—¿Tú crees que hay otra vida después de esta?
—Pues espero que sí, que en esta nunca tengo tiempo para nada.
Pasear a las cuatro de la madrugada con un bebé en brazos es un ejercicio de lo más recomendable para que acudan en tropel a la imaginación miles de ideas que no puedes apuntar al tener las manos ocupadas.