en papel?
—No. ¿Crees que servirá?
—Vale la pena intentarlo.
—De acuerdo. Incluiré un estudio de mercado, de paso.
—Yo afilaré el hacha, por si acaso.

sábado, 4 de junio de 2011

Esta realidad no existe

Esta realidad no existe —proclama el profesor von Klinsmann—; es una alucinación colectiva. La realidad es otra y está escondida, pero hay pistas desperdigadas por el mundo. No las puede ver cualquiera, hace falta cierto entrenamiento y, sobre todo, estar atento en todo momento. Por ejemplo, en el escote de esa señorita hay dos pistas para entender la realidad, pero hay que tener la sensibilidad adecuada.

viernes, 3 de junio de 2011

Para acabar con el teatro

Un hombre en el escenario y la mirada del público clavada en él. Es una batalla, una batalla sin cuartel entre el aburrimiento y la diversión. Aunque el teatro está pasado de moda, y eso que es en 3D.

jueves, 2 de junio de 2011

La dificultad de ser choni

La dificultad de ser choni es una exposición fotográfica de la Vane. En ella nos muestra el día a día de una chica suburbana frente al espejo del cuarto de baño, en diversos ángulos, siempre con el mismo gesto estoico de sacar morritos, diciéndonos de esa forma que acepta las vicisitudes del mundo: la carga de los aros gigantes en las orejas, como una tarea para Atlas; la combinación de colores imposibles; el barroquismo de ir pintada como una puerta. En el Centro de Arte Contemporáneo, hasta el sábado.

miércoles, 1 de junio de 2011

La regla

ÉL: He pensado que esta noche podría pasarme por tu casa.
ELLA: No me apetece, que estoy con la regla y sólo tengo ganas de encogerme de dolor en el sofá.
ÉL: ¿La regla?
ELLA: Sí.
ÉL: ¿En una obra de ficción?
ELLA: Oye, que yo soy una chica real.
ÉL: ¿En serio?
ELLA: ¿Quieres que te dé una bofetada real?
ÉL: Qué mal carácter.
ELLA: A ver cómo estarías tú si sangraras por los genitales.
ÉL: Estaría en el hospital, seguramente.
ELLA: Pues eso.

martes, 31 de mayo de 2011

La cualidad

Pero yo sé que el amor se termina pronto, dice ella. Es como una explosión que lo arrasa todo en un momento. Y el problema es precisamente ése: que lo arrasa todo. Pero no importa, a mí se me da bien quedarme con ese momento de luz cegadora, ese momento de aterradora belleza en el que ni siquiera puedes temblar de miedo porque no hay tiempo para ello.

lunes, 30 de mayo de 2011

La causalidad

Te confundiría en cualquier parte. Porque siempre te estoy buscando, aunque estemos separados por cientos de kilómetros. Veo a una chica de espaldas y por un momento me convenzo de que eres tú. Pero no dura mucho, pues se gira y compruebo que es otra persona. Luego veo de perfil a otra chica y me vuelvo a engañar. Y así todo el rato.

domingo, 29 de mayo de 2011

La casualidad

«Tú lo que buscas es el amor, siempre», dice mi amigo. Y luego cita a Daniel Johnston: True love will find you in the end. Y en ese momento me llega un mensaje al móvil. No un par de segundos después, sino justo en ese momento, cuando termina de decir la frase. Así que digo antes de leerlo: «vaya, a ver si esto es el amor». Y resulta que lo es, pues el mensaje empieza con parte de una canción de PJ Harvey: This is love, this is love that I'm feeling. Ni ensayado.

martes, 24 de mayo de 2011

La prestidigitación

El Partido de la Magia logró un excelente resultado electoral gracias a sus interventores.

lunes, 23 de mayo de 2011

La asamblea

El problema es que aquí cada uno hace la guerra por su cuenta. «Yo quiero hablar en contra del consumo de carne», dice uno. «Hay que acabar con los ejércitos», comenta otro y luego añade que sabe que ésta es una guerra muy larga, lo que me hace decir a mí: «ah, pues si es una guerra, entonces necesitaremos los ejércitos». Una chica dice que el problema es el patriarcado y no se refiere al de Constantinopla. Una mujer se queja agriamente del maltrato animal. «Yo lo que quiero es una república», afirma un hombre. Uno de los cabecillas pregunta si estamos de acuerdo con el cambio de nombre que ha propuesto para la plaza: la plaza de la Constitución se llamará ahora la plaza de la libertad. No estamos de acuerdo. No lo estamos porque es un nombre cursi, ñoño, estúpido, de una película de Hollywood con mensaje simplón. Pero el cabecilla se lo toma mal. Vuelve a preguntar, pero no nos convence. Nada de plaza libertad, decimos. Y se retira, enfurruñado. Un rato después, tras hablar un par de personas, vuelve a tomar la palabra para abordar un tema de cierto comité, pero finaliza su exposición retomando la cuestión del nombre de la plaza, como si quisiera emular a Catón y terminar los discursos con su reivindicación particular. Y así, con estas cuestiones secundarias, el movimiento se difumina en lugar de difundirse.

domingo, 22 de mayo de 2011

La revolución

La cautela. La intimidad. El anhelo. Tu cuerpo junto al mío. Tu manera de bajar la mirada. Tu boca. Tu nariz. Tus ojos. Tu sonrisa por alguna tontería mía. Tu voz. Dormir contigo. Despertar contigo. Tomarnos el pelo por esto y lo otro. Tu piel desnuda y el estremecimiento de tu cuerpo. Tus pies enredados con los míos. Ese lunar en la nuca. Tus lágrimas y tu risa. Ese hálito de súbita esperanza.

sábado, 21 de mayo de 2011

El impulso

Y ella sonríe y estoy tentado de decirle que me gusta porque me inspira esperanza, pero controlo el impulso a tiempo y le digo sólo que es muy bonita.

viernes, 20 de mayo de 2011

La ley

El dictador dijo que la revolución era ilegal y la gente que protestaba en las calles volvió a casa.

jueves, 19 de mayo de 2011

Encuentro en una fiesta

En el pasillo que lleva al cuarto de baño me encuentro a Cecilia, que me sonríe y da dos besos. Luego me dice un par de cosas que apenas entiendo y algo que sí escucho con claridad:
—¿Recuerdas nuestras largas conversaciones por teléfono?
No sé a qué viene esa pregunta, quizá es que ha bebido tanto como yo. El caso es que huyo después de contestar:
—Sí, pero me meo.
Pero es mentira. No lo de mearme, sino lo de recordar las conversaciones. Mientras vacío la vejiga de tanta cerveza, intento recordar las conversaciones. Hace mucho de eso. Diez años, tal vez. Y sí, me suena que hablábamos mucho por teléfono. Una hora al día. Dos horas. Pero de qué. ¿De verdad teníamos tanto que decirnos? ¿Quién era aquel que ya no soy que tenía tanto que decirle a Cecilia? De qué hablamos cuando hablamos de amor, se preguntaba Carver. De qué hablábamos cuando hablábamos Cecilia y yo. De todo. De nada. Quién sabe.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Ya no

Porque estoy lleno de rencor. Por eso no puedo quererte. Porque no sé. Porque estoy roto. Porque ya me he acostumbrado a odiar.

martes, 17 de mayo de 2011

Lo único verdadero es el dolor

Le digo que lo único verdadero es el dolor y que uno se ve obligado a inventarse todo lo demás: una vida que rodee el dolor, que lo disimule. El disfraz que es todo esto. Y ella sonríe y dice que sí, que tal vez, que quizá tenga yo razón, ¿pero no sería bonito que esto también fuera cierto? Aunque fuera durante un rato, dice mientras se desnuda. Y yo asiento y murmuro algo de que el dolor es intermitente.

lunes, 16 de mayo de 2011

Zombi, tísica y japonesa

Zombi, tísica y japonesa es la nueva exposición de la artista Jude Seafish en el Centro de Arte Contemporáneo. La artista nos propone un viaje sentimental por su intimidad en fotografías de elegante decadencia: la artista cuando se mira al espejo después de una noche de poco sueño y se encuentra parecido con Pete Doherty. La infancia y el subdesarrollo físico («la gente me decía que parecía tísica», reflexiona a pie de foto). La condición de falsa extranjera, los ojos almendrados, la mirada nipona. Zombi, tísica y japonesa, hasta el 15 de junio.