jueves, 8 de febrero de 2018
La música y las fieras
Le digo a Sonia: «A veces me descubro cantando sintonías de viejos
videojuegos de mi infancia. Por ejemplo, la de Defender of the crown». Y
la tarareo a modo de muestra. Me contesta: «Es verdad, esa la cantas
mucho». Es posible que sean las únicas cosas que recuerde en el asilo.
miércoles, 7 de febrero de 2018
El compañero de piso moderno
—Claro, vosotros decís que sería más justo que cada uno pagara sólo la luz que consume, pero a mí no me parece que eso favorezca la convivencia. Un compañero feliz es un compañero que convive mejor. Por eso creo que sois vosotros lo que tenéis que pagar la luz que consumo yo.
martes, 6 de febrero de 2018
La magia de las matemáticas
—Oye, ¿vienes a ver mi obra de teatro?
—¿Es gratis?
—No, la entrada cuesta diez euros.
—Lo siento, no puedo permitírmelo.
—Venga, hombre, diez euros es poco dinero.
—¿Es poco dinero? Entonces págame tú la entrada.
—¿Qué? No seas absurdo.
—Ah, ya veo: valoras si una cantidad es alta o baja en función de si tiene que pagarla un tercero o tú. Qué caprichosas pueden llegar a ser las matemáticas.
—¿Es gratis?
—No, la entrada cuesta diez euros.
—Lo siento, no puedo permitírmelo.
—Venga, hombre, diez euros es poco dinero.
—¿Es poco dinero? Entonces págame tú la entrada.
—¿Qué? No seas absurdo.
—Ah, ya veo: valoras si una cantidad es alta o baja en función de si tiene que pagarla un tercero o tú. Qué caprichosas pueden llegar a ser las matemáticas.
lunes, 5 de febrero de 2018
De los logros y su imposibilidad
Ser exigente con los demás puede provocar conflictos, pero casi peor es serlo contigo mismo, pues es casi imposible salir de la insatisfacción permanente. Reclamarte la perfección no es justo. Ni sano. Envidio a la gente alegre que sabe valorar lo que consigue sin analizarlo una y otra vez. De qué sirve ganar a veces si todo triunfo lo convierto en una victoria pírrica.
domingo, 4 de febrero de 2018
Las mujeres de mi vida
Se me ocurre que en septiembre, para mi cuadragésimo cumpleaños, sería buena idea celebrar una velada especial y titularla: «Las mujeres de mi vida: una retrospectiva». Yo recibiría en pijama y una copa de brandy en la mano a mis ex novias y amantes y nos sentaríamos junto al fuego a discutir episodios vergonzosos de mi vida que tuvimos la fortuna de compartir. Es poco viable montar algo así, pero sería sin duda muy interesante.
sábado, 3 de febrero de 2018
El camino
Animo a todos a seguir mis pasos. Sobre todo cuando estoy borracho y me pierdo, pues agradecería que alguien me indicara el camino de vuelta.
viernes, 2 de febrero de 2018
Imperativos biológicos
—No entiendo cómo eres de culos y no de tetas. Porque para lo de las tetas hay una explicación biológica: «esta hembra va a poder amamantar bien a mis crías». Pero ¿qué explicación tiene lo de los culos?
—Precisamente. Lo del culo es mejor, puro egoísmo: «me dan igual mis hipotéticas crías, sólo me interesa montar a esta hembra».
—Precisamente. Lo del culo es mejor, puro egoísmo: «me dan igual mis hipotéticas crías, sólo me interesa montar a esta hembra».
jueves, 1 de febrero de 2018
Contactar
Pocas cosas más sorprendentes que cuando una persona normal se identifica con algo escrito por mí.
miércoles, 31 de enero de 2018
De las coincidencias
Me cruzo de nuevo con una amiga en la misma esquina que hace unas semanas. A veces la vida parece un espectáculo con poco presupuesto que se ve obligado a reutilizar los mismos decorados.
martes, 30 de enero de 2018
Del engaño
No he podido cumplir ninguna de las promesas que me hice a mí mismo. Me he fallado. No puedo seguir confiando en mí y sin embargo estoy obligado a convivir con este mentiroso.
lunes, 29 de enero de 2018
De la inutilidad
El humor es un mecanismo de defensa, pero lo cierto es que los tanques lo atraviesan como si fuera mantequilla.
domingo, 28 de enero de 2018
Onirismos
La otra noche soñé que íbamos a una exposición de mapas pintados por Pablo Iglesias, que nos agradecía calurosamente a todos nuestra asistencia. Sin embargo, unos pijos le señalaron con desdén que los cuadros carecían de «la debida protección de uno y medio», crítica que afectó bastante al líder de Podemos. Entre los mapas había uno titulado «La tierra de los derechos»: una isla de verdes campos en la que cada región tenía escrita algo como BLACKS, LESBIANS, DISABLED, etc. «Qué raro que ningún gañán haya dicho que esto apoya la segregación o algo así», le comenté a Sonia, que asintió a mis palabras y se lo dijo al autor, aunque éste seguía inconsolable por la protección esa que no tenían los cuadros. En fin, que me desperté preguntándome qué cojones diría Freud sobre el significado de este sueño.
sábado, 27 de enero de 2018
El pobre es culpable
Uno de los mayores éxitos del neoliberalismo ha sido convencer a la gente de que la pobreza es un defecto del carácter o incluso una elección. Cuando uno piensa que el pobre lo es porque quiere o debido a ser débil, ¿qué respeto puede tenerle? El pobre es culpable de su desgracia, bien por elegirla o por no ser «normal». Todo el mundo quiere ser normal, no hay nada peor que no serlo. Se habla de ser extraordinario, pero hoy en día esto consiste en ser uno más, simplemente en no destacar negativamente. Ser extraordinario es ser como todo el mundo. Así, resulta muy triste que hoy en día sólo pueda entender la precariedad alguien que la ha conocido de cerca, que la ha vivido. Y no siempre funciona. A veces el que sufre la pobreza asume el discurso imperante y se dice: es que no soy digno de otra cosa.
viernes, 26 de enero de 2018
Capítulo 4700
Echo la vista atrás y me doy cuenta de lo lejos que estaba de llegar a alguna parte. Miro hacia delante y sólo veo un abismo.
jueves, 25 de enero de 2018
Catorce años de blog
Parapetada tras sus enormes pechos, la camarera asiste al inefable espectáculo del autor dipsómano que narra sus hazañas.
—Yo fui Premio de Narrativa Andalucía Joven, ¿sabe, señorita? En una edad muy temprana, cuando el mundo era nuevo y... vale, lo cierto es que no han pasado ni cuatro años. Ni una legislatura sentimental, oiga. Sin embargo, parece que haya transcurrido toda una vida. Seguramente porque después no he logrado nada más. Es esquiva, transitoria y veleta la fortuna. Cuesta acostumbrarse a la ramplonería de la cotidianeidad después de saborear un triunfo. Sobre todo porque un triunfo te dice: recuerda que eres un dios. Pero es mentira, qué vas a ser tú un dios, si llevas gafas. ¿Dónde se ha visto que Apolo llevara anteojos? Ni siquiera Odín usaba monóculo. Ay, querida, yo a las cabañas bajé, los palacios los vi sólo de lejos, cuando mendigaba por los caminos de la literatura y únicamente me encontraba fantasmas (que quizá fueran mi reflejo en los charcos, todo es posible). Lo peor es que ni siquiera estoy borracho de verdad porque carezco de dinero para ello; todo esto forma parte de una ficción. Nada más triste que embriagarse en la ficción, se lo aseguro. Pero brinde conmigo por estos catorce años de blog y los próximos catorce, cuando Google invente blogs que se escriban solos.
—Yo fui Premio de Narrativa Andalucía Joven, ¿sabe, señorita? En una edad muy temprana, cuando el mundo era nuevo y... vale, lo cierto es que no han pasado ni cuatro años. Ni una legislatura sentimental, oiga. Sin embargo, parece que haya transcurrido toda una vida. Seguramente porque después no he logrado nada más. Es esquiva, transitoria y veleta la fortuna. Cuesta acostumbrarse a la ramplonería de la cotidianeidad después de saborear un triunfo. Sobre todo porque un triunfo te dice: recuerda que eres un dios. Pero es mentira, qué vas a ser tú un dios, si llevas gafas. ¿Dónde se ha visto que Apolo llevara anteojos? Ni siquiera Odín usaba monóculo. Ay, querida, yo a las cabañas bajé, los palacios los vi sólo de lejos, cuando mendigaba por los caminos de la literatura y únicamente me encontraba fantasmas (que quizá fueran mi reflejo en los charcos, todo es posible). Lo peor es que ni siquiera estoy borracho de verdad porque carezco de dinero para ello; todo esto forma parte de una ficción. Nada más triste que embriagarse en la ficción, se lo aseguro. Pero brinde conmigo por estos catorce años de blog y los próximos catorce, cuando Google invente blogs que se escriban solos.
miércoles, 24 de enero de 2018
Una esperanza a prueba de bombas
Millones de muertos en guerras y hambrunas y nos decimos que lo natural es la bondad.
martes, 23 de enero de 2018
Pequeñas indecisiones
Lo más grave no es no saber todavía lo que quiero de la vida, sino no saber ni qué quiero de mí.
lunes, 22 de enero de 2018
Hurgar
Esa manía de volver una y otra vez a los recuerdos dolorosos, como si esta insistencia nuestra pudiera cambiarlos.
domingo, 21 de enero de 2018
Un repentino abandono
Nada más entrar en el aula, mi cerebro decide abandonarme. Ahí te quedas, me dice, compóntelas como puedas. Yo le digo: no me hagas esto ahora, con los buenos momentos que hemos pasado juntos. Pero de nada sirve; me quedo solo y hago el ridículo.
sábado, 20 de enero de 2018
Sin descanso
La otra noche Sonia me despertó porque estaba bañado en sudor y diciendo en sueños: lo voy a conseguir. No sé de qué iría el sueño, pero me pareció todo muy representativo.
viernes, 19 de enero de 2018
Idea para una escena lamentable de humor
Se ve un cartel que dice: «Clases de alemán». Un tipo entra y hay varios hombres vestidos con trajes regionales germanos. Un profesor va señalando y dice: este de aquí es bávaro, ese otro es renano, aquel es de Pomerania...
jueves, 18 de enero de 2018
Trampas
El problema de tener poca autoestima es que cada logro lo desprecias pensando: si lo he conseguido yo es que al final no era gran cosa.
miércoles, 17 de enero de 2018
Nuevas gafas
Estreno nuevas gafas tras más de veinte años. La buena noticia es que sigo con las mismas dioptrías después de tanto tiempo. La mala es que esto es lo más emocionante que me ha pasado últimamente.
martes, 16 de enero de 2018
La novela acordeón
Toco la novela y estiro su número de páginas o lo encojo según convenga. Me falta subirme al metro con ella y pedir dinero a la gente.
lunes, 15 de enero de 2018
Existencias de bajo coste
Es fácil existir, simplemente estar, pues la respiración es un proceso automático del que se encarga el diafragma. Ahora bien, son necesarias otras cosas para existir de forma continuada y requieren más trabajo. Comer y beber, por ejemplo. La comida cuesta dinero o el esfuerzo de cazarla, cultivarla o recolectarla. También es necesaria ropa para cubrir nuestro cuerpo del frío. Y un habitáculo donde refugiarnos de las inclemencias del tiempo y de los depredadores. De nada de esto se ocupa el diafragma, aunque facilitaría enormemente las cosas.
domingo, 14 de enero de 2018
sábado, 13 de enero de 2018
Un conocimiento limitado del mundo
La fuente de la felicidad, a mi parecer, es tener un conocimiento limitado del mundo. Porque cuanto más sé, más insatisfecho estoy. Sin embargo, creo que no lo cambiaría.
viernes, 12 de enero de 2018
Los mercados
¿El dragón que ha arrasado la ciudad y aniquilado la población? ¡Es la oferta y la demanda, amigo!
jueves, 11 de enero de 2018
Una más
¿Te habrían ayudado años de terapia? Es difícil saberlo. Quizá te ahorraste perder el tiempo en una cosa más. Mi vida la forman los huecos entre los espacios vacíos, dirías si no fuera una incongruencia. Aunque estás habituado a decirlas.
miércoles, 10 de enero de 2018
La résistance
Rodeados de personas que miran el móvil, un hombre y una mujer leen en el tren. La resistencia.
martes, 9 de enero de 2018
Se te nota la edad
—Se te nota la edad. No en el rostro, sino en la actitud. Eres muy joven. Todavía estás aprendiendo, tienes toda la vida por delante.
—Tengo casi cuarenta años, señora.
—Entonces eres un infantil. Un inmaduro. Un inútil. Se te nota en la cara, lo que pasa es que lo he leído mal.
—Tengo casi cuarenta años, señora.
—Entonces eres un infantil. Un inmaduro. Un inútil. Se te nota en la cara, lo que pasa es que lo he leído mal.
lunes, 8 de enero de 2018
Nunca te fallará
—Padre, usted siempre dice que Jesús nunca me fallará.
—Así es, nuestro Señor es el único amigo que te ayudará siempre, sin importar lo que hayas hecho.
—Perfecto, pues necesito que me preste mil euros.
—¿Qué?
—Es para una deuda que tengo. He pensado que, como representante de Jesús en la Tierra, podría prestármelos usted y ya se los devolveré yo a Jesús cuando me muera y vaya al Cielo. ¿O va a permitir que Jesús me falle?
—Así es, nuestro Señor es el único amigo que te ayudará siempre, sin importar lo que hayas hecho.
—Perfecto, pues necesito que me preste mil euros.
—¿Qué?
—Es para una deuda que tengo. He pensado que, como representante de Jesús en la Tierra, podría prestármelos usted y ya se los devolveré yo a Jesús cuando me muera y vaya al Cielo. ¿O va a permitir que Jesús me falle?
domingo, 7 de enero de 2018
Hubo un tiempo
Como en los cuentos, hubo un tiempo. Pero ya no volverá. Pasaron los años y aquel tiempo fue sustituido por otro. O evolucionó, aunque un creacionista se opondría a esto. En cualquier caso, aquel tiempo dejó de ser el mismo. Y también las cosas y personas que lo habitaban. Pero la vida consistía en eso, comprendieron. Pues sólo la muerte es inalterable, mientras que vivir es cambiar.
sábado, 6 de enero de 2018
Lógica temporal
—¿Cree usted que algún día se podrá viajar en el tiempo?
—Piense en el futuro ominoso que nos espera. ¿Ve que nuestra realidad esté llena de refugiados que huyen de él? No, ¿verdad? Por lo tanto, no es posible.
—Piense en el futuro ominoso que nos espera. ¿Ve que nuestra realidad esté llena de refugiados que huyen de él? No, ¿verdad? Por lo tanto, no es posible.
viernes, 5 de enero de 2018
Siempre hay esperanza
Este 2018 cumpliré cuarenta años. Pero no me aflijo: en nueve meses pueden pasar muchas cosas. Quizá inventen la máquina del tiempo, por ejemplo.
jueves, 4 de enero de 2018
miércoles, 3 de enero de 2018
Problemas de comunicación
—Me pides que me deje de historias y sea franco contigo, pero ¿de verdad quieres eso? Franco fue un dictador sanguinario que tuvo a España cuarenta años sumida en el oscurantismo y la pobreza.
—Manolo, eres imbécil.
—Manolo, eres imbécil.
martes, 2 de enero de 2018
El ciclo
Los años empiezan lentamente y parece que uno tiene todo el tiempo del mundo para hacer planes y, todavía más importante, llevarlos a cabo. Luego llega diciembre y uno se sorprende de que todo haya pasado tan deprisa y de lo poco que le ha cundido. Por suerte, se promete enmendarse en el nuevo año.
lunes, 1 de enero de 2018
Hollywood
—He tenido un sueño que... uf, valía como película.
—¿Había muertes en él?
—Sí.
—¿Y desnudos gratuitos?
—También.
—Pues sí que valdría como película, sí.
—¿Había muertes en él?
—Sí.
—¿Y desnudos gratuitos?
—También.
—Pues sí que valdría como película, sí.
domingo, 31 de diciembre de 2017
Finis
Otro año consumido como una vela en una habitación vacía. Me aferraré en 2018 a la idea de que los años pares me sonríen, aunque esto en 2016 demostró ser una mera superstición. Pero hay que empezar el nuevo año con los bolsillos repletos de ilusiones e ir dejándolas caer a cada paso para poder regresar algún día a ese punto de partida ingenuo y esperanzado.
sábado, 30 de diciembre de 2017
La autohipnosis
Caballero, yo he escrito mis libros bajo los efectos de ciertos delirios de grandeza totalmente injustificados. Me hipnoticé a mí mismo, supongo, y me convencí de que aquello era lo mío, aunque la realidad fuera más antipática y no apoyara mi tesis con algún gesto. Admito que tampoco me hubiera valido cualquiera: habría tenido que ser un gesto grandilocuente.
viernes, 29 de diciembre de 2017
La nostalgia
La tinta seca en la página, los años que han pasado. La idea era otra, pero ya no la recuerdo.
jueves, 28 de diciembre de 2017
La importancia de los símbolos
28 de diciembre. Hoy sería el día perfecto para que alguna editorial me contestara.
miércoles, 27 de diciembre de 2017
Porcentajes ganadores
El 0,0005 por ciento de los españoles ha comprado mi novela. Esto puede parecer poco, pero la culpa es de los españoles, que son muchos y, claro, me queda un porcentaje muy pequeño. Doscientos sesenta lectores en un maremágnum de cuarenta y seis millones y pico no suponen nada. Todo sería diferente si los españoles fueran, qué sé yo, trescientos.
martes, 26 de diciembre de 2017
De otras vidas
Querida, ayer abrieron sus regalos de navidad los hijos que nunca tuvimos. Los juguetes que no les compré me han salido carísimos: me han costado la felicidad, la vida entera.
lunes, 25 de diciembre de 2017
Nuestro casero
Podríamos quejarnos de que pagar alquiler a cambio de un piso con humedades y sin electrodomésticos no parece algo propio del siglo XXI, pero nuestro casero nos contestaría que somos unos ingratos, pues nos está dando una verdadera navidad dickensiana.
domingo, 24 de diciembre de 2017
La vida en el futuro
El otro día vi pasar a un tipo montado en una especie de monociclo automático y pensé: coño, es lo típico que se vería en una peli futurista de los ochenta. Así que finalmente hemos alcanzado el futuro, aunque sea un futuro así. Algo es algo.
sábado, 23 de diciembre de 2017
Un viaje seguro
Está decidido, esta vez no lo pierdo. De un salto me subo a él y con gran satisfacción acomodo mis posaderas en un asiento vacío. Qué bonita se ve la plaza desde aquí. Lamentablemente, el guardia me dice con muy malos modos que me baje del vagón, que el monumento al metro se mira, pero no se toca.
viernes, 22 de diciembre de 2017
jueves, 21 de diciembre de 2017
Reconstrucciones
—¿Hay algo de mi cuerpo que cambiarías?
—No, me pareces perfecta.
—Venga, sé sincero. Prometo no enfadarme.
—Bueno, pues en ese caso te pondría el culo de Alexis Ren, las tetas de Emily Ratajkowski y la cara de Barbara Palvin.
—Vamos, que me cambiarías entera.
—No, no: tus tobillos son insuperables.
—No, me pareces perfecta.
—Venga, sé sincero. Prometo no enfadarme.
—Bueno, pues en ese caso te pondría el culo de Alexis Ren, las tetas de Emily Ratajkowski y la cara de Barbara Palvin.
—Vamos, que me cambiarías entera.
—No, no: tus tobillos son insuperables.
miércoles, 20 de diciembre de 2017
martes, 19 de diciembre de 2017
Dolencias
—Tengo inflamadas las tetas nasales.
—Los senos.
—No seas tan remilgado, que hay confianza.
—Los senos.
—No seas tan remilgado, que hay confianza.
lunes, 18 de diciembre de 2017
Del dinero
Miro mi cuenta bancaria y me acuerdo de aquel tipo que me llamó «autor multipremiado por las instituciones». Ni las instituciones mentales, oiga.
domingo, 17 de diciembre de 2017
Del invierno
Frío. Camino por la calle con el cuerpo encogido en un intento fútil de conservar el calor. Esto no puede ser sano. Mi corazón bombea sangre caliente para evitar mi muerte, pero los pulmones se me llenan de aire gélido en cada respiración. El ser humano no está ya preparado para estar a la intemperie, por muchas capas de ropa que se ponga. Al menos, no yo, que quiero regresar a mi cueva civilizada, acogedora y cálida y dormir hasta que llegue la primavera.
sábado, 16 de diciembre de 2017
La huelga de los electrodomésticos
Primero se estropeó el frigorífico y, un par de meses después, la lavadora. ¿Solidaridad entre electrodomésticos? ¿Una enfermedad contagiosa para las máquinas? Quizá simplemente obsolescencia programada, aunque maravilla tal nivel de coordinación. Tal vez se trataba del fin de la civilización, que, por algún extraño motivo, comenzaba en mi cocina.
viernes, 15 de diciembre de 2017
Taras
Sabes que haces las cosas fatal cuando compruebas que los psicópatas están más integrados que tú.
jueves, 14 de diciembre de 2017
Atrapar el tiempo
¿Atrapar el tiempo? Sí, tiene usted razón, algo de eso hubo. Pensaba que estaba en mi mano, pero no era cierto. Mi mano estaba vacía y mis bolsillos también. Creo que es más sencillo atrapar el tiempo si dispones de dinero para ello. Porque la vida es aquello que se marcha mientras haces planes, que decía Lennon. Y los planes sólo los puedes llevar a cabo con dinero. Salvo que planees pasar hambre, claro. Supongo que la mejor manera de atrapar el tiempo era practicar el ascetismo.
miércoles, 13 de diciembre de 2017
Distintas realidades
Es extraña la complicidad. Un día hablábamos con una cercanía que hoy sería imposible. Desnudos, nos contábamos nuestro día. Formábamos parte de la vida del otro. Y nos parecía normal, aunque esto no había sido siempre así. Luego dejó de serlo. Sólo un paréntesis. Distintas realidades que se suceden sin tiempo a pensar en ello.
martes, 12 de diciembre de 2017
lunes, 11 de diciembre de 2017
Leves disonancias (2)
Tengo una novela inservible en un cajón, así que tendré que escribir otra. Y luego otra. Y así hasta que suceda algo.
domingo, 10 de diciembre de 2017
Leves disonancias
La vida llena de emociones del escritor. Bueno, de determinado tipo de escritor. Hemingway, por ejemplo, sí que vivía aventuras. Yo, por el contrario, me paso el día entre cuatro paredes, lo que, siendo sincero, es agradable ahora que hace frío en la calle. Aunque podría estar en algún país que disfrute de agradables temperaturas en este momento. No importa. No hay presupuesto. No tengo recursos. Mis recursos nacionales, que decía Ginsberg. He llamado a la puerta de veinte editoriales y 2017 se termina. Nadie responde. Yo pienso en Ante la ley, de Kafka.
sábado, 9 de diciembre de 2017
Las piedras
Uno rebusca en el montoncito de las excusas y no encuentra nada nuevo. Todo está gastado. Por otro lado, tanto uso hace que estén bien pulidas, sin aristas, como piedras de río (del río de la vida, supongo). Son excusas suaves que da gusto tener en la mano. Pero no valen para mucho más.
viernes, 8 de diciembre de 2017
Pensando en el futuro (2)
Mucho tiempo después:
—Si no tenemos hijos, ¿quién cuidará de nosotros cuando seamos viejos?
—¿Otra vez, Sonia? ¡Los robots!
Ella ríe y deja de pensar en el futuro. Al menos, por ahora.
—Si no tenemos hijos, ¿quién cuidará de nosotros cuando seamos viejos?
—¿Otra vez, Sonia? ¡Los robots!
Ella ríe y deja de pensar en el futuro. Al menos, por ahora.
jueves, 7 de diciembre de 2017
miércoles, 6 de diciembre de 2017
Presencia en las redes
Hay que tener presencia en las redes. Y no una presencia residual como la mía, no, sino una constante, como la de algún presentador estrella de la televisión. Ni siquiera hace falta que sea buena, lo importante es figurar y que se queden con tu nombre. Al fin y al cabo, todo el mundo conoce a Charles Manson o a Bin Laden.
martes, 5 de diciembre de 2017
Literatura imperial
—¿Le gustaría ser el escritor de cabecera del emperador?
—¿En qué consistirían mis funciones?
—Tendría usted que estar siempre disponible para escribir historias cuando el emperador lo requiera.
—Puedo hacerlo. ¡Estoy lleno de ilusiones e imaginación!
—Piense que las responsabilidades del emperador a menudo le provocan un sueño intranquilo y...
—¿Se despierta convertido en un monstruoso insecto?
—No: se desvela y necesita que el escritor imperial le cuente una historia novedosa. Por este motivo estará usted obligado a pasar las noches junto a la cama del emperador, pendiente de su sueño.
—No pensaba que lo de «cabecera» fuera literal.
—Ajá, la incomodidad del puesto le causa reticencias, ¿no?
—Ni mucho menos. Pasarme la noche entera de pie junto a un monarca que duerme y tener alguna historia siempre preparada en el magín es una bicoca. ¿Qué escritor renunciaría a un techo garantizado?
—¿En qué consistirían mis funciones?
—Tendría usted que estar siempre disponible para escribir historias cuando el emperador lo requiera.
—Puedo hacerlo. ¡Estoy lleno de ilusiones e imaginación!
—Piense que las responsabilidades del emperador a menudo le provocan un sueño intranquilo y...
—¿Se despierta convertido en un monstruoso insecto?
—No: se desvela y necesita que el escritor imperial le cuente una historia novedosa. Por este motivo estará usted obligado a pasar las noches junto a la cama del emperador, pendiente de su sueño.
—No pensaba que lo de «cabecera» fuera literal.
—Ajá, la incomodidad del puesto le causa reticencias, ¿no?
—Ni mucho menos. Pasarme la noche entera de pie junto a un monarca que duerme y tener alguna historia siempre preparada en el magín es una bicoca. ¿Qué escritor renunciaría a un techo garantizado?
lunes, 4 de diciembre de 2017
De cuando quise trabajar en una librería
Buenos días.
Soy Gabriel Noguera, autor local y apasionado de los libros. Le envío mi currículum con la esperanza e ilusión del que estaría encantado de trabajar en su librería (de la cual vivo muy cerca). Creo que encajaría bien, pues conozco tanto los clásicos como las novedades del mundo literario. Sé diferenciar entre el tuitero Defreds y Defred (u Offred) de El cuento de la criada. No me atrevo a afirmar que conozco la identidad de Elena Ferrante, aunque he leído algunas teorías al respecto, y estoy preparado para vender cualquier nuevo inédito que le publiquen a Bolaño y todos los libros que le escriban al Rubius.
Atentamente,
Gabriel Noguera.
Soy Gabriel Noguera, autor local y apasionado de los libros. Le envío mi currículum con la esperanza e ilusión del que estaría encantado de trabajar en su librería (de la cual vivo muy cerca). Creo que encajaría bien, pues conozco tanto los clásicos como las novedades del mundo literario. Sé diferenciar entre el tuitero Defreds y Defred (u Offred) de El cuento de la criada. No me atrevo a afirmar que conozco la identidad de Elena Ferrante, aunque he leído algunas teorías al respecto, y estoy preparado para vender cualquier nuevo inédito que le publiquen a Bolaño y todos los libros que le escriban al Rubius.
Atentamente,
Gabriel Noguera.
domingo, 3 de diciembre de 2017
La conducción
A veces pienso que habría sido buena idea aprender a conducir. Quizá me habría acercado a la normalidad. Luego recuerdo que las carreteras ya son lugares peligrosos sin mi colaboración y se me pasa.
sábado, 2 de diciembre de 2017
El eterno retorno
Empezar el año de una manera y acabarlo igual. Esto se podría ver con optimismo, pues significa que no hemos empeorado. El problema es que la situación inicial era bastante lamentable. Pero no importa, sólo se ha perdido un año más, nada de importancia. Además, las costumbres están para conservarlas.
viernes, 1 de diciembre de 2017
Electrodomésticos
Viene el técnico del frigorífico (por fin) y, muy apresurado, dice que esto se soluciona bajando la potencia: del dos al uno. Ya no funciona a tope todo el rato, ¿ves?, me dice contentísimo. Claro, porque se apaga por completo si le bajamos la potencia, le digo yo. Pero él me asegura que esta solución puede ser excelente y que me llamará el lunes para preguntarme cómo va el asunto.
jueves, 30 de noviembre de 2017
Mi yo universitario
Mi yo universitario, que no se presentaba a concursos ni mandaba escritos a editoriales, pensaba que el mundo literario lo acogería con los brazos abiertos. No puede ser tan difícil, pensaba muy ufano, todo llegará con el tiempo. Quién pudiera recuperar la inconsciencia de la juventud.
miércoles, 29 de noviembre de 2017
La patria
Hay quien concibe la patria como una prisión para sus habitantes, una extraña prisión que has de amar por miedo a represalias. Decía Maquiavelo que es difícil ser amado y temido al mismo tiempo, por lo que es más seguro ser temido. Sin embargo, los patriotas se empeñan en alcanzar el amor a través del miedo. ¿No podrían al menos optar por el síndrome de Estocolmo?
martes, 28 de noviembre de 2017
Un artista incomprendido
Era un actor del método tan obsesionado con el realismo que se meaba y cagaba siempre en sus escenas de muerte. Enfadaba a toda la producción, por mucho que explicara que los esfínteres se aflojan al fallecer.
lunes, 27 de noviembre de 2017
Reclamaciones
Vengo a presentar una reclamación. Mi queja, fundamentalmente, tiene que ver con la muerte. Por qué hay que morir, esto hay que plantearlo de otra forma, hagan algo, yo quiero vivir para siempre. ¿Cómo que la muerte no es responsabilidad del ayuntamiento? ¿Para qué pago impuestos, entonces? Si resido aquí, está claro que son ustedes quienes tienen que hacerse cargo de mi muerte. Y quiero que la eviten o, al menos, la pospongan muchos años.
domingo, 26 de noviembre de 2017
Mis miedos y yo
Toda la vida juntos y no colaboráis conmigo, temores. Ningún consejo bueno y un montón de mentiras. Sois ese tipo de parásitos incapaces siquiera de preservar al huésped. Si por vosotros fuera, estaría muerto. Pero quizá os pasa como a mí, que os detestáis y queréis desaparecer.
sábado, 25 de noviembre de 2017
El deseo de juventud
Me gustaría un corte juvenil, le dijo al peluquero. Éste lo rapó y le dijo: ya está, como un recién nacido.
viernes, 24 de noviembre de 2017
Batallas perdidas
Lo mío son las batallas perdidas, pero es preferible así. No sabría gestionar victorias, no estoy acostumbrado.
jueves, 23 de noviembre de 2017
Liderazgos
—Todos podemos ser líderes.
—Perdone, pero eso es imposible: si todos somos líderes, ¿quién nos sigue?
—Perdone, pero eso es imposible: si todos somos líderes, ¿quién nos sigue?
miércoles, 22 de noviembre de 2017
Gente positiva
—Hacerse viejo no es tan triste, piensa que la juventud sólo la pierdes una vez. Si fuera repetidas veces...
martes, 21 de noviembre de 2017
La felicidad
—Se equivoca usted al afrontar el problema de la felicidad, su actitud no es la correcta.
—Ya imaginaba que era culpa mía, sí. ¿Qué tengo que hacer?
—Muy sencillo: ser feliz es muy complicado y no está al alcance de cualquiera. El secreto está en convencerse de que ya lo es y no molestarse con alcanzar esa dichosa entelequia.
—Ya imaginaba que era culpa mía, sí. ¿Qué tengo que hacer?
—Muy sencillo: ser feliz es muy complicado y no está al alcance de cualquiera. El secreto está en convencerse de que ya lo es y no molestarse con alcanzar esa dichosa entelequia.
lunes, 20 de noviembre de 2017
La tristeza
Diríase que mi estado natural es la tristeza y que vuelvo siempre a ella igual que alguien regresa cada día a casa. Pero hablamos de una casa inhabitable, con corrientes de aire, humedades y fantasmas que recorren sus pasillos por la noche, llenándolo todo de lamentos.
domingo, 19 de noviembre de 2017
Edades oscuras
Recuerdo muy bien mi adolescencia. Aquella época sigue siendo mucho más real que casi toda la posterior. Es como si aún viviera allí, a pesar de todo el tiempo transcurrido, a pesar de la juventud perdida.
sábado, 18 de noviembre de 2017
El tiempo
Dos crisis de ansiedad en un año. Y ambas por lo mismo: el tiempo, que se agota. Se agota para vivir y para cumplir los plazos. Pero para pasarlo mal todavía queda tiempo de sobra, al parecer.
viernes, 17 de noviembre de 2017
Vejeces prematuras
Recuerdo estar paseando por el patio del colegio y pensar: «Me estoy haciendo mayor: ¡ya tengo seis años!».
jueves, 16 de noviembre de 2017
Refugios
—De pequeña me gustaba mucho esconderme en el armario y bajo la cama.
—Tenías vocación de monstruo, vaya.
—Tenías vocación de monstruo, vaya.
miércoles, 15 de noviembre de 2017
Un cumpleaños singular
Como era su cumpleaños, Adela decidió estrenar unos preciosos calcetines verdes. Pensó en no ponerse nada más para que destacaran, pero recordó que los hombres eran muy prosaicos y se fijaban en otras cosas cuando una mujer salía desnuda a la calle. Probó con un vestido de flores muy bonito, pero al final optó por lo práctico y se puso uno de tejidos. Era un estupendo día de marzo y eso que estaban en septiembre (quizá el tiempo era disléxico y no había leído bien la palabra «martes»). Se topó en una esquina con su ex novio, que se decía escritor, pero más bien era excretor de pasajes que no interesaban a nadie.
—Qué haces ahí parado como si fueras un bolardo —le dijo ella con voz cantarina.
—Roberto Bolardo —contestó él.
—Aunque en realidad tienes más aspecto de árabe que de útil obstáculo antiterrorista.
—Es verdad, no soy óbice para la yihad —contestó él apesadumbrado.
—A pesar del alumbrado —rimó ella.
—¿Qué?
—No, nada. Ven conmigo a resolver crímenes.
Era la tercera oferta que recibía esa mañana, así que tenía que ser una señal del destino, que siempre llama tres o cuatro veces cuando se trata de algo que no te va a cambiar la vida.
—Acepto —dijo él con aires del Himalaya (es decir, de hombre de mundo).
—Normalmente trabajo con mi hijo, pero ahora mismo se encuentra en la escuela y yo siempre digo que la educación es muy importante, así que tendré que conformarme contigo.
—¿Resuelves crímenes con tu hijo? Me parece una labor demasiado peligrosa para un niño.
—Oye, Indiana Jones tenía un ayudante niño en El templo maldito. Tapón, se llamaba.
—Claro, pero eso era porque como buen occidental subcontrataba mano de obra infantil en Asia.
—¡Eres imposible!
—¡Y, sin embargo, existo!
—No perdamos el tiempo en discusiones, que no he desayunado. Una madre tiene el derecho constitucional de recabar la ayuda de su hijo en la lucha contra el crimen, ¿no has leído obras infantiles?
—Vale. Sólo una cosa.
—Dime.
—¿Qué crees que fue de Tapón? ¿Lo metió Indiana en un orfanato? ¿Lo adoptó la rubia? ¿Murió?
—Yo creo que volvió a Shanghái y años después luchó contra los japoneses. Historia que Hollywood debería utilizar algún día, sobre todo en esta época de remakes, secuelas y precuelas en la que vivimos.
—Eres una mujer sabia.
—A la par que atractiva.
Fueron al puerto con la esperanza de capturar algún cargamento de contrabando. Mobiliario, a ser posible, que ambos querían renovar sus respectivos hogares. Pero no. El crimen organizado buscaba ahora lugares menos evidentes para cometer sus fechorías, lo que dificultaba notablemente la labor investigadora de gente sin licencia.
—¿Y si requisáramos unas gambas de algún barco pesquero? —preguntó él.
—No me seas glotón; no hacemos esto por beneficio propio, sino por contribuir a la concordia social.
—Perdona, había olvidado la importancia de las gambas para el statu quo.
—¡Esto no puede ser! —se lamentó Adela—. ¿Qué es un cumpleaños sin algún crimen que resolver?
—Podría asesinar yo a alguien, si quieres.
—Eres muy amable, gracias por intentar ayudar. El problema de tu oferta es que entonces sabría que tú eres el asesino y ya estaría todo resuelto.
—No te falta razón. ¿Y si nos separamos y provoco que me asesine algún desconocido?
—Eso ya sería más útil, pero tengo por costumbre no mezclar trabajo y placer.
—No sé cómo tomarme eso.
—Era broma, tonto. Lo que quería decir es que prefiero que los asesinados sean desconocidos, por aquello de los recuerdos y la sentimentalidad. Y el papeleo. Cuanto menos sepa de la víctima, menos hay que redactar.
—Eres una mujer práctica.
—A la par que atractiva.
—Sí, lo has dicho antes.
—Nunca está de más recordarlo. ¡Corramos!
Corrieron despavoridos. Él no sabía de qué huían, pero pensó que era de mala educación preguntar. Varios kilómetros después se detuvieron bajo un abedul. Estaban empapados en sudor y en diversas salsas que les habían arrojado al pasar junto a un restaurante.
—¿Has visto? Nada mejor para la salud que correr por tu vida sin motivo aparente.
—¿Entonces no nos perseguía nadie?
—¿Quién puede afirmar eso? Hay otros mundos, otras dimensiones. Es posible que en todo momento nos sigan fuerzas hostiles que quieren acabar con nosotros, pero no nos damos cuenta porque son invisibles. Correr de pronto es buena manera de despistarlas.
—No se me había ocurrido nunca.
—Ahora no dejarás de pensar en ello. Sobre todo por las noches. Espera, ¿qué es eso?
Esperaron en silencio durante cuarenta y cinco minutos. Él miraba a Adela, ella tenía los ojos cerrados, como si estuviera meditando. Por fin, los abrió de nuevo y, con una gran sonrisa, declaró:
—De aquella tienda viene una música inaudible. Eso es sospechoso.
—¿Cómo puedes oír algo inaudible?
—Prestando atención, claro. Vamos, tenemos que investigarlo.
Entraron en la tienda, que ofrecía bienes materiales de toda índole. La regentaba un oriental que con gesto hosco mordisqueaba una cebolla.
—Días buenos —anunció.
—Buenos días —contestó Adela—. Dígame, simpático vendedor, ¿qué música es esa tan bonita?
—Aquí no haber música, cliente ser loca peligrosa que avergonzar humanidad entera.
—¿Qué manera es esta de tratar a los clientes? ¡Usted no es un auténtico vendedor, pues ninguno estropearía una posible venta por una discusión musical!
—Ser verdaderas las palabras de la atenta cliente —sollozó el asiático, aunque quizá la cebolla influyera—. Música ser de Leonard Dylan, de la dimensión añil.
—Sabía que el oído interno no me engañaba. Entonces estos caramelos del mostrador son holísticos, ¿verdad? Con sabor a totalidad.
El oriental asintió con rostro compungido.
—Imagínate que los niños los comieran y lo supieran todo —dijo Adela mirando a su ex novio—: ¡miles de maestros irían al paro! ¡Y contestarían a sus padres en casa! Los niños, no los maestros.
—Sería terrible, sí.
—Los confiscamos —dijo dirigiéndose de nuevo al dependiente—. Y agradezca que no le cerremos la tienda.
—Desconocida entrometida ser justa y compasiva —contestó mientras entregaba los caramelos.
Con la satisfacción del deber cumplido (un calorcito muy agradable en pecho, orejas y entrepierna), abandonaron el pequeño comercio y se sentaron a la sombra del abedul.
—Esto ya parece un cumpleaños como es debido —dijo ella llevándose un caramelo a la boca—. ¿Quieres ver ovnis un rato?
—Eres una mujer extraña.
—A la par que atractiva.
—También, sí.
—Qué haces ahí parado como si fueras un bolardo —le dijo ella con voz cantarina.
—Roberto Bolardo —contestó él.
—Aunque en realidad tienes más aspecto de árabe que de útil obstáculo antiterrorista.
—Es verdad, no soy óbice para la yihad —contestó él apesadumbrado.
—A pesar del alumbrado —rimó ella.
—¿Qué?
—No, nada. Ven conmigo a resolver crímenes.
Era la tercera oferta que recibía esa mañana, así que tenía que ser una señal del destino, que siempre llama tres o cuatro veces cuando se trata de algo que no te va a cambiar la vida.
—Acepto —dijo él con aires del Himalaya (es decir, de hombre de mundo).
—Normalmente trabajo con mi hijo, pero ahora mismo se encuentra en la escuela y yo siempre digo que la educación es muy importante, así que tendré que conformarme contigo.
—¿Resuelves crímenes con tu hijo? Me parece una labor demasiado peligrosa para un niño.
—Oye, Indiana Jones tenía un ayudante niño en El templo maldito. Tapón, se llamaba.
—Claro, pero eso era porque como buen occidental subcontrataba mano de obra infantil en Asia.
—¡Eres imposible!
—¡Y, sin embargo, existo!
—No perdamos el tiempo en discusiones, que no he desayunado. Una madre tiene el derecho constitucional de recabar la ayuda de su hijo en la lucha contra el crimen, ¿no has leído obras infantiles?
—Vale. Sólo una cosa.
—Dime.
—¿Qué crees que fue de Tapón? ¿Lo metió Indiana en un orfanato? ¿Lo adoptó la rubia? ¿Murió?
—Yo creo que volvió a Shanghái y años después luchó contra los japoneses. Historia que Hollywood debería utilizar algún día, sobre todo en esta época de remakes, secuelas y precuelas en la que vivimos.
—Eres una mujer sabia.
—A la par que atractiva.
Fueron al puerto con la esperanza de capturar algún cargamento de contrabando. Mobiliario, a ser posible, que ambos querían renovar sus respectivos hogares. Pero no. El crimen organizado buscaba ahora lugares menos evidentes para cometer sus fechorías, lo que dificultaba notablemente la labor investigadora de gente sin licencia.
—¿Y si requisáramos unas gambas de algún barco pesquero? —preguntó él.
—No me seas glotón; no hacemos esto por beneficio propio, sino por contribuir a la concordia social.
—Perdona, había olvidado la importancia de las gambas para el statu quo.
—¡Esto no puede ser! —se lamentó Adela—. ¿Qué es un cumpleaños sin algún crimen que resolver?
—Podría asesinar yo a alguien, si quieres.
—Eres muy amable, gracias por intentar ayudar. El problema de tu oferta es que entonces sabría que tú eres el asesino y ya estaría todo resuelto.
—No te falta razón. ¿Y si nos separamos y provoco que me asesine algún desconocido?
—Eso ya sería más útil, pero tengo por costumbre no mezclar trabajo y placer.
—No sé cómo tomarme eso.
—Era broma, tonto. Lo que quería decir es que prefiero que los asesinados sean desconocidos, por aquello de los recuerdos y la sentimentalidad. Y el papeleo. Cuanto menos sepa de la víctima, menos hay que redactar.
—Eres una mujer práctica.
—A la par que atractiva.
—Sí, lo has dicho antes.
—Nunca está de más recordarlo. ¡Corramos!
Corrieron despavoridos. Él no sabía de qué huían, pero pensó que era de mala educación preguntar. Varios kilómetros después se detuvieron bajo un abedul. Estaban empapados en sudor y en diversas salsas que les habían arrojado al pasar junto a un restaurante.
—¿Has visto? Nada mejor para la salud que correr por tu vida sin motivo aparente.
—¿Entonces no nos perseguía nadie?
—¿Quién puede afirmar eso? Hay otros mundos, otras dimensiones. Es posible que en todo momento nos sigan fuerzas hostiles que quieren acabar con nosotros, pero no nos damos cuenta porque son invisibles. Correr de pronto es buena manera de despistarlas.
—No se me había ocurrido nunca.
—Ahora no dejarás de pensar en ello. Sobre todo por las noches. Espera, ¿qué es eso?
Esperaron en silencio durante cuarenta y cinco minutos. Él miraba a Adela, ella tenía los ojos cerrados, como si estuviera meditando. Por fin, los abrió de nuevo y, con una gran sonrisa, declaró:
—De aquella tienda viene una música inaudible. Eso es sospechoso.
—¿Cómo puedes oír algo inaudible?
—Prestando atención, claro. Vamos, tenemos que investigarlo.
Entraron en la tienda, que ofrecía bienes materiales de toda índole. La regentaba un oriental que con gesto hosco mordisqueaba una cebolla.
—Días buenos —anunció.
—Buenos días —contestó Adela—. Dígame, simpático vendedor, ¿qué música es esa tan bonita?
—Aquí no haber música, cliente ser loca peligrosa que avergonzar humanidad entera.
—¿Qué manera es esta de tratar a los clientes? ¡Usted no es un auténtico vendedor, pues ninguno estropearía una posible venta por una discusión musical!
—Ser verdaderas las palabras de la atenta cliente —sollozó el asiático, aunque quizá la cebolla influyera—. Música ser de Leonard Dylan, de la dimensión añil.
—Sabía que el oído interno no me engañaba. Entonces estos caramelos del mostrador son holísticos, ¿verdad? Con sabor a totalidad.
El oriental asintió con rostro compungido.
—Imagínate que los niños los comieran y lo supieran todo —dijo Adela mirando a su ex novio—: ¡miles de maestros irían al paro! ¡Y contestarían a sus padres en casa! Los niños, no los maestros.
—Sería terrible, sí.
—Los confiscamos —dijo dirigiéndose de nuevo al dependiente—. Y agradezca que no le cerremos la tienda.
—Desconocida entrometida ser justa y compasiva —contestó mientras entregaba los caramelos.
Con la satisfacción del deber cumplido (un calorcito muy agradable en pecho, orejas y entrepierna), abandonaron el pequeño comercio y se sentaron a la sombra del abedul.
—Esto ya parece un cumpleaños como es debido —dijo ella llevándose un caramelo a la boca—. ¿Quieres ver ovnis un rato?
—Eres una mujer extraña.
—A la par que atractiva.
—También, sí.
martes, 14 de noviembre de 2017
Un ejercicio cipotudo
Caía la tarde y el siroco nos abofeteaba el rostro mientras apurábamos unos tragos de aguardiente en la tasca de Marcial. «A ver si arreglas las ventanas, coño», profirió uno de los habituales, y nosotros celebramos la ocurrencia por aquello de la hermandad etílica. Quizá Marcial contaba con replicar, pero no tuvo oportunidad para ello, puesto que nuestra atención pasó a una real hembra que decidió entrar justo en ese momento por la puerta. Se hizo el silencio mientras la muchacha balanceaba las caderas armoniosamente en busca de un asiento en el que aposentar esa grupa de concurso. Yo no llevaba puestas las botas de montar, pero me dije que a esa potrilla tenía que domarla. Como sabía que mis compañeros de barra pensaban lo mismo, me adelanté a ellos conminándolos con un gesto a seguir sentados y me dirigí a la señorita con el aplomo del que se ha jugado la vida repetidas veces frente a la página en blanco. Quise presentarme, pero no hizo falta: me había leído. Es más, portaba un artículo mío dentro de un colgante que descansaba sobre el nacimiento de sus poderosos pechos. «Siempre lo leo cuando me falta el aire», me confió con un mohín de tristeza. «¿Con esos pulmones?», bromeé. Se sonrojó y soltó una risita. La cosa estaba hecha. Notando las miradas envidiosas de mis amigos clavadas en la nuca, le propuse a la atractiva dama que nos encerráramos en la alcoba para inyectarle de urgencia unos decalitros de cálido y nutritivo esperma. «Serán decilitros», repuso ella. «Yo sé lo que me digo, nena», contesté mientras me recorría la sien una solitaria gota de sudor, aunque bien podría haber sido de semen. Cogidos del brazo, nos marchamos de allí sintiéndome orgullosísimo de mi victoria. Ya tenía tema para mi columna semanal.
lunes, 13 de noviembre de 2017
La convicción
Mi poder de convicción es ínfimo, pero es lógico esto. Si no puedes engañarte a ti mismo, ¿cómo pretendes convencer a otros? Claro que, por otro lado, convencer a otros tendría que ser más sencillo que engañarte a ti mismo. Al fin y al cabo, ya te conoces bien y sabes que no estás siendo sincero contigo, mientras que los demás no saben nada de ti y no tienen motivos para desconfiar. Es complicado esto.
domingo, 12 de noviembre de 2017
Prohombres
Nadie quería ir a las fiestas de Winston Churchill, pues no ofrecía a sus invitados más que sangre, sudor y lágrimas.
sábado, 11 de noviembre de 2017
Entender el mundo
«Yo no entiendo el mundo» quizá sea una afirmación ingenua, pero es honesta. No soy capaz de ponerme en el lugar del mafioso de turno que maneja los hilos. ¿Cómo puede alardear de honestidad? ¿Cómo puede dormir bien por las noches? Pero quizá el secreto esté en amarse sobre todas las cosas. Yo intento hacer las cosas con honradez y aun así me detesto, así que...
viernes, 10 de noviembre de 2017
jueves, 9 de noviembre de 2017
La calle de la lencería
La calle Larios va camino de convertirse en la calle de la lencería, para regocijo de los que estamos enamorados de ésta. Digo esto no porque las mujeres se paseen en ella, lo que estaría muy bien, sino por la proliferación de tiendas dedicadas a la venta de estas deliciosas prendas. Creo que hay seis o siete, entre las que ya están abiertas y las de próxima apertura. ¿Hay tanta demanda? La lógica capitalista dice que sí. ¿Es buena tanta concentración? Supongo que la respuesta también es afirmativa, puesto que facilita la comparación de prendas y tarifas. Todos salimos ganando en esta epidemia de ropa interior.
miércoles, 8 de noviembre de 2017
Tierra de nadie
Siempre he existido en tierra de nadie, atrapado en el fango entre dos fronteras o entre dos trincheras enemigas. Lo mío es la total indefinición, el no poder alcanzar ningún lugar. Me miro en el espejo los ojos, como dos charcos de mercurio en algún planeta deshabitado (¿quién podría habitarme?), y pienso en lo que la vida me ha dado y luego en lo que yo le he dado a la vida. Invertí en ella toda mi desesperación y sólo recibí lo mismo. Con ganancias. Y que esta desesperación se pierda aquí y no pueda llegar a buen puerto.
martes, 7 de noviembre de 2017
Krantz
Ahora Krantz pasea a solas por las calles de Montreal. Dónde se habrán marchado las chicas que perseguían Breavman y él, se pregunta. Quizá estén muertas también y descansen cerca de donde está enterrado Breavman. El viejo zorro siempre supo adelantarse.
lunes, 6 de noviembre de 2017
Creencias personales
Me gusta decir que soy escritor igual que un señor bajito al que le gustase decir que es alto. Porque es bonito soñar despierto y no tener que enfrentarse a la realidad.
domingo, 5 de noviembre de 2017
sábado, 4 de noviembre de 2017
Técnicas de seducción
El roce hace el cariño, dicen. Por eso ella decide provocar los encuentros con el cartero, del que está perdidamente enamorada desde hace tiempo. Así podrá tener conversaciones casuales con él en la puerta o invitarlo a pasar y tomar un café y que brote también el amor dentro de su corazón. Como no mantiene suficientes relaciones epistolares para este objetivo, empieza a enviarse a sí misma paquetes por correo. Eso sí, lo hace de manera anónima, sin poner remitente, para que el cartero no la tome por loca.
viernes, 3 de noviembre de 2017
El buen español
—Oiga, he creído todo lo que ustedes han dicho estos años a pesar de las apabullantes evidencias en contra. ¿No hay finalmente una recompensa para mí?
jueves, 2 de noviembre de 2017
Supersticiones y tradiciones varias
Noviembre ya, otro año que se termina. Yo me había propuesto cambiar mi historia con los años impares, pero el año me ha derrotado, como habría esperado alguien sensato. Ahora sólo queda esperar que 2018 sea uno de los buenos años pares, aunque ya me estoy viendo en ese noviembre escribiendo aquí que no. No importa, confiemos en la buena fortuna, alguna vez tendrá que suceder.
miércoles, 1 de noviembre de 2017
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